Luna negra para el progresismo

Marx_y_el_extractivismo_del_presidente_Correa

Rafael Uzcátegui
Es una de las paradojas que protagoniza el mundo de hoy: El denominado “giro hacia la izquierda” latinoamericano fue posible, entre otras cosas, por haber sido ampliamente favorecido por las leyes del mercado, por el capitalismo puro y duro. A partir del año 2002 se experimentó un sostenido aumento de las materias primas, especialmente de los recursos energéticos –que constituyen buena parte de las exportaciones de la región-, que profundizó para los gobiernos “sudacas”, independientemente de su signo ideológico, un modelo de desarrollo basado en el extractivismo y la economía primario-exportadora. Entre los años 2003 y 2013 mientras en el resto del mundo se experimentaba una ola de crisis económica, América Latina mostraba, en cambio, buenos indicadores económicos. En el año 2011, por ejemplo, de las 20 principales empresas de Latinoamerica 13 pertenecían a los sectores petroleros, gasíferos, mineros y siderúrgicos. El dinero que ingresó al conjunto de los países logró disminuir los índices de pobreza en la región. En el año 2012 la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), afirmó que el continente mostraba el porcentaje de pobreza más bajo (28,8% del total de la población) de sus últimos 30 años.

Esta demanda logró que alejados de la formula neoliberal, algunos de los Estados “progresistas” recuperan centralidad en sus territorios, siendo claves tanto en la atracción de capitales y la creación de garantías para esta inversión en un contexto de globalización económica, que les ha permitido enmascarar –al negociar con socios “no tradicionales” como China- la naturaleza capitalista de los acuerdos. En Venezuela, por citar un caso próximo, la herética apertura petrolera de los noventas se continuó, sin la resistencia social, bajo una modalidad de empresas de capital mixto, con la que Repsol, Chevron, BP y ENI, por citar algunas, sin cumplir lo que deberían ser las promesas del ecosocialismo: Realizar y difundir los estudios de impacto ambiental de los yacimientos; realizar los procesos de consulta previa, libre e informada con las comunidades indígenas afectadas, sin calcular los pasivos ambientales a generar.

Sin embargo, estos vientos favorables del capitalismo para la región han llegado a su fin. Desde el 2013 el precio de las materias primas ha comenzado a decaer, lo cual está revirtiendo para toda la región, y no sólo para Venezuela, la cuantía de sus ingresos por exportación, reduciendo la capacidad de maniobra de los gobiernos. En todos los países, salvo en el nuestro donde se afirma que todo responde a una conspiración internacional contra la “revolución”, se discute el impacto, consecuencias y respuestas a la situación. En algunos como Ecuador o Perú se ha posicionado en la opinión pública el debate sobre la necesidad de adoptar un modelo post-extractivista, que transite hacia una economía que supere la dependencia de los recursos energéticos, generando dinámicas alternativas de lo que debe entenderse como “desarrollo”. La crisis en puertas entendida como oportunidad. @fanzinero (Publicado en Tal Cual)

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