El cuatro de Maduro

Rafael Uzcátegui

Ha sido gracias al periodismo de investigación, que ha crecido como respuesta a la hegemonía comunicacional estatal, que hemos conocido el negocio de importación de instrumentos musicales tradicionales fabricados en China. Un reportaje de Armando.info de mediados de diciembre de 2016, realizado por Roberto Deniz, ha ejemplificado la sustancia de la autodenominada “Revolución bolivariana”: Una burocracia que desea perpetuarse en el poder mientras hace negocios globales con todo lo imaginable y en terrenos que ya superan, con amplitud, los trapicheos del pasado.

En resumen: La Fundación Musical Simón Bolívar (Fundamusical), ente rector del Sistema Nacional de las orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela (Fesnojiv) utilizó 11,7 millones de dólares, provenientes de la cooperación internacional (PNUD) para importar 31.465 instrumentos autóctonos musicales -cuatros- para que fueran distribuidos dentro del sistema de las orquestas infantiles y juveniles. De la cifra total, casi 3 millones de dólares fueron usados en la compra de alrededor de 17 mil cuatros chinos a empresas como Taixing Feng Ling Violin Manufacture o Ideal Music Corp. Lo insólito no llega hasta acá. Según la pesquisa los chinos no tenían ninguna idea de cómo se elaboraban los cuatros, siendo “instruidos por Fundamusical para llevar a cabo el encargo del gobierno bolivariano”. Aunque el oficialismo ligado al sector cultura conocía este despropósito y se murmuraba que era el negocio de la importación la verdadera motivación del acuerdo, salvo excepciones pocos denunciaron de manera pública. Una de las pocas fue Aracelis García, presidenta del Centro Nacional de Artesanía: “Ellos (los constructores) rechazan la importación del instrumento, pero a su vez indican que son capaces de construir la metodología para la elaboración del cuatro popular”. El argumento para la licitación con el capitalismo globalizado chino era que los instrumentos se necesitaban en un corto plazo, y los artesanos nacionales no tenían capacidad para satisfacer un pedido de esas dimensiones.

Como ya no es noticia, el doblepensar bolivariano rechazaba la importación del cuatro por parte de tiendas musicales privadas mientras, en lo oscurito, firmaba los contratos de adquisición de miles de unidades. En noviembre de 2013 el vicepresidente Jorge Arreaza declaraba ante las cámaras de televisión: “Que se despliegue un proceso productivo por todo el país para construir nuestros instrumentos”. Que yo recuerde, la Cuarta República no se atrevió a tanto: Importar cuatros de China, para ganancias de los funcionarios, mientras los artesanos locales deben bajar sus santamarías. @fanzinero (Publicado en Tal Cual)

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