11A: Sube el telón, aparece un fax…

Rafael Uzcátegui

10 años después el 11 de Abril sigue ofreciendo dos vertientes: Impunidad y reiteración de lugares comunes en las versiones sesgadas de los bandos en pugna. Sobre la primera poco que agregar, salvo que por omisión tanto el Ministerio Público como la Defensoríadel Pueblo son cómplices de la injusticia. En la segunda, queremos referirnos a uno de los detalles que coloca en entredicho la versión gubernamental de los acontecimientos.

Según la mitología oficial Hugo Chávez entregó a un soldado una comunicación en donde afirmaba que no había renunciado a la presidencia: “Turiamo, 13 de abril,2002, a las 14.45 horas. Al pueblo venezolano, y a quien pueda interesar. Señor Hugo Chávez Frías, venezolano, presidente dela República Bolivarianade Venezuela, declaro: no he renunciado al poder legítimo que el pueblo me dio. Para siempre. Hugo Chávez Frías”. Aquel soldado, que según la versión desobedeció su línea de mando y puso en peligro su propia integridad para difundir al país aquellas palabras, vitales para el regreso al poder de Hugo Chávez, se llama Juan Bautista Rodríguez, un cabo segundo dela Guardia Nacional. Este episodio es particular por varias razones: El bajo perfil de su protagonista, en un gobierno basado en la reiteración de la propaganda de sus relatos épicos fundacionales. Por menos que Rodríguez, otros han sido promovidos, ascendidos y condecorados hasta el hastío. Además, las diferentes declaraciones del cabo segundo sobre la epopeya son contradictorias. En una entrevista para un medio cubano Rodríguez se hace pasar por un “soldado opositor”, abriéndose paso a punta de  “palabrotas vulgares que no puede repetir”. Se encierra con Chávez en el cuarto de enfermería y tras preguntarle sobre si había renunciado o no, aquel hombre con “short, franela y zapatos deportivos” le dice “hijo, yo no he renunciado, ni renunciaré, estos me van a fusilar, a desaparecer”. En otra cuenta que conversó con un conocido en la base, quien estaba preparando un café, “casualmente” para Hugo Chávez. En un descuido Rodríguez entró al cuarto donde estaba el Presidente: “Entré como si nada, como uno más de ellos. No sé… Como cosas de Dios no me dijeron nada, ni me preguntaron nada”. En esta versión el presidente vestía “un mono, una franela blanca y unos zapatos deportivos”. En una tercera versión del relato, ubicable en internet, Rodríguez afirmó que había sido directamente encargado de vigilar al presidente Chávez, sin palabrotas o amigos coladores de café de por medio.

¿Es la anécdota del fax de Turiamo un performance que maquilla los acuerdos entre uniformados que posibilitaron el regreso de Hugo Chávez a la presidencia? Recordemos que, a diferencia del4Fen aquellos días no hubo un tiro entre militares, ninguno fue detenido por su participación en los hechos y, el principal vocero golpista, el general Lucas Rincón Romero hoy es embajador en Portugal. @fanzinero (Tal Cual 14.03.12)

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