Fronteras y grupos armados. Un testimonio

Junto a los sobrevivientes de El Amparo. De fondo, el rio Arauca

Por diferentes razones no soy de los que defiende gobierno alguno, pues ellos pueden muy bien defenderse solos. Pero si esta máxima es una norma, es doblemente cierta cuando se trata sobre un gobierno como el colombiano, cuya política de élites ha ocupado un lugar destacado en las violaciones a los derechos humanos en el continente.

Dicho lo anterior sólo tendria que agregar que no tengo ni arte ni parte en el reciente impasse diplomático entre los gobiernos venezolano y colombiano, un capítulo más de la serie de tensiones bilaterales de los últimos años, que en mi opinión, forma parte de una estrategia diseñada a cuatro manos y que permanentemente favorece a los palacios de gobierno de ambos lados del rio Arauca. Lo único que tendría que decir sería mi testimonio personal acerca de uno de los temas presentes en la disputa: la presencia de grupos guerrilleros colombianos en territorio venezolano.

En el año 2008 junto a otros compañeros y compañeras visité en varias oportunidades la frontera venezolana, en el trecho correspondiente al estado Apure, debido a los preparativos para el recordatorio del vigésimo aniversario de la Masacre de El Amparo, lo cual incluía la grabación de un documental. En ese tiempo conocía los señalamientos acerca de la presencia de insurgentes en la zona, sin embargo, viviendo en la lejana Caracas consideraba todo aquello como parte del litigio mediático entre el chavismo y la oposición. Lo que más tomaba en cuenta, en aquel entonces, eran los informes de organizaciones de derechos humanos que registraban el reclutamiento de niños y adolescentes, por parte de los grupos irregulares en disputa -tanto paramilitares como guerrilleros-, en el que varios casos habían ocurrido en Apure.

Al llegar a Guasdualito, una población de poco más de 90.000 habitantes enclavada en el corazón del llano, comencé a corroborar que aquellos señalamientos no sólo eran verdaderos, sino que constituían parte de la vida cotidiana de todos aquellos, y aquellas, que hacen vida en frontera. Ese era uno de los elementos por el que la población de la zona era particularmente hermética con extraños, sin embargo cuando afloraba un poco de confianza con ella emergían cuentos y anécdotas que hablaban de un poder real y paralelo al constituido por las instituciones tradicionales. No quiero dar mas pistas de las necesarias, para no poner en riesgo a nadie, pero los elementos coincidían con quienes nos dieron la oportunidad de hablar sobre el tema, y fueron bastantes. De hecho la frase que más escuché de mis interlocutores en esas jornadas fue “aqui hay que hablar con los ojos y escuchar con las manos”, refiriéndose al tipo de silencio necesario para sobrevivir en el medio. Las anécdotas hablaban de mecanismos de aplicación de justicia y de mantenimiento del orden aplicado por los insurgentes; de la seguridad que ofrecía el padrinazgo guerrillero que permitía “dormir con las puertas abiertas”; de negocios como el tráfico de gasolina, el contrabando de víveres y el control del transporte de drogas y de cómo algunos pobladores habían tenido que irse de la zona tras tener problemas con algunos de los cuadros armados. Además, la incorporación de niños y adolescentes a “la montaña” no era un procedimiento tan clandestino como creía, e incluso, ante el status que aquello suponía, no eran pocos los chamos que lo elegían voluntariamente.

Despues de corroborar que el control de diferentes zonas por grupos armados, unos guerrilleros y otros paramilitares, me preguntaba una y otra vez como aquello era tolerado por unas fuerzas armadas que, teóricamente, habían sido educadas en las razones de la lucha por la soberanía nacional. A quien tuve la oportunidad de preguntarselo directamente fue con uno de los religiosos  dela región, con tiempo en la zona, el cual en un gran mapa de Venezuela nos apuntó las regiones del país controladas por la AUC, la FARC, el ELN y el Frente Bolivariano de Liberación (FBL), a la sazón la única organización de factura criolla. Su teoría, sin embargo, era extraña y no he podido corroborarla o contrastarla con nadie más. Según su explicación el gobierno venezolano había llegado a un acuerdo con la FARC y el ELN para tolerar su presencia en diferentes campamentos ubicados en las zonas fronterizas, como manera de tener “zonas de descanso” de la confrontación en su país de origen a cambio de convertirse en una suerte de primer “grupo de choque” en caso de una invasión de Estados Unidos al país desde Colombia. El cura me hablaba convincentemente, dando cifras y datos que apoyaban sus palabras. De la misma manera me describió un corredor controlado por el FBL, que tenia según él, la encomienda de contener  el posible avance de las propias guerrillas hacia el centro del país. Eran estos “petit marulandas” quienes controlaban a los consejos comunales de la zona y que tenían la capacidad de promover candidaturas para el gobierno regional. Sin embargo eso de que se tuviera que erigir una tercera fuerza para controlar a las otras dos no era un despropósito, pues en los últimos años, cuyos casos recordó con memoria de elefante el religioso, varias personas y niños habían muerto al quedar en medio de los enfrentamientos armados entre el ELN y la FARC por controlar… territorio venezolano. Era así como Guasdualito, en ese momento, era controlada por la FARC mientras que el vecino pueblo de El Amparo, con apenas 10.000 habitantes, estaba en manos del ELN. Aquella conversación duró horas, y al terminar, en mi desconcierto, no sabía si había estado charlando con André Bretón o con Rómulo Gallegos.

No solamente tuve conocimiendo de aquello por el testimonio de otros, sino que en una oportunidad pudimos sentir en primera persona el grado de control de los grupos armados en la zona. Cuando comenzamos a grabar lo que sería el documental “Masacre de El Amparo: 20 años de impunidad” nunca pudimos hacer, abiertamente, tomas del pueblo o de la vida cotidiana en la comunidad. Todos y cada una de las personas que nos acompañaban nos alertaron de que eso podría traer consecuencias, por lo que las pocas tomas en video que hicimos fueron realizadas apurada y subrepticiamente. Habiamos decidido hacer una entrevista a los dos sobrevivientes de la Masacre en el sitio en donde habian ocurrido los hechos: en el caño “La Colorada”, a unos 20 minutos del pueblo El Amparo. Sin embargo, hasta allá no podíamos ir sin un permiso autorizado por el ELN. Conseguir la autorización fue una odisea en la que tuvimos que armarnos de paciencia, pues había que hablar con una persona que a su vez haría llegar el mensaje a sus jefes a través de una serie de intermediarios. La respuesta positiva, despues de esperar un par de días, se nos dió en un paraje alejado de curiosos. Teníamos que ir a La Colorada literalmente escoltados por otro automovil en el que suponiamos iban personas relacionadas con la insurgencia. Al llegar al sitio, que habia sido despejado de la posible presencia de los alzados, nos dieron un tiempo determinado para estar allí y devolvernos. Tras el periplo comenzamos a grabar, con la mala suerte que una fuerte lluvia hizo que nos retiráramos antes de tiempo y aprovecháramos a medias aquella oportunidad -estar en aquel sitio con los dos sobrevivientes- irrepetible.

Dos años después desconozco si la situación se mantiene igual o se ha agravado. No puedo hablar de su equivalente en Táchira o en el Zulia, pues no he estado en sus límites fronterizos. Aun no logro explicarme, convincentemente, la razón de la tolerancia con esta situación, que seguramente tiene muchas matizaciones y ramificaciones que no se han hecho visibles. Y como no creo ni en fronteras ni el poder que supone el control territorial, no me interesan las razones alegadas ni por el Estado colombiano, el Estado venezolano o las aspiraciones de convertirse en Estado de las FARC, las AUC o el ELN. Las únicas razones, vivencias y reivindicaciones que me interesan son las de la gente humilde, atrapada entre dos y tres fuegos, que debe adaptarse a la situación para poder sobrevivir, ajena al juego de las diplomacias y el aire acondicionado.

Solidarícese con los indígenas Yukpa defendiendo a los trabajadores de las empresas básicas

Cuando este artículo se escribe, más de 80 yukpas, entre los cuales hay más de 50 niños y niñas, se encuentran desde el miércoles 21 de julio en las puertas del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) solicitando la aplicación de la Constitución, tras la introducción de una acción de amparo que, después de cuatro meses, no merece la respuesta del máximo tribunal de justicia del país. Los indígenas solicitan que el TSJ ratifique el artículo 260 de la Carta Magna, que expresa: “Las autoridades legítimas de los pueblos indígenas podrán aplicar en su hábitat instancias de justicia con base en sus tradiciones ancestrales y que sólo afecten a sus integrantes, según sus propias normas y procedimientos (…)”. La solicitud tiene como motivación el caso que involucra al cacique indígena Sabino Romero, hoy detenido por acusaciones de homicidio.

Como se recordará, diferentes comunidades aborígenes han venido presionando en los últimos años para que se realice la demarcación y entrega de sus tierras tradicionales, una promesa que ha venido repitiéndose en la última década, especialmente en los días previos a eso que desde el poder ejecutivo y en los avisos publicitarios llaman “Día de la Resistencia Indígena”, pero que no ha tenido ningún avance en la realidad. La demagogia provocó que como medida de presión, dos comunidades ocuparan una finca en Chaktapa para exigir celeridad en el proceso. La estrategia gubernamental no fue la negociación sino el desgaste y la división, lo que ocasionó un turbio enfrentamiento entre las propias comunidades que originó muertos y heridos, la detención de Sabino Romero, Olegario Romero y Alexander Fernández y el desmantelamiento de la acción reivindicativa. Desde ese día Sabino ha estado detenido en una instalación militar, violando el debido proceso y originando diferentes humillaciones a sus familiares. Desde ese día las comunidades solicitan que puedan juzgar los hechos según sus tradiciones, como lo dice la Constitución, haciendo diferentes manifestaciones y protestas en el Zulia, sin resultado.
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Lobo Hombre en París: ¿Cuál versión es la mejor?

En 1984 Nacho Cano, a petición de la disquera WEA, produce dos canciones para La Unión, un grupo con dos años de fundado. El maxi single “Lobo hombre en París” vende 200.000 copias y le abre un puesto a la banda en la escena pop rock ibérica. 5 años después, los derechos de la canción son comprados por CBS Venezuela para una de las bandas que promocionaba en el país, en el boom de rock cantado en castellano de la época. Témpano graba “Lobo Hombre en París” en su disco homónimo, en que abandona el sonido progresivo de sus inicios para decantarse por el rock pop, en una fórmula que sirvió para vender muchos discos con la banda durante esta y su siguiente producción. El video venezolano de la canción era, llanamente, terrible, sin embargo su versión para muchos, incluyéndome, era mejor que la de sus intérpretes originales. La voz de Alexis Peña es dulce, y la interpretación de la banda era precisa. Además, a diferencia de La Unión, pudimos verlos en diferentes oportunidades con lo que se estableció un lazo sentimental que, seguramente, puede obnubilar nuestra valoración.

La interpretación de La Unión, sin embargo, es muy convincente, con una voz misteriosa de un Rafa Sánchez que le venía muy bien a la canción. Además, el video es infinitamente superior y hoy no provoca las risas que si genera su par tercermundista. Por ello a pesar de considerar que podría quedarme con la versión de Témpano, pensandolo bien dudo. ¿Ustedes que opinan?

Una nueva forma de cometer los mismos errores (Capítulo Venezuela Informe Social Watch 2010)

VENEZUELA

Una nueva forma de cometer los mismos errores

Tras un período de bonanza económica entre 2004 y 2008 – ayudada por los altos precios internacionales del petróleo – las políticas sociales del Gobierno mejoraron los indicadores y los Objetivos de Desarrollo del Milenio formaron parte de la agenda oficial y de la discusión pública. Hoy, la crisis financiera internacional y el aumento de la conflictividad social derivada del debilitamiento de los programas sociales ponen en riesgo los avances anteriores. Esto era dable esperar de un modelo de desarrollo que, repitiendo los mismos viejos errores, no elaboró políticas contracíclicas y hoy paga caro las consecuencias de la crisis mundial.

Programa Venezolano de Educación-Acción en Derechos Humanos (Provea)

Rafael Uzcátegui

En el año 1999, tras la elección de Hugo Chávez como presidente, se realizó un proceso para modificar la Constitución con un proyecto de país consensuado por la mayoría. Debido a las amplias garantías ofrecidas en materia de derechos sociales, esta nueva Constitución generó grandes expectativas y popularizó el tema de los derechos humanos en diversas capas de la población.

Al mismo tiempo, el alza sostenida de los precios internacionales del petróleo – principal eje dinamizador de la economía venezolana – en el período 2004-2008, permitió al gobierno alcanzar resultados positivos en diferentes indicadores. Dos años más tarde, sin embargo, la situación comenzó a revertirse. Hubo dos principales razones para ello.

En primer lugar, tras la ratificación para un segundo mandato presidencial de Chávez, el Gobierno intentó modificar la Constitución mediante un referendo – realizado en diciembre del año 2007 –, si bien la propuesta fue rechazada. Desde ese momento diversas organizaciones de derechos humanos han venido alertando acerca de la promulgación de diferentes leyes, normativas y actos administrativos que contradicen el texto constitucional aprobado en 1999.

En segundo lugar, la caída de los precios del petróleo y la crisis financiera internacional han impactado negativamente en las políticas sociales destinadas a reducir la pobreza, sin que existan respuestas gubernamentales a las demandas populares, lo que ha hecho crecer significativamente la conflictividad social.

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Caracas: 80 yukpas se apostan en las puertas del TSJ exigiendo justicia y demarcación de tierras

Solicitando el derecho a ser juzgados por sus propias leyes, debido al caso que involucra al cacique Sabino Romero, un grupo de 80 indígenas, entre los cuales hay 50 niños, se apostaron frente a las puertas del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ). El grupo solicita el alto a la criminalización de los luchadores sociales, debido a los ataques contra la organización Homoetnatura y su vocero Lusbi Portillo, así como el respeto a la autodemarcación de los territorios indígenas en Perijá.

La acción convoca a la solidaridad de las organizaciones sociales residentes en Caracas. Los yukpas necesitan agua, frutas y alimentos no perecederos, además del acompañamiento fraterno en su lucha y reivindicaciones. (Fotografías Federico Zaa).



Mas imágenes en http://periodicoellibertario.blogspot.com/2010/07/caracas-80-yukpas-se-apostan-en-las.html

Periodismo Google y financiamiento a las ONG´s

Venezuela es miembro de la Organización de Naciones Unidas, la cual entre sus diferentes acuerdos, ha establecido en su Declaración de Defensores de Derechos Humanos, aprobada en 1998, el derecho de toda persona, individual o colectivamente, a solicitar, recibir y utilizar recursos con el objeto expreso de promover y proteger, por medios pacíficos, los derechos humanos y las libertades fundamentales. Esta garantía no había sido expresada como tal, anteriormente, en ninguna otra norma sobre derechos humanos.

Lo anterior sirve para contextualizar, en principio, las recientes declaraciones de los miembros del denominado “Movimiento por el Periodismo Necesario” (MPN), suscritas posteriormente por el presidente de la República, acerca de la necesidad de “investigar a fondo” el financiamiento recibido por las Organizaciones No Gubernamentales venezolanas, debido a que dicho dinero es utilizado para fines desestabilizadores y “apátridas”, según el MPN. Las aseveraciones tienen como fundamento el trabajo de difusión de la abogada Eva Golinger de los documentos desclasificados del Departamento de Estado norteamericano, donde presuntamente se demostraría que buena parte de la sociedad civil venezolana es teledirigida desde las entrañas del imperio.

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Bibliografía mínima sobre el Perú contemporáneo

Hace unos meses tuve la dicha de pasar tres semanas en Perú, un país que no sólo me atraía por su fecunda actividad cultural y literaria, sino por sus avatares como sociedad, aderezados por una de las guerrillas más sanguinarias del continente, Sendero Luminoso, y la extensión de un gobierno populista y autoritario como fue el de Alberto Fujimori. Si bien menos de un mes era un breve tiempo para entender aquellos fenómenos, le pregunté a cuanta persona de referencia me topé que libros debería leer para tener mayores elementos de análisis. Si bien la lista fue larga, me decanté por aquellos en los que coincidía la mayoría de mis interlocutores, los cuales devoré frenéticamente hasta el día de hoy. En comparación con Venezuela, los libros son bastante accesibles y si se adquiere su edición pirata, los precios bajan hasta el ridículo.

Por si alguna persona interesada en estos temas le sirve, hare una breve reseña personal de cada una de las obras, que pueden considerarse una bibliografía mínima para entender ese misterioso y fascinante país llamado Perú.

– Gustavo Gorriti: “Sendero”. Editorial Planeta, reimpresión del año 2008. 426 páginas.
Este trabajo de investigación, publicado por primera vez en 1990, es una detallada cronología de los hechos alrededor del surgimiento de Sendero Luminoso, desde mediados de los 70´s hasta los últimos días del año 1980. Gustavo Gorriti es uno de los periodistas de investigación más respetados en el Perú, rigurosidad que le ha valiado diferentes amenazas de muerte y varias salidas del país. Inicialmente, Gorriti habia pensado hacer una detallada evolución de Sendero en tres tomos, a partir de los elementos que había recopilado en el terreno en su cobertura del tema para la revista “Caretas”, pero las propias vicisitudes políticas hicieron que la obra se condensara en un solo libro. Imprescindible para entender la evolución de la guerrilla, las estrategias de Abimael Guzmán para controlar el partido, las respuestas gubernamentales y las propias tensiones y disputas internas de la organización. El libro se puede leer en dos claves: como historiografía de una de las organizaciones armadas del continente y como cátedra de rigurosidad y periodismo investigativo.

– Ricardo Uceda: Muerte en el Pentagonito. Editorial Planeta, 2004. 401 páginas
Un segundo libro que demuestra la importancia de registrar los testimonios de las personas que vivieron y estuvieron cerca de los acontecimientos. El periodista Ricardo Uceda fue investigando y denunciando, en su tiempo, los crímenes del llamado “Grupo Colina”, responsables de varios crímenes de Estado en el contexto de la lucha antisubversiva. En este libro desarrolla el nacimiento, operación y desmantelamiento de la unidad, a través de la descripción de la vida de unos de sus agentes, que en el libro denomina Jesús Sosa, enriquecida con una labor de investigación en la que entrevistó a más de 150 protagonistas, entre mandos militares, agentes y miembros del propio Sendero Luminoso. El libro desarrolla las órdenes de ejecuciones decididas en el llamado “Pentagonito”, como se conocía a la sede del cuartel general del Ejército del Perú, y las revelaciones y coincidencias que permitieron revelar la verdad sobre hechos como La Cantuta y Barrios Altos.

– Umberto Jara: “Ojo por Ojo”. Página Uno Editores, 2007. 239 páginas
Umberto Jara es otro periodista que se la jugó por develar la verdad en los años oscuros del Perú, razón por la que tuvo que abandonar el país y terminar este libro en el exilio. El libro recoge las entrevistas que el autor realiza con Santiago Martín Rivas, miembro del grupo La Colina, en donde se describe la génesis y operación del grupo, así como la vinculación con su funcionamiento de las más altas esferas del poder en el país. Este libro complementa el anterior acerca del escuadrón que realizó algunas de las operaciones ilegales, desde el Estado, más conocidas de la época, el contexto de la política interior y exterior de Fujimori, y todas las negociaciones desde el poder para que los crímenes se mantuvieran impunes. Asimismo, es un intento de aproximarse fielmente a la manera de pensar y operar de los agentes encubieros, y su forma de racionalizar su enfrentamiento con la subversión.

– Sally Bowen: “El Expediente Fujimori: El Perú y su Presidente, 1990-2000”. Lima: Perú Monitor, 2000.
Anque Bowen es una periodista inglesa, ha vivido en el Perú desde 1988, desde donde reportaba la situación del país para varios medios internacionales. Este libro es un pormenorizado recuento de la figura de Alberto Fujimori, desde sus inicios hasta su meteórica carrera como presidente, tras vencer al candidato del “shock” económico Mario Vargas Llosa, un programa económico que el propio Fujimori aplicaría en su gobierno. El estilo de gobernar del “chino”, su relación con las masas empobrecidas del Perú, su decisión de disolver el congreso y su estrategia en la lucha antisubversiva, contado con lujo de detalle, que permite un acercamiento al gobernante populista y carismático que determinó la vida peruana durante una década.

– Sally Bowen y Jane Holligan: “El espía imperfecto. La telaraña siniestra de Vladimiro Montesinos”. Ediciones Peisa, 2003. 504 páginas.
Si Bowen había realizado una primera aproximación a un personaje político peruano, en “El espía imperfecto” profundiza aun más la caracterización, esta vez retratando la figura de Vladimiro Montesinos. Uno duda de esos personajes cinematográficos que todo lo pueden, sin embargo, tras leer esta biografía del antiguo hombre fuerte del Perú, uno recuerda que la realidad puede superar a cualquier ficción. La obsesión por el poder desde su temprana juventud, su acercamiento con el estamento militar, los negocios, la estrategia de acorralamiento de los medios y creación de medios paraestatales, sus relaciones amorosas, su capitalización de la captura de Abimael Guzmán y la derrota de Tupac Amarú en la embajada de Japón, sus fobias y negocios turbios son descritos con una minuciosidad de espanto, hasta su caída y detención en Venezuela. El espía imperfecto es recomendada como la mejor obra sobre Montesinos escrita en los últimos años.

– Luis Rossell, Alfredo Villar y Jesús Cossio: “Rupay. Historias gráficas de la violencia en el Perú 1980-1984”. Ediciones Contracultura, 96 páginas.
Historias de los cuatros años mas cruentos de la guerra civil en el Perú que tenía como sus principales víctimas a la población indefensa. Como un aporte a la memoria, este comic relata algunos turbios episodios en clave de novela gráfica, como el linchamiento de periodistas ocurrido en el pueblo de Huaychao. Un relato debidamente contextualizado y sin concesiones a ninguno de los dos bandos en disputa, con la intención de abrir otras mirdas sobre aquellos crímenes, muchos de los cuales se mantienen en la impunidad. Una importante labor de investigación que precedió a las viñetas, con guión de los tres autores, ilustraciones de Jesus Cossio y entintado de Luis Rossell.

Respuesta a un cuestionario desde Brasil

– Y como esta? Como estan las cosas por ahí???
– Hola! Gracias por escribirme y muchos cariños a todos los compañeros y compañeras que conocí en Santo Andre. Por ahora estoy bien, trabajando en una organización de derechos humanos de Venezuela llamada Provea, y continuando el trabajo de difusión de las ideas anarquistas en el país.

– Vos podria hacer una pequeña presentación sobre las cosas que ustedes hacen por ahí, como por ejemplo el periódico El Libertario.
– El Libertario es el periódico realizado por un grupo de afinidad anarquista que funciona en Caracas desde el año 1995. Es una publicación bimensual, con una tirada de 2.500 ejemplares, cuya línea editorial actual es la promoción y defensa de la autonomía de los movimientos sociales en nuestro país, lo cual creemos es una condición previa necesaria para la expansión de las ideas libertarias en nuestro entorno. Además de esta labor editorial, que intentamos tenga alcance en toda América latina, como grupo de afinidad participamos en otros espacios de coordinación con otros grupos de izquierda radical y anticapitalista de Venezuela, además de apoyar diferentes conflictos sociales que existen en nuestro país, y participar en campañas, tal como contra la criminalización de la protesta, en la cual participan diferentes organizaciones. En la actualidad no tenemos un local propio, por lo que nos reunimos en un espacio alternativo e independiente de cultura llamado “Organización Nelson Garrido” (ONG), en donde hemos organizado innumerables actividades, tales como las jornadas anarcopunks, las muestras de videoactivismo o, más recientemente, la primera feria del libro anarquista del país. Como personas estamos actuando en diferentes ámbitos.

– Podria hacer un resumen de el historica do anarquismo en Venezuela.

– A diferencia del resto de los países del continente, en Venezuel ano existe una tradición anarquista. Algunas razones de esto es la naturaleza petrolera de nuestra principal actividad económica, lo cual ha hecho florecer a las izquierdas más estatistas, cuya estrategia siempre ha sido tomar el poder para controlar el dinero del petróleo y desde allí, cosa curiosa y divertida, hacer la revolución. Además, en el período de mayor inmigración obrera europea a nuestro continente, las organizaciones sindicales en Venezuela estaban prohibidas, por lo cual muchos de estos trabajadores que venían con experiencia de luchas anarquistas en otras partes terminaron por vivir en países diferentes al nuestro. A pesar de esto, es posible rastrear alguna influencia anarquista en la organización de las primeras organizaciones obreras del país. Por otra parte, algunos exiliados anarquistas de la Revolución Española vivieron en Venezuela, sin embargo siempre enfocaron sus energías en la vuelta a España, y no en la siembra del ideal libertario en esta tierra, aunque algunos intentos realizaron. A partir de la década de los 80´s germinan algunas iniciativas libertarias en las universidades y centros de estudio, además de la formación de algunas bandas musicales punks y experiencias contraculturales que reivindicaban el anarquismo. Un primer periódico El Libertario fue publicado en la década de los 80´s, con un gran énfasis anarcosindicalista. En los 90´s se intentó alguna coordinación entre los diversos grupos existentes, los cuales editaban diversas publicaciones.

– Cómo es el la movida anarquica hoy en Venezuela? Existem muchos grupos, espazios, alguna red de afinidades?
– En general son pocas las iniciativas anarquistas presentes en el país, aunque algunos compañeros y compañeras intentan expandir el ideal mediante diversas iniciativas y presencia en luchas concretas. Desde el año 1998 Venezuela ha entrado en un período de desarticulación, fragmentación y cooptación del tejido social de base, proceso del cual no ha escapado el anarquismo. Hace algunos años atrás se intentaron abrir algunos locales de inspiración libertaria en diversas ciudades del país, sin embargo, estos esfuerzos no pudieron permanecer en el tiempo. Hoy son días oscuros para el anarquismo en Venezuela, pero también para los movimientos sociales autónomos. Sin embargo, mantenemos actualmente, las iniciativas existentes, una fraternal relación.

– El anarquismo en la Venezuela es una movida que se concentra en el  medio urbano solo ou esta en otros lugares??
– En los últimos 15 años el anarquismo en venezuela se ha limitado a tener presencia en los principales centros urbanos, aunque algunos compañeros hayan intentado realizar emprendimientos en el medio rural. Esperamos que esta situación se revierta en el futuro

– Ahora hablando un poquito de politica actual, sabemos que H. Chavez esta en el poder desde 1999 hasta hoy. En este contexto el que hay cambiado para o movimiento? Cuál fue su impacto?
– Debido a todas las expectativas que ha generado el cambio burocratico sucedido en el país en el año 1998, desde El Libertario hemos asumido su crítica no solamente desde una perspectiva ideológica, sino enfocándonos en los hechos. Es por ello que hemos desarrollado un interés por difundir cifras y datos contrastables acerca de la ausencia de mejoras reales para las grandes mayorías de nuestro país. El gobierno representado por el presidente Chávez no es una ruptura radical, como el mismo se promociona, con la cultura política presente en Venezuela en las últimas décadas, sino por el contrario es una continuidad de la crisis de gobernabilidad representada por un modelo de desarrollo, la exportación de materia prima energética al mercado mundial, que ya no puede cumplir ni siquiera sus promesas de mejorar la calidad de vida de los habitantes del país. Podíamos enumerar una serie de cifras y estadísticas para argumentar esta afirmación, sin embargo para no aburrir sólo recordaré que la violencia social en Venezuela ha continuado en aumento, y para el año 2008 se produjeron 14.600 homicidios en nuestro país. Esta violencia sinsentido es una muestra de la profundización de la crisis social y de las desigualdades presentes en Venezuela, y que ha permeado todos los sectores y ámbitos de la vida en sociedad. En el caso de las cárceles, por ejemplo, tenemos una población penitenciaria estimada en 25.000 presos y presas, la mayoría de los sectores pobres, encerrados en las cárceles venezolanas. En estas inhumanas prisiones cada año mueren más de 400 personas por enfrentamientos entre los propios presos y presas. En segundo lugar, lo cual para el análisis anticapitalista es muy importante, es que con Chávez en el poder se ha profundizado el papel asignado a Venezuela por la globalización económica, que no es otro que vender petróleo y gas al mercado mundial. A pesar de que Chavez habla de soberanía, su gobierno ha realizado negociaciones por períodos que van de 30 a 40 años con las compañías multinacionales como Chevron y Repsol para la extracción y comercialización de estos recursos. Un tercer aspecto, y ligado a lo anterior, es que esta nueva burocracia ha desarrollado diferentes maneras de cooptar e institucionalizar a muchos movimientos sociales que actuaron en nuestro país en la década de los noventas. Es decir, este tipo de contratos con compañías multinacional hubieran sido imposibles realizar en esa época, y ahora no tienen la menor resistencia. Es por eso que como anarquistas nos parece muy importante que los movimientos sociales no se vendan al Estado y mantengan su autonomía y su propia agenda de reivindicaciones. En los últimos años casi la única discusión que se ha realizado en este país es sobre si Chávez es bueno o Chávez es malo, y como cada año se hacen elecciones de alguna cosa, las organizaciones de base han electoralizado sus dinámicas de movilización, hipotecando sus propias reivindicaciones. Para nosotros y nosotras el cambio de presidente no es ninguna solución, pues hay todo un sistema y un modelo de producción que hay que transformar. Muchas redes, como la feminista o la ecologista, se encuentran estancadas o desaparecidas, pues muchos de sus integrantes hoy se han polarizado y ya no pueden desarrollar un trabajo conjunto por objetivos comunes. Por ahora dos experiencias nos parecen importantes, por el grado de autonomía y resistencia que han desarrollado, y es el caso de la lucha indígena y ecologista contra la explotación del carbón, realizada en el estado Zulia, y por otro lado la lucha contra la corrupción policial y la impunidad realizada por colectivos populares en el estado Lara, en donde destaca el Comité de Víctimas contra la Impunidad. A esta organización, la cual distribuye El Libertario y que tiene en nuestras páginas toda la difusión que necesitan, le asesinaron a uno de sus miembros el pasado 26 de noviembre debido a las denuncias que han realizado por la corrupción policial. Este es el caso de Mijail Martínez, un joven videoactivista de 24 años, asesinado de tres disparos en el pecho por un sicario, y cuyo crimen se encuentra hasta hoy envuelto en la impunidad que el denunció en vida.

Polarización social y lucha por los derechos humanos

En diferentes ocasiones algunos voceros, cercanos al gobierno nacional, han intentado descalificar los cuestionamientos realizados desde las organizaciones de derechos humanos al describirlos como “polarizados”. Si bien es cierto que desde el año 2000, aproximadamente, el país se ha inmerso en una aguda confrontación que ha decantado, entre otros aspectos, en una intensa polarización social, por otra parte es falso que cualquier crítica a la gestión de los poderes públicos, per se, provenga de una postura maniquea.

¿Qué proceso denota el concepto “polarización social? Manuel Mireles, licenciado en Ciencias Pedagógicas, la define como el posicionamiento radical de las personas y grupos en alguno de los bandos que participan en un conflicto. Dicha ubicación es excluyente: cada parte involucrada niega la legitimidad o la existencia de las otras. Mireya Lozada, psicóloga social, por su parte ha realizado los desarrollos más completos sobre el fenómeno en nuestro país. Según sus textos la polarización social puede ser entendida psicológicamente como un estrechamiento del campo perceptivo a través de una percepción estereotipada “nosotros-ellos”; la presencia de una fuerte carga emocional, en la cual hay procesos de aceptación y rechazo sin matices; un intenso involucramiento personal, en el que cualquier hecho afecta a la persona; un quiebre del sentido común, en donde las posiciones rígidas e intolerantes suplantan la discusión, el diálogo o debate de las posiciones encontradas; la polarización territorial de los espacios sociales, en el cual las propias familias, escuelas y otros lugares de encuentro son obligados a colocarse en alguno de los polos; un aumento de la solidaridad y la cohesión como producto de la confrontación y la exclusión de los otros y otras, así como, por último, una percepción mutua desfavorable junto a interacciones hostiles o inexistentes. Como bien lo establece la profesional graduada en la UCV, la polarización ha venido transformando el imaginario de los venezolanos y venezolanas, así como “naturalizando” la violencia. Para Lozada el aprendizaje del fenómeno fue particularmente duro. Su acercamiento al concepto fue realizado en el año 1986 en el taller “Polarización social en El Salvador”, realizado en Caracas en el marco del Congreso Interamericano de Psicología. Su profesor en aquel seminario fue el jesuita Ignacio Martín-Baró, quien sería asesinado tres años después, junto a otros cinco religiosos, por un escuadrón de la muerte en la Universidad donde trabajaba en el país centroamericano.

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La insoportable levedad de ser Jacqueline Faría

El pasado domingo 04 de julio el periodista Hugo Prieto de Últimas Noticias -recordemos, un diario venezolano ampliamente favorecido por la cartera publicitaria del gobierno bolivariano- entrevistó a la Jefa de gobierno del Distrito Capital Jacqueline Faría. El reporte tenía un claro matiz noticioso, al estar cumpliendo la funcionaria el primer año en sus funciones como Gobernadora de Caracas “de facto”, no elegida por la soberanía popular y sí por lo que Aristóbulo Isturíz denominó, orgulloso, como “el dedo de Chávez”.

El periodista cuestionó a la funcionaria por lo que se supone los temas de mayor interés para la ciudadanía. Así que después de pasar por las políticas dirigidas al sector salud, las baterías se enfilaron sobre el tema inseguridad. Faría responde, en primer lugar, que la “capa” de seguridad no era de su competencia, pues correspondía al Ministerio de Interior y Justicia, por lo que su despacho intervenía en la materia ocupándose de los espacios públicos, para que la gente no tuviera que encerrarse en los centros comerciales. Hasta aqui las respuestas -independientemente que uno coincidiera o no con la funcionaria- era impecable. Sin embargo, eludiendo aquel consejo que afirma que si uno no tiene nada sustancioso o interesante que decir es mejor hacer un homenaje al silencio, Faría intentó continuar abordando el tema inseguridad ciudadana, con afirmaciones que para este humilde escriba, constituyen un atentado a la inteligencia y una burla a todas las familias que hoy se encuentran de luto por haber perdido a un ser querido en la ciudad capital.

El periodista insiste en el tema colando la cifra que dice que 420 personas habían muerto en el año debido a muertes violentas, agregamos nosotros un dato absolutamente consistente con las estadísticas oficiales de por lo menos los últimos diez años, que ubican la tasa de homicios en la ciudad de los techos rojos a 52 homicidios por cien mil habitantes, una de las más altas de la región. Transcribo la respuesta: “No. Esa cifra la desconozco. Por supuesto, hay violencia como en todas las metrópolis del mundo, quizas esta es una de las más bajas. Pero estamos actuando sobre ella y, en el ambito de competencias, el gobierno del Distrito Capital está generando espacios de seguridad:  iluminación, presencia, políticas recreacionales, para que no haya calles desoladas. Por el contrario, lo hicimos, por ejemplo, en el mirador de la Cota Mil, que era un sitio inseguro, donde ni siquiera podías ir a darte un besito en un carro, como ocurría en la época de nosotros. Ahora no, te recomiendo que vayas, ¿no has ido? Recuperamos todos los espacios y hay presencia de la Guardia Nacional las 24 horas del día. Incluso hay una caminería que desemboca en una cascada. Una belleza. Las arañas de Chávez las venden allí”.

La respuesta siguiente es perturbante. El periodista le dice a Faría que Caracas es una de las ciudades más violentas del mundo, a lo que la funcionaria responde que no cree que sea más violenta que Nueva York, “la capital del imperio”. ¿A cuento de qué viene esta comparación? Sólo Jacqueline Faría lo sabe. Las cifras oficiales dicen que durante el año 2009 en Nueva York se cometieron 461 homicidios, mientras que en Caracas 1975. Para completar el despropósito la Faría afirma que no cree que en Caracas haya sitios no recomendables para un turista como ocurre en Nueva York: “Aquí puedes estar en cualquier comunidad y no te pasa nada. El gran problema es el ajuste de cuentas entre bandas y las personas que quedan atrapadas en esas balaceras”. ¿En qué quedamos? Frases antes la funcionaria afirmaba que era “terrible” que una persona perdiera la vida por un blackberry. ¿Es esta una de las violencias “mas bajas” en el mundo: la vida reducida a un teléfono celular? ¿A quien le importa si en la 5ta Avenida, como comenta la jefa de gobierno metropolitano, se puede caminar de manera segura? A los caraqueños y caraqueñas les importa si lo pueden hacer, o no, en sitios como Sabana Grande, Bellas Artes o Capitolio, en donde podriamos apostar que la funcionaria no camina sin un nutrido cuerpo de seguridad y guardaespaldas -asi cualquiera se da besitos “como antes”-.

Las respuestas de Jacqueline Faría, además de la “falta de ignorancia” como diría Emilio Lovera , constituye una banalización sobre el tema y una burla a las familias caraqueñas que han perdido una familia no sólo por haber quedado en medio de una guerra de bandas, sino por haber sido víctimas de un robo. Si no pregúntenle a Ines Sáez, la viuda de Simón Sáez Mérida, muerto de una pedrada en la cara al intentar robarlo cuando manejaba en su vehículo hace unos años atrás. El tema de inseguridad ciudadana seguirá siendo un tema secundario para las burocracias a todos los niveles mientras la sociedad no internalice que es consecuencia de las ineficacias del gobierno y no fruto de la poca cautela de la ciudadanía. Si los homicidios no resten votos, como si lo hacen temas como la descomposición de comida de PDVAL, seguiremos condenanos a estas estupideces. Mientras los de abajo no tengamos nuestra propia agenda ciudadana, por la cual nos organicemos y protestemos, seguiremos siendo comidilla de la banalidad política encuadrada en la polarización cupular. Como dice Holloway somos volcanes dormidos, y ya va siendo hora de comenzar a despertar.

Gases contaminan comunidad Kariña

Los Kariñas constituyen uno de los doce pueblos indígenas presentes en el territorio venezolano, concentrándose en los estados Anzoátegui, Bolívar, Monagas y Sucre. En el caso del estado Anzoátegui el 7% de su población total es perteneciente a esta etnia, con una población Kariña aproximada de 16.686 personas, concentrados en la Mesa de Guanipa, Municipio Pedro María Freites, en caseríos como Bajo Hondo, Mapiricure, Kashama y Tascabaña. Como en el resto de los pueblos originarios, la subsistencia de los Kariñas está basada en la siembra de pequeñas parcelas denominadas “conucos”, para lo cual aprovechan las tierras húmedas de los morichales –comunidades biológicas dominadas por las plantas Moriches en cuyos bajos corren aguas limpias filtradas en los arenales de los suelos de las sabanas- y los ríos aledaños a sus comunidades.

Desde el año 2000 los Kariñas de las comunidades Tascabaña I y Tascabaña II notaron que del río del mismo nombre empezaron a emanar torrentes de burbujas de gas metano, que con el paso del tiempo se hicieron más fuertes. Si bien los escapes gaseosos son producto de la actividad extractiva energética, no existe consenso sobre su origen. Una versión apunta que son consecuencia de la exploración de 35 pozos en la zona en la década de los cuarentas, cuya responsabilidad recaería en las concesionarias de la época: Exxon Mobil y Texaco. Otra sostiene que el principio del problema es más reciente. En 1999 presumiblemente Pdvsa perforó pozos cerca de la comunidad, los cuales posteriormente fueron sellados pero que ocasionaron el comienzo de la fuga.
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Leo y difundo: Balones del Mundial de fútbol, la explotación sigue estando a la órden del día

Un informe revela prácticas de trabajo infantil, salarios de miseria y empleos temporales

Al tiempo que crece la emoción por el Mundial de la FIFA en Sudáfrica, hay una parte de la Copa del Mundo que no ha sido transmitida por la televisión. La Alianza Juega Limpio ha solicitado hoy a la FIFA que responda al informe Missed the Goal for Workers: the Reality of Soccer Ball Stitchers que ha publicado el 7 de junio la ONG International Labor Rights Forum (ILRF), con sede en EEUU.

El informe revela que los trabajadores y trabajadoras que se dedican a coser los balones de fútbol en Pakistán, India, China y Tailandia siguen siendo objeto de alarmantes violaciones de los derechos laborales. La investigación declara que el trabajo infantil continúa existiendo en la industria paquistaní, además de darse también en India y China.

Durante los 13 años que han pasado desde que la industria de balones de fútbol firmara el Tratado de Atlanta comprometiéndose a adecentar este sector, se han ido poniendo en conocimiento de los actores claves del sector – incluidas las marcas mundiales y la FIFA – diversos informes regulares sobre las violaciones de los derechos humanos que prevalecen en el ámbito de la fabricación de balones de fútbol. Hace poco, en 2008, la Alianza Juega Limpio, formada por la Campaña Ropa Limpia (CCC), la Confederación Sindical Internacional (CSI) y la Federación Internacional de Trabajadores del Textil, Vestuario y Cuero (FITTVC), publicó los resultados de una investigación llevada a cabo en China, India y Tailandia, en la que los trabajadores informaron que estaban recibiendo unos salarios por debajo del mínimo legal establecido, a pesar de trabajar 12-13 horas diarias. Los trabajadores a domicilio en India informaron que sólo estaban cobrando del orden de US$ 0,35 por balón, sin poder fabricar más que entre dos y cuatro balones al día.

“Es inaudito que después de todos estos años, la miseria salarial y otras violaciones de los derechos laborales sigan siendo la norma en vez de la excepción en este sector”, comentaba Ineke Zeldenrust de la Campaña Ropa Limpia. “A medida que los fans de todo el mundo se emocionan con los partidos que se avecinan, el público espera que la FIFA y la industria de fabricación de balones de fútbol se decidan por fin a cumplir sus promesas.”

“La CSI ha invitado hoy a la FIFA a discutir medidas concretas que puedan tomarse para adecentar el sector. Es escandaloso que tantos trabajadores sean objeto de una explotación atroz en un sector que genera tantísima riqueza. Esperamos que la FIFA tome la iniciativa para asegurar un trato justo para estos trabajadores,” dijo Guy Ryder, Secretario General de la CSI.

Otros problemas que se ponen de relieve en el informe son la discriminación de género contra las trabajadoras a domicilio, que son las que peores salarios reciben, además de verse ante la amenaza constante de perder su empleo por quedarse embarazadas; los horarios de trabajo excesivos, como es el caso en una de las fábricas chinas, donde se descubrió que los empleados trabajaban hasta 21 horas al día, sin tener ni un sólo día de descanso durante un mes entero; y la falta de agua potable, instalaciones de asistencia médica e incluso excusados, como se descubrió en los centros de costura de la India.

El informe, en inglés, puede ser descargado en: http://cleanclothes.org/documents/ILRF_soccerball_report.pdf