Mensaje de Provea al evento “El derecho a saber. La salud bajo asedio”

DerechoASaber

Buenos días a todos los presentes, promotores de la esperanza y la solidaridad en tiempos tan difíciles como los nuestros. Queremos compartir con ustedes la certeza que muchos ojos de la región están puestos sobre nosotros, sobre cómo a pesar de todas las amenazas y sombras, seguimos aprendiendo lecciones en esta materia tan novedosa para todos: Cómo resistir una dictadura moderna, esas que llegan a la presidencia mediante los votos pero utilizan su capacidad para asfixiar la propia democracia y mantenerse indefinidamente en el poder.

Como saben, el tablero internacional se ha vuelto de suma importancia para nuestros deseos. Y en las visitas que hemos venido realizando para sumar aliados a nuestra causa, en muchos lados nos han hecho la misma pregunta: ¿Cómo vuelven a levantarse?, ¿Cómo siguen desafiando al autoritarismo? Hemos abierto un camino que en diferentes lados otros comienzan a caminar. De nuestros errores, pero también de nuestras fortalezas, están surgiendo las lecciones de cómo los pueblos pueden y deben resistir los nuevos ropajes del despotismo. Nuestro reconocimiento desde Provea a todos ustedes por hacer este movimiento posible, que pronto recuperará el valor y significado de las palabras dignidad y solidaridad de quienes las han vaciado de contenido.

Que ustedes continúen allí es el aliento para que también nosotros nos mantengamos, fuertes, en el sitio en el que estamos como organización desde el año 1988: Del lado de quienes sufren la historia y no de quienes la escriben.

Rafael Uzcategui

Poética de la resilencia

Rafael Uzcátegui

1) Sea parte del avispero (y no del camión de cochinos): Un enjambre debilita, desde diferentes puntos, a un adversario común. En el momento de la ofensiva las avispas trabajan, junto a otras avispas, para clavar su aguijón en el punto que consideran más efectivo para neutralizar su adversario. No se detienen para criticar a las otras que han decidido atacar por otros lados, pues saben que la suma de todos los piconazos diferentes serán importantes para alcanzar el objetivo común. En cambio, todos los cerdos encerrados en un camión van al matadero, sin resistencia, por que gastan sus energías únicamente en quejarse de todo: Del encierro, de lo que hacen o dejan de hacer los otros cochinos en ese momento y hasta del propio camión.

2) Las ideas están para discutirse –a veces intensamente-, las personas para respetarse: ¿Sabía usted que Joseph Stalin fue uno de los impulsores de la estrategia de desacreditar al mensajero en vez de refutar sus argumentos? Esta peculiar práctica política ha sido incorporada progresivamente por sectores en lucha por la democracia y ha sido tan efectiva que la dictadura ha creado decenas de cuentas fantasmas en redes sociales para azuzar las peleas intestinas basadas en los adjetivos descalificativos contra las personas.

3) Ni se aísle ni dejen que lo incomuniquen: La dictadura es minoritaria y su principal estrategia es la fragmentación, la división de los contrincantes y la inoculación de la sospecha entre ellos para imposibilitar cualquier acción conjunta. El tuiteo en solitario debe complementarse con la existencia de espacios para la construcción de ciudadanía, donde nos ponemos de acuerdo con otros, que son diferentes a nosotros, para la acción colectiva.

4) Colabore, gestione y mantenga medios de información verificada y de calidad: El aliado de las dictaduras es la invisibilidad. Y como el ocultamiento en tiempos de redes sociales es casi imposible la dictadura ensucia los flujos informativos con datos falsos, para viralizar la desconfianza de las propias plataformas. Por ello es una labor “política”, en todo el sentido del término, verificar la información que divulgamos en los medios a nuestro alcance y contribuir a la construcción de narrativas de calidad con hechos y datos confiables.

5) Vigorizar la confianza a lo interno de la comunidad en resistencia la fortalece: Los movimientos sociales necesitan una identidad compartida entre sus integrantes, pero especialmente en Venezuela funcionan más y mejor las relaciones de confianza que las institucionalizadas. El sentir con los otros y sentirse cómodo trabajando con ellos se genera y multiplica de muchas maneras: Creando espacios de encuentro y confluencia, reconociendo lo positivo de los esfuerzos ajenos, haciendo balance de lo aprendido, etc.

6) Enfóquese en dar el siguiente paso de la mejor manera y no en retornar a la democracia de manera “express”: El sentimiento maximalista del todo o nada, o la inmediatez de resultados, abre camino a las frustraciones y la desesperanza. No siempre la historia es cambiada por un suceso sino por diferentes pasos y etapas que logran el objetivo deseado. Concéntrese en su siguiente actividad en resistencia y trate de realizarla lo mejor posible, para dar el siguiente paso.

7) Promover recuerdo y memoria es una forma de resistir al totalitarismo: El “hombre nuevo bolivariano” sólo es posible si olvidamos lo que fuimos alguna vez, con sus matices y diversidades. La identidad cultural construida tras años de eventos, sucesos y personajes es un antídoto contra la imposición ideológica de cualquier signo.

8) Trate de ser lo más feliz posible: Los autoritarios lo quieren resignado y deprimido. Parte de las estrategias de autocuidado es continuar realizando, pese a las circunstancias, las actividades que lo hacen sentir bien. Celebre lo que deba festejar, reúnase lo más posible con sus seres queridos, tome vacaciones o disfrute de sus actividades predilectas de cuando en cuando, aunque sea algunas horas. Necesitamos aliados en resistencia vivaces, proactivos, felices y en paz consigo mismos. @fanzinero (Publicado en Tal Cual)

Activistas y defensores

Rafael Uzcátegui

A raíz de los resultados de la llamada “Operación Gedeón”, en el que un comando cercó al grupo insurgente liderizado por Oscar Pérez en El Junquito, con el resultado de 7 personas muertas en circunstancias que apuntan a la ejecución extrajudicial, se ha avivado la discusión acerca de la conducta tanto de la Fiscalía como la Defensoría del Pueblo Constituyente.

En circunstancias democráticas, que el líder de un grupo alzado en armas contra el gobierno haya anunciado públicamente su intención de rendirse y entregarse a las autoridades, hubiera generado un protocolo direccionado, precisamente, por estas dos instituciones. De manera evidente tanto la Fiscalía como la Defensoría del Pueblo hubieran agotado diferentes mecanismos de intermediación para colocar a los guerrilleros bajo la justicia, preservando su integridad y su vida. La lógica Constituyente, sin embargo, es otra. Ante la petición de rendición, según las evidencias conocidas, a la guerrilla urbana se le aplicó todo el poder de fuego. Posteriormente, las autoridades han colocado todos los obstáculos para que se conozca la manera en que habrían perdido la vida, incluyendo actos velatorios express sin el debido reconocimiento de los familiares. Cuando ha ocurrido esto en otros sitios de la región es porque el Estado, sencillamente, quiere ocultar las evidencias (disparos a corta distancia, tiros de gracia etc) que sugerirían que las personas habrían sido ultimadas luego de haber sido neutralizadas.

Si bien la actitud institucional es coherente a la de un régimen autoritario, el debate ha sido avivado por el hecho que quienes dirigen ambos entes fueron, durante mucho tiempo, voceros en la defensa de los derechos humanos. Incluso, hasta hoy, siguen afirmando públicamente que son militantes de la dignidad humana. El caso de Alfredo Ruiz, hoy Defensor Constituyente del Pueblo, es paradigmático. Durante muchos años, junto a su familia, dirigió la primera organización de derechos humanos nacida en Venezuela, la Red de Apoyo por la Justicia y la Paz. Los Ruiz abordaron, precisamente, las violaciones al derecho a la vida, integridad y libertad personal. Soraya El Achkar, Pablo Fernández y el propio Alfredo Ruiz denunciaron con todas sus fuerzas, durante diez años antes del arribo al poder del proyecto bolivariano, ejecuciones extrajudiciales. De hecho la Red de Apoyo fue clave en la promoción de un proyecto de ley contra la tortura, tratos inhumanos, crueles y degradantes que por lo menos se aprobó formalmente en el año 2015.

Hoy Alfredo Ruiz guarda silencio por los hechos que antes de 1998 denunciaba enérgicamente. Y la razón es que Alfredo Ruiz, y varios de sus camaradas de la Red, eran activistas de derechos humanos y no defensores de derechos humanos, que aunque se parece no es lo mismo. Uno de los conceptos sobre lo que es el activismo sugiere que es “la dedicación intensa a alguna línea de acción en la vida pública, ya sea en el campo social, político, ecológico, religioso u otro. También se entiende por activismo la estimación primordial de la acción, en contraposición al quietismo”. Un activista, entonces, considera que el cambio social que se imagina como positivo no ocurre por sí solo, por lo que amerita una involucración personal, proactiva e intensa, en la difusión de los valores y las razones que lo sustentan.

Un defensor de derechos humanos, en cambio, razona bajo la lógica de la declaración universal de los derechos humanos. Si bien se involucra personal y proactivamente, utilizando de manera táctica herramientas propias del activismo, su estrategia es la vigencia plena de las características que hacen humanos a los derechos (universales, inalienables, irrenunciables, imprescriptibles, indivisibles, etc). Además estos principios guían y norman su propio hacer. Por otro lado los derechos humanos son un universo de garantías interconectadas que hacen posible un piso para la dignidad humana, mientras que el activismo trabaja una parcela ideologizada de la realidad. Proponemos el siguiente axioma: No todos los activistas son defensores de derechos humanos. Todos los defensores utilizan las herramientas del activismo.

Para un activista existe una precondición para el disfrute de derechos universales: Que usted (o yo) seamos del bando del cual él forma parte. Pongamos el ejemplo del software libre. Para un promotor de Linux en su cabeza el mundo se divide en dos: De un lado los cómplices de Bill Gates y, por el otro, los adalides del conocimiento informático liberado. El activista, como buen hijo de la modernidad positivista, se pondrá a sí mismo –y a los que se parecen a él- en el centro de la balanza de la superioridad moral. Si usted conoce a un vegetariano activista sabe que se exhibe como el ejemplo vivo del humano evolucionado. Y que nunca ha tenido una respuesta asertiva cuando le han recordado que Adolfo Hitler tampoco comía animales.

Ser defensor de derechos humanos, por otro lado, no es un título nobiliario. Usted deja de serlo cuando tolera, por acción u omisión, la violación de la dignidad humana aunque sea de una sola persona.

En el caso que nos ocupa, el de Tarek y Alfredo, mi hipótesis es que su silencio es coherente con su activismo de derechos humanos, pues nunca fueron lo que puede ser calificado, íntegramente, como “defensores”. Para ambos la estrategia para lograr la felicidad era la instauración del socialismo de Estado en Venezuela, cualquiera que este sea. Mientras fueron oposición a gobiernos no socialistas utilizaron tácticamente los derechos humanos para allanar este camino. Su trabajo por derechos humanos, por tanto, está subordinado a su fidelidad al proceso revolucionario que hace posible ese socialismo. El día de mañana, cuando un gobierno de otro signo ideológico se encuentre en Miraflores, como buenos activistas que son no tendrán problemas en denunciar de nuevo, a viva voz, las ejecuciones extrajudiciales que hoy silencian.

En estos términos, el debate entre activistas y defensores de derechos humanos no atañe sólo a quienes cultivan la llamada “mirada crítica” sino también al conjunto de voceros que hoy hablan por los derechos humanos. ¿Todos estarán dispuestos a denunciar el abuso de poder y las omisiones estatales cuando el chavismo sea un pasado que puje por quedarse atrás? @fanzinero (Publicado en Tal Cual)

 

Un rostro para la ignominia

Rafael Uzcátegui

El discurso del chavismo, repleto de lugares comunes y las muletillas de la izquierda latinoamericana, generó durante mucho tiempo expectativas entre quienes buscaban una alternativa, más humana y justa, para la humanidad. A pesar de la degradación del ejercicio de poder bolivariano y todas las evidencias sobre el empobrecimiento general de la población y la estatización de la vida cotidiana de los venezolanos, dicho espejismo no se ha evaporado del todo. Incautos, ingenios y operadores políticos de todo pelaje, con menos empuje que en los días en vida del Comandante Supremo, siguen defendiendo la gestión de Nicolás Maduro, repitiendo los desiertos de la “guerra económica” y la Constituyente.

Cada vez que hemos tenido que explicar la situación venezolana fuera de sus fronteras, tenemos que vencer los ecos de la propaganda del autoritarismo. Para neutralizar auditorios que a pesar de no vivir en el país creen estar mejor informados que tú, he recurrido a la estrategia de contar historias que, dramáticamente, hablen por sí solas. Cuando he querido neutralizar las intervenciones de quienes desean refutar que entre nosotros existe una dictadura, empiezo mi intervención relatando la historia de Juan Pedro Lares.

Juan Pedro es un adolescente de 23 años que el pasado 30 de julio, fecha de las elecciones a la Asamblea Constituyente madurista, fue detenido en su domicilio ubicado en el Municipio Campo Elías del estado Mérida. Un comando del SEBIN y la policía fueron a buscar a su padre, Omar Lares, que en ese momento ejercía el cargo de Alcalde de Ejido. La familia huye por el patio trasero, pero Juan Pedro queda atrás y es capturado por los uniformados. No había ninguna orden de aprehensión en su contra y no estaba cometiendo en ese momento delito alguno, los dos causales, que según la ley, permiten la privación de libertad. Inmediatamente fue trasladado a Caracas. Mientras su padre huía a Colombia, para evitar ser parte de los alcaldes detenidos ilegalmente, su madre Ramona comienza la peregrinación en la capital para conocer el paradero de su hijo. A pesar de haber ido varias veces a El Helicoide, las autoridades negaban que se encontrara ahí. Tanto Ramona como Juan Pedro tienen nacionalidad colombiana, por lo que fue por intermediación de la Cancillería que, semanas después, corroboraron que se encontraba en la sede del Sebin y le permitieron una primera visita, que hasta el día de hoy sólo suman 4. La detención ilegal y la negación de los derechos de cualquier preso (ser visitado por abogados y familiares de manera periódica) no son la única violación del debido proceso. La más escandalosa es que durante los 6 meses que Juan Pedro ha estado recluido en El Helicoide en ningún momento, ni en las 48 horas que dice la ley ni después, ha sido trasladado a tribunales para que un juez sea formalmente informado de los delitos que se le imputan. Repetimos: Ningún fiscal ha acusado al joven de haber cometido acto fuera de la ley, por lo que su detención constituye, nada más y nada menos, que un secuestro por parte del Estado. De esta manera el gobierno madurista, con la complicidad de los próceres de los DDHH Tarek William Saab y Alfredo Ruiz, intenta obligar a Omar Lares a entregarse. ¿Cómo se llama un gobierno que actúa de esta manera?

El relato sobre el caso Juan Pedro Lares enmudece a los, cada vez menos, altavoces internacionales del chavismo. Si el gobierno de Macri o de Piñera, por decir dos nombres, violara el debido proceso de una sola persona encarcelada por razones políticas, tendríamos a la progresía regional haciendo movilizaciones y campañas por redes sociales. Pero el caso Lares no es el único. Debemos continuar, mientras tengamos voz, relatando sus historias para continuar dibujando el rostro de la ignominia. @fanzinero (Publicado en Tal Cual)

Veneco edición 24 (Contra la dictadura, ponte punk)

 

Otrapromo

Edición número 24 de “Veneco”, el radioweb show especializado en punk y hardcore venezolano, de todas las épocas y todos los tiempos. Transmitido por Humano Derecho Radio (www.humanoderecho.com) y producido y conducido por Rafael Uzcátegui (@fanzinero). Independencia y actitud: Punk gobiernero es punk mierdero.

En esta oportunidad estrenando dos temas de Zombies No y una canción de Sofía Insomnia, más la selección de los baúles sonoros del underground venezolano

Lista de canciones
1) Zombies No “Visions”
2) Zombies No “The fall of reality”
3) Doña Maldad “Sesión en vivo 2017: La propagación de la ignorancia / Potenciales en miseria”
4) Sofía Insomnia “Arde ciudad”
5) Sentimiento Muerto “Estado alucinando”
6) Cadáveres Podridos “Se acercan los tiempos”
7) Apatía No “Que se vayan todos”
8) Danny Glxver “Malan drita”
9) Convicción HxC “Cada quien en lo suyo”
10) Los Mirians “Chiste malo”
11) Holocausto “Maniaco”

Huesos de pollo molido

Rafael Uzcátegui

El sábado 6 de enero, un día antes de Reyes y de las “auditorías” de la Superintendencia Nacional para la Defensa de los Derechos Socioeconómicos (Sundde) que obligó a los supermercados a rebajar el precio de algunos de sus productos, estaba en el Central Madeirense (CM) –una histórica cadena de automercados establecida en Venezuela en 1949- de Los Próceres, en Caracas. A pesar de mi veta antimilitarista, frecuento este Centro Comercial ubicado dentro de un perímetro de seguridad militar de la Capital, adyacente al “Fuerte Tiuna”, debido a su cercanía de casa y que a diferencia de otros Malls ubicados más hacia el este de la ciudad, sigue siendo un sitio bastante seguro dada su impronta castrense.

Ese sábado la zona de charcutería, hacia la parte final del local, mostraba la escasez que ya se ha hecho costumbre. De hecho la única proteína animal que se ofertaba eran trozos de pavo en diferentes presentaciones. Aclarar que a diferencia de las fotos que divulgan los chavistas extranjeros sobre anaqueles de supermercados llenos, ubicados al lado de sus hoteles 5 estrellas en las zonas más pudientes de la ciudad, este CM se encuentra equidistante tanto de zonas de clase media (Los Rosales, Las Acacias) como de clases populares (El Valle, Coche). Durante todo el 2017, por lo menos, mucha de la estantería se completa con un solo producto y es evidente el deterioro progresivo de las instalaciones.

Una de las neveras del área de charcutería conservaba un tipo de alimento para animales que asemeja una pieza de embutidos, siendo huesos de pollo molidos, mezclada con grasas y pellejos varios, y congelada finalmente. Diferentes consumidores llevaban 6 u 8 paquetes del alimento, hasta que la existencia se agotó. En las colas para pagar, donde uno puede pasar entre 1 o 2 horas, el agotamiento de los temas llegó hasta el comentario del alimento para perros que, según, estaba siendo cocinado y servido en la mesa de humanos. Aquella conversación me parecía irreal, aunque ya había conversado con amigos la posibilidad que en algunas zonas rurales se estuviera comiendo perros y gatos.

De vuelta a casa hice el comentario en redes sociales y comencé a buscar si otros conversaban sobre el tema, para confirmar mis temores, o había tenido la casualidad de presenciar la compra alternativa a la Perrarina de un grupo de amantes de los animales. En twitter me respondieron que conocían el fenómeno y que, efectivamente, estaba siendo consumida por personas. Incluso alguien reconocía que ante la falta de otro tipo de proteínas, el mismo lo había consumido.

En Facebook, otra persona que había estado otro día en ese mismo supermercado, escribió un post relatando sus impresiones: “La señora -blanca, gorda y de baja estatura- echaba el  cuerpo sobre la nevera para tomar dos empaques cada vez. Volvía y dejaba los paquetes congelados en el fondo de su carrito de metal. En total, agarró ocho piezas congeladas de una pasta de carne rosada que, el 4 de enero, abundaba en un refrigerador del Central Madeirense ubicado en el Instituto de Previsión Social de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (Ipsfa).
Se acercó un hombre -quizá cuarentón, ojeroso, alto, delgado- con un carrito vacío. Intercambió algunas palabras con la señora y luego se quedó mirando la nevera repleta mientras otras tres personas repetían la secuencia: tomar dos, tres, cuatro paquetes; colocarlos en el carrito y marcharse.

 

Me quedé cerca, observando, escuchando, entendiendo qué hacía de esta nevera una parada casi obligada.  “11.750 Bs/Kg” (en una ciudad donde el kilo de carne común sobrepasa los 350.000 bolívares). Es eso, supuse, mientras veía ahora al cuarentón apilar paquetes en su carrito. Tomó 10, en total.
Repasé el cartel y luego tomé uno para repasar la etiqueta: “APP, alimento para mascotas. Hecho en la República Bolivariana de Venezuela. Ingredientes: Hueso de pollo molido”.
Entre las voces alrededor escuché a una mujer dar una sugerencia: “Le pones par de huevos revueltos y listo. Resuelves y queda sabroso”.   

“Queda sabroso”… Como que no es la típica opinión de un perro”.

Las evidencias están ahí. Quien recorra mercados podrá constatar que, de hace un tiempo, los venezolanos están consumiendo cosas destinadas a los animales: Arroz picado, forraje y maíz para cerdos, huesos de pollo molidos. Lo que los activistas denominamos “Emergencia Humanitaria compleja” posee, para interesados y escépticos, hechos fenoménicos. El derrumbe de las esperanzas y los liderazgos ha socializado el “sálvese quien pueda”.

El madurismo, el chavismo burocratizado realmente existente, ha superado en todo –hasta en los mitos urbanos- al pasado que decía dejar atrás. Ahora se está comiendo cosas para perros. El día que escribí esta nota volví al CM y la escena se repitió, aunque con un añadido, más oferta de hueso de pollo molido a un mayor precio –casi 30.000 bs el kilo-. Un señor cuarentón de camisa a rayas manga larga, jeans y zapatos deportivos, pudiera ser yo, ilustraba a una señora: Sofrita y servida con arroz. Tan normal, como quien repite una receta de Sumito Estevez. Quizás su capacidad de resilencia es mayor a la mía y, por ello, su racionalidad es la de la crisis, del sobrevivir en estas circunstancias. Habrá quien siga sorprendiéndose por que haya quienes aprovechen las rebajas por decreto del Sundde, pero por lo pronto yo seguire con mi estupefacción por lo que a todas luces creo que es un profundo daño antropológico, lo de resignarse a comer lo que en situaciones normales sería lo que sobra y se destina a los animales. @fanzinero (Publicado en Tal Cual)

El Libertario invita a colaborar con la edición de despedida de su periódico

Redacción

Comenzando este 2018, nuestro Colectivo Editor ha decidido dar formal reconocimiento a lo que ya era un hecho cierto: El cese de la publicación de El Libertario como un medio de difusión impreso (y/o digital) con aparición relativamente periódica, tal como lo hizo por 76 ediciones desde mediados de 1995 hasta septiembre-octubre de 2015 (consultar el archivo en http://www.nodo50.org/ellibertario).

Diversas causas nos han llevado a tomar esta decisión y las expondremos en la edición de despedida (digital y no impresa, dadas las circunstancias) que esperamos hacer pública para el próximo mes de febrero, en la que también procuraremos presentar balance de lo que ha sido la trayectoria de este esfuerzo comunicacional por la autogestión, el apoyo mutuo y la solidaridad.

Por supuesto, El Libertario alcanzó tal longevidad –y el impacto quizás modesto pero perceptible y persistente que ha tenido su mensaje- sólo gracias a haber llegado a un público afín o al menos interesado del que además recibió continuos y valiosos testimonios de respaldo. Ese público aún sigue allí, prueba de lo cual es la receptividad que ha tenido y tiene el blog de El Libertario, así que para esta edición de despedida no podíamos menos que solicitar esa participación y colaboración que ha sido una constante en toda la trayectoria de nuestro vocero.

Queda abierta entonces la invitación a que nos hagan llegar sus contribuciones escritas (mejor si están entre 500 y 1.000 palabras), que obviamente se orientes en el sentido por demás abierto que se evidenció en los múltiples escritos que tuvieron cabida en esos 76 números previos de El Libertario. También serán bienvenidas las contribuciones en imágenes, bien sea como núcleo del aporte que se haga, o como respaldo y complemento a un texto.

Aclaramos que si bien nuestro periódico deja de existir, este grupo de afinidad bajo cuya responsabilidad aparecía ha seguido activo y espera continuar en la brecha, tal como viene haciéndolo a través de este blog y las redes sociales, así como en la acción grupal e individual de sus integrantes en los diversos medios en que se desenvuelven, impulsando tanto la práctica como la difusión del ideal anarquista y lo que le sea afín.

De momento, hemos fijado como “dead line” o fecha de cierre para recibir colaboraciones a esa edición de despedida el domingo 28 de enero de 2018, así que confiamos se animen y nos hagan llegar su aporte antes de esa fecha, recordando que debe remitirse por vía e-mail a cualquiera de nuestros buzones electrónicos: ellibertario@hotmail.com, ellibertario@nodo50.org y periodicoellibertario@gmail.com. También por esa vía pueden comunicarse con nosotr@s para plantear cualquier duda, consulta o solicitud de información.