Reflexionando sobre la ingobernabilidad

asambleamed02Rafael Uzcátegui

 

El pasado viernes 28 de marzo tuvimos la oportunidad de reflexionar, junto al profesor Erik del Búfalo en la Organización Nelson Garrido, sobre el significado actual de las protestas en el país. Allí afirmamos que actualmente los venezolanos padecen un malestar generalizado que se expresa de diferentes formas, incluyendo a los sectores de base afectos al gobierno. El primer hito de ese descontento lo ubicamos en la desaparición física de Hugo Chávez, quien copó como nadie el panorama político venezolano desde 1999, haciendo orbitar en torno a su figura todo el proyecto bolivariano y opositor. La ausencia de la figura carismática dejó huérfanas las propuestas de ambos bandos, lo que generó una crisis de representatividad en ambos sectores. Del lado opositor la estrategia exclusivamente electoral y los mensajes contradictorios en torno a ella –un día habían sido víctimas de un “fraude” y al siguiente convocan a elecciones; la fallida estrategia plebiscitaria de diciembre 2013- catalizaron la ruptura de las bases con sus dirigencias. Del lado bolivariano el incoherente manejo comunicacional de la enfermedad de Chávez, la falta de un estilo propio para gobernar de Maduro, el retroceso estatal en la otorgación de subsidios y, especialmente, la aplicación de medidas económicas paulatinas para el enfrentamiento de la crisis de liquidez han ocasionado que, como sui generis respuesta a la movilización estudiantil en todo el país, las bases electorales de apoyo al gobierno se encuentren en la absoluta pasividad, lo cual contrasta con los días en que repletaban avenidas ante cada llamado del zurdo de Sabaneta.

 

Una observación atenta del proceso de movilización desplegado en 16 estados del país, con la participación de por lo menos 800.000 personas diferentes, constata la diversidad de estrategias desplegadas: Marchas, concentraciones, rezos colectivos, pancartazos, vigilias, cadenas humanas, músicos en la calle, intervenciones urbanas, asambleas y clases magistrales, entre otras. Aseguramos que no llegan al 5% quienes se han involucrado en las llamadas “guarimbas”, lo que desmiente la versión oficial acerca de la generalización de la protesta violenta. Ratificamos la existencia de dos dinámicas, la de Caracas y la del resto del país, esta última con mayor participación popular debido a la persistente situación de escasez y falta de servicios básicos. Las convocatorias han sido descentralizadas y han superado, ampliamente, a los propios partidos opositores. Un reto pendiente es entender al estudiante universitario movilizado hoy, cuya buena parte de su vida (15 años), ha sido bajo un gobierno que ha monopolizado todos los referentes de izquierda internacional, altamente conectado a dispositivos tecnológicos y cuya vida cotidiana le niega hasta las propias actividades que definen a la juventud en el resto del mundo, como el disfrute del espacio público. @fanzinero (Publicado en Tal Cual, 31.03.14)

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