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La agonía del antiimperialismo

marzo 31, 2015

screen-shot-2014-12-17-at-2-47-57-pmRafael Uzcátegui

El inicio de las conversaciones diplomáticas entre los gobiernos de los Estados Unidos y Cuba generará consecuencias aún insospechadas en toda la región. Una de ellas será, a mediano plazo, el desdibujamiento del discurso anti-imperialista que ha sido central para buena partes de las izquierdas latinoamericanas. Ante la ausencia de los mecenas que, en algún momento representaron las muletas para la economía de la isla, el gobierno de los Castro han ido incorporando lógicas de mercado que para algunos recuerdan el modelo mixto Chino: Control en lo político, flexibilización en lo económico. El funcionamiento progresivo bajo las dinámicas de la oferta y la demanda, paralelamente se han acompañado de algunas aperturas en lo social que se diferencian de la asfixia que por mucho tiempo acosaban a las iniciativas independientes de los cubanos. Un ejemplo, para no citar los conocidos, es el trabajo desarrollado en La Habana por la Cátedra Libre Haydee Santamaría, un espacio de reflexión y acción para quienes no se sienten identificados con la ideología del Partido Comunista Cubano.

El objetivo de los diálogos, para el gobierno cubano, es pragmático: Acceder a los capitales e inversiones de su vecino del norte, que le permitan a la nomenklatura una transición controlada ante la inevitable desaparición física de su referente central, y con ello la permanencia en el poder a corto y mediano plazo. Se espera en la próxima Cumbre de las Américas una reunión, con foto incluida, entre Barack Obama y Raúl Castro. Para finales del 2015 se tiene prevista una visita a la isla del Secretario de Estado John Kerry, un hito antes de la propia presencia de Obama en Cuba, la foto por la que será recordado en la historia. Este camino, que incluirá otros hechos de gran significado simbólico (como la apertura de franquicias de comida rápida en el “territorio libre de América”) literalmente serán el equivalente de lo que para Europa fue la caída del Muro de Berlín. Quienes recordamos ese 1989 no olvidamos el desconcierto que invadió a la izquierda más ortodoxa tras la “Perestroika”.

Todo el vértigo subsecuente será una oportunidad para actualizar valores y postulados para el cambio social en el sentido más utópico. Sin dejar de olvidar los aportes y referentes de las epopeyas revolucionarias del pasado, afrontar honestamente todos sus recovecos oscuros, que condenaron a todos los proyectos del socialismo real a generar nuevos vectores de dominación e incumplir cada una de sus promesas. Cierto dogmatismo estéril y los autoritarismos neoestatizantes serán, por fin, ahistóricos y extemporáneos.

En nuestra opinión la visión sobre el “imperialismo” norteamericano deberá ser reemplazada por, como propusieron hace tiempo Hardt y Negri, el “imperio” descentralizado y altamente interconectado a nivel mundial. A nivel local, el impacto sobre el imaginario bolivariano dará elementos a sus tendencias más pragmáticas para hegemonizar el universo que reclama el legado de Chávez, sobre sus facciones más radicales e ideológicas, a quien la apertura cubana al capitalismo estadounidense le arrebatará el referente internacional por el cual había orbitado su actuación desde el año 2002. @fanzinero

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Venezuela y EEUU hermanados… en la represión

marzo 26, 2015

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Columna de Provea en Correo del Caroní, redactada por Rafael Uzcátegui
Del 13 al 17 de marzo pasado se realizó en la ciudad de Washington el 154 período de sesiones de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), parte del sistema regional de protección subsidiario de la Organización de Estados Americanos. En total participaron 23 países de la región distribuidos en 55 audiencias, de una variedad temática y una riqueza de contenidos que refleja los principales conflictos de la región, desde las resistencias a los proyectos de megaminería hasta las denuncias por discriminación por orientación sexual.

El lunes 13 de marzo, a las 2 de la tarde, se realizó la audiencia “Protesta social en las Américas”, pedida por 30 organizaciones del continente, incluyendo de Estados Unidos. Esta no fue la única realizada en este período de audiencias por una coordinación de iniciativas de varios países. Otras igual de caleidoscópicas fueron “Situación de los derechos económicos, sociales y culturales de los habitantes de asentamientos urbanos en América”, “Empresas, derechos humanos y consulta previa en América” y “Libertad de expresión, diversidad, pluralismo y concentración de medios en América”, las cuales reflejan el importante esfuerzo de conseguir patrones comunes a los países en las violaciones a los derechos humanos que ocurren en este lado del mundo.

En nuestro caso, tuvimos el privilegio de participar en el panel expositor junto a Brasil, Colombia, Argentina y Estados Unidos. El orden de la intervención respondía al propio esquema de patrones profundizado en el documento entregado en la audiencia: Legitimidad de la protesta social; Legislación que regula o criminaliza las acciones de protesta; El caso de Ferguson, Missouri como casi emblemático; Represión de la protesta y uso de la fuerza; Convocatoria a las Fuerzas Armadas en contextos de protestas; Criminalización de manifestantes y referentes sociales y, por último, un petitorio a los comisionados y comisionadas.

Inmediatamente que expusimos, en 7 minutos, las diferentes normativas que criminalizan la protesta en varios países de la región, dentro de los casos nombrados citamos a Venezuela, le tocó el turno al compañero Mustafa Abdullah de la American Civil Liberties Union de Estados Unidos. En su turno describió como la ejecución del adolescente Michael Brown por parte de un oficial de policía de Ferguson, Missouri el 09.08.14 generó que un gran número de manifestantes se congregara cerca del lugar del hecho y en otros lugares para protestar por la actuación de la policía local. Las autoridades respondieron con una serie de estrambóticas regulaciones para restringirlas violando el derecho a la protesta, a la libertad de expresión y la Primera Enmienda de la Constitución de los Estados Unidos. El Gobernador de Missouri declaró el estado de emergencia y estableció un toque de queda, desde la medianoche hasta las 5 de la mañana, suspendiendo el derecho constitucional a reunirse durante esas horas. Este fue luego reemplazado por la norma de “no estar parado” (“no standing”) que la policía utilizó para amenazar con arresto a todos aquellos que estuvieran detenidos quietos por más de cinco segundos, ya sea de día o de noche. Así como lo leen. La norma requería que la gente continuara caminando por las veredas y carreteras en Ferguson a menos que se congregaran en un área designada de protesta, y prohibía que manifestantes y periodistas permanecieran parados aunque no estuvieran violando ninguna ley. Durante las manifestaciones, la policía reiteradamente emitió órdenes para dispersar y arrestar a manifestantes por la “negativa a dispersarse”. Amnistía Internacional informó que en los 12 días posteriores al asesinato de Michael Brown, se produjeron 172 arrestos en la zona de protesta en Ferguson, y 132 personas fueron acusadas por el delito de “negativa a dispersarse”. El 6 de octubre, una corte federal emitió una orden frenando la aplicación de esta norma, declarando que “la práctica de requerir que los manifestantes pacíficos caminen en vez de estar parados, viola la constitución”.
Inmediatamente antes de este relato, habíamos colocado como ejemplo la creación de las llamadas “Zonas de seguridad”, que abarcan más del 30% del territorio venezolano, donde está prohibida cualquier actividad que se califique como perturbadora del orden, como huelgas o manifestaciones. Como se recordará, uno de los supuestos delitos con los que se mantuvo en prisión y juicio al sindicalista Rubén González fue, precisamente, “violación a la zona de seguridad”. Otro despropósito jurídico citado, en el caso venezolano, fue la sentencia que en el año 2014 emitió el Tribunal Supremo de Justicia que establece la obligatoriedad de recibir un “permiso” para realizar una manifestación y que, ante su ausencia, los funcionarios estarían facultados de “disolver” la manifestación.

La voluntad de poder y de dominio, la lógica de violación a los derechos humanos, es una sola, a pesar de las banderas tras la que se camufle. Estados Unidos y Venezuela están hermanados más de lo que sus voceros están dispuestos a reconocer.

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Pronto… se revelará el misterio

marzo 11, 2015

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El Columpio Asesino: “Babel”

marzo 10, 2015
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Transición

marzo 4, 2015

Maduro-saluda-presidenteRafael Uzcátegui

El Ejecutivo intenta criminalizar cualquier afirmación que sugiera la posibilidad de una futura pérdida del poder, en consonancia con una lógica –la revolucionaria- que no cree en la posibilidad de la alternancia en el ejercicio gubernamental. La más reciente incorporación a los términos políticamente incorrectos ha sido la palabra “transición”. Algunos científicos sociales, mucho antes del acuerdo público promovido por sectores opositores, hemos calificado lo que sucede en Venezuela como la transición del “chavismo” a un momento de la historia del país, cuyo sentido aun se encuentra en formación, bajo el nombre de “postchavismo”. Esto bajo el entendido que la desaparición física de Hugo Chávez divide la historia reciente del país en dos momentos: Antes y después de la muerte del “zurdo de Sabaneta”.

Cualquier cosa que uno entienda como “proceso bolivariano” debe reconocer que orbitó en torno al culto a la personalidad de quien, favorecido por uno de los canales de ascenso social institucionalizados por el puntofijismo –las Fuerzas Armadas- insurgió en 1992 contra el sistema democrático, revelando la crisis de gobernabilidad instalada en el país que fue, circunstancialmente resuelta, con la renovación burocrática y discursiva estatal en 1998. A partir de ese momento el país se organizó a favor y en contra de Hugo Chávez. Bajo el eufemismo del proceso se vigorizó un proceso de personalización del poder y de la militarización de la vida pública. Sin un corpus ideológico y programático coherente y continuado en el tiempo, la dirección del “Socialismo del Siglo XXI” sólo estaba en la cabeza de su líder, quien había opacado y descabezado los liderazgos intermedios en su propio movimiento y sólo permitía ser rodeado por incondicionales. Al desaparecer el caudillo no sólo se ausentaba el símbolo y la dirección del proyecto, sino el nodo central de una red de dispares amparados bajo el paraguas bolivariano.

Por lo anterior todo lo que conocimos entre 1999 y el 2013 se encuentra en transformación, con algunas continuidades, pero con cambios originados por la conducción “colegiada” de una manera de gobernabilidad que sólo era posible por la ascendencia de una persona. Además, el agudizamiento de la crisis económica introduce elementos que eran desconocidos durante los días en vida de Hugo Chávez, como una alta inflación y la necesidad de implementar, por cuentagotas, una serie de medidas que impactarán negativamente en la capacidad adquisitiva de los venezolanos. Hemos insistido que esta transición a otra cosa, a un escenario postchavista, entre otras cosas significará el fin de la hegemonía política del poder por parte de los chavismos, debido a la necesidad pragmática, para continuar conservando parcelas de control, de abrir espacios de negociación y concertación. Sin duda, este escenario no es lineal y tendrá, como fecha álgida, la posibilidad de activar un referendo revocatorio presidencial. Lo cierto es que el modelo de gobernabilidad, ante la ausencia de lo que fue su principal referente, tiene y está cambiando, y hay que estar atentos a los contornos de esta modificación, en donde incidirá la actuación de los actores en este preciso momento en que usted está leyendo este texto. @fanzinero (Publicado en Tal Cual)

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Juanita y los feos: El Final

marzo 4, 2015
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Entrevista en La Razón (Vzla): “Estamos en una transición”

marzo 2, 2015

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Transitamos hacia una cosa que todavía no sabemos qué es, estamos en un período que algunos llaman poschavismo”, dice el sociólogo y activista de los derechos humanos Rafael Uzcátegui.

Por Patricia Marcano

“El carácter de la crisis que experimenta el país es de una profundidad y una extensión que comprende diferentes aspectos de la sociedad venezolana, en lo social, económico y político. Creemos que no es una crisis de corto alcance, una crisis coyuntural superable en el corto plazo, sino que constituye una crisis estructural que se agudizó desde hace una década”.

Así comienza el informe titulado “Situación de los Derechos Humanos en Venezuela”, del Programa Venezolano de Educación-Acción en Derechos Humanos (Provea). Una observación ajustada a la realidad actual, pero que no fue planteada este año ni en 2014. Corresponde al primer informe anual presentado por la ONG en 1989. “Tú lees ese y los primeros informes de Provea y te dan ganas de llorar. Estamos igual que hace 26 años”, señala Rafael Uzcátegui, coordinador general de la organización.

Frente a un contexto país que algunos han señalado ser igual o peor al existente en 1989, y que derivó en el estallido social bautizado como “El Caracazo”, Uzcátegui aclara que hay similitudes y diferencias, pero siempre debe tenerse en cuenta que los procesos históricos no se repiten nunca de la misma manera.

“Provea, en 1989, decía que el gobierno estaba cargando en hombros de las personas menos favorecidas una serie de errores en materia económica y que había una crisis de legitimidad del sistema político. Hablábamos de que se estaba aplicando un paquete que tenía tres dimensiones: un paquete económico, uno judicial y otro represivo”.

En el económico, explica, había un proceso de devaluación de la moneda, pérdida del poder adquisitivo, una alta inflación, dificultad de acceso a los productos (en ese momento era por acaparamiento, en espera para subir los precios), y una serie de políticas económicas que intentaban reducir el déficit fiscal aumentando los impuestos, la gasolina, el pasaje y servicios básicos.

“Ese paquete del 89 tiene similitudes con lo que se está anunciando ahora, aunque se está haciendo de manera progresiva. En ese momento se anunció todo de una vez. Ahora en camino el aumento de la gasolina, tenemos una alta inflación y hay problemas para conseguir productos aunque es más que todo por escasez, el acaparamiento es en menor medida. Pero también hay un par de diferencias y es que en el 89 se intentaba reducir el tamaño del Estado para poder recibir el financiamiento bajo las reglas neoliberales y ahora se ha agigantado. Además, en ese momento se intentaban diversificar las exportaciones y actualmente se está profundizando el modelo petrolero y minero, al entregar esos recursos a compañías trasnacionales a través de empresas mixtas”.
En lo judicial, recuerda que hace 26 años se reclamaba que no había voluntad política para garantizar los derechos contemplados en la Constitución, la falta de independencia del poder judicial y la partidización. “Todo esto es similar a lo que pasa ahora, tenemos leyes muy positivas en materia de derechos humanos, incluyendo la Carta Magna, pero no se cumplen”.

Y detalla que también hay hechos que afianzan la represión, como la criminalización de la protesta, la militarización del orden público y la creación de un estado parapolicial con la aprobación del Sistema Popular de Protección para la Paz (SP3). “Es decir, se está privilegiando la respuesta represiva a una situación de malestar de la ciudadanía, que debería ser canalizada por mecanismos democráticos”.

Pero la vigencia de las tres dimensiones presentes hace 26 años no implican que los mismos hechos de febrero y marzo de 1989 estén por ocurrir, aclara Uzcátegui. Lo dice por una variable que, considera, no está presente ahora.

“En el 89 teníamos por lo menos 10 años de desgaste del modelo político, donde el catalizador fue el viernes negro. Pero en la Venezuela reciente, ese hecho catalizador sería la muerte del presidente Hugo Chávez. La persona que representaba y aglutinaba el modelo ya no existe, se está viviendo una crisis económica que Chávez no vivió y el modelo que construyó es imposible sostenerlo en su ausencia. Por eso, como sociólogos, hablamos de que estamos en una transición hacia un modelo de gobierno diferente porque ya no está la persona que lo sostenía. Estamos transitando hacia una cosa que todavía no sabemos qué es, y estamos en un período que algunos llaman poschavismo. En definitiva, tenemos dos años de desgaste abierto, no ha pasado tanto tiempo como en el 89″.

Las protestas se alejan de Caracas
Ante la pregunta de si es posible o no que ocurra otro “Caracazo”, Uzcátegui recuerda que este gobierno nació al calor de esa explosión social y la ha usado como elemento simbólico. Por tanto, señala, hay temor y se actúa con cuidado para que esos hechos no se repitan.

Recuerda que lo ocurrido durante el 27 y 28 de febrero, así como en los primeros días de marzo de 1989, fueron hechos sin precedentes. “En el 89 la mayor cantidad de personas muertas no ocurrieron en las jornadas de saqueos sino durante el horario del toque de queda, los militares patrullaban y argumentaban que les disparaban desde algunos edificios y por ello respondían de forma indiscriminada. La suspensión de garantías y el toque de queda fueron situaciones inéditas. Desde entonces en Caracas hemos vivido a la sombra del ‘Caracazo’. Nadie quiere que pase de nuevo, por eso hay que tener cuidado con los términos”, apunta el sociólogo.

A su juicio, una de las medidas que se han implementado para evitar otro “sacudón” es el incremento de la presencia militar en las calles, recientemente en las colas de los establecimientos. “Buscan que la gente se inhiba y se invisibilicen los problemas. En Caracas hay temor por esa presencia militar porque la gente entiende que eso no es normal”.

“Estamos transitando hacia una cosa que todavía no sabemos qué es”No obstante, asegura que es previsible que frente a una situación de crisis económica como la existente, la gente salga a protestar. “Y si la respuesta del gobierno va a ser similar a la que hemos visto en los últimos días, lo que está haciendo es alimentando la indignación y elevando los niveles de conflictividad. Una de las cosas que alertamos desde Provea es que si tú dificultas, obstaculizas o prohíbes la manifestación pacífica estás estimulando la protesta violenta”.
Además de alertar sobre ese aumento de la conflictividad, alimentado por decisiones represivas y de índole militar, el coordinador general de Provea destaca que actualmente se está viendo un cambio en las protestas. Un hecho que denomina “descentralización de la movilización”.

Mientras en 2004, otro año de crisis, los venezolanos viajaban del interior del país a Caracas para protestar, y la capital del país era el epicentro de las movilizaciones, desde el año pasado han notado un cambio. La protesta del 12 de febrero tuvo sus orígenes en manifestaciones efectuadas en Táchira semanas anteriores.

“El 12 de febrero estábamos desconcertados por lo que veíamos a la 1 de la tarde. En ese momento había 12 movilizaciones en 12 ciudades del país, todas tan importantes como la que se estaba dando en Caracas. Esta semana, por ejemplo, no se registraron grandes situaciones en Caracas, pero en el interior sí. En los estados tienen años con varios problemas acumulados, en cambio en Caracas la escasez se está viendo ahora. Además la represión se mantuvo en distintos puntos del país. Podríamos hablar de una escalada de la conflictividad que puede ser diferente al 89, porque hay otros elementos en juego y que pareciera se va a registrar en diferentes puntos del país”.

“No somos testigos del peor momento de la crisis venezolana”Frente a estos escenarios, Uzcátegui advierte que la conjunción de la crisis económica y de legitimidad política es preocupante. En el 89 se determinó que no hubo partido político que pudiera canalizar ni frenar esas protestas espontáneas y posteriores saqueos. Actualmente ni gobierno ni oposición tienen la misma capacidad de convocatoria por una crisis de representatividad en ambos, detalla el sociólogo. Por ende, la gente puede estar buscando nuevos referentes y en el camino pueden encontrar figuras positivas y democráticas o figuras negativas que lleven a una situación indeseada.
“Desde Provea creemos que hace falta un diálogo, siempre hemos apostado a eso. Hoy el presidente Maduro tiene la posibilidad de disminuir las tensiones convocando a un proceso de diálogo de manera genuina y honesta. Estamos en presencia de una crisis estructural que no se va a solucionar mágicamente si el Presidente se va o se queda; el problema es mucho más complejo que eso y para superarlo tenemos que ponernos de acuerdo los venezolanos. Además, creo que todavía no somos testigos del peor momento de la crisis venezolana”.

El caso de Kluiverth Roa

El asesinato del liceísta de 14 años Kluiverth Roa, el martes 24 de febrero en San Cristóbal, tras recibir un disparo en la cabeza por policía nacional bolivariano, no puede manejarse como una consecuencia de la Resolución 8610, que le da competencia a las Fuerzas Armadas para intervenir en manifestaciones pública y usar armas de fuego. “Creemos que Kluiverth Roa es una víctima de ese discurso que plantea que el conflicto venezolano es un conflicto de guerra. Esa es una visión errada que desde provea rechazamos”, dice Rafael Uzcátegui, coordinador general de esta ONG dedicada a la defensa de los derechos humanos.

Aclara que Roa no fue víctima de la Resolución 8610 porque quien actuó fue un PNB, y la normativa regula a la FANB. “Pero tanto la resolución como este joven asesinado son consecuencias de la política de militarización del país, donde el Ejecutivo dice que las personas que protestan en la calle forman parte de una conspiración. Eso es grave porque el mensaje que están dando a los cuerpos de seguridad es que no van a enfrentarse a ciudadanos que exigen derechos y demandas sociales o políticas, sino a personas que tienen un plan conspirativo, manipulado por fuerzas extranjeras, y por tanto es un enemigo que debe ser neutralizado”. Insistió en que esta resolución es inconstitucional, contraria a lo establecido en los artículos 329 y 68 de la Carta Magna.

Extraído de http://www.larazon.net/2015/03/01/rafael-uzcategui-provea-estamos-en-una-transicion/

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Lo que leerán a continuación es parte de un trabajo de investigación o tesis que se realizo durante algún tiempo en la Escuela de Letras de la Universidad Central de Venezuela y que se culmina en junio del 2012. Se han obviado para este blog algunos extractos relacionados al ámbito académico (marco teórico, aspectos técnicos de la carrera). Este blog se publica con la intención de colaborar con la preservación de nuestra historia y nuestro legado musical. Quien quiera consultar la tesis completa puede hacerlo a partir del mes de mayo de 2013 en la biblioteca de humanidades de la UCV bajo el nombre de "Las letras de las canciones de la banda Sentimiento Muerto".

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