Archive for 29 noviembre 2007

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Damaso García o la vuelta de la honestidad a esta tierra de Gracia

noviembre 29, 2007

silbon.jpgEspecialmente en estos últimos años valoro mucho la correspondencia entre el discurso y la realidad, esa facultad del cerebro de articular en palabras en estricta sintonía con lo que el emisor está pensando, traduciéndose en diversas aptitudes motoras en consecuencia. Venezuela, aquejada últimamente por disociaciones varias, cuando usted escucha que alguien lo sermonea sobre la honestidad lo mejor que puede hacer es cerciorarse de que su cartera continua en su sitio.

Por lo anterior, mi corazón dio una voltereta de alegría al leer las declaraciones de prensa de Dámaso García, ubicadas en la página 124 de la edición de Ultimas Noticias correspondiente al 29 de noviembre 2007. Para quien se haya paseado por el interior del país, familiarizado con sus tradiciones orales o tenga una parcela de su gusto en el folklore criollo el nombre le sonará familiar. La voz de Dámaso García ha inmortalizado para varias generaciones las correrías de Juan Hilario y Casilda, number one del top ten de Semana Santa, en el cuento sobre “El Silbón” que termina en un chispeante y zapateado joropo. Radiado hasta la saciedad, cuando el imperio de la Amplitud Modulada (AM) monopolizaba los escuchas venezolanos, la interpretación -junto con su creador- fueron declarados “Patrimonio Cultural del Estado Portuguesa” dando que comer, modesta y humildemente por sus regalías, a hijos y nietos del clan García.

Junto al poeta Victor Morillo, García se apersonó en el diario más popular del país -en el sentido estricto del término- para expresar su deseo de que el cuento de El Silbón fuera llevada a la Gran Pantalla. Por ello, afirma, ha pedido infructuosamente audiencias tanto con el propio Primer Mandatario como con el Ministro de Cultura. Bien por sus aspiraciones, y esto no es lo que nos devuelve la confianza en la venezolanidad. Lo que mis ojos celebraron fue que el cultor popular fuera totalmente sincero en su segunda solicitud, refutando las amarguras de quienes, como yo, a veces pensamos que no quedan personas transparentes en esta vereda del Caribe. El sexagenario hubiera podido adornar el presupuesto que anexaba con espumas y con garzas, dibujando el magno proyecto “histórico” que presidía, con cuyos recursos nuestra idiosincrasía estaría definitivamente salvaguardada. Dámaso nos ha recordado que es posible la sinceridad entre nosotro/as. Su petición de que Juan Hilario fuera protagonizado por Sean Penn se acompañó de la solicitud, transcribimos literalmente, de “una camioneta nueva, marca Chevrolet, modelo tahohe 2007, color beige o crema”. Acostumbrado a los portazos en la cara, a los ninguneos y los argumentos futiles, como zorro viejo que es, García se adelantó a las excusas del funcionario promedio que calienta sillas de cuero en el Instituto de Patrimonio Cultural, afirmando con una gallardía que le hace honor al gentilicio: “En el concesionario AutoCenter Portuguesa, en Guanare, está una así”. El vehículo de marras existe, de eso está seguro, y él, acervo andante del contrapunteo llanero, no vaya a ser que lo machuque cualquier carro un día de estos. Quien sabe las cosas que han visto sus pupilas cansadas, y cuantos novatos, sin tantas Fiestas en Elorza como el maestro, andan en su Hummer con menos neurona y menos garganta que quien representa la tradición oral y mítica en este país. Que de injusticias, y muchas, se está llenando el album de barajitas de la V República.

Damaso García: Gracias por tu elocuencia y por tu verdad. Otros, estábamos acostumbrados a ello, nos hubieran mentido y mareado metiéndonos gato por liebre, disimulando su apetito por las 4X4. Como sabes, la cultura popular tiene amigos por montones. Para recuperar este país, si es posible, hacen falta personas de una pieza como tú, que pongan sin rodeos sus cartas sobre la mesa. Gente clara ¡caracho! … aunque sea para pelear por su derecho al “rustiqueo”.

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Tres cortas sobre el Metro de Caracas

noviembre 28, 2007

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I
Desde que llegué a Caracas, hace más de 10 años, mi referente en la ciudad no ha sido ni el Cerro Avila ni los techos rojos. Caracas ha sido, desde mi arribo, su sistema de transporte subterráneo. En aquel 1995 todavía se percibía, en el underground una ciudadanía diferente, orgullosa y respetuosa del arribo de la modernidad en transporte. El Metro era la prueba de que las cosas, construídas por el Estado, podían funcionar. Con el transcurso del tiempo se ha venido a menos, y en los días que corren no hay diferencia entre el bajo tierra y el overground.
Como muestra de su voluntad transformadora, el ejecutivo nacional ha anunciado la inauguración de nuevos sistemas de transporte subterráneo en diferentes puntos de la geografía nacional. Pero en lo que respecta al primigenio, la situación ha continuado deteriorándose, siendo los retrasos y las fallas en las estructuras el pan nuestro de cada día. El Metro de Caracas ha intentado presentar “novedades” que aligeren el conjunto de entuertos. La primera de ellas ha sido la eliminación de la introducción del ticket para salir. La segunda, lo que han llamado la “humanización” de las estaciones.
Esta “humanización” se inició y acabó en la estación Plaza Venezuela. Consistió en la colocación de gigantografías con paisajes y fauna venezolana, lo que es verdad, le daba otro ambiente restandole espacio al concreto gris. Pero esta iniciativa, ateniéndose a lo que pasó en lo sucesivo, fue un laboratorio para perros de pavlov. Me explico. Tras aquellas figuras de Manatís y Caribes retozando, se sucedieron otras gigantografías, que se extendieron a los propios vagones, anunciando diferentes tipos de productos y servicios. En algunos vagones la publicidad llega al límite de las claustrofobia, pues el anuncio de la pasta de dientes o de la bebida en polvo va desde el suelo hasta el techo del vagón. Como ha sucedido en otras ocasiones, el habernos acostumbrado a ver las estaciones del Metro de otra manera, bajo una excusa políticamente correcta, traía detrás intenciones menos nobles. 

II
Me encanta leer en el Metro. A falta de ambiente de cafés al aire libre en la ciudad, y con el acoso de la inseguridad ciudadana,  no han sido pocas las veces en que hago el recorrido completo, ida y vuelta varias veces, por la línea 1 armado de un buen texto entre mis dedos. En horarios convenientes y en un sitio seleccionado, tanto la iluminación como la temperatura son casi perfectas.
En otras ocasiones, escudriño en el vagón quien también practique este placer secreto. Por lo general, la poca gente que lee dentro del Metro devora las informaciones de los diarios. En orden de los más populares: Ultimas Noticias, Meridiano, Líder y El Mundo entre los cuatro primeros. Entre los pocos que leen un libro, los de autoayuda son los más cotizados. Una que otra vez, he podido observar, disimuladamente, un lector sobre una obra literaria respetable. En el entendido de que algo inmaterial me une con esa persona, la sigo en toda la ruta mirándola desde el rabillo del ojo. Fabulo sobre su propia vida y sobre los sentimientos que remoza la lectura, las identificaciones con los personajes, el placer por los giros idiomáticos. Cuando veo a una adolescente, absorta en lecturas como “Clásicos de la literatura rusa” entre las estaciones Plaza Venezuela y Capitolio, una secreta esperanza de que no todo esta pérdido me late en medio del pecho.

III
Dejo el testimonio de mi malestar, en esta verbena de arbitrariedades pre-electorales. Desde hace casi 15 días, si usted espera su vagón en el andén del Metro respectivo, un sonsonete repetitivo, salido del “hilo musical” del sistema subterráneo, se le colará arbitrariamente entre los tímpanos. En Venezuela se ha iniciado el mes de campaña electoral por la aceptación o rechazo de la propuesta de reforma constitucional, la cual debe ser votada el próximo 2 de diciembre. A diferencia del proceso de cambio de la carta magna realizado en el año 1999, este ha sido tan atropellado como improvisado. El ciudadano común debe intentar comprender, en el espacio de un mes, casi un centenar de artículos en temas tan densos y diversos como una nueva estructura territorial, la organización popular como quinto poder público, la reelección indefinida, la disminución de la jornada laboral o la disminución de derechos humanos durante períodos excepcionales. Poca gente se ha animado a dicha tarea, por lo que el pueblo llano está decidiendo en base a los ecos del debate emitido por los medios de comunicación. Muchas de dichas interpretaciones son sesgadas, y decantan en la retahila de consignas que, como el discurso político predominante, infantilizan el asunto proponiéndo consignas cuya sustancia humillan la inteligencia de cualquiera con cuatro dedos de frente.
El asunto es que, desde hace casi un mes, un sonsonete de Hip Hop reitera hasta la esquizofrenia que con “Chavez si va” mientras uno espera su vagón en la estación del Metro de Caracas. Si bien otros dos temas se radían con el mismo tenor, uno en gaita y otro en un ritmo que voy a definir como “tropicalón”, el del hip hop alguien decidió que era el “exito” del hit parade de la arbitrariedad.
No es la primera vez que los directivos del Metro se deciden por dichas prácticas. En mayo pasado, cuando las protestas por el fin de la concesión del Canal 2, el hilo musical del Metro repetía, permanentemente, el tema musical que una cuña anónima popularizó por la televisión contra las protestas de la gente, enfocándose en el volteo simbólico de los disidentes al pabellón tricolor. Pero la directiva del sistema underground criollo difundió la versión completa del jingle, con una insidiosa frase adicional que decía “quien voleta mi bandera es traidor y guarimberoooo”, omitida en las cuñas televisadas.
Este detalle, no menor por cierto, reitera la política ventajista y abusiva del Estado a la hora de medirse electoralmente contra sus contrarios. Esto no ha sido inventado en los últimos 9 años, es cierto, pero que su práctica sea uso habitual y corriente por quienes permanentemente dice que son “diferentes” y “moralmente superiores”, provoca irrigaciones varias en el hígado de cualquier persona capaz de hilar dos ideas separadas. Desde hace casi un mes, mi discman con audífonos son compañeros inseparables de las travesías bajo el suelo caraqueño.    

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Venezuela: Izquierda radical contra la Reforma

noviembre 23, 2007

Desde hace cosa de varios meses, diferentes iniciativas de la izquierda radical y autónoma venezolana nos hemos encontrado y dialogado en un espacio que hemos llamado Insurgentes. Sin animo de homogenizarnos, sino de construir un espacio de encuentro e intercambio de los que tanto hacen falta en esta esquina del Mar Caribe.

Una de las primeras cosas que hemos hablado y activado ha sido el rechazo a la llamada “reforma constitucional”. Un periodista de Maracaibo ha hecho un breve reporte de nosotro/as, el cual pueden agrandar si dan “click” a la imagen de abajo. Salud!

Version Final

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Ramones para niños

noviembre 21, 2007

ramoneskids.jpgLo diré claramente de entrada: Soy absolutamente subjetivo en cuanto a gustos musicales. Mis preferencias tienen que ver más con estados de ánimo, casualidades, actitudes y energías varías que con la propia calidad compositiva e interpretativa de los músicos en cuestión.  Dicho lo anterior paso a la afirmación central de este post: Detesto, en una proporción cercana al odio, a Los Ramones. Racionalmente sé que sin ellos la música no sería lo mismo, y que llevaron las canciones de 4 acordes a las fronteras del paroxismo. Esta bien. Pero desde que me interesé por eso llamado “punk” me parecieron, opinión que mantengo hasta el sol de hoy, los rockers gringos mas estupidos de toda la estratosfera. Alguna vez, creyendo que era otro de mis prejuicios transmitidos por herencia genética, me compré un disco de los tipos, el “Brain Drain”. Aquel cassette me lo confirmó. Aún el sonsonete de “Baby comeback baby” me persigue como una maldición. Me ahorraré el trabajo de describir los tirabuzones de mis visceras al someterse a la tortura de sus videos musicales, por citar uno, el de “Rock n roll high school”, si no me equivoco, en el que los majaderos profetizaban las escenas de la clase escolar machacadas años después por Radio Rochela. De pana: cuando conocí que Lars Von Trier había filmado una película llamada “Los idiotas”, pude haber perdido todas mis propiedades al apostar que se trataba de un documental sobre Los Ramones.

Antes reconocí que, musical y estrictamente hablando, el cuarteto ha facturado canciones pegajosas y memorables, y que, sin su influjo, bandas como Leuzemia sencillamente no existirían como las conocemos. Por ello, a pesar de no tener en mi musiteca ningun disco de los originales (aquel cassette lo cambié en su tiempo), sí tengo varios homenajes y bandas versionando en diferentes idiomas los vástagos del “Hey, ho, lets go”. En un blog llamado Masapunk, que no el mismo del sello chileno, conseguí un cd de algo así como “Ramones para niños” -Brats on the beat, Go Kart records-, en el que los coros de los temas son cantados por infantes (“ideal para sacarles el reggeatton de la cabeza” reza el comentario en el blog). Lo descargué y está bastante simpático: http://rapidshare.com/files/47556664/masapunk.blogspom_VA_-_Brats_on_the_Beat_-_Ramones_For_Kids__2006_.rar

Sólo hay una banda que supera mi alergia a los Ramones y son Los Beatles. Pero de esto hablaremos ya otro día.  

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Exilio Interior

noviembre 21, 2007

thx1138policebrutality.jpg¿Se siente enajenado y extraño en el país en el que ha morado durante toda su vida?, ¿Se pasea como un extranjero por las ciudades que hasta ayer le eran familiares?, ¿No se siente representado por ninguna de la gente que emite opiniones políticas por los medios de comunicación?, ¿Ha dejado de frecuentar sitios y amistades para refugiarse en casa?, ¿Ha tenido que empezar de cero el mapa de sus afinidades?, ¿Sus seres queridos justifican lo que para usted es injustificable?, ¿Lo señalan con el dedo, lo adjetivizan, lo intentan encasillar en el “conmigo o contra mí”?, ¿Prefiere el entretenimiento solitario al divertimento en masa?, ¿Últimamente ha deseado, con inusitada frecuencia, haber nacido en otra galaxia?

Si usted ha sentido algunas de las anteriores sensaciones, le doy la bienvenida al universo del exilio interior (o el insilio, como lo llamó Eliseo Alberto en “Informe contra mi mismo”)

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Chevron y el “socialismo bolivariano”: Creencias a prueba de la realidad

noviembre 19, 2007

moshirich.jpgEs muy interesante el ver como la gente necesita, desesperadamente, tener sus esquemas mentales bien delimitados para explicarse el mundo en el que viven. El caso de la religión es el más paradigmático. Ante la incertidumbre de la existencia, cristianos y similares optaron por entender el universo como una obra y gracia de la divinidad, utilizando los esquemas binarios para describirlo todo: fieles-pecadores, herejes-creyentes, malo-bueno… dios y el diablo. Sencillo y cuadriculado. La política “de izquierdas” es otra religión, indiscutible a estas alturas, con sus verdades inamovibles, sus sacrificios en pos del paraíso y su infinita necesidad de creer en que el mundo está, realmente, dividido a rajatabla entre los contrarios: la “derecha”, los malos, los otros, y la “izquierda”, nosotros, los buenos. Lo anterior calza a la perfección para esa gran mayoría que, con dichas muletas, pretende “conocer” lo que pasa en Venezuela. Bajo esta lógica Chávez y los suyos, ahora en el gobierno, serían los buenos. El resto, la oposición “escuálida” –adjetivo que detesto-, los motivados por una irrefrenable ansia de maldad.

Hay una frase que dice que si la realidad no calza en los moldes de la ideología, que malo para la realidad. Muchos de los creyentes en el socialismo del Siglo XXI, en sus arengas, se cuidan de no introducir elementos que puedan contradecir la retórica de la épica nacida unos cuantos años atrás en Sabaneta. Pretenden tapar el sol con el dedo de la propaganda. Y a pesar de todas las evidencias en contra, los ungidos continuan testarudamente afirmando que el paraíso terrenal ha hecho su capital en Caracas.  El 8 de noviembre pasado, a propósito de lo anterior, se publicó en varios medios de comunicación del país declaraciones de Alí Moshiri con respecto a los intereses que representa dentro del automentado “Socialismo del Siglo XXI”: “Nuestras actividades en Venezuela se están moviendo extremadamente bien (…) vinimos aquí con la intención de trabajar”. Moshiri no es la cabeza visible de un proyecto editorial izquierdista francés, con tentáculos y cheques en Venezuela. Tampoco es un artista de cine de hollywood “concienciado”. Moshiri es, desde hace varios años, presidente de la división de Exploración y producción de Chevron para Latinoamérica. Hay sobradas evidencias del nivel de camaradería que ha logrado este funcionario con el gobierno de Miraflores, como aquellos avisos que, a página completa, recordaban que en medio del llamado “paro petrolero”, los afectos y fidelidades de la compañía originaria de Houston estaban del lado de la “revolución”. O como la concreción de aquella utopía de hacer socios comerciales al presidente venezolano y colombiano, cristalizado en el gasoducto transguajiro, que ha limado asperezas entre ambos.  El campeonato geopolítico actual es diferente al jugado por el mundo durante la Guerra Fría. La pelota, el flujo sin frenos de capitales, se patea en todas las canchas, amén de las camisetas… o de las ideologías locales. Mientras el mercado mundial permanezca aceitado, valen poco las extravagancias internas de cada país, siempre y cuando esto no interfiera con el rol de cada uno en la arquitectura del comercio planetario. “Creo que la industria del gas nunca arrancó en Venezuela después de la nacionalización (…) el gobierno del presidente Chávez es el primero en desarrollar el gas”, expresa el alto vocero de Chevron, acerca del negocio en el cual ellos ahora son socios.

En 1999, la promulgación de la Constitución Bolivariana, nacida en un proceso constituyente capitaneado por el propio Hugo Chávez, daba igual rango a los capitales locales y extranjeros presentes en el país. En aquella oportunidad, este detalle quedó eclipsado por la retahíla de derechos sociales consagrados por el nuevo texto constitucional. En un nuevo episodio de la jugada, ocho años después, la promulgación de una jornada laboral de seis horas maquilla el hecho de que, con rango constitucional, las empresas extranjeras serán socias del Estado venezolano bajo la figura de las “empresas mixtas”. Grande Maradona. Desde hace 2 años, Chevron participa en varias, de las cuales Moshiri afirmó que “su resultado ha sido muy positivo”. Un amigo me recordaba a Carl Sagan parafraseándolo: “no puedes convencer a un creyente de nada porque sus creencias no están basadas en evidencias, están basadas en una enraizada necesidad de creer”. Lo que es injustificable en otras latitudes, en Venezuela sencillamente se ignora. Mal por la realidad. Por su lado, Chevron se preocupa por el horizonte del socialismo bolivariano, pensando planes para su sostenibilidad: “El país debe buscar un equilibrio entre ambos recursos –el petróleo y el gas- para el momento en que alguno de los dos comience a declinar. ¿Estamos detrás? La respuesta es sí”.

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Recibo y difundo: Grupos DDHH solicitan inconstitucionalidad de la reforma

noviembre 15, 2007

foro151107.jpg El Foro por la Vida, coalición de organizaciones no gubernamentales de derechos humanos de Venezuela, introdujo el jueves 15 de noviembre ante la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia, una “acción popular de inconstitucionalidad contra el acto contenido en la propuesta de reforma constitucional”, planteada por el presidente de la República Hugo Chávez Frías  (15-08-07) y la Asamblea Nacional (14-10-07).   Así lo expresó el abogado Carlos Ayala Corao, quien asiste jurídicamente a las organizaciones accionantes, al agregar que al mismo tiempo “se está solicitando una medida de amparo cautelar para la suspensión del acto refrendario”, mientras se espera la decisión de la acción principal interpuesta.  El constitucionalista explicó que tanto los activistas como las ONGs que defienden y promocionan los derechos humanos, “consideran que esta propuesta de reforma plantea una regresión, una disminución de los derechos humanos reconocidos en la Carta Magna de 1999.”. Esto, a juicio de las organizaciones accionantes, viola el principio de progresividad de los derechos humanos, el cual está además amparado en el artículo 19 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela. La expectativa de Foro por la Vida es que “el Tribunal Supremo de Justicia haga prevalecer el derecho sobre las reglas de la política”, subrayó el abogado. “No se pueden modificar los principios fundamentales de la Constitución, como los derechos humanos, que en esta reforma quedan abiertamente disminuidos”, recalcó Ayala Corao. 

El vocero explicó que de negarse la acción de amparo y la medida cautelar, la acción de inconstitucionalidad quedará vigente incluso de aprobarse la reforma de la Carta Magna durante el referendo previsto para el próximo 02 de diciembre de 2007. (Foro por la Vida, Caracas, 15 de noviembre de 2007)

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Lo que leerán a continuación es parte de un trabajo de investigación o tesis que se realizo durante algún tiempo en la Escuela de Letras de la Universidad Central de Venezuela y que se culmina en junio del 2012. Se han obviado para este blog algunos extractos relacionados al ámbito académico (marco teórico, aspectos técnicos de la carrera). Este blog se publica con la intención de colaborar con la preservación de nuestra historia y nuestro legado musical. Quien quiera consultar la tesis completa puede hacerlo a partir del mes de mayo de 2013 en la biblioteca de humanidades de la UCV bajo el nombre de "Las letras de las canciones de la banda Sentimiento Muerto".

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