San Isidro Labrador vs cambio climático

Rafael Uzcátegui

En su informe al Examen Periódico Universal de la ONU, el gobierno afirmó que “los efectos del cambio climático han hecho insuficientes las –políticas de vivienda- creadas por el Estado venezolano en esta década”. Esta confesión revela que las autoridades conocen, perfectamente, que el cambio climático (CC) tiene consecuencias sobre la población más vulnerable del país. Esta discusión es pertinente cuando una nueva temporada de lluvias despierta fantasmas y tragedias entre nosotros y nosotras. A diferencia de otros países, la discusión sobre el fenómeno del CC no es de dominio público. Por un lado porque poner el tema sobre el tapete es, necesariamente, remitirse al modelo de desarrollo extractivista que desde 1914 campea en el país, y que a pesar de cierta pirotecnia, se ha profundizado en los últimos 12 años gracias a las alianzas tanto con las compañías transnacionales como con los brokers del mercado mundial. Las metas de reducción de emanaciones de gases tóxicos al medio ambiente son tabú dentro de un proyecto autodefinido como “socialismo petrolero”. No es coincidencia que, junto a Paraguay y Argentina, Venezuela sea uno de los tres países de Latinoamérica que no cuenta con planes nacionales de mitigación y adaptación a los efectos del CC. Desde el año 2007 el Ministerio de Vivienda sabe que en el territorio hay un millón de casas levantadas en zonas de alto riesgo. Enfrentar el problema en todas sus dimensiones implica una capacidad de planificación y convocatoria nacional que, por desgracia, no tenemos en estos momentos. Y la improvisación, como atestiguan las 34 víctimas de lluvias a finales del 2011, está siendo pagada por los más pobres.

En segundo lugar, el desconocimiento sobre el CC es posible porque sus difusores naturales, las organizaciones ambientales y activistas, han perdido capacidad de incidencia pública fragmentados por la polarización. En la década de los 90´s las discusiones sobre los males de la naturaleza tenían decenas de interlocutores en Venezuela, quienes no sólo desarrollaron intensas jornadas de movilización y articulación (Ley Penal del Ambiente, Reserva de Imataca, etc), sino que como tejido social participaban en foros internacionales comola Cumbredela Tierra Rio´92. Las expectativas generadas por el triunfo de Hugo Chávez en 1998 significaron un parteaguas para la red verde criolla. A partir del 2002 activistas de vieja data no pudieron construir ninguna agenda común. Además, no fueron pocos los “ecologistas” que con el recambio burocrático dentro de Pdvsa, en el 2003, metieron sus hojas de vida en la institución, una de las empresas más contaminantes del país. Hoy, bajo el espejismo de “ecosocialismo”, algunos justifican lo que 15 años atrás cuestionaban. Paradojas de nuestros días: Mientras en toda la región toman previsiones ante el CC, en Miraflores los socialistas del siglo XXI rezan para que deje de llover. @fanzinero (Tal Cual, 12.12.11)

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