Efecto chicharra

chicharra

Rafael Uzcátegui

Recientemente tuvimos la oportunidad de llevar a Barquisimeto el taller Barquisimeto el taller #SoyCivilNoMilitar, con el que estamos intentando posicionar en la opinión pública la necesaria desmilitarización de la sociedad venezolana. Nuestro anfitrión, además de la joven organización Funpaz, fue la Catedra Itinerante de Derechos Humanos de la UCLA, cuyo corazón es el sociólogo Nelson Freitez. Este larense, con amplio conocimiento del mundo cooperativo y solidario de base de los últimos años, nos explicó su interesante hipótesis sobre los aprendizajes del movimiento popular bajo el bolivarianismo. Para el científico social, la intervención y estatización del tejido social de los de abajo ha roto lazos, políticos y afectivos, que tardaron muchos años en edificarse, por lo cual las personas se habrían recluido en sus esferas privadas, en parte alentadas por la necesidad de sobrevivir a la crisis económica, y habrían renunciado, momentáneamente por lo menos, a la acción colectiva.

En lo anterior coincidimos con el sociólogo guaro, y hemos comentado en otra oportunidad todos los mecanismos y dispositivos que se han promovido, desde los ideológicos hasta los abiertamente coercitivos, para disciplinar a la población bajo un nuevo modelo de dominación, en sintonía con las necesidades del mercado globalizado de recursos energéticos. Sin embargo, lo novedoso es lo que Freitez denomina “Efecto chicharra”, y es que los cuerpos, como contenedores de nuestra subjetividad, se irían “cargando” –de frustraciones, malestares y resignaciones- hasta que la presión haría que las personas desahogaran las presiones, en un grito visceral prolongado, a semejanza del canto estridente de las chicharras, cuando los machos convocan al apareamiento. Este grito-desahogo estaría siendo canalizado por redes sociales –de allí la visceralidad de los mensajes- o en respuestas dramáticas como los linchamientos de presuntos delincuentes.

Si el objetivo del autoritarismo es controlar las mentes, y con ellas los cuerpos que las contienen, la resistencia debe pasar, también, por mecanismos para su liberación. Tomándole la palabra al activista del Centro Gumilla guaro nuestro consejo es que, antes de somatizar las frustraciones y desesperanza, o implosionar su cordura en el “efecto chicharra”, haga que su cuerpo libere tensiones mediante la acción colectiva, necesariamente con otros. Un movimiento social no es exitoso únicamente en caso que logre alcanzar sus objetivos reivindicativos. Los emprendimientos cooperativos logran construir una nueva identidad, un espacio de asociación comunitario que exorciza la soledad inmovilizadora de las islas y hace crecer la autoestima de sus participantes, en proceso subjetivo que ha sido malamente traducido del inglés como “empoderamiento”.

La depresión y el desencanto nunca han podido transformar realidades si no hay ocupación del espacio público, de las personas asociadas y en afinidad por deseos comunes. Pare de sufrir y libere el stress acumulado en su cuerpo, apuéstele a la acción colectiva. Nadie exigirá por usted lo que desea para su vida, este momento finito de la existencia. @fanzinero

 

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