La “salida” por siniestra

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Rafael Uzcátegui

La situación del país es tan impredecible que entre los predios marxistas, tan asiduos a la arquitectura de hipótesis y safaris de conspiraciones, reina un silencio sobre la actual colisión de la crisis política con la económica. Entre lo poco que se escribe llama la atención algunos textos, cuyas plumas provienen de los márgenes del bolivarianismo, que especulan sobre una hipotética “salida por la izquierda” del atolladero en el que nos encontramos como país. Como era esperable, la mayoría apuesta por una supuesta “radicalización” del proyecto originario, del que Maduro sería, palabras más palabras menos, un renegado. Algunos intentan hilar una supuesta emergencia del poder comunal como respuesta a lo que sugieren la degradación burocrática que obstaculizan a los “poderes creadores del pueblo”. Según esta lógica, los consejos comunales y comunas sería el regimiento de caballería que vendría, de retaguardia, a salvar el fortín del “Socialismo del Siglo XXI”. Con esta integridad, que se encontraría agazapada en alguna parte, también fabula la intelectualidad progresista internacional que no ha marcado distancia con el legado del zurdo de Sabaneta.

Lamento contradecirlos pero tal salida “por izquierda” es bastante improbable, para no decir imposible, una palabra prohibida además para los sociólogos. Tres razones. La primera es porque no existen actores “revolucionariamente puros” en ninguna parte. Las prácticas clientelares, corruptas y abusivas han permeado a todo el tejido social, particularmente las figuras creadas burocráticamente por el Estado, las cuales se mostraron más temprano que tarde como lo que son: Mecanismos disciplinarios de control y redistribución de las migajas de una bonanza petrolera que disfrutaron otros. Si el caletre de los delirantes no hubiera llegado hasta Gramsci quizás hubieran sabido por Foucault que los desequilibrios del poder se distribuyen microscópicamente por todos los organismos sociales. Si en algo fue efectivo el chavismo fue en desestructurar, y sustituir, las organizaciones libres que crearon las multitudes en movimiento de los 90´s. Lo que hay es lo que hemos visto con los resultados ya conocidos. En segundo término por la implosión de los referentes ajenos del bolivarianismo (El Alba y Cuba por ejemplo). En tercero por la pérdida del apoyo popular, de lo cual ya tenemos un dato incontrovertiblemente contable.

Para evitar malos entendidos y decirlo por la calle del medio: Tampoco estamos por una salida “por derecha”, para usar una fraseología que cada vez explica menos. Nuestros deseos serían que un acontecimiento provocara una reorganización del panorama sociopolítico tal que posibilitara la recomposición de un movimiento social de base, autónomo y beligerante, con capacidad de incidencia a mediano y largo plazo. Es decir, mejores condiciones para un espacio de iniciativas ciudadanas y populares que hoy no existe, y que según nuestra humilde opinión son el sustrato estructural de un cambio en la cultura política local. @fanzinero (Publicado en Tal Cual)

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