Redes y grupos de afinidad

redesRafael Uzcátegui

Redes sociales son personas de carne y hueso colaborando entre ellas, en tiempo real, gracias a los adelantos de las tecnologías de comunicación. La innovación por sí misma –los dispositivos, programas o software- no crean mágicamente este tipo de relacionamiento. Para ello es necesario un uso definido por las necesidades reales de los individuos en compartir esfuerzos y conocimientos para el bienestar común. El espíritu colaborativo no ha sido creado por internet, pero ha crecido exponencialmente gracias a él. Esta forma de relacionarse ha traído importantes novedades organizacionales, que ha sustituido –por su flexibilidad y mayor rapidez para generar resultados- a los modelos clásicos de organización, que para la dimensión que nos interesa el arquetipo era el esquema vertical del partido político leninista, modelo que influenció a todas las coaliciones creadas para la toma del poder, tanto por la vía electoral como la insurreccional-revolucionaria, en el siglo XX.

En el partido político tradicional la importancia viene dada por la ubicación en la jerarquía burocrática de la organización. En una red es diferente. Su capacidad de influencia en otros es producto de su prestigio personal, cimentado tanto por su propia trayectoria, por la confianza que genere en los demás como por el valor agregado que aporte a la propia red. Pensemos en la red social twitter. Por lo general las cuentas de personas con nombres reales, perfiles definidos y fotografías verídicas del usuario son las que mayor afinidad despiertan, pues tienen la posibilidad de crear empatía en base a la difusión de mensajes que tienen un emisor claramente establecido, que se responsabiliza por lo que dice o difunde, generando la sensación de comunicación entre iguales. Difuminando la separación público-privado, uno “sigue” a una persona no sólo por lo que dice, sino por la identificación con las facetas de su vida expuestas en 140 caracteres.

La afinidad no es un elemento nuevo dentro de la organización para el cambio social. La rama más antiautoritaria del socialismo, el anarquismo, creó los llamados “grupos de afinidad” como base de su acción política. Ajenos a la rígida disciplina de los partidos, se organizaban no sólo en base a los valores compartidos, sino también en torno a la simpatía personal entre sus miembros. La confianza resultante del conocimiento mutuo hizo que su papel fuera mucho más dinámico, debido a la mayor rapidez para la toma de decisiones, que otras organizaciones. Durante la Guerra Civil Española (1936), la Cataluña republicana fue un campo de experimentación para los grupos de afinidad ácratas, que desarrollaron emprendimientos cooperativos, algunos con notable éxito, tanto para la producción de alimentos como de servicios. En los 60´s fueron la base del movimiento contra la guerra y antinuclear en Europa. Más recientemente, volvieron a reaparecer en la interrupción en 1999 de la reunión de la Organización Mundial de Comercio (OMC) en Seattle, que dio origen al llamado “movimiento antiglobalización”.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s