Leo y difundo: 10 cosas que aprendí del diseño, por Milton Glaser

Tiempo atrás, uno de los íconos del diseño gráfico internacional dio esta charla en el American Institut of Graphic Arts. Ahora que la escuela del punto y la línea cuenta con un séquito nada desdeñable, las lecciones de un veterano en el oficio ameritan parar la oreja.

Comparto algunas cosas que aprendí a lo largo de los años, que tienen mucho que ver con lo que hacemos los diseñadores.

1. Sólo puedes trabajar para gente que te agrada

Es una regla curiosa que me llevó mucho tiempo aprender porque, de hecho, en los inicios de mi práctica sentía lo contrario. Ser profesional requería que no te gustara particularmente la gente para la cual trabajabas, o al menos que mantuvieras una relación distante, lo que significaba no almorzar con los clientes ni tener encuentros sociales. Hace algunos años me di cuenta de que lo opuesto era verdad. Descubrí que todo el trabajo valioso y significativo que había producido provenía de relaciones afectivas con los clientes. No estoy hablando de profesionalismo; estoy hablando de afecto. Estoy hablando de compartir con el cliente algunos principios comunes. Que, de hecho, tu visión de la vida sea congruente con la del cliente. De otro modo la lucha es amarga y sin esperanzas.
Seguir leyendo “Leo y difundo: 10 cosas que aprendí del diseño, por Milton Glaser”

Nueva hegemonía y criminalización de la defensa de DDHH

Rafael Uzcátegui (Colaboración para revista SIC)

En una declaración harto conocida, el actual Ministro de Comunicación apuntó que la estrategia informativa del Estado pasaba por construir la hegemonía comunicacional. De esta manera Izarra rescataba, como política de Estado, el concepto construido por el filósofo italiano Antonio Gramsci. En resumen, plantea que la dominación no es fruto exclusivo de los aparatos represivos estatales, sino también de una “hegemonía cultural” por la suma de la influencia del sistema educativo, la religión y los medios de comunicación, quienes expresarían y reforzarían una ideología determinada.

Lo anterior expresa -cosa que los hechos confirman-, el deseo de diferentes funcionarios gubernamentales de sustituir un sesgo por otro de signo contrario, imponiendo una suerte de nuevo pensamiento único. En la práctica esto tiene diferentes consecuencias para la pluralidad inherente a la democracia. Una de ellas ha sido  – también política de Estado-  la criminalización de la protesta que en el caso de los defensores y defensoras de derechos humanos constituye una grave violación tanto de la Carta Magna como de las obligaciones contraídas por el país en la materia.
Seguir leyendo “Nueva hegemonía y criminalización de la defensa de DDHH”