Mucha policía poca diversión (también en Cuba)

A propósito de la detención en Cuba del cantante de la banda Punk “Porno Para Ricardo”, Gorki Aguila,  (info en http://anarcopunknoticias.blogspot.com) publico un artículo originalmente destinado para el fanzine “Ilegal y que”, coordinado por Juanmi de la banda Los Dolares:

:: Porno Para Ricardo: Punk cubano llamando a las cosas por su nombre

¿Es posible hacer del punk una amenaza de nuevo? Difícil, si dentro del propio movimiento son pocas las cosas que se tienen claras. Después de 30 años, algunas de las fórmulas estéticas y musicales han envejecido, y lo que es peor, han sido institucionalizadas y normalizadas por el status quo. Y cómo si esto fuera poca cosa, algunos, desde “el punk”, llevan agua al molino de candidaturas presidenciales, organizaciones autoritarias y nacionalismos de diversa índole. Dentro de toda esta confusión, la más lamentable son aquellos que desde una presunta postura antisistema y antiautoritaria, han venido alabando a dictaduras como la de Fidel Castro. 

El contrasentido es múltiple si recordamos que el rock, como manifestación cultural, durante mucho tiempo fue literalmente prohibida en Cuba por ser, según la vanguardia del Partido Comunista Cubano (PCC), una “expresión del imperialismo” típica de la “pequeña burguesía”. Dicha revelación celestial fue, durante las décadas de los 70´s y los 80´s repetida por la izquierda más dogmática de América Latina. En Ecuador, por ejemplo, el trovador Jaime Guevara recordaba como en la Universidad los intentos de hacer conciertos de rock durante los 80´s eran saboteados por bandas armadas maoístas y stalinistas. En segundo lugar, por la estatización de la vida cotidiana de los cubanos, negadora de múltiples libertades justificadas por la impostura de un férreo capitalismo de Estado. En tercer lugar, por la represión y prohibición de las corrientes más heterodoxas y revolucionarias de la familia socialista –las cuales se emparentaron con el punk en el resto del planeta-, en cuya primera línea se encuentran las ideas libertarias, como bien se encuentra relatado en el libro “El anarquismo en Cuba” de Frank Fernández. 


Si lo anterior no son argumentos de peso tenemos la propia represión que existe sobre los punks en Cuba. En el enclave del Caribe se da la paradoja que se le abren las puertas a los “punk-rockers” del Primer Mundo (Reincidentes, Boikot por nombrar sólo dos ejemplos), mientras los punks locales están condenados al ostracismo. Pero al igual que sus pares en todo el planeta, algunos adolescentes han seguido empeñados en utilizar la música para expresar su indignación y su repulsa a la opresión, y si bien el movimiento punk cubano es pequeño y clandestino, existe y resiste. Es difícil hacer una cronología exhaustiva del fenómeno, pero sus primeras expresiones datan de los años posteriores a la caída del Muro de Berlín, y por ende, de la tutoría soviética. Se dice que en 1991 aparece la primera banda, bajo el nombre de Rotura. Un año después Detenidos, quienes fueron registrados en algunos fanzines latinoamericanos de la época y, bajo la mano de Fermín Muguruza, internacionalizados como “Garage H”. En 1994, otra bajo el nombre de Escoria, y así. Las bandas le cantaban a tópicos puntuales, como los excesos policiales o la segregación para entrar a sitios turísticos. Pero no es sino años después que una se atreve apuntar sus dardos al propio gobierno y al Estado comunista. Por ello, es es quizás Porno Para Ricardo, la banda más osada y conocida de la contracultura punketa isleña. 

 
Nacidos como banda en 1998, hasta el 2008 han grabado y editado 5 producciones: “Pol tu culpa” (2001), “Rock para las masas cárnicas” (2002), “Porno Para Ricardo” (2003), “Soy Porno, soy Popular” (2006) y “A mi no me gusta la política, pero yo le gusto a ella compañero” (2006), no sin diferentes contratiempos y peripecias, como el hecho de tener que grabar la música en unos lados y las voces por otro, pues pocos estudios se animan a plasmar las irreverentes letras de la banda por el temor a represalias. Musicalmente ejecutan un buen punk vieja escuela, muy mezclado con otros estilos roqueros, incluso con cierto virtuosismo. Sus letras destilan crítica directa: “Todo el arte que se produce en este país –declaró Gorki, el vocalista- está, de alguna manera, enmascarado en un doble sentido, y yo ya me cansé de esas letras poéticas llenas de insinuaciones indirectas. Ya llegó la hora de llamar a las cosas por su verdadero nombre”. Pero también en sus temas hay espacio para el ácido humor negro acerca de la situación de los cubanos y cubanas, o simplemente, para la irreverencia provocadora llena de referencias sexuales. De hecho, su logotipo es una adaptación de la hoz y el martillo como una vulva y un pene. 

 

Si bien existen otras bandas punks dentro de la incipiente escena rockera cubana, ninguna llega a los niveles de los PPR. Su tema “Comandante” circula de mano en mano, clandestinamente, en casetes entre jóvenes en La Habana, pero debido a su postura son nulos los conciertos en la que la podrían tocar. Incluso, no sin la picardía característica de la cubanía, han dicho que intentan grabar lo más posible para que no se les olviden los temas “por falta de práctica”. Además del permanente hostigamiento y citaciones a la comandancia policial Gorki Aguila, voz de la banda, estuvo dos años en la cárcel Kilo 5 en un montaje por tráfico de estupefacientes. 

 

Frente a esas críticas sosas que los acusan de soñar con “el paraíso norteamericano”, y para dejar evidente su distancia con ese exilio cubano tan propagandeado por algunos medios de comunicación, los PPR han dejado las cosas suficientemente claras, en un manifiesto difundido en su sitio en internet: “No recibimos fondos de ninguna organización política, ni se los damos tampoco; No pertenecemos ni representamos ningún partido político de Cuba o de fuera de Cuba y por tanto no autorizamos el uso de nuestra música, o de la letra de nuestras canciones en forma ni medio alguno por parte de ninguna organización política como medios de campaña política ni de recaudación de fondos; Todas las canciones, letras, música, imágenes, entrevistas, sitio web y audiovisuales producidos por Porno Para Ricardo son de propiedad intelectual exclusiva de la banda y todos los derechos están reservados para uso único por parte nuestra; Este material no se ha hecho para ser utilizado con propósitos políticos por nadie, mucho menos sin la expresa autorización por escrito por parte de Porno Para Ricardo”.

 

Gracias a los adelantos en la tecnología y, especialmente, a una red de afinidades que han ido construyendo en el exterior con el paso del tiempo, los PPR cuentan con un sitio web (www.pornopararicardo.com), diversos videos en you tube, descargas de algunos de sus discos en blogs –uno de ellos en http://www.nodo50.org/ellibertario- y su testimonio en un documental de próxima aparición llamado “Cuba Rebelión”. 

 

En 10 años de andadura, los PPR han devuelto al adjetivo punk la rebeldía e inconformismo de sus inicios. Es un misterio, por otra parte, que hayan tenido tan poco eco y solidaridad en el denominado movimiento “anarcopunk”, el cual con su silencio repite el triste capítulo de aislamiento vivido por los anarquistas cubanos exiliados de la isla durante finales de los 60’s, 70’s y 80’s. Porque, si en algún lugar de América latina es peligroso ser punk, tanto como lo es ser anarquista, es precisamente en Cuba.

Cine insumiso: Hiroshima (Japón, 1983)


Hiroshima
(Barefoot Gen)

 

Director: Mori Masaki
Japón, 1983

(Barefoot Gen)

En 1973 la revista semanal japonesa Shonen Jump comenzó a publicar la historieta “Hadashi no Gen” (Gen descalzo), un relato del mangaku Keiji Nakazawa acerca de sus propias vivencias como sobreviviente del bombardeo atómico sobre Hiroshima. Nakazawa ya había publicado otros mangas sobre el horror atómico que obligó la rendición de Japón en la Segunda Guerra Mundial, pero fue en Gen descalzo en donde desplegó todas sus habilidades como ilustrador y narrador, logrando una obra conmovedora y de calidad. El éxito del manga hizo que fuera la primera historieta editada fuera de Japón, a finales de los 70´s, y que sea un texto obligatorio para la enseñanza de la historia tanto en las escuelas como en las universidades niponas.

 

Hiroshima, como es conocida en las ediciones en idioma castellano, inspiró 5 largometrajes: tres con actores y dos en animación, de los cuales existe consenso acerca del producido en el año 1983 como el que mejor logra transmitir los sentimientos del manga original. De 85 minutos de duración, esta primera y clásica versión animada fue dirigida por Mori Masaka y la música de Kentaro Haneda, es estilo clásico de anime japonés que logra, con sus particulares destellos cómicos, equilibrar la crudeza del relato. 

 

En 1966, tras la muerte de su madre por los efectos de la radiación, Nakazawa apacigua su rabia con el dibujo de comics: “Con ellos intenté criticar y hacer saber a todos lo estúpida que fue la guerra, y la locura que supuso la bomba atómica”.  El autor fue protagonista del holocausto atómico a los 6 años, en los cuales perdió a su padre y dos hermanos. Cuatro meses más tarde su hermana recién nacida fallece por desnutrición, y el resto de la familia Nakazawa sobrevive de atrapar y comer los camarones que pululaban rodeando los cadáveres que flotaban en un río cercano. Es precisamente esta la perspectiva que asume la narración de “Hiroshima”: desde los ciudadanos de a pié, los 300.000 miembros de la población civil –además de los 120.000 fallecidos y fallecidas- que resultaron heridos por el vientre criminal del avión estadounidense “Enola gay”. La primera mitad de la historia transcurre entre las penurias sufridas por el pueblo llano durante la participación japonesa en la Segunda Guerra Mundial, esbozando pinceladas de la solidaridad de los de abajo frente al hambre y las desventuras. La segunda parte muestra los horrores del bombardeo nuclear: la pulverización por las altas temperaturas, los incendios que dominaron la ciudad, la lluvia radioactiva y la lenta agonía de quienes padecían los efectos de la radiación. La animación mitiga, sin disimular, los horrores del evento, en imágenes que mucho más realistas sólo serían digeridas por estómagos de hierro.

 

La experiencia hizo de Nakazawa un antimilitarista convencido y defensor de los derechos humanos. Sobre, y a pesar de tal infierno, ventila mensajes positivos en su historia: “A mi principal personaje –declaró en una oportunidad- le di el nombre de Gen con la esperanza de que él llegara a ser una raíz o una fuente de fuerza para una nueva generación, que pueda pisar el carbonizado suelo de Hiroshima descalza, que sienta la tierra bajo sus pies, que tenga la fuerza suficiente para decir no a las armas nucleares… Me gustaría vivir con la fuerza de Gen, ese es mi ideal, y continuaré buscándola a través de mi trabajo” El cuestionamiento se hace por igual a los Estados Unidos como a los líderes autoritarios y militaristas que enfrascaron al Japón en la contienda bélica, a quienes los hace corresponsables del horror de Hiroshima y Nagasaki.

 

Hiroshima, como obra integral de anime, es un clásico del género por su mensaje desgarradoramente esperanzador. La edición en papel ha sido editada en castellano por Norma Editorial, mientras que la versión animada del director Mori Masaki ha sido editada en España por Manga Films y se encuentra disponible en formato DVD.