Rafael Iribarren: “Ser de izquierda o no serlo no pasa por definirse frente a Chávez”

Iribarren

A propósito del reciente y lamentable fallecimiento de Rafael Iribarren, desempolvamos la entrevista que le realizamos en el año 2003 cuando intentamos sondear las opiniones de intelectuales de izquierda independiente. En esa época la composición de la “izquierda crítica” es muy diferente a lo que es hoy, tiempos en que muchos avalaban el proyecto bolivariano y otros eran funcionales a lo que se llamó Coordinadora Democrática”. Iribarren no se identificaba en ninguno de estos bandos. Que la tierra le sea leve.

“SER DE IZQUIERDA O NO SERLO NO PASA POR DEFINIRSE FRENTE A CHÁVEZ”

Rafael Iribarren se define a sí mismo como un sobreviviente. Su filiación a la disidencia no es un asunto nuevo. Dirigente estudiantil y presidente del Centro de Estudiantes de Arquitectura ucevista en tres oportunidades, sus primeras filiaciones con la teología de la liberación lo hacen encabezar un movimiento de izquierda cristiana dentro del Partido Socialcristiano COPEI. “Fuimos nosotros quienes trajimos a Camilo Torres a Venezuela editando sus mensajes. Tuvimos tres conferencias con él”. En 1975 bajo la acusación de “comunista” es expulsado de la tolda verde. Luego forma el GAR (Grupo de Acción Revolucionario) junto a Domingo Alberto Rangel, un grupo marxista-leninista. “Nosotros le dimos al país el primer alcalde de izquierda electo, en Juan Griego, Margarita. El Culi Cesar González. Teníamos un trabajo fuerte en Carabobo, en el Pedagógico”. Luego de una década de activismo, Iribarren tiene una participación fugaz de 6 semanas en el segundo mandato de Caldera. Luego de estar en el vientre del Poder, se da cuenta de la imposibilidad de un cambio desde adentro. Actualmente forma parte de un grupo de opinión pronta a editar una publicación periódica de reflexión política. 

– ¿Qué implicaciones desde el punto de vista político y económico va a tener para Venezuela el desenvolvimiento del conflicto Irak-Estados Unidos? 

– En la guerra de Irak queda Chávez desnudo desde el punto ideológico y político. Hablo de ambivalencias y contradicciones profundas. Realmente Chávez no implica una gestión nacionalista y mucho menos antiimperialista. Su confrontación con sectores empresariales o aquellos que el ha llamado la oligarquía, que son algunos sectores del empresariado nacional, corresponde con su estrategia de abrir el país y favorecer la desnacionalización del capital y de los activos nacionales. El caso más emblemático fue el de la Electricidad de Caracas una empresa delictualmente gestionada desde hace muchos años. A partir de estas condiciones fue objeto de una oferta pública nacional que permitió que una transnacional se apropiara de ella con el beneplácito y apoyo del gobierno de Chávez. El salió felicitando y presentando ese hecho como una demostración de que realmente el sector capital internacional venía a Venezuela, etc. Ese capital transnacional no ha tenido en Venezuela ningún problema y la posición de Chávez ha sido simplemente declarativa, lo cual tiene un sentido político, pero es contrastante con la concreción de sus políticas. Los intereses norteamericanos nunca han estado en riesgo con Chávez, ni lo van a estar. ¿Qué pasa con Irak?. Chávez fue el primer jefe de estado que visitó a Sadam Hussein. Y aun cuando se haya pretendido que el petróleo no es un arma política, realmente lo es. La reconstrucción de la OPEP tuvo una acción evidentemente política y se inscribió en la perspectiva que supuestamente correspondía a la multipolaridad mundial, de la creación del nuevo polo para lo cual tuvo una captación de unos Estados absolutamente reaccionarios y retrógrados que no tenían absolutamente nada que ver con la revolución ni nada que se le pareciera. El estuvo allá, cosa que no fue ni mala ni buena pero que podía ser interesante. Pero a la hora de la chiquitica cuando se le pone contra la pared resulta que él no pasa de un cuestionamiento de la guerra, de una denuncia de lo que esta pasando. Incluso menos contundente que la de Chirac, la de Putin y la de muchos otros jefes de Estado. Pero paralelalemente no sólo se le sigue dando combustible a Estados Unidos sino que se hace un esfuerzo inmenso en elevar la capacidad petrolera cuyo cliente, cuyo comprador fundamentalmente, es los Estados Unidos. Incluso frente a una reticencia de los volúmenes de compra del petróleo, que querían hacer para los efectos de sus reservas estratégicas, Venezuela recurrió a negociaciones con empresas que intermediarias que tenían que recibir la autorización del gobierno norteamericano para comprar ese petróleo destinado a las reservas estratégicas de los Estados Unidos. ¿Qué significa eso?. Bueno que a pesar de la supuesta vinculación e identificación de Chávez con Hussein, nosotros estuvimos alimentando la maquinaria de guerra con nuestro combustible.

La palabra militancia hay que revisarla, eso de formar parte de una estructura para formar cuadros ya no sirve. Lo importante ahora es la formación de redes.

Seguir leyendo “Rafael Iribarren: “Ser de izquierda o no serlo no pasa por definirse frente a Chávez””

11 de abril 2002: Enfoque en Taquicardia

caricatura-de-juan11A

En 2002 yo todavía era un estudiante de Sociología de la UCV. Allí, un grupo de alumnos creamos una cooperativa estudiantil que, entre otras cosas, tenía su revista llamada Telúrico. De esa hicimos dos ediciones especiales extraordinarias, con la participación de profesores y estudiantes. Una sobre el 11 de Septiembre y otra, sobre el 11 de Abril aquel. En esta, participé con una crónica sobre cómo había vivido esos días, que reproduzco a continuación. La ilustración es del genial Juan Rodríguez, que apareció en aquella publicación. 

Rafael Uzcátegui

I

Jueves de sol radiante y calor caribe. La credencial de periodista baila sobre el pecho; la grabadora, guarecida en el bolso, aún no saludaba la mañana. Las estaciones se sucedían por la ventana ahumada del vagón: Bellas Artes, Colegio de Ingenieros, Plaza Venezuela… El ambiente recordaba el preludio de cualquier Caracas-Magallanes: fiesta en los rostros, insignias, gorras, pancartas caseras sobre papel bond. Una señora morena comenta que desde su casa, ubicada en Catia, había escuchado una tormenta nocturna de cacerolas. Antes de terminar la frase sube su voz para incorporarse al canto que en boca de la mayoría, se apodera de los pocos espacios vacantes del vagón: ¡See vaa, se va, se va, se vaaa!. El pito de llegada a Altamira desborda el río de personas intentando ganar la calle. Como peces muertos, nos dejamos llevar por la corriente y la cámara de fotos comienza a pestañear. En las orejas los comentarios se acumulan: “Es ridículo volver a Chuao, hoy tenemos que ir hasta Miraflores como en Argentina”. Ella, la reportera gráfica, y yo nos miramos. Sin hablar decimos: el día será largo.

II

Sorteamos la multitud para acercarnos a la tarima. Ella logra saltar la barrera y desde la tarima, toma fotos de quienes arengan a la multitud: Kico, Pedro Estanga, Tamayo Molina. “No pasa nada, no pasa nada”: algunos remedaban irónicamente a José Vicente. El único volante de la concentración –firmado por la Junta Patriótica Militar- proponía un grupo cívico-militar de transición. Los militantes de los partidos habían dejado sus estandartes en casa. Dos elementos se repetían en las manos: el tricolor y las pancartas, que iban de lo risible –“Chávez, por fin se te paró el palito”- hasta las que pedían explícitamente un golpe de estado –“Militares ya el pueblo se pronunció ¿qué están esperando?”-. Mientras la bravuconería verbal del presidente le había restado incondicionales, los convocados a Chuao se multiplicaron por generación instantánea. Los cercanos al entarimado pedían a gritos ir a Miraflores. Al rato Carmona Estanga, micrófono en mano, recibe una tarjeta de presentación. En su dorso estaba escrita la ruta a seguir para Miraflores. Con el pulso temblando la lee torpemente. La masa se mueve y el bullicio corea: “sí pasaremos, sí pasaremos”.

III

En el taxi el chofer nos dice que el gobierno convoca una concentración en Miraflores. El tubo de escape vomita un oscuro adiós al caudal humano que comienza a rociar la autopista. Seis mil bolívares nos cuesta llegar cerca y rápido a Miraflores. Celulares aullantes y dedos, nerviosos, transcribiendo mensajes de texto. Con la vista atenta en el camino el conductor comenta solemne: “Yo que se los digo, hoy hay un muerto”. El frenazo final es detrás de la casa de gobierno. Frente a Miraflores la tarima es testigo de un par de cuadras de boinas rojas, pero nada más. Atónitos, comenzamos a preguntar el sitio de la concentración. ¿Plaza Bolívar?, ¿Alcaldía de Bernal?. “No, es aquí” nos responden. La logística es mínima y precaria. Un troskista nos dice que hasta última hora el gobierno mantuvo la desmovilización como estrategia para simular normalidad. Muchos envuelven palos de madera en afiches con dibujos de Carlos Andrés y Pedro Carmona haciendo de marionetas. Otros se pintan una señal roja en el rostro, “para saber a quién darle”. La credencial y la cámara atraen miradas inquisitorias. Los amigos dudan la posibilidad de que los de Chuao se acerquen al centro. El improvisado sonido saluda el arribo de los buhoneros de Sabana Grande. Se comenta que la gente de Catia, Petare, Antímano y el 23 estaban por llegar. Chávez comienza otra cadena presidencial, y una mujer con megáfono en mano, repite sus palabras ante quienes nos agolpamos a su alrededor. Una columna de Guardias Nacionales cruza en formación rumbo a la Baralt. La multitud se aparta aliviada y los aplaude. Siempre había estado frente a la represión y ese día no sería la excepción. Levantando el carnet del periódico como salvoconducto, caminamos hacia la marcha opositora con la intención de andar con ellos las últimas cuadras.

IV

Pronto tropezamos con los primeros heridos. Cerca del Capitolio la policía (¿metropolitana?, ¿de Bernal?,) había disparado contra partidarios del gobierno. Cruzamos la línea de fuego y al costado de Plaza Caracas quienes venían de Chuao discutían a gritos, con restos de lacrimógena en el rostro, el porqué tenían que devolverse sobre sus pasos. Los frentes de batalla rodeaban la Baralt. Tratamos de tomar un atajo hacia la estación de Metro El Silencio, pero el sonido de disparos nos pegan una pared en la espalda. Múltiples manos señalan un edificio, una ventana. Policías de camuflaje azul se agolpan en la puerta. Unos entran. Otros quedan afuera y nos piden agua para mitigar la espera. Esposado, el francotirador sale rodeado de policías y manifestantes que lo insultan y le lanzan golpes. Frente al Fermín Toro, en la boca de la estación del Metro, hay una batalla campal. Avanzo junto a una veintena de jóvenes armados con piedras. La Guardia responde con perdigones y disparos. Me apertrecho detrás de dos. Uno le dice al otro “espera que dispare, espera que dispare”, y cuando salen a responder piedra contra bala, yo hago lo propio con el gatillo del obturador. Las lacrimógenas silban sobre nosotros y, precipitadamente, volvemos a la retaguardia saltando la neblina tóxica. Ella me espera y al verme, corremos mientras intento toser mis órganos. Alguien nos da vinagre y con la cara aún ardiendo, cruzamos de nuevo la Baralt. Detrás nuestro un tipo cae al piso: ha sido herido de bala en el pie. Ya se hablaba de diez muertos y decenas de heridos. ¿La gente agolpada en Miraflores sabía lo que estaba pasando?

V

Tengo la rabia atragantada en el cuello. Subimos hasta la concentración chavista para “cubrirla” como reporteros pero con la íntima sentencia de no conversar con nadie. En la avenida XX, los partidarios al gobierno aún rodeaban la tarima. Ahora hay hasta un carrito de cotufas. Quizás estaba antes, pero el detalle me encrispa los puños. Diviso a una amiga que trabaja en derechos humanos. Le abalanzo mis 64 kilos de preguntas. Sus respuestas terriblemente parcializadas. Atropellando la lengua le digo que una revolución que necesite ser defendida con bala y lacrimógena nunca sería mi revolución. Los ojos me palpitan, miro con la taquicardia. Enrumbamos los pasos a Capitolio y alguien grita “quitenle la cámara, quítenle la cámara”. La Baralt, El Silencio, El Calvario. En la plaza algunos niños aprovechan la confusión para bañarse en la fuente. La tragedia ha pasado por allí y ha dejado cauchos humeantes. Nos dicen que el grueso de manifestantes se han devuelto, pero que algunos intentarán llegar a Miraflores. Al fondo una cuadrilla de la policía. A lo lejos, dicen, se agrupan los chavistas para marchar hasta acá. Una transmisión de radio se amplifica por un parlante. Todos nos agrupamos alrededor y oímos la declaración de un militar anunciando que desconoce la autoridad del gobierno. Ella me mira y pregunta si nos vamos a casa. Le respondo que sí, que con los militares definiendo la partida ya no teníamos nada que hacer allí.

Antimilitarismo para el Siglo XXI

Rafael Uzcátegui

Ante el advenimiento de tiempos postideológicos en América Latina, el antimilitarismo como universo simbólico puede proporcionar una base conceptual de acción para los movimientos sociales en el futuro.

El fin de la década progresista en el continente

Paradójicamente fue el mercado internacional, mediante el alza de precios de las materias primas, quien proporcionó la base financiera que posibilitó la llamada “década progresista” en Latinoamérica, la serie de gobiernos que identificados con la izquierda, llegaron al poder por elecciones en diferentes países a partir del año 1998, generando múltiples expectativas.
No obstante, la profundización del modelo económico extractivista fue consensuado por gobiernos de diferentes signos ideológicos con lo cual varios de los Estados, a diferencia de lo propuesto en la etapa neoliberal que caracterizó la década de los 90, recuperaron en América Latina su capacidad regulatoria y de atracción de capitales. Sin embargo hoy la realidad comienza a ser otra. Desde el año 2013 los altos precios de los recursos energéticos y de otras materias primas han comenzado a decaer, lo que ha disminuido los altos ingresos estatales que posibilitaron las políticas sociales que caracterizaron al “progresismo”, con el que un porcentaje de la renta extractivista se redistribuía a los sectores populares. La contracción de la inversión social, como consecuencia de la crisis económica tras los años de bonanza financiera, está generando impactos en amplios sectores de la población y, de nuevo, el aumento de los índices de pobreza en la región. A esto hay que sumar la ineficiencia y la corrupción en la gestión pública, amparados todo este tiempo por la lealtad política.

En consecuencia el agotamiento del modelo de gobernabilidad del imaginario del activismo “progresista” se cataliza con la latinoamericano aparición de crisis económicas en Brasil, Argentina y Venezuela, por ejemplo. Pero este elipse, también, tiene como gran telón de fondo el diálogo entre los gobiernos de Cuba y Estados Unidos, anunciadas como la “normalización” de las relaciones entre ambos, pero que como secuela de la apertura en la isla se expandirán modelos de consumo y gestión propios del capitalismo tradicional. La imagen de la visita de Barack Obama en La Habana, y detrás el ejército de franquicias internacionales, será un golpe simbólico al referente de la revolución a lo latinoamericano tan importante como lo fue la caída del Muro de Berlín para Europa. La integración de Cuba al flujo capitalista global cerrará un capítulo de la historia de la región, implosión cuyas ondas expansivas incidirán al progresismo.

Un individuo con la capacidad de pensar y decidir por sí mismo/a es lo contrario a la noción de “soldado”, dispuesto a seguir órdenes acríticamente de las jerarquías y la autoridad. Si la idea de reinvención de la democracia tendrá sentido en los próximos años para Latinoamerica, en donde los ciudadanos puedan tener la capacidad de experimentar nuevas formas de relacionamiento directo, creando tejido asociativo de carácter cooperativo y solidario, eso pasa por funcionar con valores y racionalidades ajenas a la militar

Seguir leyendo “Antimilitarismo para el Siglo XXI”

Venezuela y las medias verdades de Noam Chomsky

noam-chomsky-cuba.jpg_1718483346

Clifton Ross

Siendo un joven socialista, el libro “The Washington Connection y Third World Fascism” de Noam Chomsky y su colaborador Edward S. Herman me ayudaron a sumergirme en la cosmovisión de la izquierda antiimperialista. Me mantuve como miembro de esta tendencia política, para quien Chomsky se ha convertido en un héroe intelectual sin rival, durante la mayor parte de mi vida adulta. Es decir, hasta que me enfrenté a la brecha entre sus doctrinas y una realidad en desarrollo de la que realmente sabía algo.

Sigo respetando algunos de los escritos de Chomsky sobre temas como la devastación de Timor Oriental por Indonesia. Pero cuanto más se sabe sobre un tema, más evidente es la selectividad del análisis de Chomsky. Cuando Chomsky argumentó que las atrocidades del 9/11 eran moralmente equivalentes al ataque con cohetes del presidente Clinton a la fábrica de medicamentos Al Shifa en Sudán (y que “nosotros” deberíamos dudar antes de juzgar a “ellos”), su antiguo admirador Christopher Hitchens observó que ” Noam Chomsky no se eleva muy por encima del nivel de la verdad a medias.” Esto, continuó quejándose Hitchens , se había” convertido últimamente en su sello distintivo “.

En retrospectiva, un escritor tan inteligente como Hitchens podría haber notado este hábito antes. En la escritura de Chomsky sobre Camboya (defendida por Hitchens), los Balcanes y varios otros conflictos, la complejidad se derrumbó de manera confiable en una acusación simplista de Occidente en general y de América en particular (independientemente de la afiliación política del presidente en ejercicio). La simplicidad puede ser seductora, especialmente cuando fomenta la indignación moral, y no fue hasta que vi las verdades a medias de Chomsky desplegadas en defensa del régimen bolivariano que comencé a cuestionar la honestidad y el interés de Chomsky en la objetividad.

La simplicidad puede ser seductora, especialmente cuando fomenta la indignación moral, y no fue hasta que vi las verdades a medias de Chomsky desplegadas en defensa del régimen bolivariano que comencé a cuestionar la honestidad y el interés de Chomsky en la objetividad.

Seguir leyendo “Venezuela y las medias verdades de Noam Chomsky”

Venezuela: La movilización desde abajo ignorada por la mirada hacia arriba

Rafael Uzcátegui

Aún para quienes somos críticos de la democracia representativa, las elecciones constituyen un dato de la realidad que no puede ser ignorado por quienes deseen incidir en ella. Y si esto es importante para cualquier país, es particularmente válido ahora para Venezuela, que sufre hoy uno de los conflictos menos comprendidos por la izquierda internacional.

La aparición de Hugo Chávez en el escenario público venezolano, en febrero de 1992, significó el comienzo de un fenómeno político que puso fin a la alternancia en el poder a partir de 1958, de los dos principales partidos políticos del momento: el socialdemócrata Acción Democrática (AD) y el socialcristiano COPEI. A diferencia de sus vecinos en la región, los venezolanos disfrutaron no sólo de una relativa estabilidad política sino también de diferentes momentos de bonanza económica –con inequidades en su distribución- como secuela de dos situaciones: 1) Los altos precios del petróleo en el mercado internacional, su principal producto de exportación y 2) El aumento de los ingresos petroleros del Estado venezolano como consecuencia de diferentes negociaciones con las empresas transnacionales, cuyo momento cumbre fue la nacionalización de la industria, en 1976, y la creación de la estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA). Estas condiciones materiales posibilitaron que el Estado implementara derechos que en el resto de América Latina eran menos viables en ese momento: Educación gratuita con un aumento importante de la matrícula, reforma agraria, legalización de la actividad sindical, creación de una red hospitalaria pública y gratuita en todo el país, por nombrar algunos. Sin embargo, el proyecto de modernización conocido como “Pacto de Punto Fijo” mostró su agotamiento para finales de la década de los 70´s. En 1982 ocurre la primera gran crisis económica en el país, con la devaluación de la moneda. 7 años después, en 1989, los hechos del “Caracazo” revelaron a su vez la profundidad de la crisis social, catalizando la propia implosión de la clase política tradicional.

Auge y declive de la hegemonía bolivariana

Es en este contexto que emerge la figura de Hugo Chávez y su proyecto bolivariano. Luego de un intento de golpe de Estado, en 1992, Chávez transforma su propuesta abstencionista e insurreccional en una electoral, ganado los comicios presidenciales a finales de 1998, capitalizando políticamente el extendido sentimiento de cambio presente en la sociedad venezolana. En 1999, en medio de una popularidad mayoritaria irrefutable, se aprueba por referendo una nueva Constitución. Resaltamos el dato que sugieren los votos: Salvo en una oportunidad, el referendo para la reforma de la Constitución de 2007, Hugo Chávez ganó consecutivamente 13 procesos electorales. Por diferentes causas y reforzado por el uso a su favor de todos los recursos estatales, el llamado “Zurdo de Sabaneta” contó, hasta el momento de su muerte, con la legitimidad de la victoria en las urnas. En contraparte, como demostró el intento de golpe de Estado de abril de 2002, la oposición no contaba con los votos suficientes, por lo que asumió la estrategia insurreccional para desplazar a Chávez del poder.
Seguir leyendo “Venezuela: La movilización desde abajo ignorada por la mirada hacia arriba”

Provea convoca al concurso de diseño “Levántate por tus derechos”

ConcursoReggae

Con el fin de promover el talento musical y gráfico venezolano el Programa Venezolano de Educación-Acción en Derechos Humanos (Provea), en el marco del primer año de la declaratorio del reggae como patrimonio inmaterial de la humanidad por parte de la UNESCO, convoca al concurso ARTE Y REGGAE POR LOS DERECHOS HUMANOS, para seleccionar la propuesta gráfica y visual del poster del concierto “Levántate por tus derechos: tributo a Bob Marley” que se celebrara en el Centro Cultura Chacao el 18 de mayo del presente año con las bandas Onice, Carta Roja y Bathawi.

El concurso se regirá por las siguientes bases:

1. Podrán participar todos los venezolanos y extranjeros mayores de edad que estén residenciados en Venezuela y que no tengan relación laboral con Provea.

2. El arte debe enviarse en jpg en baja resolución en versión a colores y blanco y negro en formato RGB. Debe tener la imagen de Bob Marley, el título “Levántate por tus derechos” y, menos destacada, la frase “Reggae: Patrimonio inmaterial de la humanidad”. En caso de ser seleccionada, los artes deben ser remitidos en alta resolución.

3. El arte del afiche deberá ser inédito, original, libres de compromisos editoriales y no sujeto a la espera de otro veredicto.

4. Cada autor podrá participar la cantidad de propuestas que desee, las cuales deberán enviarse al email: procesosalternativos@derechos.org.ve mediante un correo electrónico con las propuestas del afiche en formato jpeg.

5. Se recibirán artes hasta el 7 de abril. El jurado emitirá su veredicto el 15 de abril del presente año, y el acto de premiación se llevará a cabo durante la celebración del concierto “Levántate por tus derechos: tributo a Bob Marley” que se realizará en el Centro Cultural de Chacao el 18 de mayo del 2019.

6. Habrá un premio único de $50 pagados en bolívares a la tasa de cambio del día.

123 organizaciones y 509 académicos y activistas sociales venezolanos agradecen el trabajo de WOLA por la democracia y los DDHH en su país

English below

 

(Caracas, 15 de marzo de 2019) Nosotros, un grupo activistas sociales, gremiales y populares; académicos y miembros de organizaciones de derechos humanos y de la sociedad civil venezolana, con amplia trayectoria en el trabajo social en nuestro país, queremos reconocer y apoyar públicamente el trabajo que la Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos (WOLA) ha realizado en los últimos años en defensa de la democracia y los derechos humanos en Venezuela.

WOLA ha seguido muy de cerca la evolución de la conflictividad venezolana. A diferencia de otros actores, cuyas conclusiones sobre Venezuela son decididas en oficinas y universidades muy lejos de los acontecimientos, diferentes miembros de WOLA han visitado de manera constante nuestro país para observar los hechos de manera directa, con sus propios ojos, para poder opinar con mayor conocimiento sobre la situación de los derechos humanos.

Además de esas visitas regulares a Venezuela, diferentes miembros de WOLA han conversado con diferentes sectores para tener una mirada amplia y diversa de las diferentes dimensiones del conflicto. No sólo han conversado con funcionarios gubernamentales y activistas del bolivarianismo, sino también con académicos venezolanos y activistas independientes de diferentes iniciativas y emprendimientos que conforman el actual movimiento social y popular venezolano. Durante sus visitas han podido escuchar los testimonios de víctimas y recibido los informes donde se detallan los diferentes patrones de violación de derechos humanos en Venezuela. WOLA ha establecido diferentes mecanismos para mantener un contacto fluido con los activistas, incorporando nuestras preocupaciones en los comunicados públicos emitidos por la organización sobre la situación venezolana, reiterando el apoyo a una salida pacífica y democrática del conflicto, que consulte al pueblo mediante elecciones libres e inclusivas sobre cuál deberían ser los destinos del país.

Seguir leyendo “123 organizaciones y 509 académicos y activistas sociales venezolanos agradecen el trabajo de WOLA por la democracia y los DDHH en su país”