Una historia que merece ser contada

Por Rafael Uzcátegui

Víctor Martínez es un luchador popular de Barquisimeto cuya vida en los últimos 20 años es una metáfora de la Venezuela contemporánea. Este “guaro pelao”, como le conoce la gente humilde de la capital musical, sintetiza el drama de un pueblo que apostó, hasta la tragedia, por el proyecto redentor de la revolución bolivariana, cosechando decepciones y traiciones en el camino.

Nadie, con un mínimo de honestidad en el cuerpo, podría calificar a Martínez de “escuálido” o “contrarrevolucionario”. Oriundo de una familia humilde de Guanarito, sus primeras rebeldías fueron las fugas del albergue de menores al que sus padres lo confinaron para despistar la pobreza.

La influencia de la Juventud Obrera Católica lo encaminó a la lucha social, sendero que en 1992 lo lleva a apoyar la insurrección de los militares, y empeñar su propia casa para financiar el levantamiento de noviembre. Tras ser puesto en libertad, Víctor acompaña a Hugo Chávez en todo el trayecto que lo lleva de Yare hasta Miraflores.

Como diputado (MVR) a la Asamblea Legislativapor Lara, pensó que era hora de que el discurso se transformara en realidad. La denuncia de los delitos cometidos por funcionarios contra los sectores humildes lo obligó a enfrentarse con sus compañeros de partido, hasta la expulsión e inhabilitación política.

De nada valieron los diferentes informes sobre irregularidades que redactó para el propio Presidente. El guaro pelao continuó señalando policías y militares corruptos, así como a los civiles que desde ciertas alturas los protegían.

Las amenazas en su contra se hicieron realidad en noviembre del 2009, cuando tres sicarios asesinaron a su hijo Mijaíl Martínez, en la puerta de la casa donde el propio Hugo Chávez durmió en 7 oportunidades. Con lágrimas en los ojos aquel fortachón de casi dos metros afirmó “la revolución que ayudé a crear fue la que me mató a mi hijo”.

La inacción del Ministerio Público y la omisión dela Defensoría del Pueblo motivaron que Víctor asumiera en primera persona la investigación sobre los autores materiales e intelectuales del crimen. Gente del pueblo llano, incluyendo chavistas descontentos, comienzan a suministrarle piezas del rompecabezas, lo cual permitió que los funcionarios policiales arrestaran a dos de los sicarios reales.

Víctor ha hecho del combate al retardo procesal en su caso una cruzada personal, desafiando a todos los mecanismos de impunidad en el país. Sin embargo, no descansará hasta que a quienes señala como los cerebros del homicidio se encuentren tras las rejas.

Entre ellos señala al ex gobernador Luis Reyes Reyes, un nombre que es invocado por los diferentes comités de víctimas de la región. La historia de Víctor Martínez es una historia que merece ser contada. Este testimonio irrebatible continúa buscando un editor interesado. (Tal Cual, 19.03.12)

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s