Domingo tenía razón

DAR 005

Rafael Uzcátegui

A estas alturas no sorprende, pero uno esperaría que fueran más inteligentes. O, por lo menos, no tan evidentes. Recientemente, al ser entrevistado en un programa de radio de sintonía popular, teniendo como tema los despidos por razones políticas, el locutor da paso a las llamadas del respetable. Entre los comentarios resaltaron dos, de personas de diferentes sitios de la ciudad, que se identificaron como viejos militantes de izquierda, del Movimiento al Socialismo y del Partido Comunista. Ambos, con o sin coordinación, coincidieron en el argumento. ¿Cuál era el problema si en la Cuarta República hacían lo mismo? Uno, incluso describió como para cualquier persona que se identificara como “de izquierda” era despedido de su trabajo en aquellos días, que no dudó en calificar de aciagos (El adjetivo es mío, pues el verdadero no es una descripción sino un desierto).

La lógica no deja de ser curiosa, pero escuchándola en los últimos días como último reducto “intelectual” del madurismo, el chavismo burocratizado realmente existente, es reveladora de la epifanía en la que se ha convertido el bolivarianismo. No sólo porque despache sin jadeo las mejores conquistas del sindicalismo revolucionario, del que ellos se dicen herederos y dueños de la franquicia, sino porque era, supuestamente contra esas actitudes que los próceres del árbol de las tres raíces se levantaron en el lejano 1992. Siendo así, de sus propias palabras uno podría responderles que de revolucionarios nada, sino como decía el viejo Domingo Alberto “adecos extravagantes”.

En otro tema, el de la minería, he escuchado a la intelectualidad madurista sostener que el Arco Minero del Orinoco podía ser malo, tanto para la naturaleza como para los pueblos indígenas que habitan en esos territorios, y que quizás sí, el gobierno lo está impulsando de manera improvisada. Y cuando uno cree que una neurona estaba haciendo conexión con las otras, sueltan la perla: “Pero, si estuviera la “derecha” sería mucho peor, el apocalipsis”. No importa que Venezuela sea una mala locación de Walking Dead, para los amigos lo importante es que los zombies exhiban el brazalete tricolor.

El reverso de la moneda es que, como me comentó un socialista chileno alguna vez, al no haber realizado ningún aporte, mínimamente sustantivo, a la teoría política contemporánea, el bolivarianismo está condenado al olvido. El único que será recordado, más como un personaje folklórico que como un estadista, será el Zurdo de Sabaneta.

En “Uno y el Universo” Ernesto Sábato sostiene “No se puede luchar durante años con un enemigo poderoso sin terminar por parecerse a él (…) A ciertos antinazis no les basta con que los jefes alemanes sean fusilados y ahorcados, añoran formas más crueles y muertes más lentas; no propician la seguridad sino la venganza y el odio; animados de un fervoroso sadismo dan rienda suelta a las pasiones que justamente detestamos en el fascismo”. Extravagantes. Domingo Alberto tenía razón. @fanzinero (Publicado en Tal Cual)

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