Bauman y el imaginario rojo rojito

Xulio-Formoso_Zygmunt-Bauman

Rafael Uzcátegui
El 22 de junio de 2013 el polaco Zygmunt Bauman tuvo una intervención en el evento que conmemoraba los 150 años de la carta fundacional del proyecto socialdemócrata alemán. En su ponencia, el sociólogo y filósofo versó sobre el triunfo de lo que calificó como el “imaginario burgués” –refiriéndose al termino desarrollado por Deleuze y Castoriadis- sobre las propuestas ubicadas a su izquierda. Leyendo los valores que afirma son propios de este esquema de pensamiento, uno podría utilizarlos para referirse a lo que hoy pasa en Venezuela.

Bauman establece tres supuestos como propios del “imaginario burgués”: El primero es el desarrollismo, el aumento de la producción en términos de Producto Interno Bruto, como precondición del desarrollo “moderno”. El propio Chávez resumió su propuesta como “socialismo petrolero”, donde aumentando la extracción de recursos energéticos tendría los recursos necesarios para encaminar el país a un estadio paradisíaco. De esta manera, en sintonía con la globalización económica, Venezuela se ha convertido en una maquila energética para el mercado mundial. Un segundo supuesto es que la felicidad humana consiste en ir de compras y que gozo es sinónimo de mayor consumo. El aparato de propaganda estatal, como recordaremos, ha afirmado que la dicha del venezolano era equivalente al aumento de su capacidad adquisitiva, incluso –como expresan los avisos en el Metro de Caracas- que los niños han crecido más gracias a ello. “Lo único que nos da placer son las compras” dice Bauman; “hay colas porque la gente en revolución tiene más dinero” expresa un creativo funcionario de la nomenclatura endógena.
El tercer supuesto planteado por el polaco es la “meritocracia”: Estar excluido no tendría nada que ver con los contextos, sino con la indolencia y negligencia de quienes “escogen” mantenerse en un plano subalterno. La meritocracia bolivariana tiene que ver con la fidelidad política y el acriticismo: Si usted es suficientemente “leal”, tendrá los puntos necesarios para escalar en la pirámide burocrática oficial. Que se haya desarrollado una masiva política de discriminación por razones políticas es una pataleta de “liberales”.

Sin embargo para Zygmunt Bauman lo que califica como “ideología del sentido común burgués” está en crisis en todo el mundo. No es posible el aumento infinito de la producción sin asumir los costos ecológicos, no es deseable igualar los niveles de consumo de los países más prósperos y las meritocracias, de izquierda o derecha, no han cumplido sus propias promesas. Pensando en venezolano, la propuesta bolivariana siempre fue más pasado que futuro. Nos toca asumir los retos del devenir, reflexionando apasionadamente sobre los errores cometidos, para aprender de la experiencia reciente y superarlos. @fanzinero

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