La crisis de Kenya y la hipocresía del Foro Social Mundial

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Empecemos ilustrando el punto con un ejemplo. Usted vive en un hogar tumultuoso en el que, con esfuerzo, intentan que las cosas mejoren. Un grupo de personas le dicen que desean dormir en su casa pues consideran que su apoyo mejorará las relaciones entre los miembros de su familia, y que la convivencia de todos y todas desembocará en nuevas formas de relación con la que todos salen ganando. Usted los recibe y durante una semana ellos reiteran, incesantemente, el placer que tienen de estar con usted y conversan, a los cuatro vientos, sobre la importancia de la solidaridad, los valores eticos, la comunicación, etc. etc. En su casa estan contentos y durante una semana hay una tregua y un ambiente que deja a todos satisfechos. Sus invitados se van repitiendo, por enesima vez, que puede contar con ellos para cualquier cosa, y que los vinculos para que su situación mejore estan construidos y en proceso de agigantamiento. Al cabo de un corto tiempo, la situación en su casa estalla y sus habitantes empiezan a agredirse entre sí, como no lo habían hecho en mucho tiempo. Usted espera que sus recientes amigos se ocupen de usted, como lo habian prometido, y que honren la hospitalidad y amistad establecida recientemente. Pero resulta que sus “amigos”, en el momento en que usted más los necesita, se olvidan de usted y se abocan a la tarea de visitar a otros, tal como lo hicieron con usted unos meses atras. Ante esta situación usted piensa que la intención de esos “amigos” no es sincera, que lo engañaron, que lo utilizaron para fines que aun no comprende. 

El ejemplo viene a colación del pasado “Dia de acción global” convocado por el Foro Social Mundial para el pasado 26 de enero, dado que este año, por diversas razones, no pudieron realizar el evento como lo han realizado desde su primera versión en Porto Alegre. A finales de enero del 2007, se realizó su VII edición en Nairobi, la capital de Kenya, fecha en el que sus organizadores no se cansaron de repetir de que estaban la mar de contentos de realizarlo por primera vez en el continente africano. Según el discurso oficial de aquellos días, realizar el evento allí pretendía reforzar las luchas de las organizaciones locales, acercarse a la problemática del continente negro y tender puentes son sus elementos progresistas. El evento real, fue muy diferente, como lo relaté en su momento -en calidad de observador in situ- y cuyo texto puede ser leido aqui

En Nairobi, en virtud de la crisis interna por la que atraviesa el evento, se estableció que el año siguiente se realizaría un Día de Acción Global, convocado para el 26 de enero del 2008, convocatoria que suscitó múltiples adhesiones y campañas que se iniciarían o se potenciarían ese día. Pero si usted se toma la molestia de revisar los cientos de actos realizados de manera simultánea, notará rapidamente una cosa: Muy pocos llaman la atención acerca de la crisis de Kenia, tumulto que en dos meses de disturbios sobrepasa la cifra de 700 personas muertas. ¿Qué pasó con tantas bonitas intenciones afirmadas hace apenas un año?

El Foro Social Mundial fue creado, en su momento, como una propuesta de construcción de alternativas por esa diáspora de movimientos que en 1999 fue bautizado como “Movimiento antiglobalización”. Una gran parte de la izquierda mundial fue sorprendida por las movilizaciones que ocurrieron ese año en Estados Unidos, en el marco de la convención de la Organización Mundial de Comercio (OMC). Muchos y muchas de los que asistieron a esas jornadas en Seattle lo hicieron en contra de la globalización, las multinacionales y el capitalismo, pero también en contra de la forma de hacer política de la izquierda tradicional, a la que muchos apuntaron como corresponsable de la situación. Ese fue el motivo, entre otros, de su sorpresa: que hubiera un movimiento de contestación del que ellos estaban literalmente excluidos.

El “movimiento antiglobalización” fue analizado, por las viudas del Muro de Berlín, como una oportunidad de oxigenar su discurso y recobrar legitimación. Y en los años siguientes se dedicaron, meticulosamente, en traer las aguas rebeldes a su dinosaurio molino. Y si no pudieron controlar las convocatorias y procedimientos de las contracumbres, no les pasaría lo mismo con un cónclave como el Foro Social Mundial. Ya en Porto Alegre, los métodos del Partido de los Trabajadores para protagonizar el entarimado dejaron claro que el FSM sería un ring para ver cual tendencia de izquierda controlaría el asunto. Y más temprano que tarde, ese “otro mundo es posible” fue colonizado por el mundo de la izquierda parlamentaria, dogmática y autoritaria. A nadie sorprendía que en los caros stands de Porto Alegre vendieran camisetas de Stalin, que los gobiernos de “izquierda” tuvieran las exposiciones más grandes, o que las ONGs con mayor capacidad económica fueran las que coparan los foros de discusión. A nivel micro, el FSM reproducía todas las perversiones de las que, en teoría, cuestionaba.

Durante esos días en Kenia, los habitantes de Nairobi recordaban las luchas tribales como algo lejano, e intentaban dar los primeros pasos hacia una democracia al estilo occidental, el cual era su referente. Tras su paso por Caracas, en el que el Foro Social Mundial agrandó la polarización que fragmentaba a los movimientos de base venezolanos, el evento parece signado por la maldición. Tras visitar Kenia, el país africano despierta sus demonios dormidos, mientras el Politburó de la nueva internacional de la burocracia mira hacia otro lado.

Hay gente que participa en el Foro Social Mundial con su mejor voluntad de cambio. Pero la crisis que padece el cónclave tiene que ver con esa suma de funcionarios y pequeñoburócratas de izquierda que han visto en el evento una plataforma para, como ellos dicen, “acumular fuerzas y cambiar la correlación de las mismas”. Son los mismos que piden a gritos que el FSM tenga un programa para la toma del poder, y que se desviven porque entre los invitados figuren caudillos y mesías autoritarios de todos los pelajes.

Pero yo mismo podría ahorrarme todas las explicaciones. El silencio del Foro Social Mundial sobre la crisis de Kenia, el último país que les sirvió de anfitrión, ya lo dice todo.

3 comentarios en “La crisis de Kenya y la hipocresía del Foro Social Mundial

  1. tabita

    El FSM aqui en México fue realmente nefasto, lo único que podría salvar son las presentaciones musicales y documentales. Las mesas desorganizadas, no se convocó a la población juvenil, en realidad casi no hubo convocatoria la mayoría se enteró del Foro porque iba pasando por el zócalo de casualidad, y para terminarla de amolar DOS SENDAS MESAS una dedicada a las FARC y otra a la revolución bolivariana, en la esa de las FARC trataban de convencer a la gente de que no eran un grupo terrorista sino beligerante, en la mesa de Venezuela vendían libros, fotos y demás mercancía con la cara de Chavez, pero no había ni un solo venezolano, ni uno, y la mexicana que ahí estaba se dedicaba a repetir lo que leyó en el libro sobre las misiones de Chávez… dejó mucho que desear todo el evento.

  2. quicio

    ¿has hablado con gente de todos los foros sociales mundiales que han habido?
    No creo. Desde luego no has hablado con la gente de Tenerife.
    Sin comunicar con todos los foros autónomos no puedes tener ni una burda imagen de la totalidad.
    Yo tampoco sé que pasó en cada foro descentralizado. Pero sí conozco lo que ocurrió en Tenerife y es justo lo contrario de lo que transmites en tu texto.
    Por ejemplo, en Tenerife, Canarias, el Foro Social Mundial tuvo una sola celebración en la que precisamente hablamos de Kenia, hicimos por romper la imagen negativa y distorsionada que de África y Kenia tiene mucha gente de los movimientos sociales y de fuera de los movimientos. Nos conectamos con los trabajos de la sociedad de base keniata.
    Y en el acto, más protagonistas que nadie fueron 7 jóvenes africanos que llegaron hace unos meses a nuestras islas sufriendo una terrible travesía. Ellos y los demás participantes hablamos sin pelos en la lengua y prestamos atención para entendernos a pesar de las dificultades de idioma. No hubo “intelectuales” y nadie vino a controlarnos.

    El Foro Social Mundial está en el buen camino:
    en todas partes, descentralizadamente y …
    esperemos que pronto Todos los días

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