¿Se impone línea del “mango bajito”?

Rafael Uzcátegui

Quienes responden a los cuestionamientos sobre cómo la MUD se ha sentado en la llamada “Mesa de diálogo” con un “Avísame cuando marches a Miraflores” están planteando un falso dilema. El tema de fondo, que ha desencadenado todos los demás, es el abandono de la estrategia del Referendo Revocatorio (RR) por una que no terminan, ni comienzan, a explicar.

Aunque nunca contó con la bendición de todos los factores que orbitan en torno a la “Unidad” el RR, por una serie de circunstancias, terminó por imponerse como el mecanismo político promovido por la oposición. El poder centrípeto del RR terminó sumando a buena parte del país, incluyendo a los sectores del chavismo “crítico”, y siendo apoyado por la comunidad internacional. Siendo el RR la maniobra con un amplio consenso, la MUD fue improvisando tácticas para presionar a que el gobierno fijara fechas para su realización. El 20 de octubre, fecha en la cual el gobierno suspendió irregularmente su proceso de activación, se convirtió en un punto de inflexión. Para impedirlo ese día el gobierno cruzó la frontera de la democracia, anunciando que no permitiría ni esa ni ninguna otra elección hasta que no pudiera obtener resultados favorables. El temor al Revocatorio era tal que al gobierno no le importó, para abortarlo, transformarse en una dictadura. Pero en vez de pelearlo hasta las últimas consecuencias la dirigencia opositora prefirió, extrañamente, cambiar de estrategia. Una cosa es que algunos líderes de la MUD nunca hayan estado convencidos de su efectiva realización. Pero otra entregar mansamente tu principal –y única- herramienta, lanzando todo tu capital político acumulado por la borda.

El primer signo fue cuando el alcalde Carlos Ocariz, el 1 de noviembre, deseó ganar retuits y seguidores anunciando al país, tras participar en la mesa de diálogo, “Solicitamos elecciones generales para el año 2017. Esa fue nuestra primera propuesta”. El país se enteró, de esta manera, que una idea que no aparece en la Constitución sustituía, en el orden de prioridades, al RR. De allí en adelante todo fue cuesta abajo en la rodada. Como ya no había premura en los plazos, que sí lo demandaba el RR, se suspendieron las convocatorias que buscaban insistir por una fecha. Y como esta genialidad se debía materializar algún día del 2017, el diálogo podía tomarse todo el tiempo que quisiera.

Todavía están por verse las consecuencias de haber abandonado el RR. El gobierno debe entrar en el libro Guiness, en el capítulo de cómo transformar lo que parecía una derrota –ser obligado a permitir la evaluación de la gestión presidencial- en una victoria: Sacarse de encima el revocatorio y, a la vez, implosionar el capital político de tu contendor minando la confianza de sus bases de apoyo y dándole la espalda al apoyo internacional. Por las evidencias conocidas hasta cuando cierro este artículo, va cabalgando la línea de quienes en la MUD opinaban que Maduro debía pagar el costo de la crisis, y esperar las elecciones nacionales de finales de 2018. @fanzinero (Publicado en Tal Cual)

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