Indígenas y derecho a la asociación

Rafael Uzcátegui

Recientemente se celebró en la ciudad de Mérida, los días 02 y 03 de diciembre, un Seminario sobre la Demarcación de Territorios Indígenas que contó con la participación de representantes de comunidades originarias de 5 estados del país. Aunque parezca singular, no es curioso que un evento de esta naturaleza se realizará en la ciudad de los caballeros, cuyo estado posee 5 etnias indígenas en el municipio sucre y cuya alma mater posee una Federación de Estudiantes Indígenas, que agrupa a por lo menos 150 bachilleres, y cuya actividad de extensión cuenta con el Grupo de Trabajo sobre Asuntos Indígenas, organizadores del cónclave, con un largo trabajo de investigación-acción en el tema. No es casualidad que sea ahora cuando se organiza una reunión de esta naturaleza. Tras las inmensas expectativas generadas tras la inclusión de los derechos indígenas en la Constitución, las organizaciones de los pueblos originarias –como lo reconoció uno de sus dirigentes- se desmovilizaron, creyendo que con el sólo apoyo al gobierno sus derechos iban a ser materializados. Ahora en varios puntos del país intentan retomar sus organizaciones tradicionales haciendo un balance autocrítico del proceso de cooptación estatal del cual fueron objeto.

Quizás el proceso más interesante de esta re-organización del movimiento indígena ocurre ahora mismo en Amazonas, región que a pesar de concentrar el mayor porcentaje de comunidades tribales del país, en contraparte no ha recibido ningún territorio como consecuencia de la demarcación establecida en la Carta Magna. A sus dos organizaciones históricas, la Organización de los Pueblos Indígenas del Amazonas (ORPIA) y el partido Pueblo Unido Autóctono Multiétnico de Amazonas (PUAMA ), se suma un espacio de articulación y trabajo común llamado Coordinadora de Organizaciones Indígenas del Amazonas (COIMA) que agrupa a, por ahora, 16 iniciativas diferentes. Su organización más reciente, Horonami del pueblo Yanomami, se inició hace tres años luego de una extraordinaria asamblea de 2500 indígenas en pleno corazón de la selva amazónica.

Por la vía de los hechos, los indígenas ejercen su derecho a la libre asociación, reconocido en diferentes pactos internacionales suscritos por el Estado venezolano y registrados en el Capítulo VIII de la CRBV. Como nos lo dice la ONG Civilis, asociarse libremente significa unirse y actuar juntas, del modo que mejor se considere, para procurar fines por voluntad propia, en beneficio de sus miembros, de la comunidad o de la sociedad en general, actuando colectivamente con plena autonomía e independencia. En el seminario merideño varios de los ponentes cuestionaron la imposición de los Consejos Comunales en las comunidades indígenas, debido a que pretenden desplazar organizaciones tradicionales, como los consejos de ancianos. Como consecuencia de su cultura de apoyo mutuo y reciprocidad, los no indígenas podemos aprender mucho de las prácticas culturales de los pueblos originarios. @fanzinero

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