La novela de Alejandro Mayta

Mario Vargas Llosa:
HISTORIA DE MAYTA
Seix Barral, 1984, Venezuela

(Adquirido debajo del puente de la Avenida Furzas Armadas por 5 Bs f)

Tantas veces escuché a mis amigos “progres” que no leían a Vargas Llosa, que aquella consagración de un autor maldito me condujo a él inexorablemente. Efectivamente, el autor peruano radicado en España es un liberal de armas tomar, pero cuyas reflexiones escritas (sus discursos son menos interesantes) hay que sopesar y escudriñar bien para poder contraargumentar con tino. A veces pienso que eso es lo que mas odian los ñangaras de Vargas Llosa: el que sea inteligente. Recordemos que el autor de “La ciudad y los perros” se inició como escritor desde el bando de la izquierda, con la cual rompió tras la ambivalente postura de sus pares con relación al hostigamiento creciente de los poetas y demas disidentes en Cuba.

Haber estado de lado de los camaradas le dió al escritor una experiencia personal de la particular atmósfera que se respira en los grupos de izquierda. Esta es la trama que subyace en “Historia de Mayta”, un texto a medias entre la novela y el reportaje, publicado en 1984. Alejandro Mayta es un trotskista que vegeta en uno de los tantos grupúsculos que sueñan con la liberación del proletariado desde el altiplano, y que en 1958, en un confuso incidente, fue detenido por un intento insurreccional en el Jauja peruano. Con un majestuoso uso de la primera y la tercera persona, así como de los tiempos narrativos, la novela relata a la vez la epopeya de un escritor intentando recopilar los testimonios del incidente, así como el singular pustch cívico militar intentado en la serranía altiplana. La construcción del personaje principal reitera la fortaleza de la ficción para describir la realidad, desengranando esa particular dinámica y forma de pensar acunada en los grupúsculos de izquierda, sus miserias cotidianas y la extraña y contradictoria urdimbre de alianzas y conflictos con el resto de los partidos zurdos, en la búsqueda de una pureza ideológica tan quimérica como inalcanzable. Historia de Mayta se nos muestra como un largo ejercicio de la brillante narrativa de uno de los protagonistas del boom latinoamericano.

Cada vez que escucho a alguien decir que no lee a Vargas Llosa porque es un derechista pienso, como alguien lo dijo una vez, que más que un argumento esa sentencia es un desierto. La moraleja no se aprende fácil: sin abandonar ninguno de los valores en los que se cree, este es un planeta que se debe congeniar, y vivir, con otros y otras, con gente que piensa -y está en todo su derecho- diferente a uno.  Afortunadamente, para la literatura, Vargas Llosa fue derrotado cuando intentó alcanzar la primera magistratura en el Perú. Sus posturas ideológicas están para discutirlas y refutarlas mil veces. Pero en cambio su prosa está, simplemente, para disfrutarla. Y aunque mal les pese a algunos, sus obras ya tienen un sitio inalterable en el panteón de la buena literatura.