Nodos & Redes: Fotogramas de la disidencia israelí

Rafael Uzcátegui

En la pasada fase del conflicto de la ocupación israelí de la Franja de Gaza, la solidaridad con las víctimas renovó una de las taras del movimiento pro-Palestino proveniente de la izquierda: la judeofobia o anti-semitismo. Con base a una encuesta difundida durante aquellos días, que aseguraba el mayoritario apoyo del pueblo israelí a los bombardeos a los territorios ocupados, la condena a todo lo relacionado a los judíos invisibilizó las voces, a veces conscientemente, de los ciudadanos de Israel opuestos tanto a la ocupación como a la guerra. Sahar Vardi, una activista israelí ligada a la Internacional de Resistentes a la Guerra, difundió un artículo, traducido por el periódico venezolano El Libertario, donde desdibuja el maniqueísmo: “para poder entender lo que está pasando ahora mismo en la sociedad israelí, hay una necesidad de romper esa dicotomía -no hay buenos y malos israelíes, no hay buena o mala Israel-. Hay un sistema de miedo y militarización, del separatismo, que sostiene el status quo. Dicho sistema se alimenta de los recursos humanos en la máquina de guerra y lo más importante: obtiene el apoyo público para lo que estamos viendo ahora en Gaza. Mucho puede decirse acerca de la militarización de la sociedad israelí, cómo el sistema educativo sirve para asegurar que los jóvenes sirvan en el ejército, cómo las campañas que avergüenzan públicamente a quienes no lo hacen, cómo se están aprobando proyectos de ley para vincular el disfrute de los derechos civiles a la prestación del servicio militar, etc, pero en momentos como estos, mientras que una operación militar se lleva a cabo y los soldados están muriendo, esto llega a su extremo”. En su interesante texto, Vardi también reflexiona sobre los intereses económicos presentes en el conflicto: “Este constante estado de guerra también tiene sus beneficios para algunos, y la economía de Israel es hoy muy dependiente de la industria militar, una industria que se basa que conflicto continúe, así las armas pueden ser probadas y mostradas al mercado. Esto significa que hay, incluyendo a los políticos, quienes tienen un interés económico claro en no encontrar soluciones pacíficas sostenibles”. En este punto sólo recordar que el gobierno de Hugo Chávez compró más de 50 millones de dólares en armamento al Estado israelí.

Coalición contra el muro

Anarquistas Contra el Muro (ACM) es el nombre de una organización, compuesta por israelís y palestinos, que desde el año 2003 realizan acciones directas como respuesta a la construcción del muro israelí construido en la zona ocupada de Cisjordania. Según su sitio web “El grupo trabaja en cooperación con activistas palestinos en una lucha común y popular contra la ocupación”. El inicio del grupo data del año 2003, cuando a tres años de la segunda Intifada un pequeño grupo de activistas antiautoritarios, que ya realizaban trabajo en la zona ocupada, decidió formar la iniciativa. Su primera acción fue tomar parte de una carpa de protesta de en el pueblo palestino de Mas´ha, donde el muro se estaba construyendo y dividía a la comunidad de tal forma que la mayoría de la población quedaría en el lado israelí. Durante cuatro meses se mantuvo una presencia constante, convirtiéndose en un punto de encuentro para diferentes activistas que deseaban rechazar la política del Estado israelí. En agosto del 2003 el campamento se mudó al patio de una casa amenazada con demolición. Durante dos días se bloquearon con los cuerpos el paso de los bulldozers, con decenas de arrestos por parte del ejército. El terreno finalmente fue demolido y el campamento desmantelado, pero aquellos hechos inspiraron acciones sucesivas en diferentes zonas de conflicto. La presencia de activistas israelís en las manifestaciones intenta disminuir los niveles de violencia de la represión. Sin embargo, muchos de ellos terminan en prisión, con lo que el movimiento debe recaudar dinero para poder realizar la defensa legal en los tribunales. La popularización de las redes sociales ha contribuido a dar visibilidad a las acciones y argumentos de ACM, así como a denunciar ante la comunidad internacional los excesos de la política israelí en las zonas ocupadas. Se estima que ACM esta conformado por alrededor de 50 activistas y un número indeterminado de simpatizantes, estando presentes en marchas y acciones en poblaciones como Salem, Anin, Biddu, Beit Awwa, Budrus, Dir Balut, Beit Surik y Beit Likia, entre otras.

Gays radicales

Como nos cuenta el israelí Uri Gordon, en su libro “Anarchy alive! Anti-AuthoritarianPolitics from Practice to Theory, Kvisa Shkhora (Lavandería Negra) es un grupo de Tel Aviv conformado por lesbianas, gays bisexuales y transgéneros tanto contra la ocupación israelí como por la justicia social. El grupo, creado para la marcha del orgullo gay en 2001, irrumpió en el evento cuando cerca de 200 personas portaban una gran pancarta que decía “No puede haber orgullo en la ocupación”. Desde entonces el grupo ha crecido, vinculando diferentes formas de sometimiento y sumando adhesiones mediantes fiestas queer públicas y gratuitas. Como explica Gordon “El movimiento queer radical israelí tiene un doble rol: por un lado promueve la solidaridad con los palestinos, reivindicándose anticapitalistas y políticamente antagonistas dentro de las principales corrientes de la comunidad GLBT; por el otro, hace énfasis en la libertad de orientación sexual contra la ocupación”. Para quienes la solidaridad con Palestina es benevolentemente acrítica, los testimonios de miembros de Kvisa Shkhora recuerdan la fuerte homofobia presente en la sociedad palestina: “después de varias acciones y discusiones nuestra visibilidad es ahora aceptada y bienvenida. Esto no puedo decirlo de nuestros compañeros palestinos, así que en los territorios normalmente volvemos al closet”.

En 2006 debido a diferentes presiones los organizadores de la  marcha del orgullo gay en Tel Aviv transformaron la movilización en una vigilia, los queer radicales israelís participaron ondeando banderas de varios países y transformando el evento en una manifestación espontánea contra la guerra. La policía acordonó el sitio y declaró ilegal la vigilia, tras lo cual empezaron a golpear a los manifestantes. El grueso de la comunidad gay se retiró del sitio y posteriormente condenaron las acciones de quienes “secuestraron el evento”. Esto avivó la discusión sobre la despolitización y banalización a lo interno del movimiento GLBT en Israel.

El poder de las imágenes

Activestills es una iniciativa fundada en 2005 por un grupo de fotógrafos israelís y de otros lados unidos por la convicción sobre la posibilidad de las imágenes para potenciar cambios políticos y sociales dentro del país. Según su manifiesto presente en su sitio web se ven a sí mismos como parte de la lucha contra todas las formas de opresión y violaciones a la libertad. Ellos trabajan varios temáticas a lo interno de Israel y Palestina, incluyendo la lucha popular palestina contra la ocupación, derechos de las mujeres y migrantes, Franja de Gaza, derecho a la vivienda, derechos de los animales y más. Lo dicho. Si a usted no le convencen las versiones de Telesur y CNN, puede complejizar su mirada visitando http://www.activestills.org (Publicado en Contrapunto.com)

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