Ratificar la mayoría

protesta caracas


Rafael Uzcátegui

El mito político del bolivarianismo se cimentó sobre la base de representar a la mayoría del pueblo venezolano, un apoyo que se ratificaba en las urnas de votación. Si bien el axioma venía perdiendo fuerza tras la desaparición física de Hugo Chávez tuvo un dato irrefutable el 6 de diciembre de 2015, cuando la oposición al chavismo, por primera vez, se ubicó electoralmente por encima del oficialismo. Y además, con un margen bastante holgado de dos millones de votos, que reflejaban un cambio en la tendencia que no era circunstancial. Ni el chavismo ni sus propagandistas a nivel internacional reconocen que se han convertido en minoría, lo que derrumbaría las bases de su argumentación política racional. Esto explica el furor propagandista para asegurar haber recibido más votos que sus antagonistas en las elecciones a una fraudulenta Constituyente. O como lo explicó Temir Porras para la BBC: “Era muy difícil para el gobierno organizar su propia elección y anunciar una participación menor”. Por eso, en la humilde opinión de este embadurnador de cuartillas la principal y más importante razón para expresarse el próximo 15 de octubre tiene que ver, precisamente, con ratificar incontestablemente que el deseo de cambio es mayoritario en nuestro país.

En lo personal, como seguramente también alguno de los lectores, tengo severos cuestionamientos al liderazgo político opositor. Pero abstenerse en democracia, como lo hice durante 43 años, es una opción si uno no siente afinidad con las candidaturas en pugna. En dictaduras modernas –Fujimori también organizó sufragios– hay que expresar la contestación al autoritarismo en todos los terrenos democráticos posibles. El argumento de “defender espacios” pierde fuerza si recordamos la mala gestión de los gobernadores no bolivarianos, el ausentismo de sus parlamentarios y los cercos que les ha colocado y colocará el madurismo para cercenarles el vuelo. Por eso sostengo que lo crucial de las regionales no es tanto la cantidad de mandatarios regionales opositores electos –duplicar la cantidad actual no deja de ser importante– sino la cifra de votos totales en una elección, que nos guste o no, será reflejo de los niveles de rechazo de Maduro avalado institucionalmente. Si Maduro logra emparejar la cifra de sufragios totales, su discurso para justificar la represión de los últimos meses terminará por imponerse.

Mis respetos a quienes no deseen hacerlo, pero si de algo sirve a los indecisos las palabras de un abstencionista militante, las mismas serían: No voten por la MUD, háganlo contra la dictadura. Ya tendremos tiempo, cuando haya condiciones, de construir otros referentes políticos en el país. @fanzinero (Publicado en Tal Cual)