Nodos & Redes: Inti Rodríguez: Un desplazado en Caracas

Rafael Uzcátegui
@fanzinero

Era un 03 de junio del 2004 y salíamos de la función vespertina del cine del Centro Comercial El Recreo. Al pisar la calle, nos extraña la soledad de la Avenida Casanova y luego del Bulevar de Sabana Grande, sin buhoneros. Tomamos el Metro y al bajar en Los Símbolos, rumbo a casa nos causa gracia la “Guarimba” que las abuelas del sector y sus nietos tenían en una de las esquinas. La oposición presionaba por la aprobación de un referéndum revocatorio para el presidente. Esa noche, en una cadena presidencial, Hugo Chávez acepta la decisión del Consejo Nacional Electoral. Nos detuvimos para contemplar lo que nos parecía un folklorismo: cauchos y ramas quemadas por las octogenarias que siempre cruzábamos en abastos y panaderías de la cuadra. Pasaron algunos minutos y cuando estábamos por retomar nuestro camino vimos como una docena de motorizados, cada uno con acompañante, se abalanzaban desafiantes rumbo a lo que era una inocua concentración de vecinos. Estábamos lo bastante cerca cuando vimos desenfundar sus armas y hacer disparos al aire. Corrimos hasta la entrada de un edificio. Los ángeles del infierno endógenos rodearon la cuadra y siguieron practicando tiro al blanco, antes de irse. Esa fue mi primera experiencia con los “colectivos” armados. Ese año no hubo más manifestaciones callejeras en Las Acacias.

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Inti Amaurú Rodríguez tiene 34 años y trabaja como Coordinador de Medios de la organización no gubernamental Provea, parte del trío de organizaciones de derechos humanos más antiguas de Venezuela. Como es el perfil de esta ONG, Inti posee su propia historia dentro de las luchas sociales, pues durante varios años fue activista estudiantil dentro del partido Bandera Roja, la gran cantera de juventudes revolucionarias de finales de los 80´s y comienzos de los 90´s, el cual abandonó en alguno de sus fraccionamientos. Para los adherentes del proyecto bolivariano Inti es un “escuálido” por partida doble: “Banderoso” y defensor de derechos humanos. Y entre nosotros, esos odios han movido montañas tan grandes como el Ávila.

Provea, desde el año 2004 ha denunciado la criminalización de la protesta en el país. Por ello desde el 04 de febrero venía observando la evolución del conflicto universitario, desde la primera protesta en San Cristóbal por inseguridad y abuso sexual –con detenidos de por medio- hasta el 12 de febrero, cuando a las 2 de la tarde se realizaban 16 manifestaciones simultáneas en igual cantidad de estados en el país. Más tarde, cuando ya se conocía la noticia del asesinato de los dos primeros manifestantes y los destrozos a la sede de la Fiscalía en Parque Carabobo, Inti se acercó, caminando varias cuadras desde su oficina, a ver la situación en primera persona. Y tomó algunas fotos. Imágenes que casi le costarían la vida horas más tarde.

A la vuelta Inti cuenta al resto del equipo la situación entre Parque Carabobo y Bellas Artes. Como es costumbre en situaciones de emergencia, varios de los miembros de Provea deciden permanecer en la oficina monitoreando la situación y recibiendo las denuncias. A las 9 de la noche Inti, por precaución ante la posible falta de transporte público, decide irse a su casa en el oeste de la ciudad, en pleno 23 de Enero. Provea le suministra dinero para un taxi, pero ningún chófer quería asomarse por la parroquia con mayor fama de conflictividad en la ciudad. Inti entró en el Metro Capitolio y salió en la estación Agua Salud. Cuando subía las escaleras escuchó un grito: “Intiii, ¡maldito escuálido vienes de la marcha!”. A la salida un retén de personas armadas y uniformadas de negro, “Pegate pa´allá”. Lo suben en una moto, lo llevan a un recodo desconocido donde lo rodean, golpean y apuntan con armas largas. “Te vamos a quebrar, mamaguevo”. Inti se identifica como miembro de una organización de derechos humanos. “Eres un echa paja, maricón”. Lo obligan a mirar para el piso mientras revisan su celular. “Si te vemos foto de la marcha te quebramos pitiyanqui”. Quien lideriza el comando hace llamadas, recibe órdenes, las repite en argot policial. “Sabemos dónde vives con tu familia, si denuncias los detonamos a todos”. Le dicen que se vaya y lo despojan de  sus cosas. Inti corre en intervalos, no quiere darles la espalda.

Dos días después Inti toma esas decisiones que le dan una vuelta a la vida. Acompañado de sus colegas y afines, formaliza la denuncia en la Defensoría del Pueblo y la Fiscalía General de la República, entregando una pormenorizada descripción de los hechos. Ya sabe que en los próximos días, semanas, meses, no podrá volver a su casa.

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Provea ha decidido llamar a esas organizaciones “paramilitares” para emparentarlas con las acciones de civiles armados, amparadas por el Estado, que han ocurrido en otras partes de Latinoamérica. Hacer una correcta genealogía de su génesis y evolución es una tarea pendiente del periodismo de investigación, que en este caso debe sortear no sólo la falta de recursos sino el miedo y el riesgo. La tradición oral cuenta que en la parroquia 23 de Enero surgió la “Coordinadora Cultural Simón Bolívar” cuyo brazo político era la organización armada Tupamaros, que consiguió en los 80´s legitimidad social al eliminar, a punta de plomo, la delincuencia y los narcotraficantes del barrio. De allí surgieron todas las demás, la mayoría en divisiones poco amigables que pasaron a controlar territorialmente pedazos de la parroquia. En los 90´s quien quisiera hacer política y ganar votos dentro de los bloques tenía que ganarse a los “tupas”, cuyo modelo se ramificó a otras comunidades caraqueñas. Con la llegada al poder de Hugo Chávez los “colectivos”, al igual que muchos sectores del movimiento popular, entraron por la puerta grande de Miraflores. El acceso ilimitado a recursos, cargos burocráticos e impunidad catalizó el proceso de descomposición de aquel universo basado en el poder de fuego. El asesinato de uno de sus integrantes en la marcha del 12 de febrero por un miembro del SEBIN le añade más incógnitas a una historia llena de zonas grises. Cuando esto se escribe la fracción paramilitar era la encargada de apagar las “candelitas” que encendían las manifestaciones de los replicantes al gobierno.

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Tras cumplir un mes fuera de su casa, Inti busca una vivienda en alquiler en alguna zona de Caracas. “¿Qué es lo que más extrañas?” le pregunto. “Mi normalidad –responde-, me siento en una inestabilidad que me paraliza. Tengo cosas aquí y otras en mi casa”. Inti teme por su familia, por su esposa y suegra. “Mi esposa –cuenta- lo ha tomado bien. Pero a veces le entran los ataques de preocupación, de cuánto va a durar esta situación. Y extraña estar con su mamá”. En 26 años de trabajo por los derechos humanos en Venezuela Provea nunca había tenido que sacar, por amenazas, a uno de sus miembros de su domicilio. A pesar de haber vivido, y denunciado, la Masacre de El Amparo, El Caracazo, los desaparecidos en el deslave de Vargas, el golpe de Estado de abril de 2002 y los ataques del ministro Ernesto Villegas durante una semana a través de todo el sistema nacional de medios públicos, nunca por temor nadie había tenido que abandonar, ni una noche, la compañía de sus seres y bienes queridos.

Caminamos por la Avenida Urdaneta, saltando cornetazos y desperdicios. “Si no existieran colectivos ni paracos –le pregunto- ¿Te quedarías en el 23?”. La respuesta salta desde un resorte imaginario: “No. En la zona donde yo vivo es burda de feo, no hay organización como en otros bloques donde los vecinos tienen cuidadas sus cosas. Tengo una vecina que está pegada con la piedra y un día llegó toda drogada con un tipo, y se le habían quedado las llaves en su apartamento. Con una mandarria abrió media pared para abrir la puerta”.

 

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Según la Agencia de la Organización de las Naciones Unidas para los refugiados (ACNUR), un desplazado interno son los individuos o grupos de personas que han sido forzados a huir de sus hogares para escapar del conflicto armado, la violencia generalizada, los abusos de los derechos humanos o los desastres naturales o provocados por el ser humano. ¿Cuántos desplazados internos han generado la polarización de los últimos años y la violencia reciente en Venezuela? Sus rostros e historias están por descubrirse. Por ahora, tenemos la primera.

Publicado en Contrapunto.com

 

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