Imaginario social e institución

48bb2-cornelius-castoriadis

Rafael Uzcátegui

Según Paula Negroni Cornelius Castoriadis, filósofo y psicoanalista turco, fue un militante social cuya obra se preguntó por la continuidad del proyecto revolucionario “frente al fracaso evidente del marxismo para interpretar los fenómenos de la sociedad contemporánea”. En ella define a la institución en su sentido más amplio: normas, valores, lenguaje, herramientas, procedimientos y métodos de hacer frente a las cosas y de hacer las cosas, las cuales forman un todo coherente que, como sociedad instituida determina lo que pensamos y cómo lo pensamos. Castoriadis, para quien la capacidad de imaginación de hombres y mujeres es una noción que cruza su pensamiento, expresó que lo que conocemos como formas histórico-sociales habían sido creadas por hombres y mujeres concretos, y no por leyes inamovibles, ideadas por seres extraordinarios, que obligan al conformismo. Un individuo autónomo, según este autor, era capaz de reflexionar sobre estas significaciones, y en el caso que no cumplieran su cometido, crear de modo consciente otras nuevas. “Entiendo por política –nos dice- la actividad colectiva, reflexiva y lúcida que surge a partir del momento en que se plantea la cuestión de la validez de derecho de las instituciones. Política es la actividad que se interroga acerca de las instituciones de la sociedad y, llegado el caso, aspira a transformarlas”.

Para el autor de libros como “La sociedad burocrática” o “El mundo fragmentado” una sociedad autónoma se antepone a una de naturaleza heterónoma, cuyas normas de funcionamiento son decididas por otros y, por alguna razón misteriosa, no se podrían modificar. “Una sociedad es autónoma no sólo si sabe que ella hace sus leyes, sino si está en condiciones de volver a ponerlas explícitamente en cuestión”.

Al colocar la capacidad instituyente y autónoma del ser humano como una interrogación sin fin Castoriadis dice, con otras palabras, aquello que la utopía es un punto en el horizonte que nos permite caminar, a la que nunca se llegará. Si el proyecto bolivariano fue invención de una sociedad concreta en 1998, intentando abjurar de sus fantasmas, el incumplimiento de sus expectativas demandaría un nuevo proceso de creación de
significaciones nuevas.

Toda esta perorata es pertinente debido a la encrucijada en la que nos encontramos. Alguna vocería sugiere que ante las limitaciones y contradicciones del bolivarianismo, hoy exacerbadas por su degradación madurista-cabellista, la solución sería una idílica vuelta al pasado. Se comprende que en un tiempo de perplejidades las personas intenten aferrarse en alguna certidumbre, pero para quienes tengan problemas de memoria es importante recordarles que esa Venezuela tenía una serie de problemas, agobiantes además, cuyo intento de respuesta convocó a un remedio peor que la enfermedad.

“Si queremos ser libres, nadie debe poder decirnos lo que debemos pensar” nos dice Castoriadis. Reflexionar sobre el pasado, cambiar el presente para acercarnos a un nuevo futuro, con más democracia, justicia social y libertad. @fanzinero

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s