El día después

Rafael Uzcátegui

Esta columna debe aparecer horas antes de las elecciones regionales del 15 de octubre, que para este opinador son importantes en tanto ratificación cuantitativa de la mayoría que desea un cambio en el país. Aunque puedan ser objeto de inhabilitaciones y trapicheos varios por la fraudulenta Constituyente, afirmo que 12 gobernaciones alcanzadas en manos opositoras sería un mensaje aplastante de rechazo a la dictadura, quedando el restante 11 como evidencia de la minusvalía de una propuesta que ha perdido terreno en todos los escenarios.

Salvo la ejecución de un fraude monumental el país dará un segundo paso en la recomposición de sus fuerzas políticas. La condición de minoría bolivariana ya no sería un resultado circunstancial, como aseguran voceros rojos criollos e internacionales, sino tendencia irreversible. Con este resultado los partidos deberían ser diáfanos en explicar que su ruta de transición es electoral y que su momento estelar serían las próximas presidenciales, sin dejar de presionar por la realización de elecciones de alcaldes tal y como se encuentra previsto por la Constitución de 1999.

Para quienes no somos políticos, sino parte de gremios y movimientos de la sociedad, los desafíos son múltiples. Como un movimiento de rescate de la democracia sólo puede levantarse sobre bases democráticas, en un contexto de supervivencia ante la crisis económica, nos toca fortalecer el tejido asociativo y comunitario que finalmente pueda construir una nueva institucionalidad en el país. Si bien los proyectos y propuestas son necesarios, debemos abrir repiraderos de ciudadanía donde los múltiples nos encontremos y, reconocidos en los dramas comunes, generemos la afinidad necesaria para poder trabajar juntos y confiar en los otros. Frente a las respuestas individuales y especulativas promovidas por el socialismo bolivariano, debemos generar emprendimientos materiales donde germine la solidaridad y la cooperación para poder salir de esto de la única manera en que es posible: Con el concurso de todos.

Fortalecer y promover redes de circulación y distribución de bienes no bachaquera, sino solidaria; liberar temporal y progresivamente los espacios privatizados por la inseguridad para sustituirlo por auténtico espacio público; promover laboratorios de re-encuentro de la gente en base a los intercambios de conocimientos , experiencias y mercancías canjeadas por su valor de uso… Si todo se cumple según los pronósticos, aprovechemos el optimismo moderado post 15-O para transformar la energía de la rebelión popular en vocación de cambio democrático desplegado en los territorios. @fanzinero (Publicado en Tal Cual)

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