Posts etiquetados ‘represión’

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La insondable levedad de la solidaridad

mayo 8, 2013

gonzalo_hector
El señor de la derecha es Gonzalo Pino. El del medio, su hijo Ricardo. El de la izquierda es reportero gráfico y se llama Hector Azuaje. Los tres son de Barquisimeto. Protagonizan una de esas historias mínimas que merecen ser contadas antes de pasar al olvido. Y desde hace días buscaba el tiempo para escribirla en este blog. Ahora, lo haré.

Una comisión del Foro por la Vida, la coalición de organizaciones de derechos humanos de Venezuela, visitó Barquisimeto para corroborar las denuncias sobre agresiones a manifestantes por parte de la Guardia Nacional Bolivariana y de tratos inhumanos, crueles y degradantes a quienes resultaron detenidos por esos días. Durante dos días pudimos conversar con diferentes personas, escuchando lo que tenían que decir sobre lo que pasó en la ciudad los días 15 y 16 de abril. El sentimiento que más se repitió ante nuestros oídos fue de indignación.

Al final de una de estas tardes barquisimetanas de crepúsculos un grupo de los afectados nos esperaba para darnos su testimonio. Adolescentes, personas mayores, periodistas, parte del grupo de 74 manifestantes detenidos, 40 manifestantes heridos y 11 comunicadores sociales heridos durante aquellos dos días, que algunos aseguran que fue la represión más descarnizada atestiguada por la ciudad en mucho tiempo.

Hector Azuaje, el reportero gráfico de la Prensa de Lara, se incorporó tarde a la reunión. Estuvimos acompañándolo un rato en la sede del Ministerio Público, a donde había llevado la denuncia sobre los disparos de perdigones que le habían realizado a su cámara fotográfica mientras cubría las protestas, quedando inservible. Como daño colateral, recibió varios impactos en su cuerpo. Nosotros nos adelantamos, pasándole un mensaje para que se acercara apenas se desocupara. Al llegar a la mesa donde entrevistábamos al joven cuyo rostro fue desfigurado por la Guardia Nacional, Ehisler Vásquez, se acercó al lugar donde se encontraba sentado Gonzalo:

- ¡Maestro! ¿Cómo se encuentra?
- ¿Quién eres tú?
- Yo soy quien lo recogió del piso cuando le dispararon en el pecho, ¿se acuerda?
- ¡Muchacho, no sabes cuanto te he buscado para darte las gracias!

La escena fue interrumpida por un sonoro abrazo. Los demás eramos espectadores de esos pequeños momentos en que los seres humanos nos ganamos a pulso el adjetivo. Gonzalo había recibido un disparo  a quemarropa desde metro y medio de distancia, después que los guardias habían disparado contra su hijo, que se encontraba a su lado. Gonzalo estaba angustiado no tanto por los balines de plomo de perdigones que tenía incrustados en el pecho (y que, como se ve en la foto, aún le supuran las heridas), sino por los gases lacrimógenos que comenzaban a expandirse a su alrededor y que especialmente afectan a quienes tienen un infarto a cuestas, como él. Al caer, el reportero gráfico se involucra en una escena en donde se supone sólo debería ser vouyerista a sueldo, recoge al sexagenario del piso y lo lleva a rastras fuera de peligro, donde otras manos igual de anónimas y solidarias ofrecen un auto para llevarlo a un hospital cercano.

Gente que se expone a sí misma para ayudar a quienes se encuentran en peligro e indefensas en un momento determinado. Gente que sin conocer al prójimo, hace suyas sus dolencias para ofrecer una mano tendida en apoyo. Gente que me hace recordar que, a pesar de todo lo malo, hay destellos de luz en los hombres y mujeres sencillos.

Ya conté la historia. Me alegro por ello.

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Los no-prejuicios de Fidel

septiembre 4, 2010

Como quien nunca ha roto un plato, recientemente Fidel Castro ha asumido, por primera vez de manera abierta, que habían ocurrido, vamos a decirlo elegantemente, “algunas injusticias con los homosexuales en Cuba”. Los izquierdistas autoritarios del mundo entero -desde Vanessa Davies hasta Olvier Stone- babeaban ante lo que consideraban un acto de contrición del barbudo después de su pretendida “resurrección”, y la Agencia Venezolana de Noticias, ni corta ni perezosa, difundia la noticia en el país para reiterar la benignidad del padrecito Fidel. Citemos in extenso:

“Al ser consultado sobre la homofobia al inicio del proceso revolucionario en 1959, que marginó a muchos homosexuales, el dirigente reconoció que “fueron momentos de una gran injusticia”.

“Estoy tratando de delimitar mi responsabilidad en todo eso porque, desde luego, personalmente, yo no tengo ese tipo de prejuicios”, indicó.

Para el líder cubano, esta postura de represión contra la homosexualidad se fue produciendo como una reacción espontánea en las filas revolucionarias, que venía de las tradiciones.

Fidel reconoció que el máximo responsable de esta situación fue él mismo y señaló que “en esos momentos no me podía ocupar de ese asunto”, ya que se encontraba ocupado en diferentes temas como la Crisis de Octubre y sorteando los planes para asesinarlo que impulsaba la Central de Inteligencia de Estados Unidos (CIA).

Al tema de la homosexualidad, “nosotros no lo supimos valorar” debido a los “sabotajes sistemáticos, ataques armados” que se sucedían todo el tiempo en esa década del 60.

Teníamos tantos y tan terribles problemas, problemas de vida o muerte, que no le prestamos suficiente atención”, aseveró.

“Escapar a la CIA, que compraba tantos traidores, a veces entre la misma gente de uno, no era cosa sencilla; pero en fin, de todas maneras, si hay que asumir responsabilidad, asumo la mía. Yo no voy a echarle la culpa a otros”, enfatizó el líder revolucionario.” (Agencia Venezolana de Noticias, http://www.avn.info.ve/node/14696)

Este mismo Fidel, que afirma “no tener ese tipo de prejuicios”, fue el que en los momentos álgidos de la revolución cubana explayaba ante un auditorio cautivo sus pensamientos al respecto. Un ejemplo es el que se puede leer de su discurso del 13 de marzo de 1963, aun disponible en el sitio web oficial http://www.cuba.cu. Veamos:

“Porque, señores, no se olviden de esto, sobre todo ustedes, jóvenes; no se olviden de esto, ténganlo siempre presente:  que al igual que la Revolución une lo mejor, lo más firme, lo más entusiasta, lo más valioso; la contrarrevolución aglutina a lo peor, desde el burgués hasta el mariguanero, desde el esbirro hasta el ratero, desde el dueño de central hasta el vago profesional, el vicioso; y todo ese elemento se junta para dar batalla a la ley, y a la Revolución, a la sociedad, para vivir de vagos, para estorbar.  Todo, lo peor, se junta.  No lo olviden nunca, no lo olviden nunca.

Entonces, mucha de esa gente están en esos sitios:  en los billares, en las esquinas, en los bares; quedan muchas cosas.  Pero hay que estudiarlas, hay que estudiarlas.  Lo importante es el principio, el principio de que no podemos permitirles aspirar a vagos.

(DEL PUBLICO LE DICEN:  “¡Los flojos de pierna, Fidel!”, “¡los homosexuales!”)

¡Un momento!  Es que ustedes no me han dejado completar la idea (RISAS y APLAUSOS).  Muchos de esos pepillos vagos, hijos de burgueses, andan por ahí con unos pantaloncitos demasiado estrechos (RISAS); algunos de ellos con una guitarrita en actitudes “elvispreslianas”, y que han llevado su libertinaje a extremos de querer ir a algunos sitios de concurrencia pública a organizar sus shows feminoides por la libre.

Que no confundan la serenidad de la Revolución y la ecuanimidad de la Revolución con debilidades de la Revolución.  Porque nuestra sociedad no puede darles cabida a esas degeneraciones (APLAUSOS).  La sociedad socialista no puede permitir ese tipo de degeneraciones.

¿Jovencitos aspirantes a eso?  ¡No!  “Arbol que creció torcido…”, ya el remedio no es tan fácil.  No voy a decir que vayamos a aplicar medidas drásticas contra esos árboles torcidos, pero jovencitos aspirantes, ¡no!

Hay unas cuantas teorías, yo no soy científico, no soy un técnico en esa materia (RISAS), pero sí observé siempre una cosa:  que el campo no daba ese subproducto.  Siempre observé eso, y siempre lo tengo muy presente.

Estoy seguro de que independientemente de cualquier teoría y de las investigaciones de la medicina, entiendo que hay mucho de ambiente, mucho de ambiente y de reblandecimiento en ese problema.  Pero todos son parientes:  el lumpencito, el vago, el elvispresliano, el “pitusa” (RISAS)”. (Cuba.cu, http://www.cuba.cu/gobierno/discursos/1963/esp/f130363e.html)

No me imagino que hubiera dicho -y hecho- si fuera un poquito más prejuiciado. Preguntenle al poeta Ricardo Reinaldo Arenas.

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