Memoria rock

PP's primer show
Primer concierto PP´S. Foto cortesía Pedro Castillo

Rafael Uzcátegui

Venezuela es un país de memoria corta. Todos lo sabemos, todos lo repetimos, sin embargo, desde el sitio en el que uno se ubique, también todos arrimamos al mingo de la amnesia colectiva. Y no solo de la historia en mayúsculas. La hegemonía que intentó construirse a partir de 1999 puso todos sus esfuerzos en intentar convencernos que, antes de la llamada “revolución bolivariana”, todo era prescindible en Venezuela, que los pobres la pasábamos muy pero muy mal y que los privilegiados se reían, a mandíbula batiente, a nuestra costa.

La transición que estamos experimentando como país nos coloca varios retos, también desde el punto de vista de la memoria. Por un lado porque aún está por escribirse el relato, complejo y multidimensional, de lo que ha sucedido en Venezuela entre 1998 y el 2015 que realmente dé cuenta de los acontecimientos. Por el otro, re-comenzar un proceso de recuperación de nuestra historia contemporánea, sin mitificaciones, para poder extraer de ella las lecciones del pasado que nos permitan avizorar el futuro. La profanación de las tumbas de Rómulo Gallegos y Medina Angarita son una metáfora del proceso que adelantó el bolivarianismo durante década y media.

Usted pensará que este es un trabajo que atañe exclusivamente a los historiadores. Sin embargo la documentación y registro de nuestros antecedentes excede a la Academia Nacional y vale para una cantidad increíble de dimensiones en nuestro país, donde los vacíos y las zonas grises es lo que impera, no los relatos. Ejemplificaré con un tema que me es próximo: La música rock.

Cuando se tiene la suerte de visitar otros países de la región, se percibe como los exponentes musicales son venerados y recordados como cultores artísticos y creadores de lenguajes. No sólo hay reediciones masterizadas de los discos, también documentales, merchandising, libros y homenajes por parte de bandas nóveles. La generación que los disfrutó, pero también las siguientes, venera a sus héroes locales. Poco de eso tenemos en Venezuela. Como no hay un mercado que lo exija, en el sentido amplio, son inexistentes las reediciones de los discos de bandas venezolanas. Y de estas omisiones somos responsables, principalmente, los endógenos amantes de la música.

No es casualidad que sea, en este momento de búsquedas, cuando están comenzando a aflorar iniciativas para recuperar nuestra historia rockera contemporánea. Bienvenidas sean. Pero deben multiplicarse. El bolivarianismo, por diferentes razones, no pudo imponer una supremacía musical en el gusto de la muchachada. Por ello se comienza a recuperar la historia de lo que pasó en los 80´s y los 90´s, como inspiración y referente de los lenguajes por venir. Si usted tiene fotografías, reseñas de prensa, grabaciones raras o discos descatalogados, puede digitalizarlos y ponerlos de dominio público para aumentar la masa crítica colectiva sobre el tema. En este y cualquier tema, pues los “gendarmes necesarios” siempre trabajaron a medias sobre el resentimiento y la desmemoria. @fanzinero

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