13 tuits contra la dictadura

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Rafael Uzcátegui

El chavismo-madurismo se ha convertido en una promesa cargada de pasado. El significante “Socialismo del Siglo XX” ha perdido contenido y se ha cargado negativamente.

Hoy, la construcción de sentido bajo la palabra “Democracia”, nueva receptora de los deseos, favorece a la resistencia a la dictadura.

El último mito del bolivarianismo es haber sido víctima de un golpe de Estado en 2002, al cual están apelando en los últimos días.

La clausura de 18 estaciones del Metro de Caracas, distantes de los puntos de concentración, refleja que la indignación contra el gobierno se encuentra repartida por toda la capital.

Ante la pérdida de apoyo popular, la defensa territorial del centro de Caracas es la última trinchera simbólica del oficialismo.

A lo interno de las movilizaciones se desarrolla una inteligencia colectiva, con el acumulado de experiencias de años anteriores

Políticos se han visto obligados a incorporarse al proceso movimientista ante la amenaza de ser desbordados por la energía actual de la multitud

Junto a crisis económica, Luis Almagro se ha convertido en el segundo elemento incontrolable para las fuerzas que apostaban a la conservación del status quo

Declaración de Fiscal General reconociendo el golpe de Estado abrió la Caja de Pandora. Las demandas acumuladas e insatisfechas, en el corto plazo, serán difícilmente represadas.

El video donde el diputado Freddy Guevara rescata a manifestante de la represión ha colocado la solidaridad a lo interno de las protestas en un nuevo nivel.

“Sin represión no hay violencia”. La frase que mejor sintetizó los hechos de la última semana fue dicha por el Cardenal de Caracas, Urosa Savino.

La dictadura necesita, desesperadamente, imágenes que le permitan mostrar al mundo que los otros son más siniestros.

Las rebeliones son contagiosas, siempre lo han sido. Siempre lo serán. @fanzinero (Publicado en Tal Cual)

Enjambre

Rafael Uzcátegui

El 30 de noviembre de 1999 ocurrió un acontecimiento que dejó perplejos tanto al gobierno de Estados Unidos como a los partidos de izquierda. Alrededor de 40.000 personas confluyeron en Seattle para protestar contra la reunión de la Organización Mundial de Comercio (OMC). Por primera vez en décadas, el Tío Sam tuvo que utilizar la fuerza militar para contener las protestas de los propios norteamericanos, que habían sobrepasado a la policía.

Aquello, que inauguró lo que después se conocería como “Movimiento Antiglobalización”, sorprendió a los ajenos por la diversidad de movimientos y tácticas que se dieron cita en la ciudad. Por primera vez sindicatos y ecologistas coincidían en una movilización, que también incluyó a periodistas independientes, ONG, anarquistas del Bloque Negro, antimilitaristas, feministas, hippies y estudiantes universitarios. Cada uno realizó la actividad con la que se sentía más a gusto: Mientras la Federación Estadounidense del Trabajo y Congreso de Organizaciones Industriales (AFL-CIO) realizó una tradicional marcha de trabajadores, la Red de Acción Directa hacía sentadas en las calles estratégicas, los infoactivistas creaban “Indymedia, mientras los anarquistas rompían vidrieras de transnacionales y los ecologistas, disfrazados de animales, desplegaban un carnaval callejero, por nombrar sólo algunas. La suma de todas ellas logró el objetivo: Atraer la atención del ciudadano común sobre el libre comercio, visibilizar su lado oscuro, protagonizar los titulares de los medios de comunicación de todo el mundo y desnudar el lado represivo del Imperio.

Aquel desbarajuste obligó a que desde la Casa Blanca se contratara un think thank, la Corporación Rand, para estudiar el fenómeno y sentar conclusiones de cómo enfrentarlo. Los investigadores John Arquilla y David Ronfeldt realizaron la investigación, que después presentaron como “El nacimiento de la guerra en red”. Entre las recomendaciones al Pentágono sentenciaron: No se puede abordar los nuevos conflictos desde una estrategia tradicional. Las redes se deben enfrentar desde otras redes. Al despliegue en las calles de Seattle lo llamaron “swarming” (enjambre), maniobra de dispersión de los focos de manifestación, para dificultar la represión. Atomizar las manifestaciones para socializar y multiplicar la capacidad de convocatoria, visibilización e impacto público en el territorio urbano. La metáfora hablaba por sí sola: A un enemigo común, atacarlo desde diferentes piquetes de aguijón para debilitarlo.

Enfrentemos a la dictadura como un enjambre. No gastemos tiempo criticando las acciones de los demás. Vamos a crear las nuestras o sumémonos a las que más nos gusten. @fanzinero (Publicado en Tal Cual)

Maduro no tiene quien le escriba

Rafael Uzcátegui

Lo que alguna vez describimos como “El efecto Chomsky”, la seguidilla de intelectuales de izquierda que habían depositado su fe en el bolivarianismo y hoy expresan a viva voz recelos y distancias, continúa. Nuestro último bateador es el venezolano Edgardo Lander, cuyas expectativas parecen haberse disipado como lo refleja una reciente entrevista para el diario uruguayo “La Diaria”, titulado “Sociólogo venezolano cuestiona la solidaridad incondicional de la izquierda latinoamericana con el chavismo”. Parece otra vida aquella en la que nuestro científico social organizaba el Foro Social Mundial en Caracas desde la misma sala de prensa de la Cancillería.

“Soy de la opinión -expresa Lander- de que la mayoría de los problemas con los que nos encontramos hoy son problemas que venían acumulándose con Chávez. Los análisis de parte de la izquierda venezolana que reivindican la época de Chávez como la época de gloria, en la que todo funcionaba bien y de repente aparece Maduro como un incompetente o un traidor, son explicaciones demasiado maniqueas y que no permiten desentrañar cuáles son las lógicas más estructurales que llevan a la crisis actual”. Más adelante agrega: “Durante el gobierno de Maduro ha habido un incremento de la militarización, quizá porque Maduro no viene del mundo militar, entonces para garantizar el apoyo de las Fuerzas Armadas tiene que incorporar a más integrantes de las Fuerzas Armadas y darles más privilegios”.

Ante la pregunta sobre la participación en tiempos de socialismo del siglo XXI, responde: “El proceso estuvo atravesado desde el principio por una contradicción muy seria, que es la contradicción entre entender la organización de base como procesos de autogestión y de autonomía, de construcción de tejido social de abajo hacia arriba, y el hecho de que la mayor parte de estas organizaciones fueron producto de políticas públicas, de promoción desde arriba, desde el Estado (…) estas organizaciones ya empiezan a ser pensadas en términos de instrumentos dirigidos desde arriba, y empieza a consolidarse una cultura estalinista en relación a la organización popular”.

Sobre la democracia el sociólogo apunta: “El gobierno tenía hegemonía de todos los poderes públicos hasta que perdió aparatosamente las elecciones en diciembre de 2015. Y a partir de allí empezó a responder en términos crecientemente autoritarios (…) Estamos muy lejos de algo que pueda llamarse práctica democrática. En ese contexto, las respuestas que se dan son cada vez más violentas (…) la reacción del gobierno, ya incapacitado de hacer otra cosa, es la represión de las manifestaciones, los presos políticos. Se utilizan todos los instrumentos del poder en función de preservarse en el poder”. @fanzinero (Publicado en Tal Cual)

Los muertos del hambre

Rafael Uzcategui

Al momento de escribir esta columna, Provea tiene en su base de datos 20 casos, con nombre y apellido, de personas que han fallecido por ingerir yuca amarga. Según la investigadora Susana Raffalli estas muertes esconden tres dramas. El primero es que, debido al hambre, a pesar de conocer el riesgo las personas no procesan bien la yuca para sacarles el veneno. El segundo drama es que la yuca dulce, usualmente la que llevamos a la mesa, también tiene cianuro pero en menos cantidad. Pero, si se cosecha antes de tiempo, “verde” por la desesperación ante el apetito, también puede ser letal. El tercer drama es que sea el que sea el nivel de cianuro, de cualquier de los dos tipos de yuca, la letalidad aumenta por mil en personas desnutridas, especialmente por desnutrición proteica.

Nada simboliza más la grave situación que padecemos en Venezuela que, para no hablar solamente de los fallecidos, las decenas de casos de personas envenenadas por comer esta variedad del tubérculo. La cadena de malas noticias han terminado por hacernos indiferentes ante las situaciones concretas. De la veintena de casos quiero recordar el de Kevin Lara Lugo, el adolescente que falleció el día de su cumpleaños número 16, una muerte que por sus características ocupó las páginas del New York Times en diciembre del 2016.

La madre y el padrastro de Kevin habían quedado sin trabajo, debido a la falta de materias primas en cada una de las empresas en las que laboraban. Tras acabarse la temporada de mangos, su único alimento en medio de la crisis, la situación de la familia comenzó a ser desesperada. Para el natalicio habían pedido a un vecino, que celebraría por esos días su nacimiento, una rebanada del pastel. Sin embargo, el día antes, como relató su madre, los Lara tenían tres días sin comer. Caminaron 45 minutos hasta un campo abandonado donde les habían dicho que había yuca amarga. Al salir con lo cosechado, fueron abordados por cuatro hombres armados que les robaron sus celulares. También volvieron a casa caminando.

Conocían los riesgos pero cocinaron la yuca para comerla, no lo suficiente como apunta Raffalli. A las horas la familia enfermó.  Como no contaban con auto propio, esperaron una hora hasta que un vecino pudo llevar a Kevin a un centro asistencial. Allí comenzó la segunda parte de la novela de horror: La falta de insumos hospitalarios y la ausencia de médicos para tratar a los pacientes. Tras horas sin atención, les pidieron comprar solución intravenosa, y como no tenían el dinero tuvieron que esperar hasta que otro paciente se las donara alguna. A las 4.45 de la madrugada de su cumpleaños, Kevin había perdido sus signos vitales. @fanzinero (Publicado por Tal Cual)