Veneco sesión 19


Programa 19 de Veneco, podcast especializado en punk venezolano, realizado para Humano Derecho Radio por Rafael Uzcátegui @fanzinero. Ruido independiente de las bandas de diferentes géneros y variadas épocas, bajo el espíritu DIY. Punk gobiernero es punk mierdero.

Track list

1) Nada “Demagogia”
2) Contra Marcha “Mambrú”
3) Vomita “Asamblea”
4) Sentimiento Muerto “Culebrón”. en vivo Mata de Coco
5) Zombies No “Salir corriendo”
6) Soedae “Volver”
7) Dreamclouds “Nada a favor / todo en contra”
8) Cadáveres Podridos “La segunda muerte”
9) Cardiel “Coctel de gas”
10) Psh-Psh “Guerra mental”
11) Legado “Mide tus palabras”
12) The Luchos “Sobrevivientes”

El día después

Rafael Uzcátegui

Esta columna debe aparecer horas antes de las elecciones regionales del 15 de octubre, que para este opinador son importantes en tanto ratificación cuantitativa de la mayoría que desea un cambio en el país. Aunque puedan ser objeto de inhabilitaciones y trapicheos varios por la fraudulenta Constituyente, afirmo que 12 gobernaciones alcanzadas en manos opositoras sería un mensaje aplastante de rechazo a la dictadura, quedando el restante 11 como evidencia de la minusvalía de una propuesta que ha perdido terreno en todos los escenarios.

Salvo la ejecución de un fraude monumental el país dará un segundo paso en la recomposición de sus fuerzas políticas. La condición de minoría bolivariana ya no sería un resultado circunstancial, como aseguran voceros rojos criollos e internacionales, sino tendencia irreversible. Con este resultado los partidos deberían ser diáfanos en explicar que su ruta de transición es electoral y que su momento estelar serían las próximas presidenciales, sin dejar de presionar por la realización de elecciones de alcaldes tal y como se encuentra previsto por la Constitución de 1999.

Para quienes no somos políticos, sino parte de gremios y movimientos de la sociedad, los desafíos son múltiples. Como un movimiento de rescate de la democracia sólo puede levantarse sobre bases democráticas, en un contexto de supervivencia ante la crisis económica, nos toca fortalecer el tejido asociativo y comunitario que finalmente pueda construir una nueva institucionalidad en el país. Si bien los proyectos y propuestas son necesarios, debemos abrir repiraderos de ciudadanía donde los múltiples nos encontremos y, reconocidos en los dramas comunes, generemos la afinidad necesaria para poder trabajar juntos y confiar en los otros. Frente a las respuestas individuales y especulativas promovidas por el socialismo bolivariano, debemos generar emprendimientos materiales donde germine la solidaridad y la cooperación para poder salir de esto de la única manera en que es posible: Con el concurso de todos.

Fortalecer y promover redes de circulación y distribución de bienes no bachaquera, sino solidaria; liberar temporal y progresivamente los espacios privatizados por la inseguridad para sustituirlo por auténtico espacio público; promover laboratorios de re-encuentro de la gente en base a los intercambios de conocimientos , experiencias y mercancías canjeadas por su valor de uso… Si todo se cumple según los pronósticos, aprovechemos el optimismo moderado post 15-O para transformar la energía de la rebelión popular en vocación de cambio democrático desplegado en los territorios. @fanzinero (Publicado en Tal Cual)

Abstención bajo dictadura

Rafael Uzcátegui

Una de las demandas del mayor movimiento de protesta no violenta ocurrido en América Latina en los últimos años, con epicentro en Venezuela, era la aprobación de un cronograma electoral. Desde que se descubrió como minoría, el madurismo optó por suspender de manera indefinida el derecho al voto, por lo menos hasta que pudiera generar condiciones para obtener resultados favorables.

La oportunidad llegó, paradójicamente, con el ciclo de protestas iniciado de abril de 2017. Cuando parecía que las movilizaciones no iban a retroceder por la represión ni tampoco se iban a agotar en el corto plazo, el madurismo decidió sacrificar su último cartucho para detenerlas: Abolir la Carta Magna de 1999 y convocar a una fraudulenta Constituyente. Y aunque el chavismo sabe que retrocederá en la cantidad de gobernaciones rojas, su control de daños estaba en anunciar las regionales inmediatamente después para poder jugar con la variable abstención. Por que el chavismo, lo decimos por la calle del medio, ya no puede sumar votos propios sino intentar restar los de sus contrarios, para reducir la brecha.

A pesar del gigantesco desfalco numérico del 30 de julio, el madurismo sabía que la oposición no podría denunciar el fraude si no quería desestimular su propia base electoral para que acudiera a regionales. Por otro lado, en los cálculos se encuentra que la impostura Constituyente iba a generar un amplio sentimiendo de frustración entre la ciudadanía, la cual se debatiría entre asistir o no a la votación ante la emergencia de una situación regida por un poder absoluto y arbitrario. Así el madurismo, usando la estrategia del Aikido, canalizaría la rabia opositora para usarla contra ella.

En democracia abstenerse es una opinión cuando no hay afinidad con los candidatos en liza. En dictadura, en cambio, no hay que desaprovechar ninguna oportunidad para expresar la opinión sobre el gobierno. Pero si el gobierno se beneficia con emparejarse a la oposición gracias a la abstención, los principales estimulantes de la no votación son hoy el silencio y la contradicciones de la clase política opositora. Hay que comunicar las razones a quienes hoy dudan, diseñando mensajes que den respuestas políticas a la insatisfacción, sin crear falsas expectativas y con una estrategia clara que hable del mediano y largo plazo. Si hay algo que pueda calificarse como antipolítica es negarse a escuchar los reclamos de un importante sector de la ciudadanía que creía en ti.

Si usted que me lee esta furioso e insatisfecho, sepa que yo también lo estoy. Pero lo que no dejaré es que la dictadura utilice este enfado en mi contra. @fanzinero   (Publicado en Tal Cual)

Ratificar la mayoría

protesta caracas


Rafael Uzcátegui

El mito político del bolivarianismo se cimentó sobre la base de representar a la mayoría del pueblo venezolano, un apoyo que se ratificaba en las urnas de votación. Si bien el axioma venía perdiendo fuerza tras la desaparición física de Hugo Chávez tuvo un dato irrefutable el 6 de diciembre de 2015, cuando la oposición al chavismo, por primera vez, se ubicó electoralmente por encima del oficialismo. Y además, con un margen bastante holgado de dos millones de votos, que reflejaban un cambio en la tendencia que no era circunstancial. Ni el chavismo ni sus propagandistas a nivel internacional reconocen que se han convertido en minoría, lo que derrumbaría las bases de su argumentación política racional. Esto explica el furor propagandista para asegurar haber recibido más votos que sus antagonistas en las elecciones a una fraudulenta Constituyente. O como lo explicó Temir Porras para la BBC: “Era muy difícil para el gobierno organizar su propia elección y anunciar una participación menor”. Por eso, en la humilde opinión de este embadurnador de cuartillas la principal y más importante razón para expresarse el próximo 15 de octubre tiene que ver, precisamente, con ratificar incontestablemente que el deseo de cambio es mayoritario en nuestro país.

En lo personal, como seguramente también alguno de los lectores, tengo severos cuestionamientos al liderazgo político opositor. Pero abstenerse en democracia, como lo hice durante 43 años, es una opción si uno no siente afinidad con las candidaturas en pugna. En dictaduras modernas –Fujimori también organizó sufragios– hay que expresar la contestación al autoritarismo en todos los terrenos democráticos posibles. El argumento de “defender espacios” pierde fuerza si recordamos la mala gestión de los gobernadores no bolivarianos, el ausentismo de sus parlamentarios y los cercos que les ha colocado y colocará el madurismo para cercenarles el vuelo. Por eso sostengo que lo crucial de las regionales no es tanto la cantidad de mandatarios regionales opositores electos –duplicar la cantidad actual no deja de ser importante– sino la cifra de votos totales en una elección, que nos guste o no, será reflejo de los niveles de rechazo de Maduro avalado institucionalmente. Si Maduro logra emparejar la cifra de sufragios totales, su discurso para justificar la represión de los últimos meses terminará por imponerse.

Mis respetos a quienes no deseen hacerlo, pero si de algo sirve a los indecisos las palabras de un abstencionista militante, las mismas serían: No voten por la MUD, háganlo contra la dictadura. Ya tendremos tiempo, cuando haya condiciones, de construir otros referentes políticos en el país. @fanzinero (Publicado en Tal Cual)