PDF América Latina: una colcha, digital, de retazos

Cuenta la leyenda que en el año 2004 un grupo de alrededor de 300 personas se reunieron en Nueva York para intercambiar acerca de la relación creciente entre la política y la tecnología. Aquel conclave lanzó un manifiesto que comenzaba con la frase “La democracia en Estados Unidos está cambiando, basada en nuevas herramientas y prácticas de construcción en y alrededor de Internet…”. Acordaron juntarse cara a cara una vez al año. Así nació Personal Democracy Forum (PDF), replicándose tiempo después en Barcelona. Este año se lanzó la edición América Latina, teniendo como sede Santiago de Chile, “el primer país del mundo en donde todos los congresistas tienen cuentas de twitter”, según se comentó en el propio evento.

Desconozco la dinámica de las ediciones norteamericana y europea, pero el primer PDF Latinoamérica terminó siendo una colcha digital de retazos, con experiencias interesantes y otras no tanto, a medias entre el activismo digital, el periodismo basado en bits, la optimización tecnológica estatal  y el patrocinio corporativo.

Las palabras de bienvenida fueron a cargo de sus pioneros Andrew Rasiej y Micah Sifry, junto a sus pares latinos Diego Beas y Felipe Hausser, quienes colaron, de entrada, que lo que se venía a conversar era más sobre “tecnología” que sobre “política”. Bastante extraño para un evento cuya consigna, precisamente, era sobre cómo la tecnología estaba transformando la política.  La sede era el edificio de Telefónica de la avenida Providencia, al costado de Plaza Italia,con capacidad para unas 300 y tantas personas.

El primer bloque lo constituyó una ráfaga de ponencias de 15 minutos, cuya apertura estuvo a cargo de Aitor Martín, quien explicó la experiencia de Campus Party, anunciando que para mediados del 2011 se iniciaría la experiencia en Venezuela. Ante la pregunta de cómo lidiar con la polarización Estado-empresa privada Aitor, muy optimista, afirmó, palabras más palabras menos, que la tecnología tenía la potencia de unir los antagonismos. Seguidamente se habló de la “maravillosa” y “creativa” campaña electoral virtual de Obama como referente así como del uso de las redes sociales en situaciones de emergencia como el reciente terremoto de Chile. Aquí aprendí que, mi categoría dentro del mundo de terabites y twits, es más “análogo” que “ninja” o “techie”. También medité sobre no hacer nunca presentaciones citando únicamente libros de otros. Sin embargo, con sus vaivenes, la apertura fue prometedora y de nivel.

Despues del almuerzo –dos sanduchitos de pan de baquete, gasesosa y manzana- participé en uno de los cuatro paneles: “Cómo puede ayudar la tecnología a construir movimientos de base en sociedades desiguales”, una excelente elección. Deanna Zandt, una activista norteamericana muy clara y estimulante, Roberto Lovato de la campaña contra CNN y Lee Dubbs, así como Pepe Huerta de la propuesta chilena por la neutralidad de la red. Cortos, directos y motivantes. Espacio para la interacción con el público. Hector Izarra, del blog http://ethosgeek.com.ve, hizo un interesante post sobre este panel aquí.

Venezolanos-as con Lovato

El final de la jornada siguió el ritmo del bloque mañanero: la experiencia de Wikicrimes.org, nueva ciudadanía y nuevos medios y una ponencia sobre la blogósfera cubana que, por razones incomprensibles, terminó siendo una poema a Yoani Sánchez junto a una colección de lugares comunes. Paradójicamente la conexión a internet, en el edificio de Telefónica, era inestable. Pero eso no contuvo la avalancha de comentarios de 140 palabras en el twitter del evento, lo que se convirtió en el espacio privilegiado de intercambio ante las pocas rendijas reales abiertas para la interacción con los ponentes.

El segundo día fue bastante menos interesante. La apertura estuvo a cargo del expresidente chileno Ricardo Lagos, que si bien tiene el mérito de tener un discurso propio sobre la tecnología, y hablar de ella con cierta propiedad, aquello recompensó el hecho de haberme parado tan temprano. Pero de regular descendió a menos, con velocidad de fibra óptica. El presidente de Telefónica nos explicó lo vibrante y pujante que era la compañía, frente a un auditorio cuya conexión a internet era un signo de interrogación. Para rematar, una persona mercadeó la innovadora y pujante campaña electoral digital del presidente Piñera. Aquello era demasiado para una sola jornada. Lo rescatable fue la presentación de Jeff Warren sobre experiencias de cartografía abierta, el relato de Juanita León sobre el sitio web colombiano “La silla vacía” y de nuevo Roberto Lovato y la experiencia de la campaña  contra el presentador racista de CNN Lee Dubs. Una chica norteamericana del grupo desarrollador de Twitter presentó la ponencia de cierre del bloque, generando expectativas que no se cumplieron a cabalidad. En lo que parecía una metáfora, su presentación en la pantalla grande se desconfiguró, lo cual visiblemente le afectó y terminó repitiendo algunos datos harto conocidos sobre la popularidad de los mensajes de 140 palabras.

La chica de Twitter

El panel tras la comida no mejoró el promedio de aquel 19 de noviembre: “Innovación desde los contornos (o como sacar partido del retraso tecnológico)”, con ponentes que se repetían sin valor agregado significativo. Pero si el transcurso del día había sido flojo, el final fue de pronóstico reservado: Alex Pessó de Microsoft vendiendo software y Alec Ross del departamento de Estado norteamericano vendiendo un “modelo abierto de sociedad” cuyo Muro fronterizo es wikileaks, cosa que el público rápidamente recordó. Su frase “el Che Guevara del siglo XXI eran las redes de internet” tampoco fue muy celebrada por la asistencia.  Si PDF hubiera terminado 24 horas antes sería recordado con más gloria que pena. Los dos grandes sponsors corporativos fueron el diario La Tercera y Telefónica, que difícilmente pueden ser citados como ejemplos de democracia.

El reto de PDF América latina será como equilibrar las presiones corporativas y de los auspiciantes versus el conocimiento profundo tecnológico y las necesidades de los activistas y ONG´s en un contexto tan particular como el latinoamericano. Avisorarlo ahora, dado sus primeros resultados, es bastante astrólogico.