Maduro no tiene quien le escriba

Rafael Uzcátegui

Lo que alguna vez describimos como “El efecto Chomsky”, la seguidilla de intelectuales de izquierda que habían depositado su fe en el bolivarianismo y hoy expresan a viva voz recelos y distancias, continúa. Nuestro último bateador es el venezolano Edgardo Lander, cuyas expectativas parecen haberse disipado como lo refleja una reciente entrevista para el diario uruguayo “La Diaria”, titulado “Sociólogo venezolano cuestiona la solidaridad incondicional de la izquierda latinoamericana con el chavismo”. Parece otra vida aquella en la que nuestro científico social organizaba el Foro Social Mundial en Caracas desde la misma sala de prensa de la Cancillería.

“Soy de la opinión -expresa Lander- de que la mayoría de los problemas con los que nos encontramos hoy son problemas que venían acumulándose con Chávez. Los análisis de parte de la izquierda venezolana que reivindican la época de Chávez como la época de gloria, en la que todo funcionaba bien y de repente aparece Maduro como un incompetente o un traidor, son explicaciones demasiado maniqueas y que no permiten desentrañar cuáles son las lógicas más estructurales que llevan a la crisis actual”. Más adelante agrega: “Durante el gobierno de Maduro ha habido un incremento de la militarización, quizá porque Maduro no viene del mundo militar, entonces para garantizar el apoyo de las Fuerzas Armadas tiene que incorporar a más integrantes de las Fuerzas Armadas y darles más privilegios”.

Ante la pregunta sobre la participación en tiempos de socialismo del siglo XXI, responde: “El proceso estuvo atravesado desde el principio por una contradicción muy seria, que es la contradicción entre entender la organización de base como procesos de autogestión y de autonomía, de construcción de tejido social de abajo hacia arriba, y el hecho de que la mayor parte de estas organizaciones fueron producto de políticas públicas, de promoción desde arriba, desde el Estado (…) estas organizaciones ya empiezan a ser pensadas en términos de instrumentos dirigidos desde arriba, y empieza a consolidarse una cultura estalinista en relación a la organización popular”.

Sobre la democracia el sociólogo apunta: “El gobierno tenía hegemonía de todos los poderes públicos hasta que perdió aparatosamente las elecciones en diciembre de 2015. Y a partir de allí empezó a responder en términos crecientemente autoritarios (…) Estamos muy lejos de algo que pueda llamarse práctica democrática. En ese contexto, las respuestas que se dan son cada vez más violentas (…) la reacción del gobierno, ya incapacitado de hacer otra cosa, es la represión de las manifestaciones, los presos políticos. Se utilizan todos los instrumentos del poder en función de preservarse en el poder”. @fanzinero (Publicado en Tal Cual)

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