Nodos & Redes: Carlos Andrés Pérez: Musa punk criolla

 27-F

27-F

Rafael Uzcátegui

Cuenta la leyenda del punk-hardcore norteamericano que a mediados de los 90´s Joe “Shithead” Keithley, vocalista de la banda canadiense D.O.A. preguntó al público durante un concierto: “¿Quién fue la persona que hizo por el punk rock en los años 80 más que nadie? Y no estamos hablando de Jello Biafra o John Lydon”. Ante la ausencia de respuestas de una muchedumbre expectante, respondió “¡Fue Ronald Reagan! Todo el mundo se metió en bandas punk por su causa”. Efectivamente, Ronald Reagan, presidente de los Estados Unidos entre los años 1981 a 1989, unió a toda la camada vociferante del underground del norte del Rio Grande en contra de un enemigo común: Un gobernante de la línea dura, promotor del recorte de políticas sociales y aumentos de beneficios para el sistema financiero y autodeclarado baluarte de la lucha anticomunista –o cualquier cosa que se le asemejara-. La política del antiguo actor de la Warner Brothers, conocida como “Reaganomics”, inspiró la ira de muchas de las agrupaciones punk-hardcore de la región, como Dead Kennedys, Bad Religion, Bad Brains, The Minutemen, Wasted Youth, D.R.I.,  Direct Control, D.O.A; les colocaba nombre a otras, como Reagan Youth o protagonizaba los artes de portadas de discos y avisos de conciertos.

Del otro lado del océano, una homóloga de Reagan generaba el mismo efecto entre los peliparados de colores. Margaret Thatcher, primer ministro del Reino Unido casi durante los mismos años de presidencia de Reagan, fue la musa que sustituyó rápidamente a la Reina tras el manifiesto fundacional provocador “God save the queen” de los Sex Pistols. No obstante, el rechazo que provocaba la figura de la “dama de hierro” sobrepasó las fronteras del punk y alcanzó otros géneros. Morrisey, Elvis Costello, Sinnead o Connor, The Specials, The English Beat, Paul Weller y The Jam se unieron al sindicato anti-Thatcher promovido por bandas de 3 acordes como Varukers, Crass, The Larks, Poison Girls, The Exploited, Chaos UK, Anti-Pasti o los sugerentes desde la propia entrada Thatcher On Acid. La animadversión era tanta que luego de la noticia de su muerte, en abril de 2013, el ex cantante de The Smiths declaró “Sólo los sentimentales que no sufrieron bajo su mandato recordarán con cariño a Thatcher (…) Pero la mayor parte de la clase obrera británica hace tiempo que la olvidó”.

Una inspiración que vino de Rubio

A comienzos de la década de los 90´s todos los males de Venezuela se personificaron en la figura de Carlos Andrés Pérez (CAP), quien ganó un segundo período presidencial en el año 1989 vendiendo la ilusión de regresar al país a la época de las llamadas “vacas gordas”, cuando los altos ingresos petroleros de mediados y finales de los 70´s promovieron en el país altos niveles de consumo –y endeudamiento público-. El “gocho”, como popularmente se le conocía, defraudó rápidamente a propios y extraños promoviendo un paquete de medidas de austeridad junto a un programa de ajustes estructurales que incluyeron el aumento de la gasolina. La indignación popular provocó una ola de manifestaciones que se inmortalizaron como “El Caracazo”, dejando una cantidad desconocida de personas asesinadas por el ejército y la suspensión de las garantías constitucionales, con lo que el foco de la indignación se colocó sobre el primer mandatario.


Si Nicolás Maduro hubiera sido presidente 25 años atrás hubiera recogido la antorcha que en otras latitudes enarbolaron Reagan y Thatcher. Pero lo cierto es que “el gocho” era el presidente, implementó una serie de medidas antipopulares y se ganó el encono de los movimientos sociales, populares y culturales, incluyendo la incipiente tribu urbana de punks criollos. Algunas se inspiraron en la turbulencia de la época para sus nombres, como 27-F, Víctimas de la Democracia o aquel cuarteto con el genial juego de palabras Pérez Serás Tú. Otras bandas con alusiones directas o indirectas a CAP en sus canciones fueron Oktavo Pasajero, 4to. Reich, Odio Qué?, Némesis y Encontra. Como aquel 27 de febrero era el contexto que había marcado a una generación, las imágenes de la represión militar, y por extensión la alergia a los uniformados, era la impronta de los núcleos punks –en su momento de mayor creatividad- que pululaban en los alrededores del Café Rajatabla en Bellas Artes o la Universidad Central de Venezuela, por lo menos hasta 1993 fecha en que por un antejuicio de mérito el político tachirense fue excluido de la primera magistratura. Como había ocurrido en otras latitudes, el punk de la época reflejó y expresó algunos de los malestares sociales más agudos, así como sus odios más profundos.

Descargar la canción “La Peste” de Víctimas de la Democracia, aquí: https://www.mediafire.com/?c4lcy073kd858r6

Publicado en Contrapunto.com

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