Médanos en las neuronas

120 Medanos de Coro_1

Rafael Uzcátegui

Una de las tantas víctimas de esta década y media de polarización en Venezuela es la inteligencia: El nivel de la discusión política entre nosotros es infantil. Los razonamientos una oda a la superficialidad y el lugar común. Salvo excepciones que confirman la regla, la intelectualidad del país ha sido consumida por la misma histeria, incertidumbres y flojera para mirar más allá del inmediatismo pueril. Siempre fuimos una cultura almidonada por la renta petrolera, pero en las décadas anteriores al 2000 estábamos en sintonía con las inquietudes filosóficas y estéticas que cruzaban la región. Hoy, los argumentos han sido sustituidos por médanos tan anchos como los de Coro.

Dentro de la gestión pública, de tirios y troyanos por cierto, el estímulo a la innovación y el esfuerzo por el conocimiento ha sido sustituido por la fidelidad política. Lo que alguna vez fue la crítica a la meritocracia el presente ha convertido en su contrario, la exaltación de la lealtad jerárquica. La polarización ha estimulado el monólogo en cada uno de los bandos, olvidando que las ideas están para ser apasionadamente discutidas y los hombres y mujeres que las postulan ser escrupulosamente respetadas. Y conocimiento que no se contrasta con otros enflaquece hasta la superstición.

Lo peor, a nuestro juicio, no es que las librerías reflejen nuestros desiertos o que la violencia, inflación y dolarización de la economía reduzcan hasta la nada un intercambio que ya era de por sí escaso. Lo más lamentable es que en esa soberbia tan típicamente criolla creamos que Venezuela es el ombligo del planeta, y que cualquier cosa que pase en el mundo puede, y debe verse, con los anteojos de la polarización endógena. El resultado del referéndum griego es el ejemplo más reciente, pero no por ello el único. Para los más gritones de la oposición Syriza es el responsable, omitiendo que tienen apenas 6 meses en el poder y que, como dice Sebastian Boccanegra en este mismo diario, no contrajeron ni un euro de la deuda. Para el chavismo más recalcitrante, el gesto griego es un éxtasis de dignidad, olvidando que medidas económicas con iguales resultados para la población se vienen aplicando en el país sin consulta ni pataleo.

El panorama no es alentador. Por un lado los antiguos radicales foucaltnianos ucevistas han devenido en teóricos de la “guerra económica” al servicio del “compañero” –Isis Ochoa dixit– Diosdado Cabello. Del otro, los eruditos del antichavismo persiguen a los fantasmas del comunismo en tiempos en que el último de los mohicanos, Cuba, está a punto de reabrir la embajada norteamericana en La Habana. Un comienzo sería reconocer que Venezuela, además del exotismo folklorista, no aporta nada a las interrogantes de nuestro tiempo que protagonizan los debates y deseos en otras latitudes. Y a partir de ahí empezar la labor de reconstrucción del valor del conocimiento complejo y de las interacciones conceptuales con aplicación práctica. @fanzinero (Publicado en Tal Cual)

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