Las heridas que la lengua abre nunca restañan

En el texto “Todavía hoy se puede preguntar: ¿Por qué pelearon Sartre y Camus? me encontré la siguiente cita que adjudican a palabras de un búho injuriado por un cuervo en una legendaria fábula de la tradición brahmánica:

“Haz hablado con brutalidad, y tus palabras me han causado muy graves daños; no recuerdo haberte hecho nunca mal alguno que justifique tu hostilidad; haz de saber que el hacha corta el árbol y éste vuelve a nacer y ser corpulento; y la espada corta la carne y queda el hueso, y la herida se sana y el hueso se suelda, más no ocurre lo propio con las heridas que la lengua abre, que nunca se restañan.

Las flechas que el arco lanza y que en las entrañas se hunden, pueden ser extraídas, pero no así sucede con las palabras, que como flechas la lengua hunde en el corazón, que jamás pueden ser arrancadas. Para cada mal hay un remedio: el fuego se apaga con el agua; cada veneno tiene su antídoto; la pasión del enamorado la calma la presencia del ser amado; la tristeza y el dolor son dominados por la paciencia y la resignación; pero nada puede calmar el fuego del odio y el rencor cuando arden. Y vosotros, ¡Oh reino de los cuervos! Habéis sembrado entre nosotros, para siempre, el árbol del odio y del rencor”

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