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Así fué el 1er Aniversario Humano Derecho

El jueves 08 de septiembre de 2016 el radioweb show Humano Derecho celebró su primer aniversario en la Sala Cabrujas de Caracas en un evento gratuito con la presentación de La Pequeña Revancha, Zombies No y Jimmy Flamante, además de la proyección del documental Blackout”, sobre la libertad de expresión en Venezuela.

En este video resumimos aquella jornada. Más sobre Humano Derecho en su sitio web www.humanoderecho.com

anteros

Ànteros – Lunas

“El nacimiento de Ànteros, formado por miembros de algunos de los más interesantes proyectos de underground patrio, es una de las mayores sorpresas que nos hemos llevado durante este 2016. Que gente de bandas como Viva Belgrado, Syberia, Erroma o incluso ex-militantes de formaciones de renombre como Toundra o Minor Empires y miembros de uno de nuestros sellos favoritos se involucren en un proyecto común, es algo que no podía más que generar las más altas expectativas entre los seguidores de estos estilos” http://keepanopenmind.es/exclusiva-escucha-un-tema-nuevo-de-anteros/

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Ni desquite ni revancha: Democracia

Rafael Uzcátegui

En las pasadas elecciones del 6-D los candidatos del oficialismo sumaron más de 5 millones y medio de votos, una cantidad que recuerda que el proyecto bolivariano cuenta, todavía, con una importante base social de apoyo. Aunque los dislates de Maduro la reduzcan a su mínima expresión, lejos de desaparecer, esta identidad continuará protagonizando el panorama socio-político endógeno. Por otra parte la mitad de ellos, según diferentes sondeos de opinión, siguen fieles al barinés supremo, rechazando por diferentes motivos la gestión del tío político de Francisco Flores y Efraín Campo. Cualquier analista que no escriba con tinta color bilis recomendará que este segmento debe incorporarse, genuinamente, al proyecto de reconstrucción del país. Como el debate al respecto es largo y tendido, por ahora nos ocuparemos de lo inmediato: La convocatoria al Referendo Revocatorio.

Derrumbado el mito de la invencibilidad en elecciones y la representatividad de las mayorías nacionales, el último factor de cohesión del universo chavista lo representa la amenaza de la retaliación. Así lo expresan en sus intercambios: Somos malos, pero ellos son peores; Te damos poco, pero si ellos llegan a ganar tú no tendrás nada. Por ello quienes deseamos dejar atrás los errores, del presente y del pasado, debemos ser más que quienes anteponen la venganza a la justicia, proyectando al infinito la forma criolla de hacer política basada en el resentimiento. Por eso la gesticulación, el lenguaje corporal y el tono de muchos que conjugan el verbo revocatorio suena a vendetta, a cabezas de tirios y troyanos rodando por el suelo. Quienes no somos políticos debemos resignificar lo que significa el proceso revocatorio, ahuyentando demonios y en caso que alguno asome la cabeza, exorcizarlo con todas nuestras ganas.

Los venezolanos y venezolanas tenemos la posibilidad de evaluar la gestión de los funcionarios y funcionarias, electos por voto popular, mediante un mecanismo de democracia directa llamado “Referendo Revocatorio”. Su inclusión en la Carta Magna no fue un favor ni una concesión de nadie, sino un derecho conquistado por el pueblo venezolano. En tercer lugar, las autoridades deben generar las condiciones para facilitar, y no para obstaculizar, la activación del mecanismo y permitir la participación de quien lo desee, sin temor a ningún tipo de represalias. Estos son los tres mensajes claves que deberíamos emitir desde ese espacio gelatinoso llamado “sociedad civil”, es decir, todos aquellos que no somos Estado (ni queremos serlo).

Si el presidente Nicolás Maduro no puede ejercer las funciones que le fueron encomendados por el voto universal y secreto, debe ceder el paso a quienes si pueden cumplir las expectativas. Cualquier funcionario, de ahora en adelante, debería saber que sus años de gestión no significan períodos de gracia para arbitrariedades, nepotismos y abusos de toda índole. Por tanto no es desquite ni revancha, sino un poco de más democracia. @fanzinero (Publicado en Tal Cual)

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Acostándose con hambre

Rafael Uzcátegui

A falta de estadísticas oficiales, diferentes sectores de la sociedad han levantado sus propias cifras para poder hacer un diagnóstico de la situación en materia de derechos humanos. No hay contraloría social o democracia participativa y protagónica posible si no se cuenta con la mejor información posible sobre las políticas públicas y sus resultados y efectos sobre el nivel de vida de la población.

Por eso ante la ausencia de datos por parte del Instituto Nacional de Estadística (INE) o los ministerios de alimentación o tierras sobre la realidad del acceso a los alimentos, uno agradece que se haya puesto a disposición pública un estudio con algunos números sobre el tema. La firma More Consulting realizó, entre los pasados 8 al 12 de agosto, una encuesta a 767 personas de todo el país, que han arrojado algunas conclusiones inquietantes.

La autodefinición de las personas consultadas sugiere un progresivo divorcio de la clase política del país. Si bien los opositores representaron el 31.4% y los oficialistas el 26.3% de la muestra, quienes se identifican con la etiqueta “no alineados” sumaron 42.2% del total. Por otro lado, sobre la filiación con los dos principales bandos en pugna, quienes optan por otra respuesta, en este caso “todos los políticos son iguales”, fueron mayoría con 43.4%. Además, a la pregunta “¿En su opinión, cual es la institución o bloque político que está haciendo un mayor esfuerzo por mejorar la emergencia nacional humanitaria? el ítem que obtuvo más selecciones fue “Ninguna” (34%), 14 puntos por encima de la siguiente: “La bancada de la oposición en la Asamblea Nacional”.

A pesar de la campaña de desinformación estatal una amplia mayoría, el 91.8% está de acuerdo en que el país atraviesa una emergencia nacional de tipo humanitario por desabastecimiento de alimentos y medicinas.

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ONG y Referendo Revocatorio

Rafael Uzcátegui

El mecanismo revocatorio incluido en la Constitución mediante referéndum, como único dispositivo de democracia directa, fue una de las novedades de la Carta Magna de 1999. Por ello su activación ha significado un aprendizaje democrático para el país. Su lógica es permitir que la ciudadanía pueda evaluar el desempeño de los cargos electos por votación popular, al cumplirse la mitad de su mandato. Si el mismo ha sido eficiente y ha cumplido las expectativas de los electores, el funcionario sería reiterado en sus funciones. En caso contrario, los electores deciden apartarlo de sus funciones para que sea sustituido por otro que pueda conseguir mejores resultados en la gestión pública. En vez de obtener un cheque en blanco por el período para el cual han sido electos, presidentes, alcaldes y gobernadores tendrían la presión de mostrar resultados positivos en el ejercicio de sus labores para poder salir airosos de la posibilidad del escrutinio de la contraloría social y ciudadana. Por ello la inclusión del mecanismo revocatorio constituyó un paso más allá de la tradicional democracia delegativa y representativa venezolana que ha sido hegemónica hasta el día de hoy.

Si un funcionario o funcionaria, seguro de sí, promueve la evaluación a su gestión a la mitad del período, y sale aprobado por la consulta popular, se relegitima. Recordar que el propio Hugo Chávez, en el año 2004, calificó la activación del mecanismo por un grupo de electores como un “Referendo Confirmatorio”. Los resultados le dieron la razón, de una manera tal que sus opositores no intentaron promover un nuevo revocatorio durante su período presidencial comprendido entre los años 2007 al 2013.

Las ONGs no somos neutrales ni pasivos ante la vulneración de derechos. Por ello nuestra participación institucional en el actual escenario revocatorio es acompañar a la ciudadanía en el ejercicio de este derecho, exigiendo a las autoridades condiciones democráticas y aceptables para su efectiva realización

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Lo único constante es el cambio

Rafael Uzcátegui

Si usted sintoniza con la opinión que la movilización del pasado 01 de septiembre fue “otra más del montón”, permítame refutarlo: Olvídese de lo que pasó entre 1999 y 2015, la concentración de ese día fue el primer acto de masas, para utilizar un término ñangara, realizado por una oposición al bolivarianismo como mayoría electoral. El adjetivo no es gratuito. Piense lo que quiera sobre lo que pasó en esos años, pero el dato cuantitativo irrefutable es que el 6 de diciembre último los candidatos del “Socialismo del Siglo XXI” sacaron, y bastante menos, sufragios que sus antagonistas. El precedente de ese día fue, como diría el Supremo, un misil al corazón del mito bolivariano: Ser la representación de la mayoría del pueblo venezolano y, dos, por ello ser invencible en elecciones. Adiós luz que te apagastes.

Lo anterior tanto es así que los voceros del oficialismo quedaron roncos en repetir que aquellos resultados eran “circunstanciales”. Sin embargo, la comparación entre las dos concentraciones de ese día reitera que la condición de minoría del Madurismo, el chavismo burocrático realmente existente, es la nueva realidad socio-política del país, una tendencia cuya brecha se agranda a medida que pasan los días.

Siendo la oposición mayoría electoral desde el pasado 6-D y recompuesta su capacidad de convocatoria, no tiene ningún sentido que repita las estrategias de cuando era minoría. En castellano: Se acabó la conspiradera, los guiños a “militares descontentos” y la ruta insurreccional. Lo que reiteró el carácter cívico de la jornada es que el camino constitucional y electoral es claro y sin atajos. Como el gobierno demuestra en los actuales momentos, es el bloque minoritario, al no contar con los sufragios suficientes que den legitimidad democrática a su propuesta, las que apuestan a la confrontación y la violencia. Si usted pensaba que las cosas permanecieron igual el 01-S es que no ha percibido que todo está cambiando en este preciso instante. ¿Recuerda los días cuando el chavismo repetía el “vamos a contarnos” como un mantra? ¿Cuál cree usted que es la razón por la cual el CNE no ha dicho “ñé” sobre las elecciones a gobernadores que deberían hacerse, llueva, truene o relampaguee, el próximo diciembre? ¿O cuál era el empeño en que los próceres locales, y sus satélites internacionales, difundieran fotografías de movilizaciones rojas de sus años mozos intentando hacerlas pasar como de 2016?

Haber acumulado el suficiente caudal electoral como para que quienes apoyan el Revocatorio sean más que los que se le oponen fue un primer paso. El segundo es construir el relato de los deseos de la –nueva- multitud. En nuestra opinión la brega por el RR debe ser una lucha por la Democracia, en mayúsculas. También por el derecho de los ciudadanos a participar y evaluar la gestión de los funcionarios electos por el voto, cuando cumplen la mitad del período, siendo el mecanismo de democracia directa con la posibilidad de revocar la ineptitud y el autoritarismo. @fanzinero (Publicado en Tal Cual)

Domingo tenía razón

DAR 005

Rafael Uzcátegui

A estas alturas no sorprende, pero uno esperaría que fueran más inteligentes. O, por lo menos, no tan evidentes. Recientemente, al ser entrevistado en un programa de radio de sintonía popular, teniendo como tema los despidos por razones políticas, el locutor da paso a las llamadas del respetable. Entre los comentarios resaltaron dos, de personas de diferentes sitios de la ciudad, que se identificaron como viejos militantes de izquierda, del Movimiento al Socialismo y del Partido Comunista. Ambos, con o sin coordinación, coincidieron en el argumento. ¿Cuál era el problema si en la Cuarta República hacían lo mismo? Uno, incluso describió como para cualquier persona que se identificara como “de izquierda” era despedido de su trabajo en aquellos días, que no dudó en calificar de aciagos (El adjetivo es mío, pues el verdadero no es una descripción sino un desierto).

La lógica no deja de ser curiosa, pero escuchándola en los últimos días como último reducto “intelectual” del madurismo, el chavismo burocratizado realmente existente, es reveladora de la epifanía en la que se ha convertido el bolivarianismo. No sólo porque despache sin jadeo las mejores conquistas del sindicalismo revolucionario, del que ellos se dicen herederos y dueños de la franquicia, sino porque era, supuestamente contra esas actitudes que los próceres del árbol de las tres raíces se levantaron en el lejano 1992. Siendo así, de sus propias palabras uno podría responderles que de revolucionarios nada, sino como decía el viejo Domingo Alberto “adecos extravagantes”.

En otro tema, el de la minería, he escuchado a la intelectualidad madurista sostener que el Arco Minero del Orinoco podía ser malo, tanto para la naturaleza como para los pueblos indígenas que habitan en esos territorios, y que quizás sí, el gobierno lo está impulsando de manera improvisada. Y cuando uno cree que una neurona estaba haciendo conexión con las otras, sueltan la perla: “Pero, si estuviera la “derecha” sería mucho peor, el apocalipsis”. No importa que Venezuela sea una mala locación de Walking Dead, para los amigos lo importante es que los zombies exhiban el brazalete tricolor.

El reverso de la moneda es que, como me comentó un socialista chileno alguna vez, al no haber realizado ningún aporte, mínimamente sustantivo, a la teoría política contemporánea, el bolivarianismo está condenado al olvido. El único que será recordado, más como un personaje folklórico que como un estadista, será el Zurdo de Sabaneta.

En “Uno y el Universo” Ernesto Sábato sostiene “No se puede luchar durante años con un enemigo poderoso sin terminar por parecerse a él (…) A ciertos antinazis no les basta con que los jefes alemanes sean fusilados y ahorcados, añoran formas más crueles y muertes más lentas; no propician la seguridad sino la venganza y el odio; animados de un fervoroso sadismo dan rienda suelta a las pasiones que justamente detestamos en el fascismo”. Extravagantes. Domingo Alberto tenía razón. @fanzinero (Publicado en Tal Cual)