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La propuesta libre de los fanzines

diciembre 22, 2014

Rafael Uzcátegui

La popularización de la fotocopiadora Xerox, inventada en 1938 pero masificada apenas en los años 60´s, permitió la aparición de un nuevo tipo de editores, aquellos que sin las presiones de los grandes tirajes de las imprentas offset o rotativas, podían duplicar sus boletines o revistas, literalmente, según la demanda, caminando un paso más en la democratización de la comunicación. Un hito ocurrió en julio de 1976 cuando un joven londinense llamado Mark Perry, influido por la contracultura punk en su apogeo, decide crear y fotocopiar una publicación que divulgue los músicos y actitud presentes detrás de los imperdibles y los pelos de colores. Sin las tensiones de la venta de publicidad o pagar los costos de altas impresiones, aquella revista sudaba irreverencia desde su aparición, tomando el nombre de “Sniffin glue” (Oliendo pega) por una canción de los Ramones. Del primer número de Sniffin Glue se fotocopiaron 50 copias. 14 ediciones después se vendieron 15.000. Aquel tipo de publicación se denominó “fanzine”, diminutivo de “fanatic magazine” y germinaron como hongos, desde la escena punk hasta el resto de las contraculturas y movimientos sociales.

Un fanzine, entonces, es una publicación de aparición irregular y libertad creativa, usualmente fotocopiada, destinada a comunidades de intereses específicos que no se identifican con otras revistas más tradicionales. Entre nosotros, quizás, los primeros fanzines fueron realizados por el movimiento juvenil “Poder Joven”, influenciado por los aires internacionales del mayo francés y locales de la renovación universitaria ucevista, muchachada cercana al partido Movimiento al Socialismo (MAS). Años después, la aparición de punks criollos también trajo la edición de fanzines, alrededor de las bandas Sentimiento Muerto y Desorden Público. A comienzos de los 90´s en Caracas se editaban “Anacreonte en horas muertas”, “Karacas resiste y Ataka” y “Correo A”, entre otros, pero entre los años 92 al 94 fue Barquisimeto la capital nacional de las llamadas “publicaciones alternativas”, con series con títulos como “El Caleidoskopio”, “El Provo”, “Caput Juves” o “Que hay de nuevo viejo”. Otras que circularon de mano en mano fueron “El Ghetto” y “Tierra bajo tierra”.

La masificación de internet hizo que los fanzines en papel perdieran fuerza al migrarse, bajo el formato blog, al mundo digital. Lo que tanto defendieron los editores de fanzines, que cualquiera pudiera expresarse por medios de bajo costo, era accesible a cualquiera que hiciera un click. Redes sociales son otro paso en la posibilidad de que la gente común pueda compartir contenidos e intercomunicarse libremente. Sin embargo, hay quienes siguen siendo apasionados de los formatos físicos, oler la tinta sobre el papel.  Si usted es uno de esos, está cordialmente invitado a la 1era Feria de Publicaciones Independientes “Un zine fin de semana”, a realizarse este domingo 14 de diciembre, de 3 a 7 de la tarde, en la sede del Banco del Libro de Caracas. La entrada es libre. (Publicado en 2001)

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Nodos & Redes: Motilones contra Rockefeller

diciembre 22, 2014

Rafael Uzcátegui

Después de Simón Bolívar, el petróleo constituye el segundo mito fundacional de la sociedad venezolana. ¿Alguien lo duda? Junto a la figura ecuestre del Libertador, o los bustos repartidos en toda la geografía patria, debería estar la figura inmutable de Arturo Uslar Pietri, alrededor de cuya frase “Sembrar el petróleo” orbitan todos los proyectos políticos de la modernidad en este rincón del Caribe. Si usted revisa todas las propuestas del espectro político, desde la izquierda insurgente armada hasta la centroderecha, todas parten de la idea que somos un país rico en minerales e hidrocarburos, para desde allí construir su propuesta para lo que consideran desarrollo y progreso nacional: Los rojos con mayor participación del Estado, mientras que el resto arriman el hombro hacia la empresa privada. Tenemos petróleo, hay que sacarlo de la tierra y venderlo, punto. En esto coinciden el plan de la patria madurista o la propuesta temática de Leopoldo López.

Es quizás por este pacto de caballeros, no escrito, que los relatos que contradicen esta forma de pensar han sido silenciados, y por cayapa. La historia, escrita por los vencedores de la extracción energética, ha relegado al fondo del baúl del olvido la guerra que los antiguos motilones, los indígenas barí, declararon contra las empresas petroleras durante por lo menos 40 años en la frontera colombo-venezolana. Y por lo poco que se sabe, en varias ocasiones lograron que campamentos petroleros huyeran en estampida bajo el asedio de las flechas.

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Nodos & Redes: Kurt Wilckens, el ángel vindicador

diciembre 22, 2014

Rafael Uzcátegui

Un militar asesinado a sangre fría en medio de la calle. Así comienza la película “La Patagonia rebelde” (Argentina, 1974), cuyo guion se ha inspirado en los cuatro volúmenes de la obra “Los vengadores de la Patagonia trágica”, escrita por el historiador Osvaldo Bayer sobre las huelgas obreras ocurridas en La Patagonia en 1921. La víctima es el teniente coronel Héctor Benigno Varela, cuya orfandad frente al tirador podía despertar solidaridades equívocas de entrada, que el film se encarga de desmontar a través de su hora y 42 minutos de duración. Varela comandó una misión militar encomendada por el presidente Hipólito Yrigoyen para aplacar, por todos los medios posibles, las huelgas que protagonizaban los trabajadores rurales por la mejora de condiciones laborales. El resultado fue un aproximado de 1500 obreros muertos, la gran cantidad de ellos fusilados por el ejército argentino. Las narraciones sobre la carnicería despertaban la indignación del movimiento obrero en la capital del país, especialmente dentro del sector anarcosindicalista, impresas en diarios como “La Protesta”, cuyos cien mil ejemplares impresos cada 24 horas dan una idea de la popularidad de las ideas bakuninistas en la época.

Uno de los lectores de La Protesta era un pacifista, tolstoiano y vegetariano de origen alemán llamado Kurt Wilckens. Su dolor por lo que leía llegó al punto de preparar, de manera solitaria, un atentado contra el que consideraba el mayor responsable de la masacre. Para el 27 de enero de 1923 Wilckens lo tenía todo preparado. Al divisar a su objetivo, a la salida de su domicilio, en el barrio de Palermo de Buenos Aires, le arrojó una bomba y fracciones de segundo antes de que explotara vio horrorizado como una niña de 10 años, Maria Antonia Pelazzo, se atravesaba entre el artefacto y el militar. Lo que ocurrió describe por si sólo la naturaleza del alemán: Cubrió con su cuerpo a la menor por lo que sus graves heridas lo dejaron en el sitio. Aun así alcanzó a sacar una pistola y propinar 4 tiros al teniente coronel. En la cárcel, postrado en una cama, Wilckens es asesinado por un antiguo policía de la Patagonia y miembro de la Liga Patriótica Argentina, Ernesto Pérez Millán. Alegando demencia, Millán es recluido en un Hospicio, donde a su vez fue asesinado dos años después por un interno de nombre  Esteban Lucich. Las sospechas sobre la autoría intelectual de este crimen recayeron sobre el anarquista de origen ruso Germán Boris Wladimirovich, quien es torturado hasta la muerte. Su silencio estoico no revelaría si había urdido el plan en complicidad con otros.

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Nodos & Redes: El día que los punks le cantaron al cura

diciembre 22, 2014

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Rafael Uzcátegui

“¡Hoy nos vestimos de negro para recordar a Monseñor Romero!” repetía la estrofa que, entre contorsiones, escupía Elías Yánez por el micrófono, al frente de la banda hardcore caraqueña Víctimas de la Democracia frente a un puñado de malencarados peliparados. Analicemos la escena un momento. Una banda punk que le dedica una canción a un sacerdote religioso, quizás la única que desde la aparición del fenómeno, en 1977, lo ha hecho. ¿Cómo es que una banda que despotricaba de todo y contra todo, haciendo honor al género, tenía como referente a un hombre con sotana?

El arzobispo Oscar Arnulfo Romero fue un sacerdote católico salvadoreño que denunciaba las  violaciones a los derechos humanos, manifestando su solidaridad con las víctimas de la violencia estatal, promoviendo un ejercicio pastoral identificado con los sectores populares. La guerra civil protagonizada por el gobierno y el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) ocasionó, en 12 años a partir de mediados de los ochentas, 75.000 muertos y desaparecidos.

Entre 1978 y 1979 Monseñor Romero denunció en sus homilías los atropellos contra los derechos de campesinos, obreros y sacerdotes en general, en el contexto violento y represivo que vivía el país. Sus discursos fueron transmitidos por radio, señalando los asesinatos cometidos por escuadrones de la muerte y la desaparición forzada de personas. En agosto de 1978 publicó una carta pastoral donde reiteraba el derecho del pueblo a la organización y al reclamo pacífico de sus derechos. El lunes 24 de marzo de 1980 fue asesinado cuando oficiaba una misa en la capilla del hospital de La Divina Providencia, San Salvador. Su muerte conmocionó a la región, convirtiendo a Romero en un símbolo de dignidad latinoamericana. Lo curioso de esta historia es que no provenía de algunos sectores de la iglesia que, influenciados por los procesos de insurgencia que se desarrollaban en la región, promovían la llamada “teología de la liberación”. Incluso, los referentes de Romero eran conservadores y cercanos, en algún momento, al Opus Dei. En diferentes ocasiones cuestionó abiertamente la influencia de lo que describía como un marxismo ribeteado de cristianismo. Era tanto así que, cuando fue designado Arzobispo de San Salvador en 1977, la derecha política de El Salvador creyó que su figura mantendría el status quo y las “buenas relaciones” de la iglesia con la clase empresarial.

Fue una experiencia personal la que removió, y reacomodó, las sensibilidades de Romero. El 12 de marzo de 1977, el padre jesuíta Rutilio Grande, amigo íntimo, fue asesinado en la ciudad de Aguilares junto a dos campesinos. Grande llevaba cuatro años al frente de la parroquia, donde había promovido la creación de comunidades cristianas de base y la organización de los campesinos de la zona. El propio presidente de la República informó al monseñor sobre la muerte de Grande, prometiendo una investigación sobre los hechos que nunca se realizó. A lo interno de la iglesia afloraban los reproches contra Grande y algunos excusaban su asesinato.  A pesar de la oposición de la jerarquía eclesiástica Romero convocó a una misa pública. A partir de ese día ya no sería el mismo hombre.

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Nodos, redes y antipoder: Los retos actuales en la defensa de los DDHH

diciembre 22, 2014

Rafael Uzcátegui

Durante mucho tiempo la disputa de hombres y mujeres por la transformación del mundo era, básicamente, una confrontación ideológica. Lo que conocemos como modernidad fue, entre otras cosas, la creencia que poseyendo las herramientas adecuadas –el método científico- era posible conocer, comprender y pensar la realidad, para modificarla. Fue así como la aparición de las llamadas ideologías políticas –liberalismo y socialismo en todas sus variantes, principalmente- intentaron legitimarse basándose en su supuesta forma de pensar científica. Cada ideología se estructuró y proyectó a sí misma como un supuesto cuerpo lógico y coherente de pensamiento, el cual había descifrado la totalidad de la experiencia humana y contenía la mejor manera para optimizar la vida en sociedad. Como cada una era promesa de paraíso en la tierra, intentó que sus afiliados crecieran cuantitativamente lo suficiente para hegemonizar la política y, por extensión, la vida cotidiana de los seres humanos. Esta disputa protagonizó todo el siglo XX, y como sabemos, no solamente ocasionó muchos muertos, sino que las propias ideologías demostraron ser respuestas parciales, y en ocasiones contradictorias, para la complejidad de las sociedades y, por otro lado, herramientas limitadas para explicar la propia subjetividad de hombres y mujeres.
Esta pretensión omniabarcante y totalitaria –en el amplio sentido del término- de la confrontación ideológica tuvo, a nuestro entender, una primera fractura con la Declaración Internacional de los Derechos Humanos, realizada en 1948. No es casualidad que este catálogo del “deber ser” haya sido enunciado después de la Segunda Guerra Mundial, cuando el Holocausto Nazi y las bombas sobre Hiroshima y Nagasaki demostraban el lado irracional e inhumanos de los avances científicos. Esta declaración estableció que, independientemente de las cualidades de cada ser humano, había un conjunto de valores que eran iguales para todos, y que debían ser respetados. En el fondo, aunque la proclama no lo hizo explícito postulaba lo que todas, sin excepción, las ideologías negaban: El derecho a la alteridad, a ser diferente. Es por esta razón que en este tiempo de exigencias fragmentarias, cuando en casi todo el mundo se sospecha de quien tenga la receta salvadora para todo, la lucha por más y mejores derechos humanos es el gran telón de fondo.

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Nodos & Redes: Guillermo López: editor orgullosamente pirata

diciembre 22, 2014

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Rafael Uzcátegui

Yo conocí al primer editor de libros piratas en Venezuela. Su nombre era Guillermo López, una persona oriunda de España que, como muchos de su generación, abandonó aquello huyendo de la larga noche del franquismo. Conversé con él por primera vez en su casa, en el corazón del estado Yaracuy, donde también funcionaba su sello editorial “Libros Apolo”. De contextura delgada, alrededor de un metro sesenta de estatura, perfil de nariz aguileña y sempiterno cabello encanecido pues ya había pasado, hacía rato, los 60 años. No obstante una férrea autodisciplina basada en la comida natural y ejercicio, lograba lo que muchos veinteañeros de la época, como yo, no podían a pesar de sus esfuerzos: Subir la cuerda de gimnasia, hasta el techo, que colgaba de uno de sus galpones de libros. Autodidacta feroz, Guillermo tenía amplios conocimientos de aritmética, física y astronomía. Anticipándose años a los argumentos 2.0, fue el primero que me habló acerca del conocimiento como patrimonio universal y la necesidad de ponerlo, mediante la lectura, al alcance de todos. Por eso se convirtió en editor, para estimular el acceso a los libros. Empezó a editar, sin licencia, clásicos de la literatura para venderlos a bajo costo. Y como aquello tuvo la demanda suficiente para que el catalogo se ampliara, Libros Apolo inauguró el mercado de la piratería en el país, que pronto tuvo una competencia que, por malas artes, allanamientos y decomisos, querían el territorio que él había sembrado como un pionero. No pudieron.

Abstemio, vegetariano y anarquista

Guillermo era, políticamente, un anarquista. Lo cual era coherente con su naturismo, ascetismo, ateísmo y aprendizaje no escolarizado. Entró a Venezuela por Puerto La Cruz, en un año que si me comentó no recuerdo, y a pesar de no tener título alguno trabajó durante años en el Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC) como bioanalista e investigador. Luego pasó a Valera, influenciado por Ivan Illich y la búsqueda de una vida comunitaria cercana a la naturaleza. Cuenta la leyenda que sus primeras ediciones trataban sobre la promoción de las actividades deportivas, y que sus primeras nociones sobre la distribución de publicaciones fueron representando, por estos lares, revistas humorísticas ibéricas. Durante un período fue el responsable de que las publicaciones más avanzadas del socialismo antiautoritario en habla castellana circularan en Venezuela: Comunidad (Uruguay), El Viejo Topo y Bicicleta (España). Aquel extraño ácrata, mezcla de Tolstoi con Stirner, prefirió mantenerse alejado de las polémicas del exilio anarquista español en Venezuela que traía en sus maletas, como parte del equipaje, las polémicas y fantasmas consecuencia de la derrota de la Guerra Civil Española. Mientras en Caracas catalanes y madrileños se disputaban la concesión de la CNT, el creó su acracia particular en Nirgua. Allí acudieron, durante buena parte de los 90´s, la muchachada proto-anárquica e irreverente que hacía sus campings y convivencias en aquellos terrenos fértiles. Allí llegó de todo, desde los que buscaban su lugar en el mundo, los indigestados de lecturas universitarias hasta los pícaros. Estos últimos sacaban en consignación lotes de libros para la venta que nunca pagaban. Sin embargo, el viejo les seguía fiando. Nunca abandonó la expectativa que la juventud de alguna parte tuviera la intención, genuina, de cambiar las cosas para mejor. Cuando no veía candidatos aquí, los buscaba en las Exposiciones Universales, a las que asistía con la secreta esperanza de encontrarlos.

Librería de pueblo itinerante

Libros Apolo, con o sin sello editorial, no sólo puso al alcance de mucha gente las obras de Rómulo Gallegos, Miguel de Cervantes, Erich Fromm o García Márquez, en formatos de bolsillo, papel económico y bajo costo, en aquellos días un tercio del PVP de la edición original. También promovió títulos de cultores criollos del naturismo como Lutecia Adam o Keshava Bat. Gente de 40 ó 50 años debe recordar aquella larga camioneta pick-up que desembarcaba aquellas ediciones en todas las ferias de pueblo del centro-occidente del país sobre mesones portátiles. Sin embargo, los potenciales lectores se castraban por esa parte de la cultura petrolera que grita que, con tanto pozo y tanta mina, el conocimiento es menos importante que un buen amigo en el partido de gobierno. Con los años Guillermo bajó sus propios estándares y se alegraba que la gente leyera aunque fuera algo, sea lo que sea. Por ello, y por mantener las cuentas en cualquier color que no fuera rojo, progresivamente incorporó los libros de autoayuda y metafísica en su inventario. Para los soberbios, que es lo que más abunda en la juventud revolucionaria, eso era “prueba irrefutable de su carácter pequeño-burgués”. Por el otro flanco estaban los que estaban en el mundo de la piratería editorial exclusivamente por negocio, usando la siempre corruptible policía venezolana para hacer operativos con mucha prensa, vaciar los galpones de Libros Apolo y así asegurarse lo que en términos capitalistas se conoce como monopolizar el mercado.

Guillermo falleció el 3 de julio de 2012 en Valencia. Sus restos, como deseó, fueron cremados. Durante dos décadas, por establecer un tiempo, fue el editor pirata más importante del país. Los lectores compulsivos del país deben tener en su estantería algún 1984, El coronel no tiene que le escriba, El arte de amar o Casas Muertas de su factura. En sus días de Nirgua me dijo, cuando la conversación giraba en torno al ateísmo agnóstico, que no era el alma de las personas la que trascendía, sino el recuerdo y la influencia de sus acciones en las personas que lo habían conocido. El tiempo ha demostrado la inconsistencia de los “revolucionarios” más estridentes y sectarios. Por mi parte, mantengo el referente de aquel individualista anarquista cuya propia vida demostró que la alteridad, a pesar del entorno hostil, era posible. (Publicado en Contrapunto.com)

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Nodos & Redes: Fotogramas de la disidencia israelí

diciembre 22, 2014

Rafael Uzcátegui

En la pasada fase del conflicto de la ocupación israelí de la Franja de Gaza, la solidaridad con las víctimas renovó una de las taras del movimiento pro-Palestino proveniente de la izquierda: la judeofobia o anti-semitismo. Con base a una encuesta difundida durante aquellos días, que aseguraba el mayoritario apoyo del pueblo israelí a los bombardeos a los territorios ocupados, la condena a todo lo relacionado a los judíos invisibilizó las voces, a veces conscientemente, de los ciudadanos de Israel opuestos tanto a la ocupación como a la guerra. Sahar Vardi, una activista israelí ligada a la Internacional de Resistentes a la Guerra, difundió un artículo, traducido por el periódico venezolano El Libertario, donde desdibuja el maniqueísmo: “para poder entender lo que está pasando ahora mismo en la sociedad israelí, hay una necesidad de romper esa dicotomía -no hay buenos y malos israelíes, no hay buena o mala Israel-. Hay un sistema de miedo y militarización, del separatismo, que sostiene el status quo. Dicho sistema se alimenta de los recursos humanos en la máquina de guerra y lo más importante: obtiene el apoyo público para lo que estamos viendo ahora en Gaza. Mucho puede decirse acerca de la militarización de la sociedad israelí, cómo el sistema educativo sirve para asegurar que los jóvenes sirvan en el ejército, cómo las campañas que avergüenzan públicamente a quienes no lo hacen, cómo se están aprobando proyectos de ley para vincular el disfrute de los derechos civiles a la prestación del servicio militar, etc, pero en momentos como estos, mientras que una operación militar se lleva a cabo y los soldados están muriendo, esto llega a su extremo”. En su interesante texto, Vardi también reflexiona sobre los intereses económicos presentes en el conflicto: “Este constante estado de guerra también tiene sus beneficios para algunos, y la economía de Israel es hoy muy dependiente de la industria militar, una industria que se basa que conflicto continúe, así las armas pueden ser probadas y mostradas al mercado. Esto significa que hay, incluyendo a los políticos, quienes tienen un interés económico claro en no encontrar soluciones pacíficas sostenibles”. En este punto sólo recordar que el gobierno de Hugo Chávez compró más de 50 millones de dólares en armamento al Estado israelí.

Coalición contra el muro

Anarquistas Contra el Muro (ACM) es el nombre de una organización, compuesta por israelís y palestinos, que desde el año 2003 realizan acciones directas como respuesta a la construcción del muro israelí construido en la zona ocupada de Cisjordania. Según su sitio web “El grupo trabaja en cooperación con activistas palestinos en una lucha común y popular contra la ocupación”. El inicio del grupo data del año 2003, cuando a tres años de la segunda Intifada un pequeño grupo de activistas antiautoritarios, que ya realizaban trabajo en la zona ocupada, decidió formar la iniciativa. Su primera acción fue tomar parte de una carpa de protesta de en el pueblo palestino de Mas´ha, donde el muro se estaba construyendo y dividía a la comunidad de tal forma que la mayoría de la población quedaría en el lado israelí. Durante cuatro meses se mantuvo una presencia constante, convirtiéndose en un punto de encuentro para diferentes activistas que deseaban rechazar la política del Estado israelí. En agosto del 2003 el campamento se mudó al patio de una casa amenazada con demolición. Durante dos días se bloquearon con los cuerpos el paso de los bulldozers, con decenas de arrestos por parte del ejército. El terreno finalmente fue demolido y el campamento desmantelado, pero aquellos hechos inspiraron acciones sucesivas en diferentes zonas de conflicto. La presencia de activistas israelís en las manifestaciones intenta disminuir los niveles de violencia de la represión. Sin embargo, muchos de ellos terminan en prisión, con lo que el movimiento debe recaudar dinero para poder realizar la defensa legal en los tribunales. La popularización de las redes sociales ha contribuido a dar visibilidad a las acciones y argumentos de ACM, así como a denunciar ante la comunidad internacional los excesos de la política israelí en las zonas ocupadas. Se estima que ACM esta conformado por alrededor de 50 activistas y un número indeterminado de simpatizantes, estando presentes en marchas y acciones en poblaciones como Salem, Anin, Biddu, Beit Awwa, Budrus, Dir Balut, Beit Surik y Beit Likia, entre otras.

Gays radicales

Como nos cuenta el israelí Uri Gordon, en su libro “Anarchy alive! Anti-AuthoritarianPolitics from Practice to Theory, Kvisa Shkhora (Lavandería Negra) es un grupo de Tel Aviv conformado por lesbianas, gays bisexuales y transgéneros tanto contra la ocupación israelí como por la justicia social. El grupo, creado para la marcha del orgullo gay en 2001, irrumpió en el evento cuando cerca de 200 personas portaban una gran pancarta que decía “No puede haber orgullo en la ocupación”. Desde entonces el grupo ha crecido, vinculando diferentes formas de sometimiento y sumando adhesiones mediantes fiestas queer públicas y gratuitas. Como explica Gordon “El movimiento queer radical israelí tiene un doble rol: por un lado promueve la solidaridad con los palestinos, reivindicándose anticapitalistas y políticamente antagonistas dentro de las principales corrientes de la comunidad GLBT; por el otro, hace énfasis en la libertad de orientación sexual contra la ocupación”. Para quienes la solidaridad con Palestina es benevolentemente acrítica, los testimonios de miembros de Kvisa Shkhora recuerdan la fuerte homofobia presente en la sociedad palestina: “después de varias acciones y discusiones nuestra visibilidad es ahora aceptada y bienvenida. Esto no puedo decirlo de nuestros compañeros palestinos, así que en los territorios normalmente volvemos al closet”.

En 2006 debido a diferentes presiones los organizadores de la  marcha del orgullo gay en Tel Aviv transformaron la movilización en una vigilia, los queer radicales israelís participaron ondeando banderas de varios países y transformando el evento en una manifestación espontánea contra la guerra. La policía acordonó el sitio y declaró ilegal la vigilia, tras lo cual empezaron a golpear a los manifestantes. El grueso de la comunidad gay se retiró del sitio y posteriormente condenaron las acciones de quienes “secuestraron el evento”. Esto avivó la discusión sobre la despolitización y banalización a lo interno del movimiento GLBT en Israel.

El poder de las imágenes

Activestills es una iniciativa fundada en 2005 por un grupo de fotógrafos israelís y de otros lados unidos por la convicción sobre la posibilidad de las imágenes para potenciar cambios políticos y sociales dentro del país. Según su manifiesto presente en su sitio web se ven a sí mismos como parte de la lucha contra todas las formas de opresión y violaciones a la libertad. Ellos trabajan varios temáticas a lo interno de Israel y Palestina, incluyendo la lucha popular palestina contra la ocupación, derechos de las mujeres y migrantes, Franja de Gaza, derecho a la vivienda, derechos de los animales y más. Lo dicho. Si a usted no le convencen las versiones de Telesur y CNN, puede complejizar su mirada visitando http://www.activestills.org (Publicado en Contrapunto.com)

CUERPO V

Periodismo en tiempos de censura en Venezuela

AntipodeFoundation.org

A Radical Geography Community

Red Observatorio Crítico

¡Lucha tu yuca, taíno!

EstaPartituraNoMeGusta!

Lo que leerán a continuación es parte de un trabajo de investigación o tesis que se realizo durante algún tiempo en la Escuela de Letras de la Universidad Central de Venezuela y que se culmina en junio del 2012. Se han obviado para este blog algunos extractos relacionados al ámbito académico (marco teórico, aspectos técnicos de la carrera). Este blog se publica con la intención de colaborar con la preservación de nuestra historia y nuestro legado musical. Quien quiera consultar la tesis completa puede hacerlo a partir del mes de mayo de 2013 en la biblioteca de humanidades de la UCV bajo el nombre de "Las letras de las canciones de la banda Sentimiento Muerto".

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