2017: Año de protesta en rebelión

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Luego de mucho esfuerzo documental, y con meses de retraso debido a la situación del país, afectando todo lo que sea impreso, hace algunas semanas apareció el libro que intenta recopilar la diversidad de la gesta ciudadana durante la rebelión popular del año 2017. Con varios textos de análisis, sin embargo el fuerte del libro son las imágenes que van desde las fotografías, pasando por toda la gráfica producida y circulada por esos días. Finaliza con una recopilación de las canciones inspiradas en las protestas y un cuadro comparativo de protestas regionales, que por razones cronológicas excluye lo que pasa en Nicaragua. A lo largo de los textos, una línea de tiempo con los elementos más importantes, mientras que los diferentes informes aparecidos sobre las víctimas y los hechos, se han infografiado.

La edición impresa es de lujo, para intentar honrar la épica de la gente contra el poder, pero con copias limitadas, que no se estan vendiendo, sino distribuyendo estratégicamente. El PDF puede ser descargado acá: https://mega.nz/#!ZbhU3SjT!DyLPQa2rkG2QW59-od1Fss9B3hFsuyXxq8Ck7TbghTs

Teodoro Petkoff: “El papel de una izquierda después de Chávez es ver como sobrevive”

Rafael Uzcátegui
Foto de Lexys Rendón

Luego del golpe de Estado de 2002, quienes aspirábamos a crear y participar en formas de hacer política más allá del chavismo y quienes se nucleaban en la Coordinadora Democrática, nos encontrábamos sin espacio debido a la férrea polarización que se gestaba en el panorama venezolano. En esta, el gobierno cooptaba y capitalizaba todo el imaginario y discurso de izquierda, por lo que nos pareció buena idea hacer una serie de entrevistas a quienes desde esa postura disentían de Hugo Chávez y de las principales líneas rectoras de la oposición. Quisimos hacer un libro de dichas conversaciones, con gente como Simón Sáez Mérida, Domingo Alberto Rangel, Humberto Decarli y otros, pero diversas circunstancias lo impidieron. En esa serie dialogamos también con Teodoro Petkoff, el 27 de marzo de 2003. Se publicaron en su momento en El Libertario, versión impresa y web. 

Hoy, se ha hecho público su fallecimiento. Como le comenté a un amigo por internet, conozco a demasiados revolucionarios ultraradicales, incluso “anarquistas”, que prefieren callar frente a lo que pasa en Venezuela. Siendo así, prefiero quedarme con los Teodoro, que bajo el bolivarianismo no dudaron en hablar “claro y raspao” frente a las injusticias, el culto a la personalidad y el militarismo. Como un pequeño homenaje, rescato aquella conversación. 

Un quinto piso de una oficina del este de la ciudad. Allí se encuentra el vespertino Tal Cual, el periódico que fundó Teodoro Petkoff tres años atrás y hoy, una de las pocas referencias de periodismo político que existe en el país. Sobre el escritorio reposan pilas de copias de correos electrónicos e informaciones bajadas de internet; a la derecha sobre el computador, un inmenso cuadro con la reproducción de la fotografía del miliciano de la Guerra Civil Española inmortalizada por Robert Cappa. Petkoff viste traje y corbata de colores claros, enfundados bajo los anteojos que han sido testigos de la insurgencia y la política de izquierda venezolana.

Hacia 1971 Teodoro funda el Movimiento Al Socialismo (MAS) a partir de una escisión con el PCV, lo que significó una puesta al día del pensamiento socialista en el país, a tono con la crítica antiautoritaria mundial surgida después de los sucesos de Praga. Presidente del Centro De Estudiantes de Economía de la UCV y graduado cum laude, como dirigente del PC estuvo recluido en el Cuartel San Carlos en 1962, del cual se fuga espectacularmente en febrero de 1967. Bajo la tolda naranja funge como director de su fracción parlamentaria, diputado, miembro de su dirección nacional y candidato presidencial en varias ocasiones. Luego de la elección en 1994 de Rafael Caldera como presidente del país en una segunda oportunidad, dos años después Teodoro Petkoff ocupa la cartera de Ministro de la Coordinación de Planificación, CORDIPLAN. Luego de su cargo ministerial ocupa la dirección del periódico El Mundo, pasando luego a fundar Tal Cual cuya dirección mantiene en la actualidad.

– Si entendiéramos que nos encontramos con Chávez en un período transitorio a una Venezuela distinta, pudiéramos hacer la misma aseveración en torno al período presidencial de Rafael Caldera luego del golpe de estado de 1992. En este orden de ideas ¿Por qué colaboraste en el Gobierno de Caldera y por qué no lo haces ahora con el de Chávez?

– Yo me fui del MAS en el año 98 cuando decidió apoyar a Chávez. No quiero que luzca petulante, pero me imaginaba que esto era lo que iba a pasar. Soy amigo de Chávez, lo conozco desde hace tiempo. Estaba seguro que su temperamento autoritario, su desconocimiento del país, el elementalismo de sus concepciones fundamentales. Esa mezcolanza de autoritarismo militar con el izquierdismo más primitivo no podía sino producir un desastre. Me dije “yo no puedo acompañar esto”.

El papel de una izquierda después de Chávez es ver como sobrevive. Por que aquí si llegara a ocurrir un cambio incluso democrático hablar de la pobreza, de la injusticia social, va a ser visto con sospecha. A la izquierda le va a costar mucho. Chávez se llevó por lo cachos entre otras cosas a la izquierda

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Vilma Núñez: No hay ninguna posibilidad de arreglo para Nicaragua con Ortega en el poder

Rafael Uzcátegui con apoyo de Luis Silva

Hacia una tarde plomiza en Lima, donde Vilma y yo habíamos sido convocados para una reunión de la Federación Internacional de Derechos Humanos (FIDH). Ella es una mujer afable, entrada en años, con la cual me había topado antes en varios escenarios internacionales, especialmente en las audiencias de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Cuando le tocó su turno para hablar, palabras más palabras menos, expresó: “Muy bien todo lo que ustedes están discutiendo, pero yo lo único que pido es que se paren los asesinatos de manifestantes en Nicaragua”. Entendía perfectamente su urgencia. Yo mismo la había experimentado durante el 2017 cuando ante cualquier oportunidad verbalizaba el monólogo sobre el asesinato de protestantes en las calles venezolanas.

Vilma es de esas mujeres calificadas como imprescindibles por el poema repetido como introducción a una canción por Silvio Rodríguez, para él válido para casi todo el mundo, menos para los propios cubanos. Buena parte de la izquierda ha dado la espalda a Nicaragua, como hace 16 meses atrás se la dieron a Venezuela. Pero ella sigue liderando el Centro Nicaraguense para los Derechos Humanos (CENIDH), fundado en 1990, terquedad que la ha valido ser reconocida con los premios Premio Stieg Larsson y Salvador Justo por su trabajo por la dignidad humana en su país. Hablar con Vilma sobre la crisis nicaragüense, en momentos en que los muertos superaban los 300, era un dejavú para cualquier venezolano. Por eso mismo lo urgente de registrar sus palabras y divulgarlas lo más ampliamente posible.

– Ya llevan varios meses en el conflicto ¿Cuál es el balance? ¿Cuál es el principal patrón de violaciones de DDHH?

– Esta es una situación inédita por las modalidades que se han desarrollado, por la persistencia y por la brutalidad. Hemos valorado que en el conflicto han ocurrido cuatro etapas. La primera el tratar de controlar las redes sociales; segundo, la negligencia en la atención de un incendio, que se dice fue provocado; y la tercera, la inconsulta reforma al Seguro Social. Esta última situación fue el detonante de la protesta, encabezada por los estudiantes universitarios, que tomó de sorpresa a todo el país. Daniel Ortega había logrado perpetuarse en el poder, primero con el pacto con Arnoldo Alemán, luego la reforma de la constitución y ejerciendo un control total sobre todas las instituciones, destruyendo totalmente la independencia del poder judicial. Adicionalmente, se había encargado de destruir a la oposición a través de dos mecanismos, el primero a través de la cooptación haciéndolas aparecer como oposición en las farsas electorales. El segundo fue la destitución de diputados democráticamente electos. Todo este panorama hace que actualmente en Nicaragua no exista una política que presente una salida a la represión que se está desarrollando.

no solo es miedo, es también impotencia al ver que las gestiones que uno realiza no sirven para nada. Lo que en países normales, con instituciones, funciona aquí no. ¿Cómo ayudar a la gente? ¿Cómo mantener la esperanza si has dejado de creer en los instrumentos jurídicos?

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SM en vivo: La selección de Veneco

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El último podcast de Veneco fue un especial de la banda Sentimiento Muerto, de sus canciones de su primera época, claramente influida por el punk y las letras sociales de Alberto Cabello, aunque algunos lo nieguen ahora. Además de las canciones aportadas por un par de amigos, como Felix Allueva de la Fundación Nuevas Bandas, los temas fueron rastreados por internet. Estoy seguro que muchas personas tienen grabaciones en vivo de esta banda, con buen sonido, que ojalá algún día se animaran a poner libres en las redes. Lo que no se comparte se olvida, y en Venezuela tenemos una memoria bastante corta. Acá coloco el enlace de descarga a una carpeta ZIP con todos los temas, sin la mezcla del podcast, en formato WAV. El archivo pesa más de 500 mb, así que paciencia si no querías un formato comprimido que disminuyera lo que ya era una grabación precaria.

Descarga: https://mega.nz/#!xO5FXaya!y1vpptVuS0FjTzJmGbePtQXalj5s35mMIdaRg9Y9Hxw

El track list es

1) Prejuicios (UCV 024)
2) Ella me quiere (Mata de Coco, 1991)
3) Alerta (Puerto Ordaz, 1988)
4) Culebrón (Mata de Coco)
5) Cabeza (Rock en el Ruedo)
6) Qué es lo que te pasa (Rock en el Ruedo, archivo FNB)
7) Educación anterior (Celarg, 1988)
8) Estado alucinando (Teatro Rafael Guinand, archivo FNB)
9) Crimen (Puerto Ordaz, 1988)
10) Una mirada dice todo y dice nada (Celarg, 1989)
11) Manos frias (Maracaibo, 1987)
12) Miraflores (Sin fecha)

Bonus tracks (No aparecen en el podcast)

13) El Sistema (II FNB, 1992)
14) Un tono (Teatro Rafael Guinand)

Intervención militar y Corte Penal Internacional

Rafael Uzcátegui

Kathryn Sikkink es una conocida académica con perspectiva de derechos humanos, radicada en Estados Unidos y profesora en Harvard y la Kennedy School of Government. Su más reciente libro sobre el tema, Razones para la esperanza. La legitimidad y efectividad de los derechos humanos de cara al futuro”, acaba de ser traducido al español y publicado por la ONG colombiana Dejusticia. Entre la serie de razonamientos de interés, entre ellos el aporte del Sur en el desarrollo de la doctrina internacional de derechos humanos, queremos detenernos en su opinión sobre las intervenciones militares unilaterales o multilaterales, un tema que ha ido ganando espacio en la opinión pública entre los venezolanos.

Con habilidad mediática algunos voceros e influenciadores, entre los que se cuenta alguno autodescrito como “defensor de derechos humanos”, ha venido planteando la supuesta necesidad de una intervención militar a Venezuela como manera de parar las tropelías de la dictadura de Nicolás Maduro. Como en los tiempos de post-verdad no se puede llamar a las cosas polémicas por su nombre, se ha posicionado el término “injerencia humanitaria” para legitimar esta posición, ligándola a la necesidad de la apertura del canal humanitario para recibir a corto plazo alimentos y medicinas. Citemos extensamente la opinión de Sikkink al respecto:

“Debido a que las personas están preocupadas por los derechos humanos y a la vez son pesimistas sobre la efectividad de las herramientas legales y de política ordinarias, a menudo solicitan el uso de la fuerza militar para prevenir atrocidades masivas”. En nuestro caso, esta declaración de impotencia, solicitar una intervención militar extranjera, es en parte consecuencia de las limitaciones de los mecanismos internacionales, como la Carta Democrática Interamericana, para impedir la cadena de abusos por parte del oficialismo venezolano. En otras latitudes se intenta dar piso argumentativo a esta exigencia, lo que explica la académica de la siguiente manera: “Esto ha conducido a alguna combinación injustificada entre derechos humanos y lo que se llama “la responsabilidad de proteger” (R2P en inglés), una doctrina en tres partes que esencialmente redefine la soberanía como una responsabilidad de los gobiernos de proteger a sus propias poblaciones y de la comunidad internacional de asistir a los gobiernos en sus esfuerzos para protegerlas. La última frase de esta idea dice que, si el Estado fracasa en proteger a su población del genocidio, crímenes de lesa humanidad o crímenes de guerra, la comunidad internacional debe estar preparada para utilizar medidas más fuertes, “como el uso colectivo de la fuerza a través del Consejo de Seguridad de la ONU”. Aunque la fuerza colectiva cuenta como una opción a implementarse sólo como último recurso , para los usuarios descuidados del término, la R2P se ha vuelto un sinónimo de la intervención militar para promover los derechos humanos y, para algunos, la intervención militar y la promoción de los derechos humanos se ven como dos caras de la misma moneda”.

Aunque cuando no escribía pensando en Venezuela, sus conclusiones parecen responder a esos voceros fuera del país que claman por el apocalipsis a través de sus redes sociales: “No hay ningún tratado de derechos humanos que diga que se exhorta o incluso que se permita que los Estados utilicen invasiones militares para hacer cumplir derechos humanos (…) El uso de la fuerza militar para propósitos de paz y seguridad internacional se consigna en la Carta de las Naciones Unidas, no en los tratados de derechos humanos”. Para dejar clara su opinión, agrega: “La intervención militar es un instrumento poco aceitado que, más que calmar la atrocidad masiva, la potencia”. Citando investigaciones, y con la invasión a Irak en mente, concluye: “Algunos estudios encontraron que la intervención militar ni mejoraba los derechos humanos en el país objetivo ni contribuía a su democratización”.

¿Está la comunidad internacional atada de manos frente a situaciones como la venezolana?  Sikkink postula su propuesta: “Se ha visto y se debe ver a la Corte Penal Internacional (CPI) como una alternativa al uso de la fuerza militar, no como su complemento (…) Preferiría que las grandes potencias usaran su poder militar para ejecutar enérgicamente las órdenes de arresto de un tribunal internacional más que una intervención unilateral de gran escala (…) Si los países tomaran en serio las órdenes de captura de la CPI, se prevendrían atrocidades masivas; más aún, enviaría una fuerte señal disuasiva a los perpetradores futuros”.

¿Es la Corte Penal Internacional la alternativa no violenta de mecanismo universal de protección que nos queda a quienes deseamos el regreso a la democracia en Venezuela? Las organizaciones venezolanas de derechos humanos todavía estamos aprendiendo sobre la CPI antes de formular una respuesta. Lo cierto es que otros mecanismos han mostrado su ineficacia frente a regímenes como el venezolano, lo cual nos coloca en una situación que debemos abordar en toda su complejidad. @fanzinero

Provea y la ONG convocan al Segundo Taller Básico de Fotografía para Defensores y Defensoras de Derechos Humanos

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Ultimos días para postularse!

 

El Programa Venezolano de Educación-Acción en Derechos Humanos (Provea) y la Organización Nelson Garrido (ONG) abren el período de postulaciones para el Segundo Taller Básico de Fotografía para Defensores de Derechos Humanos, luego de las exitosas primeras experiencias en Caracas y Barquisimeto.

 

El objetivo del taller es ayudar a comprender el lenguaje fotográfico y las técnicas para registrar buenas imágenes, con cualquier dispositivo, para personas que se dediquen a la defensa de los derechos humanos, y que sean parte o no de alguna organización independiente de la sociedad civil venezolana.

 

El taller está comprendido de 4 sesiones presenciales, a realizarse los días 19 y 26 de octubre y 2 y 16 de noviembre de 2018, en un horario de 9 de la mañana a 1 de la tarde, en la sede de la Organización Nelson Garrido (Residencias Carmencita, Avenida María Teresa Toro, entre calles Cuba y Centroamérica, Las Acacias), más un período de asesoría y acompañamiento a realizarse durante el mes de diciembre de 2018. El facilitador de las sesiones será Nelson Garrido, fotógrafo venezolano y Premio Nacional de Artes Plásticas (1991).

 

El costo del taller será gratuito para los participantes seleccionados. Se entregará un certificado de asistencia.

 

Las personas postulantes deben residir en la Gran Caracas y enviar 10 fotografías tomadas por ellas en cualquier tipo de dispositivo, sobre cualquier temática, acompañadas de una descripción personal sobre su labor como defensor de derechos humanos, al siguiente correo electrónico: medios@derechos.org.ve

 

El período de postulaciones cierra el domingo 30 de septiembre 2018. Las 10 personas seleccionadas serán informadas el día viernes 5 de octubre. La primera sesión se realizará el 19 de octubre.