Lusbi Portillo es docente de La Universidad del Zulia, egresado de la Escuela de Filosofía, con maestría en antropología. Desde hace unos años es coordinador de la ONG “Sociedad Homo et Natura” y miembro de la Federación Ecologista del Zulia. Portillo posee desde siempre un afecto especial por la Sierra de Perijá, desarrollando una relación estrecha con las comunidades indígenas Wayuu, Bari y Yukpa de la zona. Por esta razón, cuando se anunció la activación de los planes de expansión de la explotación carbonífera en la zona, así como la construcción de diversas infraestructuras, no dudó en integrarse al amplio frente de resistencia en la región.
- ¿En qué momento se encuentra el movimiento de resistencia a la explotación del carbón en el Zulia?
- Hemos tenido varios años de movilización. Comenzamos trabajando con los Bari, los Yukpa y desde hace 4 años con los Wayuu. Después de la marcha que hicimos el 31 de marzo del 2005 a Miraflores, estuvimos en el VI Foro Social Mundial cuando hicimos conocer al mundo que hay una gran amenaza a los territorios indígenas, de la biodiversidad, de los ríos y de la sierra del Perijá como tal. Todo el pie de monte de la sierra está entregado a una corporación del estado llamando Corpozulia, así como también directamente en concesiones a trasnacionales mineras. Esos planes van en función de elevar la explotación de carbón de 8 a 36 y 40 millones de toneladas. Eso significa reducir más aun los espacios tradicionales Wayuu, Bari y Yukpa, 12 rios grandes de la cuenca del lago de Maracaibo y los bosques que quedan al occidente del país. Eso seria un gran etnocidio y ecocidio en la región. Hicimos contactos a nivel internacional y comenzaron a llegar cartas a Miraflores, al Ministerio del Ambiente, las embajadas, en muchos países fueron grupos a las embajadas. Eso ocasionó que el presidente Chávez se pronunciara en contra del carbón. Lo ha hecho 6 veces, la ultima vez fue el último domingo de agosto, cuando dijo “bueno ese carbón produce recalentamiento de la tierra, yo di orden de que eso no se puede abrir”. Desde ese momento Corpozulia y los mineros pasaron a la clandestinidad, trabajando en las haciendas y en aquellas comunidades indígenas a donde les permiten entrar explorando, abriendo grandes zanjas en la tierra, recolectando, buscando muestras en forma clandestina. Ellos tienen el apoyo de la Comisión de Minas de la Asamblea Nacional y decidieron a cuenta propia, como lo difundió la Agencia Bolivariana de Noticias, que la Comisión iba a apoyar las acciones mineras de Corpozulia. Luego, el Vicepresidente de Minas del Ministerio de Industrias Básicas y Mineria también se pronunció a favor, anunciando que estaban esperando los permisos para abrir las minas de los irlandeses y las de una empresa norteamericana. Corpozulia estaría trabajando, desde el punto de vista político, para cercar el pronunciamiento presidencial, aislarlo del contexto político.
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