Chevron: La conexión bolivariana

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Rafael Uzcátegui

El pasado 21 de mayo diferentes iniciativas y movimientos sociales alrededor del mundo realizaron una jornada de acción contra la empresa energética Chevron. Según declararon “el objetivo es exigir que la petrolera estadounidense modifique sus prácticas, y reconozca su responsabilidad por los graves crímenes ambientales que ha cometido alrededor del planeta a lo largo de su historia”.

 

En Venezuela ese día el periódico El Libertario (www.nodo50.org/ellibertario) difundió un informe sobre la presencia de la transnacional en el país, un diagnóstico que tiene la pertinencia de proponer un debate vetado, las consecuencias sociales y ambientales de la actividad extractivista, en un país que cuenta con las mayores reservas de hidrocarburos y gas natural del continente. El informe, titulado “Chevron: La conexión bolivariana”, es un documento de 10 páginas que además de la descripción incursiona en el periodismo de datos, con el uso de infografías, usando las fuentes oficiales tanto de Chevron como de Pdvsa. De especial interés es el mapa de Venezuela donde se geolocalizan los daños al medio ambiente, comunidades pesqueras, campesinas e indígenas aledañas a los campos petroleros o gasíferos. También la línea de tiempo donde se grafica la expansión de la compañía desde 1996, fecha en que tras la nacionalización de la industria vuelve al país, donde la conclusión es clara e incómoda para los voceros del discurso “antiimperialista” y de “soberanía energética” oficial: Durante los años de gobierno del presidente Chávez, Chevron duplicó sus proyectos en el país. Citando frases del propio zurdo de Sabaneta, se demuestra que la relación con la petrolífera fue cordial y pragmática. Incluso por la existencia de proyectos binacionales, como se documenta en el informe, Chevron fue una de las intermediarias cuando la crisis diplomática colombo-venezolana.

 

Según esta investigación tomando sólo las ganancias por explotación petrolera, Chevron ganaría mucho más dinero que el presupuesto destinado a diferentes instituciones que ejecutan políticas sociales en Venezuela: “Según la Ley de Presupuesto 2014, Chevron tiene más beneficios que el dinero destinado al funcionamiento total anual del Ministerio del Ambiente, el cual ejecuta una partida de 4.594.669.943 Bs. Incluso, los beneficios para la empresa norteamericana son mayores que la suma de los presupuestos de funcionamiento por año de los ministerios de cultura, deporte, mujer y pueblos indígenas en el país”.

 

La actividad petrolera es altamente invasiva y contaminante, en Venezuela y en el resto del mundo. Como esta planteado en el texto, en el país no existen estudios de impacto socioambiental que midan la afectación de la naturaleza y los seres humanos. Tampoco se cumplen los procesos de consulta previa, libre e informada para los proyectos de megaminería a desarrollarse en territorios indígenas. Para los interesados “Chevron: La conexión bolivariana” puede descargarse gratuitamente de internet: http://bit.ly/1gnF0yB (Publicado en el Diario 2001).

El desquite de Bakunin

Mikhail-Bakunin-by-Rae-Maxwell[2]Rafael Uzcátegui

El próximo 30 de mayo se cumplirán 200 años del nacimiento del ruso Mijaíl Aleksándrovich Bakunin, quizás el más conocido de la primera generación de intelectuales anarquistas, y para muchos piedra fundacional de la rama más antiautoritaria del socialismo. Hasta el día de hoy ha trascendido el antagonismo entre este y Carlos Marx, cuyo episodio más sonado ha sido fue la expulsión del ácrata de la I Internacional, tras una serie de componendas y acusaciones falsas que historiadores ubican su origen en el autor de “El Capital”. Marx no sólo logró hegemonizar la Asociación Internacional de Trabajadores (AIT), sino el espíritu de las revoluciones y gobiernos que se hicieron en su nombre durante el siglo XX, cuyos efectos prácticos y consecuencias reales confirmaron todas y cada una de las críticas hechas por los libertarios, incluidas las de Bakunin. Algunos de los principios defendidos por los anarquistas siguen teniendo tanta validez como cuando fueron postulados por primera vez, entre otros, por el ruso: La importancia de compatibilizar la justicia social con la libertad (“Libertad sin socialismo es privilegio e injusticia; Socialismo sin libertad es esclavitud y brutalidad”); la noción que los fines deben estar incluidos en los medios para alcanzarlos; la intuición que la revolución –o el cambio si preferimos- tenía que empezar en la propia persona, el aprecio por las características propias de cada individuo sobre la vocación autoritaria de la homogeneización y el énfasis dado al ejercicio del poder, tanto como las diferencias sociales, como fuente de la desigualdad y la opresión. Mientras las ideas de Marx cada día son vistas con mayor recelo debido a sus resultados concretos, los movimientos sociales de nuestro tiempo se descubren más cercanos a los valores antiautoritarios, autogestionarios y horizontales que por tanto tiempo defendieron “los anarcos”.

Bakunin advirtió hace más de un siglo que a pesar de hablar a nombre de los deseos profundos del ser humano, la creación de un nuevo poder político “revolucionario” privilegiaría a una nueva clase, manteniendo a la mayoría en la ignorancia y en la mera ilusión, lo cual devendría en un mero cambio de los adjetivos de la dominación: “El pueblo no estará más aligerado si el palo que le pega lleva el nombre del palo del pueblo”, afirmó. Bakunin fue un nómada, y la mayor parte de su vida la dedicó a la conspiración permanente, la cual trascendía las fronteras. La mayoría de sus obras fueron textos sin terminar:        “Llamamiento a los eslavos, Dios y el Estado”, “Estatismo y anarquía”, “Crítica y Acción”, “El Estado y la comuna”, “Federalismo, socialismo y antiteologismo”. 200 años después la venganza de Bakunin sobre Marx ha sido la mayor vigencia de su pensamiento y el entusiasmo que despierta sobre las nuevas generaciones de contestatarios. @fanzinero (Publicado en Tal Cual)

Diagnóstico sobre asociaciones indígenas

Junto a Gregorio Mirabal
Junto a Gregorio Mirabal

Rafael Uzcátegui

 

En un informe de inminente difusión, titulado “Diagnóstico sobre el derecho a la asociación indígena en Venezuela”, el Laboratorio de Paz encontró dos consensos importantes, uno de signo positivo y otro negativo. La investigación recorrió durante tres meses cuatro estados con población indígena, entrevistando 24 miembros de comunidades, líderes de organizaciones y aliados de la causa de los pueblos originarios en el país.

 

La primera coincidencia, repetida una y otra vez por todos los entrevistados, es el reconocimiento del marco normativo nacional favorable para el disfrute de los derechos indígenas, el Capítulo VIII de la Constitución y las leyes siguientes aprobadas en la Asamblea Nacional, además de la voluntad política expresada por el entonces presidente Hugo Chávez para que esos derechos quedaran incluidos en diferentes instrumentos jurídicos. La aprobación de los derechos indígenas en la Carta Magna, en sintonía con el reconocimiento que en la época realizaba el derecho internacional en otros países a las garantías a respetar en las comunidades originarias, generaron amplias expectativas entre las organizaciones indígenas del país. Sin embargo lo que parecía un mundo de posibilidades paradójicamente se convirtió en una prisión, que Gregorio Mirabal, actual Coordinador de la Organización Regional de Pueblos Indígenas de Amazonas resumió: “Después de la aprobación de todas las leyes indígenas creímos que sólo con apoyar al gobierno los derechos se iban a materializar. Y nos desmovilizamos”. La desmovilización fue seguida por la cooptación estatal de las organizaciones.

 

Un segundo consenso, pero esta vez de naturaleza negativa, fue el desplazamiento de las organizaciones tradicionales indígenas por la imposición, desde el Estado, de la figura de los Consejos Comunales (CC) a lo interno de las comunidades. Algunos líderes cuestionaron que la promoción de este proyecto no hubiera sido antecedida de un proceso de consulta a las comunidades originarias. Una frase de Guillermo Arana, piaroa y vocero de la Coordinadora de Organizaciones Indígenas de Amazonas (COIAM) valoró las potencialidades y limitaciones de los CC en el mundo indígena: “Las críticas eran que con el tiempo eran para desplazar a las organizaciones autónomas, desplazar a las autoridades tradicionales. Ya no se hablaba del Consejo de Ancianos, se hablaba del vocero, a veces impuesto, a veces el que estaba de acuerdo con allá arriba. Esa es la parte negativa. Positiva era que recursos directos, administración directa, transparencia en la ley, seguimiento, fiscalización, aprobación en la asamblea de de ciudadanos y ciudadanas, eso no se cumple. Mucha gente la ha desviado por sus intereses. Eso ha originado divisiones en las comunidades, peleas internas, lejos de hacer el trabajo por el bienestar social es promover la confrontación”.  El informe de más de 60 páginas, podrá ser descargado próximamente del sitio web http://www.laboratoriosdepaz.org (Publicado en Diario 2001)

Un Mundial bajo polémica

Comitê-Popular-CopaRafael Uzcátegui
Un extraño consenso ha hecho de los mundiales de fútbol un momento de distensión a nivel global, donde olvidándose de las ideologías, personas alrededor del planeta contienen la respiración para cantar los goles de sus equipos favoritos. Esto sería particularmente cierto en Brasil, un país que en el imaginario se ha posicionado como un país de samba y fútbol y que seráa sede del inminente certamen. Sin embargo, no todo será “jogo bonito” en las próximas semanas. Un movimiento nacional llamado “Comité Popular de la Copa” ha cuestionado su organización en el país y ha anunciado movilizaciones en diferentes ciudades del país. Traducimos del portugués, y resumimos, un documento donde dan 10 razones de por qué hay brasileños que protestarán contra el Mundial de Futbol 2014:

– 250.000 personas han sido o serán expulsadas de sus hogares en Brasil, debido a obras exigidas para realizar el Mundial.

– El Mundial va a dejar un montón de “elefantes blancos”: Obras caras, voluminosas y posteriormente condenadas a ser subutilizadas.

– Los fondos utilizados en la construcción o renovación de estadios proviene, en buena parte, del tesoro público.

– Para poder recibir el Mundial, Brasil tuvo que firmar un formulario en el que se compromete a cambiar su legislación para adecuarse a las exigencias de la FIFA. El país cedió en su soberanía para atender a las exigencias de una entidad privada.

– Se crearán “zonas de exclusión”: la FIFA será responsable por áreas con un radio de hasta 2 km alrededor de los estadios y de otras actividades oficiales del megaevento, donde sólo personal autorizado podrá practicar el comercio.

– A pesar de las promesas de oportunidades de empleo a los brasileños, a los vendedores ambulantes, pequeños comerciantes y artistas callejeros se les impide trabajar en las áreas de marketing y comercializar símbolos nacionales relacionados con el evento. Todo esto estará en manos de la FIFA y sus socios.

– La FIFA y sus empresas asociadas gozan de exención total de impuestos, privando a las arcas públicas de al menos mil millones de reais.

– Para calificar al Mundial, gobiernos y clubes se vieron obligados a construir y renovar estadios sometiéndose a un “estándar FIFA de calidad”. Podría suponerse que es una exigencia positiva. Pero en la práctica termina generándose un efecto negativo: El encarecimiento de un deporte hasta hace poco popular, pues ahora sólo podrá presenciarlo quien pague costosos boletos y compre en las tiendas instaladas en los estadios.

– En nombre del Mundial, el Estado amplió su aparato represivo: además de haber gastado miles de millones de dólares en armamentos y renovación de los cuerpos policiales, fue creada una nueva tipificación de castigos para manifestantes en el Código Penal.

– El Ministerio de Defensa publicó  “Garantías de Ley y de Orden” en el que castiga a cualquier persona u organización que pueda estar bloqueando vías de acceso (aunque sea pacíficamente), pues ello supone estar “causando o instigando acciones radicales y violentas”. Frente a éstos, el gobierno autorizó a los militares a actuar. (Publicado en Diario 2001)