Archivo de Octubre 2007

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Farruco Sesto y su arte circense -de la argumentación-

Octubre 31, 2007

farrucopinta.jpgLa carta escrita por el ministro de cultura venezolano, en dónde “reflexiona” sobre el caso de Fabiola Colmenarez, dice bastante no sólo del personaje, sino del momento que vivimos en Venezuela. Resumo para despabilados. Una actriz de telenovelas, de un canal privado (el 4, Venevisión), denuncia que fue despedida debido a su participación en eventos políticos en contra del gobierno. El canal, que abiertamente ha realizado un pacto de “no agresión” con el tren ejecutivo, y que pertenece a Gustavo Cisneros para más señas, dice que su contrato ha sido rescindido por otras razones. El asunto es noticia, y ocupa la galería informativa por varios días, con la foto e imagen de la chica en primera plana. La actriz había desempeñado un papel en la película “Miranda” producida por La Villa del Cine, organo del Estado, la cual depende del Ministerio de Cultura. Y ante este detalle, el primer funcionario de la cartera “siente” que debe dar su opinión, y califica, entre otros deslices, a la joven como “personaje menor del fascismo criollo”.

Farruco Sesto comienza su carta, publicada en el sitio web del ministerio (http://www.ministeriodelacultura.gob.ve/index.php?option=com_content&task=view&id=1124&Itemid=1), afirmando que antes se practicaba la censura y la discriminación en las políticas culturales del Estado, pero que ahora, con un gobierno revolucionario en el poder “destaca un extraordinario espíritu de inclusión, como nunca se había dado en nuestro país”.

En un inolvidable giro semántico, apenas dos parrafos más adelante, Sesto argumenta la necesidad de un apartheid cultural contra los “pequeños soldados oposicionistas de la guerra mediática”. Seguidamente, en un intento de no ser tan evidente, el funcionario afirma, tras haber puesto sus cartas sobre la mesa, que el “pueblo” será quien tenga la última palabra, no sin rematar su escrito, para que no queden dudas de la naturaleza del “debate popular” al que Farruco invita,  que sus espacios, “los espacios del pueblo”, no serían usados “para atacar al proceso revolucionario”.   

Lo anterior es, hay que repetirlo tantas veces como sea necesario, la lógica de la llamada “Lista Tascón”, en la que miles de personas han sido despedidas o no contratadas para cargos para los cuales tenian credenciales, por discrepar del proyecto político representado por el presidente de la República. No importa si una persona cumple sus obligaciones laborales, para los cuales se supone que existe supervisión. Si piensa diferente y tiene la osadía de expresarlo, “ataca” al proceso, quien según la lógica, le está pagando sus quince y últimos. ¿Solución? Contratar a alguien que, a pesar de no tener la preparación adecuada, ofrezca una fidelidad al gobierno a prueba de balas. Además de la violación al derecho humano de la no discriminación, lo anterior suma puntos al de por si alto average de la ineficacia gubernamental. Ahora mismo estoy  investigando sobre la situación de la vivienda en Venezuela, y un altísimo porcentaje de las denuncias sobre irregularidades en construcción de casas señala a consejos comunales y comites de tierra urbana, con mucho frenesí por el presidente, pero poco conocimiento de qué hacer con el aluvión de recursos recibidos para edificar viviendas. 

Volvamos a Sesto. Estoy seguro que una buena parte de las cosas que se afirman sobre “la oposición” son ciertas, y que hay sobradas razones para atesorar resentimiento contra lo que se conoce como “puntofijismo”. Pero precisamente alguien se denomina a si mismo “revolucionario” para romper con los patrones de lo anterior, para ser diferente, para instaurar practicas diferentes en lo concreto y lo cotidiano. Ya no son las grandes palabras las que definen nuevas situaciones, sino posicionarse ante los detalles. Esto es lo que pienso hace la diferencia. Por eso no hay que callar, y dejar sentado nuestra repulsa a las injusticias vengan de donde vengan, testimoniando los hechos para no relegarlos al olvido.

Aquellos que seguimos haciendo cultura sin solapar el disenso, elevaremos en un futuro el papagayo de la creatividad pudiendonos mirar a los ojos con honestidad. Tristes seres los que por un subsidio o por un beneficio temporal se han abandonado a si mismos, enfundándose en la homogeneidad de la “masa” popular, esa misma que, con indisimulada soberbia, los Sestos del régimen piensan que calzan como un guante con las diatribas de arriba. Triste aborto de una potencialidad. El burócrata ha condenado a las peliculas de su villa a ser realizadas por verdaderos actores, esos que tendrán que esconder tras gestos y diálogos, su condición de mansedumbre servil. 

Creo que en un detalle me he equivocado. Sí existe una diferencia entre la cultura “bolivariana” y la de la democracia adeca y copeyana. La exclusión no se disfraza. Al contrario, se muestra orgullosa los cuatro vientos como trofeo por los nuevos dominadores.

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Divorcio en el país de los meditabundos

Octubre 19, 2007

mediosforo.jpgExtraño asunto en estas costas acariciadas por el Mar Caribe. Durante la mañana, del 19 de octubre del 2007, se realizó la rueda de prensa de 15 organizaciones de Derechos Humanos en Venezuela, agrupadas en el Foro por la Vida. El motivo de la cita era difundir una serie de consideraciones sobre la propuesta de Reforma Constitucional adelantada por el Ejecutivo Nacional, y que pretende refrendarse en diciembre de este año.  Más de una docena de medios de comunicación asistieron, entre estaciones de televisión, radios, publicaciones impresas e iniciativas digitales. De las grandes televisoras, las ausentes eran Venevisión y Venezolana de Televisión. Ningún medio de comunicación “alternativo” y/o “comunitario” asistió, a pesar de ser informados, como al resto, de la rueda de prensa.

Esta ha sido una constante de las últimas ruedas de prensa de las ONG´s en derechos humanos locales. Quienes deberían ser sus aliadas y comunicadoras naturales, los medios autodenominados “alternativos”, son los que menos amplifican la labor de quienes históricamente han acompañado a las comunidades populares en la exigencia de sus derechos. Tristemente curioso. Y paradójico. Algunos de quienes se encuentran en altos cargos en estos medios provienen del movimiento de derechos humanos, de esas organizaciones que hoy prefieren silenciar. Cosas de nuestra Guerra Fría de baja intensidad.

Que el periodismo venezolano está en crisis es innegable. Pero la generación de relevo, protagonista de la expansión de la comunicación “alternativa”, a pesar de su discurso, en la práctica han superado a sus contrarios. Adiós a una oportunidad. Crecidos bajo la sombra del Estado, sintonizando sólo las informaciones favorables al gobierno, en esa rara guerra comunicacional “asimétrica” en la que han consentido ser parte. Pero tal asimetría es un espejismo en el desierto socialista del siglo XXI. El Estado venezolano es, al día de hoy, uno de los principales latifundistas de la imagen y la palabra, el oligarca de ondas hertzianas, imperialista de casas y apartamentos con su avalancha de propaganda y cadenas presidenciales.

Duele vivir lo que está pasando. Mi cabeza intenta, por su parte, leer a Hannah Arendt. Esperemos a ver que nos dice. 

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Octogenarios en rebeldía

Octubre 18, 2007

Esos viejitos me rejuvenecen. Desde hace un tiempo, trato de ir a todas las manifestaciones que un grupo de jubilados y jubiladas de la CANTV realizan por el pago justo de sus pasivos laborales. Verlos bajo el sol o la lluvia, apergeñados bajo los paraguas, con gotas de sudor deslizandose sobre las canas y gritando consignas, me hacen recordar que los humanos tienen su contraparte noble… y rebelde. Entiendo que lo hacen por lo que les pertenece, por ser retribuidos como se merecen, pero que no acepten el término de su movilización hasta no ver las cosas resueltas justamente, me conmueve. A veces, muchos jóvenes somos abuelos de mente y artítricos de sueños.  ¡Adelante abuelos!

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Indalá, salud mental en empaque canino

Octubre 17, 2007

IndalaNo se entiende del todo la frase “Mientras mas conozco a los hombres más quiero a mi perro” hasta que se tiene uno. La historia de Indalá es rara, por lo menos para mi persona. Tras mudarnos a un apartamento, Lexys -mi conpañera- insiste en tener un perrito, a lo cual me negué. Una mala experiencia me había mantenido alejado de los caninos en mi vida, y las dimensiones del apartamento ejecutivo -sala, cuarto, cocina y baño en un combo de poco menos de 50 metros cuadrados-, me parecían reducidas para un tercer habitante, aunque fuera animal. Pero tanto dió el cantaro, que una tarde sabatina fuimos a Aproa, donde hacen jornadas de adopción de animales, para traernos uno a casa. Perros y gatos lucían en corrales para bebé, y a su vez, Indalá yacia taciturna en una pequeña jaula, mientras el resto de los perritos movían la cola y hacían piruetas a sus probables padres adoptivos. No nos decidíamos, y un perrito blanco, peludo y mono, se retorcía entre las dedos de nuestras manos. Pero por ese impulso, cristiano y profundo, de tomar partido por los que parecen más desamparados, terminamos agarrando a Indalá, la cual cabía, con ojos llorosos y apagados, en una palma de la mano.

El resto de la historia es conocida, y por esos extraños resultados químicos, Indalá y yo terminamos siendo inseparables. Cada final de tarde, en esos minutos cuando añoro los crepusculos de otras tierras, Indalá me espera con su cola hecha un helicóptero. Y entre tantas vicisitudes humanas, cada vez me parece más indispensable para mi salud mental.

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Arturo Meza: Canciones para escuchar en nuestro infierno

Octubre 10, 2007

Arturo MezaCorria el año 1996 y por ese entonces, a falta de Internet, trataba de descubrir otros mundos  via epistolar. Con Miguel Tajobase, de México, compartía el gusto por la música hardcore y las publicaciones subterráneas. Sus cartas eran largas y sentidas, y si el papel le quedaba chico, se animaba a enviarme sus andanzas grabadas en cassette. No recuerdo el cómo ni el porqué, pero en uno de sus atesorados sobres envió, en medio de tapes de punk mexica y fanzines, un cassette de un concierto de un tipo llamado Arturo Meza.  Aquello fue todo un descubrimiento. En lo sucesivo, entre las pausas del pogo y el slam dancing, el reproductor ofrecia, una y otra vez, aquel concierto de 90 minutos en el que un tipo sensible y de vena poética, rasgaba su guitarra tras el micrófono acompañado de otros músicos más.
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