Del conflicto analógico al descentralizado

redesRafael Uzcátegui

Especialmente entre los años 2002 al 2013, el conflicto venezolano se estructuró en base a una intensa polarización que negó la emergencia de identidades políticas diferentes a la “chavista” y “opositora”. Bajo una lógica organizacional ese tiempo fue protagonizado por dos redes centralizadas, donde un punto privilegiado conectaba a todos los demás-Hugo Chávez por un lado, y La Coordinadora Democrática/Mesa de la Unidad Democrática por el otro-, enfrentados bajo proyectos discursivamente antagónicos y excluyentes. Hoy, sin embargo, la dinámica del conflicto se ha transformado. Los sectores ajenos al bolivarianismo actúan bajo una estructura de red descentralizada que les ha permitido durante dos meses desplegar movilizaciones diversas, ininterrumpidas y territorialmente repartidas por todo el país. ¿A qué factores se debe esta transformación?

En primer lugar la desaparición física de Chávez, el líder carismático y populista en torno a cuya figura orbitaron, a favor y en contra, los principales actores sociopolíticos venezolanos. Su ausencia abrió el escenario de una crisis de representación en ambos polos que intenta ser resuelta de varias maneras: Del lado bolivariano, transitoriamente, por una cúpula que administra la herencia carismática y mítica, gobernando en su nombre. Sin embargo, el liderazgo provisorio de Nicolás Maduro estaría erosionado, mientras las tensiones internas y pugnas intestinas se dilatan ante la necesidad de dar respuesta aparentemente unificada a las protestas. Del lado opositor por dos momentos de ruptura de la sintonía entre sus vocerías y las bases: Cuando Capriles y la MUD tras denunciar fraude e ilegitimidad en las elecciones del 14A-2013, y convocar a manifestaciones de calle, sin mayores explicaciones llaman a votar el 8D-2013, para “demostrar la falta de popularidad del presidente Maduro”. Luego, cuando es vencida esta estrategia plebiscitaria y las vocerías, sin reconocer la derrota en los términos en que ellos mismos plantearon las elecciones, bajan el perfil.  El asesinato de Mónica Spear desencadena la chispa de indignación, relacionada con un acontecimiento concreto, que para Manuel Castells dan origen a los movimientos populares de nuestros días.

Hoy tenemos un movimiento sin centro único en la calle que sobrepasando a los propios partidos opositores ha dejado de tener como referente la protesta en Caracas, altamente autoconvocado mediante redes sociales y dispositivos tecnológicos como respuesta al bloqueo informativo de los medios tradicionales y con tantas demandas y tipos de protesta como personas involucradas –según Provea como 800.000 en los dos primeros meses-. Según la tipología de redes, la masa opositora sería una “red descentralizada”, donde algunos puntos conectados entre sí articulan una red menor de puntos, con mayor dinamismo, flexibilidad e impredecibilidad que la centralización representada hoy por el madurismo.  (Publicado en el diario Tal Cual)

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