Tautología del ser chavista

TAUTOLOGÍA

Rafael Uzcátegui

Según los resultados del pasado 6-D la base electoral del gobierno suma más de 5 millones y medio de electores, que debe haber mermado en los últimos meses como consecuencia de la aguda crisis económica. ¿Por qué un Ejecutivo que no ha cumplido ninguna de sus ofertas y que ha traído para el país peores consecuencias que la ofensiva neoliberal de los 90´s sigue contando con tanto apoyo? Como en lo personal no me satisfacen las explicaciones fáciles y sin neurona, que sólo hablan de miedo o “bozal de arepa”, compartiré algunos comentarios.

Una parte del apoyo provendría de aquellos sectores que efectivamente vieron mejorada su calidad de vida por el gobierno bolivariano, de la misma manera que mucha gente se benefició de adecos y copeyanos en el pasado, y les agradecían ritualísticamente con su voto. Otra tajada, de la cual me voy a explayar, tiene que ver con lo que Vladimir Villegas califica como “autochantaje ideológico”.

Según la retórica gubernamental, elevada a discurso oficial con el reciente decreto de Estado de Excepción, todos los problemas actuales en Venezuela son responsabilidad de una conspiración universal. Abandonando cualquier promesa de futuro, el “Socialismo del Siglo XXI”, Nicolás Maduro se ha atrincherado en un discurso victimista que, no obstante, forma parte tanto de la propia cultura política criolla, de izquierda y universal. La epopeya del héroe que defiende un legado contra todas las adversidades, y que finalmente triunfa por su estoicismo, forma parte del discurso narrativo de todos los tiempos (Walking Dead o Games of Thrones, por ejemplo). Entre nosotros es el dejavú de Simón Bolívar, quien según la tradición oral dominante nació en cuna de oro para colocarse al lado de los débiles, liberar América Latina del yugo español para, finalmente, morir traicionado, pobre y tuberculoso.

El más delirante, no obstante, es propio de la ideología de izquierda. Como nos dice Ezequiel Adamovsky “El socialista, aunque no lo sospeche (y aunque sea furiosamente ateo), tiene una estructura de sentimiento formada por siglos de cristianismo”. Por ello “también sueñan un futuro de seres perfectos, y también imaginan un gran momento de regeneración, como un fuego que acabe con los pecadores, cuando llegue el juicio final”. Para el madurista, fiel creyente de la tesis de “guerra económica”, el momento actual es nada más y nada menos que una prueba para su fe. Es precisamente para este sector, y no para el conjunto de venezolanos, que el gobierno (valga la redundancia) gobierna. El ecosistema de medios estatales, las políticas sociales focalizadas y la acción de los Comités Locales de Abastecimiento y Producción intentan mantener a la comunidad de fieles dentro de la burbuja. Sin esta operación, simplemente el gobierno implosiona: salvo la propaganda de un pasado mítico, no tiene más nada que ofrecer salvo la tautológica pureza del ser chavista frente a la herejía del resto de la humanidad. @fanzinero

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