La insoportable levedad de ser Jacqueline Faría

El pasado domingo 04 de julio el periodista Hugo Prieto de Últimas Noticias -recordemos, un diario venezolano ampliamente favorecido por la cartera publicitaria del gobierno bolivariano- entrevistó a la Jefa de gobierno del Distrito Capital Jacqueline Faría. El reporte tenía un claro matiz noticioso, al estar cumpliendo la funcionaria el primer año en sus funciones como Gobernadora de Caracas “de facto”, no elegida por la soberanía popular y sí por lo que Aristóbulo Isturíz denominó, orgulloso, como “el dedo de Chávez”.

El periodista cuestionó a la funcionaria por lo que se supone los temas de mayor interés para la ciudadanía. Así que después de pasar por las políticas dirigidas al sector salud, las baterías se enfilaron sobre el tema inseguridad. Faría responde, en primer lugar, que la “capa” de seguridad no era de su competencia, pues correspondía al Ministerio de Interior y Justicia, por lo que su despacho intervenía en la materia ocupándose de los espacios públicos, para que la gente no tuviera que encerrarse en los centros comerciales. Hasta aqui las respuestas -independientemente que uno coincidiera o no con la funcionaria- era impecable. Sin embargo, eludiendo aquel consejo que afirma que si uno no tiene nada sustancioso o interesante que decir es mejor hacer un homenaje al silencio, Faría intentó continuar abordando el tema inseguridad ciudadana, con afirmaciones que para este humilde escriba, constituyen un atentado a la inteligencia y una burla a todas las familias que hoy se encuentran de luto por haber perdido a un ser querido en la ciudad capital.

El periodista insiste en el tema colando la cifra que dice que 420 personas habían muerto en el año debido a muertes violentas, agregamos nosotros un dato absolutamente consistente con las estadísticas oficiales de por lo menos los últimos diez años, que ubican la tasa de homicios en la ciudad de los techos rojos a 52 homicidios por cien mil habitantes, una de las más altas de la región. Transcribo la respuesta: “No. Esa cifra la desconozco. Por supuesto, hay violencia como en todas las metrópolis del mundo, quizas esta es una de las más bajas. Pero estamos actuando sobre ella y, en el ambito de competencias, el gobierno del Distrito Capital está generando espacios de seguridad:  iluminación, presencia, políticas recreacionales, para que no haya calles desoladas. Por el contrario, lo hicimos, por ejemplo, en el mirador de la Cota Mil, que era un sitio inseguro, donde ni siquiera podías ir a darte un besito en un carro, como ocurría en la época de nosotros. Ahora no, te recomiendo que vayas, ¿no has ido? Recuperamos todos los espacios y hay presencia de la Guardia Nacional las 24 horas del día. Incluso hay una caminería que desemboca en una cascada. Una belleza. Las arañas de Chávez las venden allí”.

La respuesta siguiente es perturbante. El periodista le dice a Faría que Caracas es una de las ciudades más violentas del mundo, a lo que la funcionaria responde que no cree que sea más violenta que Nueva York, “la capital del imperio”. ¿A cuento de qué viene esta comparación? Sólo Jacqueline Faría lo sabe. Las cifras oficiales dicen que durante el año 2009 en Nueva York se cometieron 461 homicidios, mientras que en Caracas 1975. Para completar el despropósito la Faría afirma que no cree que en Caracas haya sitios no recomendables para un turista como ocurre en Nueva York: “Aquí puedes estar en cualquier comunidad y no te pasa nada. El gran problema es el ajuste de cuentas entre bandas y las personas que quedan atrapadas en esas balaceras”. ¿En qué quedamos? Frases antes la funcionaria afirmaba que era “terrible” que una persona perdiera la vida por un blackberry. ¿Es esta una de las violencias “mas bajas” en el mundo: la vida reducida a un teléfono celular? ¿A quien le importa si en la 5ta Avenida, como comenta la jefa de gobierno metropolitano, se puede caminar de manera segura? A los caraqueños y caraqueñas les importa si lo pueden hacer, o no, en sitios como Sabana Grande, Bellas Artes o Capitolio, en donde podriamos apostar que la funcionaria no camina sin un nutrido cuerpo de seguridad y guardaespaldas -asi cualquiera se da besitos “como antes”-.

Las respuestas de Jacqueline Faría, además de la “falta de ignorancia” como diría Emilio Lovera , constituye una banalización sobre el tema y una burla a las familias caraqueñas que han perdido una familia no sólo por haber quedado en medio de una guerra de bandas, sino por haber sido víctimas de un robo. Si no pregúntenle a Ines Sáez, la viuda de Simón Sáez Mérida, muerto de una pedrada en la cara al intentar robarlo cuando manejaba en su vehículo hace unos años atrás. El tema de inseguridad ciudadana seguirá siendo un tema secundario para las burocracias a todos los niveles mientras la sociedad no internalice que es consecuencia de las ineficacias del gobierno y no fruto de la poca cautela de la ciudadanía. Si los homicidios no resten votos, como si lo hacen temas como la descomposición de comida de PDVAL, seguiremos condenanos a estas estupideces. Mientras los de abajo no tengamos nuestra propia agenda ciudadana, por la cual nos organicemos y protestemos, seguiremos siendo comidilla de la banalidad política encuadrada en la polarización cupular. Como dice Holloway somos volcanes dormidos, y ya va siendo hora de comenzar a despertar.