Un Mundial bajo polémica

Comitê-Popular-CopaRafael Uzcátegui
Un extraño consenso ha hecho de los mundiales de fútbol un momento de distensión a nivel global, donde olvidándose de las ideologías, personas alrededor del planeta contienen la respiración para cantar los goles de sus equipos favoritos. Esto sería particularmente cierto en Brasil, un país que en el imaginario se ha posicionado como un país de samba y fútbol y que seráa sede del inminente certamen. Sin embargo, no todo será “jogo bonito” en las próximas semanas. Un movimiento nacional llamado “Comité Popular de la Copa” ha cuestionado su organización en el país y ha anunciado movilizaciones en diferentes ciudades del país. Traducimos del portugués, y resumimos, un documento donde dan 10 razones de por qué hay brasileños que protestarán contra el Mundial de Futbol 2014:

– 250.000 personas han sido o serán expulsadas de sus hogares en Brasil, debido a obras exigidas para realizar el Mundial.

– El Mundial va a dejar un montón de “elefantes blancos”: Obras caras, voluminosas y posteriormente condenadas a ser subutilizadas.

– Los fondos utilizados en la construcción o renovación de estadios proviene, en buena parte, del tesoro público.

– Para poder recibir el Mundial, Brasil tuvo que firmar un formulario en el que se compromete a cambiar su legislación para adecuarse a las exigencias de la FIFA. El país cedió en su soberanía para atender a las exigencias de una entidad privada.

– Se crearán “zonas de exclusión”: la FIFA será responsable por áreas con un radio de hasta 2 km alrededor de los estadios y de otras actividades oficiales del megaevento, donde sólo personal autorizado podrá practicar el comercio.

– A pesar de las promesas de oportunidades de empleo a los brasileños, a los vendedores ambulantes, pequeños comerciantes y artistas callejeros se les impide trabajar en las áreas de marketing y comercializar símbolos nacionales relacionados con el evento. Todo esto estará en manos de la FIFA y sus socios.

– La FIFA y sus empresas asociadas gozan de exención total de impuestos, privando a las arcas públicas de al menos mil millones de reais.

– Para calificar al Mundial, gobiernos y clubes se vieron obligados a construir y renovar estadios sometiéndose a un “estándar FIFA de calidad”. Podría suponerse que es una exigencia positiva. Pero en la práctica termina generándose un efecto negativo: El encarecimiento de un deporte hasta hace poco popular, pues ahora sólo podrá presenciarlo quien pague costosos boletos y compre en las tiendas instaladas en los estadios.

– En nombre del Mundial, el Estado amplió su aparato represivo: además de haber gastado miles de millones de dólares en armamentos y renovación de los cuerpos policiales, fue creada una nueva tipificación de castigos para manifestantes en el Código Penal.

– El Ministerio de Defensa publicó  “Garantías de Ley y de Orden” en el que castiga a cualquier persona u organización que pueda estar bloqueando vías de acceso (aunque sea pacíficamente), pues ello supone estar “causando o instigando acciones radicales y violentas”. Frente a éstos, el gobierno autorizó a los militares a actuar. (Publicado en Diario 2001)

Un comentario en “Un Mundial bajo polémica

  1. Carola

    Los dos últimos puntos expuestos podrían explicar, en parte, el silencio de Brasilia ante la represión y la violación de DDHH en el marco de las protestas en Vzla. El que tiene rabo de paja, no se acerca a la candela.

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