Derechos humanos y humanos derechos

Columna de opinión de Provea en Correo del Caroní, redactada por Rafael Uzcátegui

En los últimos días, a raíz de los lamentables hechos del Centro Penitenciario de El Rodeo, ha circulado un email donde, presuntamente, una madre calificada como “ciudadana” se dirige a la madre de un “pandillero”. El correo electrónico ha tenido cierto calado en la opinión pública, hasta el punto que ha sido republicado por algunos columnistas de medios impresos en el país. En el texto una madre se dirige a la otra para decirle que la ha visto en las manifestaciones “en favor de la  reagrupación de presos y su transferencia a cárceles cercanas a  sus familiares, y con mejores prestaciones”. Seguidamente la madre le dice que entiende su reclamo porque ella también está lejos de su  ser querido, “fue asaltado y herido mortalmente a balazos  disparados por tu hijo”, afirma. Seguidamente, el texto apunta “En la próxima visita, cuando tú estés  abrazando y besando a tu hijo en la cárcel yo estaré visitando al  mío y depositándole unas flores en su tumba, en el cementerio.  ¡Ah! Se me olvidaba: ganando poco y sosteniendo la economía de  mi casa, a través de los impuestos que pago, tu hijo seguirá  durmiendo en un colchón y comiendo todos los días. O dicho de otro  modo: seguiré sosteniendo a tu hijo malhechor”.  Toda la parábola de este texto imaginario, aunque quienes lo difunden suponen que se trata sobre un caso del país, para finalizar con una triste aseveración: “Los derechos humanos son para los humanos derechos”.

La impotencia y desespero del ciudadano común frente a la inseguridad apunta en una dirección equivocada. Quienes reenvían con entusiasmo el email concuerdan con que si la gente comete delitos no debería tener los mismos derechos que el resto de la población. Esta concepción, además de errada es peligrosa. Los derechos humanos son innatos, por lo que pertenecen a las personas por su condición de seres humanos. Asimismo son universales, para ser disfrutados por todos y todas sin exclusión. También son inalienables e intransferibles, por lo que no se puede, bajo ningún concepto, renunciar a ellos. Otra de sus características es que son inviolables, nadie está autorizado para atentar, disminuir, lesionar o destruir los derechos humanos de las personas. Ningún Estado puede vulnerar las características anteriores sin ponerse al margen de sus obligaciones en la materia.

Si las personas cometen un delito deben ser sancionadas proporcionalmente al hecho irregular que cometieron, contrayendo con ello una deuda con la sociedad. Según la visión de derechos humanos el Estado debe garantizar un sistema de administración de justicia que imponga las penas con transparencia, apegado a las leyes y el respeto al debido proceso, que entre otras cosas incluye el derecho a la defensa. El sistema judicial debe tener independencia de los otros poderes, lo cual garantice que no exista ningún tipo de interferencia en sus decisiones. Las penas de privación de libertad deben cumplirse en recintos que a su vez respeten la salud, integridad y vida de los internos e internas. Es una responsabilidad del Estado que los derechos humanos tengan vigencia dentro de sus cuatro paredes. Es un derecho para  familiares,  presos y presas  poder tener un régimen de visitas, cuyo desarrollo no afecte la dignidad ni de  visitantes ni de  privados de libertad. Asimismo, que el sitio de cumplimiento de las penas se encuentre lo más cercano posible del hogar de los familiares.

Si no convencen los argumentos teóricos y filosóficos sobre los derechos humanos también hay un abanico de razones prácticas. El aumento de la población penitenciaria, 150% en los últimos dos años, refleja una profunda descomposición social de la cual ninguno de nosotros y nosotras puede hacer caso omiso. Pero mientras existan cárceles bajo las condiciones de los actuales penales venezolanos continuará creciendo la curva de violencia e inseguridad en el país ya que la degradación de la condición humana que se experimenta dentro de sus paredes convierte a personas sentenciadas por delitos menores en sujetos de alta peligrosidad en pocas semanas, graduadas con honores en esa sui generis universidad del crimen. El tráfico de armas, drogas y favores, auspiciado y tolerado por los funcionarios policiales y militares, seguirá siendo una extensión de la impunidad cuyo correlato es padecido por las y los ciudadanos de a pie. Mientras no se puedan desarrollar políticas públicas para un recinto cerrado con una población controlable difícilmente, a nivel más macro, el Estado podrá garantizar los derechos para este espacio geográfico llamado Venezuela.  Aunque nos disguste o no, la suerte de las y los venezolanos dentro y fuera de las cárceles está ligada por infinidad de vínculos visibles y subterráneos.

Todos los derechos humanos para todos y todas. En todo momento y bajo cualquier circunstancia. (Correo del Caroní, 20.06.11)

Un comentario en “Derechos humanos y humanos derechos

  1. Kamila

    Bien Uzcátegui.. también en una oportunidad no pude resistir la necesidad de responder la fulana carta.. me la enviaron muchas veces como en tono de “mira esta es la verdad de lo que defiendes”. El asunto es serio, porque la difusión y aceptación pasiva de estas versiones pudiera explicar en alguna medida la tolerancia social ante la criminalidad del Estado.

    Acá mi respuesta

    He recibido NUEVE veces este correo, a quienes lo han enviado y/o difundido quiero decirles que:

    ¡ LOS DERECHOS HUMANOS NO SON PARA LOS HUMANOS DERECHOS!

    Los derechos humanos son inherentes a todos y a todas sin discriminación alguna, aunque esto parezca una utopía y sepamos que en la práctica se violan a diario.
    Según lo que se desprende de la CARTA DE MADRE A MADRE ¿Quiere decir que vamos a echar atrás la rueda de la historia? Si es así la propuesta es regresiva y retrógrada. Si bien es cierto que en Venezuela los homicidios junto a la inseguridad son el mayor problema que agobia a la población (según todas las mediciones de opinión) y que ello causa mucha risa a los funcionarios gubernamentales- no significa que la solución, la respuesta.. sea suscribir propuestas que en el fondo son discriminatorias y hasta xenofóbicas, pues ¿quién determina cuáles son los derechos y cuáles los “torcidos”? ¿quién va a erigirse en juez y parte? ¿quién está dispuest@ a lanzar la primera piedra??

    Un asunto tan serio, multicausal y multifactorial como lo es el de la delincuencia, la inseguridad, el drama carcelario, el papel de las organizaciones de DDHH…etc, no debería abordarse manipulando con el sentimiento de una supuesta madre que ha perdido a su hijo de manera violenta. Digo supuesta porque pongo en duda su autoría. Desde hace años conocemos del trabajo con víctimas de violaciones a DDHH y en ningún caso he escuchado a las madres expresarse en estos términos, la mayoría de ellas luchan porque la justicia sancione a los responsables del crímen según lo establecido en la Ley, pero sobretodo luchan para que otras madres JAMAS! tengan que pasar por lo que ellas pasaron. Una muestra de lo acá escrito puede encontrarse visitando:http://madresdelutoporlaviolencia.blogspot.com/. Donde tendrán la oportunidad de conocer sobre estos hechos desde el testimonio real de víctimas de carne y hueso, pero además solidarizarse si sintieran la necesidad de hacerlo.

    Por otro lado, pero no menos importante, en la “Carta de Madre a Madre” se banaliza el papel de las organizaciones de DDHH, las cuales ahora mismo están declaradas en emergencia ante las constantes descalificaciones de las cuales vienen siendo objeto por parte del sector gubernamental. Resulta inapropiado y hasta peligroso hacer el juego a este tipo de descalificaciones considerando el carácter militarista del actual gobierno que cada vez más actúa sin someterse a ley alguna, y en este contexto ningun@ de nosotr@s sabemos en qué momento el tema de la defensa de los DDHH se convertirá en razón de nuestra existencia y del país entero, y es que de lo que si estamos segur@s es que nadie es inmune a vivir el drama que de manera tan desacertada se plantea en esta “Carta de Madre a Madre”.

    Finalmente, quienes tenemos MADRE y quienes somos MADRES deberíamos al menos intuir que dividirnos a las mujeres en : “madres de pandilleros” y “Madres Ciudadanas” además de infame, nada aporta, en todo caso la madre del “pandillero” probablemente a estas alturas ya estará enterrando a su hijo asesinado ( el promedio de vida de un malandro en Venezuela es de 23 años) bien por delincuentes comunes, o abatido a manos de la policía, y llegada la hora nadie podría negarle el derecho a escribir una carta pública donde, entre otras cosas que se me ocurren, seguramente haría justicia de género aclarando que la responsabilidad de que su hijo resultara “pandillero” no fue exclusiva de sus “malos oficios” como mujer y como madre.

    Con estas líneas sólo he querido alertar que la CARTA DE MADRE A MADRE tiene varias aristas y a mi juicio (sólo al mío, que en última instancia no pretende determinar nada) merece una lectura reflexiva antes difundirla y suscribirla automaticamente.

    “El desconocimiento y el menosprecio de los derechos humanos han originado actos de barbarie ultrajantes para la conciencia de la humanidad” ( Del Preámbulo de la Declaración Universal de los DDHH, ONU, 1948)

    Atentamente.
    Kamila

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