Respuestas para Jungle World sobre la situación venezolana. 06.02.19

Rafael Uzcátegui

Como van a ser traducidas para una nota en la revista alemana Jungle Word, y dediqué un par de horas a responderlas, comparto mis reacciones al cuestionario por si genera más elementos para la conversación sobre lo que pasa ahora en Venezuela

1) Uno tiene la impresión de que Maduro ya ha sido derrotado ¿Esto es así?

R: Nicolás Maduro es un gobernante que aunque está muy debilitado, por la falta de apoyo popular y el aislamiento internacional, sigue ejerciendo el poder real, sustentado en las Fuerzas Armadas y el partido gobernante. El madurismo, lo que hoy gobierna en nombre del chavismo, ha cometido diferentes errores que lo ha llevado a esta situación. El primero fue en el propio inicio de su mandato, en el año 2013, cuando luego de ser electo por un pequeño margen, menos del 2% de diferencia respecto a su contendor de oposición, eligió no promover un gobierno de consensos, como lo sugería la lógica política, sino uno de abierta confrontación. Este primer error tuvo luego un alto costo, además, porque en ese momento estaba emergiendo una crisis económica como consecuencia de la disminución de los ingresos del Estado por la baja de los precios del petróleo en el mercado internacional, algo que algunos analistas llamaron “el fin de la década de los commodities”. El gobierno negó reiteradamente que Venezuela se encontrara en una crisis, lo que generó el peor resultado electoral para el bolivarianismo, cuando en las elecciones para la Asamblea Nacional, en diciembre de 2015, la coalición oficial se ubicó dos millones de votos por debajo de la opositora. Transformado en minoría social y electoral, Maduro continuó actuando de espaldas a la lógica política, no sólo insistiendo en un estilo confrontativo para gobernar, sino también el tomar la decisión de acabar con la precaria institucionalización democrática que quedaba. En marzo de 2016 aprobó una norma, el decreto de estado de excepción y emergencia económica, que pasó a colocarse por encima de la Carta Magna. Meses después, en octubre, decidió suspender irregularmente los procesos electorales pendientes, buscando una fórmula para ganar elecciones siendo minoría. En abril de 2017 ocurre una importante fractura en la coalición gobernante, cuando la Fiscal General Luisa Ortega Díaz denuncia la interrupción del hilo constitucional, dando inicio a una serie de protestas masivas en todo el país que duraron 4 meses, que fueron silenciadas a sangre y fuego con asesinato de 150 manifestantes y la detención de miles de personas. Su acierto en ese momento fue haber propiciado el desprestigio del liderazgo opositor, siendo 2018 un año de protestas sociales, por el creciente agravamiento de la crisis, pero no de movilizaciones políticas. El malestar no sólo continuaba, sino que continúa creciendo, incorporando a sectores que antiguamente apoyaban al gobierno. Es por ello que las protestas de 2019 han sido liderizadas por los sectores populares. Hoy nos encontramos en un momento terminal del modelo de dominación bolivariano. La pregunta que nos hacemos un sector mayoritario de la población es, precisamente, si durará horas, días o semanas. Pero hoy parece improbable retroceder a la situación en la que estábamos recién a comienzos de año.

2) Especialmente en Europa, Guaidó es visto como derechista ¿Hay alguna evidencia de esto?

– No la hay. Formalmente Juan Guaidó pertenece a un partido, Voluntad Popular que se identifica a sí mismo como de “centroizquierda” y forma parte de la Internacional Socialista. Si hay que etiquetarlo, lo que más se parece es a un socialdemócrata. El chavismo ha realizado una campaña comunicacional muy efectiva para mostrar a todos sus críticos como “derechistas” y “pro-imperialistas”, financiados directamente por la CIA y la Casa Blanca. A los defensores de derechos humanos, como en mi caso, no sólo nos describe como derechistas sino también como parte de una conspiración internacional contra el socialismo encabezado por George Soros, debido a que Open Society Fundation es uno de los cooperantes históricos de la ONG en la que trabajo, Provea. Es muy curioso, porque Soros es considerado en el resto del mundo como un progresista, pero según el chavismo estaría detrás de todos los ataques históricos contra la lucha de los pueblos y el socialismo. Uno de los mecanismos efectivos de propaganda ha sido la televisora internacional Telesur. La verdad es que la oposición es tan diversa como el país y muchos, como mi persona, rechazamos identificarnos como “antichavistas”, pues nuestros deseos y aspiraciones superan ampliamente esa denominación. El actual conflicto venezolano ha dejado de ser ideológico, izquierda contra derecha, para transformarse en uno en donde se encuentran enfrentados dos modelos de gobernabilidad: La dictadura y la democracia. Además, debo agregar que a la lucha por la recuperación de la democracia hoy se encuentran incorporados diferentes sectores que se continúan llamando a sí mismos “chavistas”. También, desde hace rato, dejó de ser una “lucha de clases”, pues como lo reflejan las 35 personas que fueron asesinadas en las protestas de la semana del 21 al 26 de enero de 2019, pues todas provenían de los sectores populares, los barrios rechazan también, abiertamente, a Nicolás Maduro.

3) ¿Guaidó tiene el apoyo y confianza de la población?

– Antes de responder debo advertir que en Venezuela existe una hegemonía comunicacional y el gobierno ejerce un fuerte control sobre lo que se informa a través de la televisión y radio. Los periódicos impresos casi han desaparecido, y salvo el diario 2001, los que continúan circulando son de línea editorial oficialista. Los venezolanos deben hacer un gran esfuerzo para mantenerse informados, básicamente a través de internet y redes sociales. No obstante, a pesar de la censura, se han realizado dos jornadas nacionales de protesta a favor del regreso de la democracia y en apoyo a la presidencia de la Asamblea Nacional, que Guaidó preside, como único poder legítimo hoy en el país. El 23 de enero se realizaron, según los registros de Provea, 60 protestas simultáneas en todo el país, todas masivas. El 2 de febrero fueron la mitad, 30 manifestaciones, pero igualmente multitudinarias. Juan Guaidó ha levantado la esperanza de la población en un futuro posible, luego que en el 2018 se experimentara una crisis de representatividad en los sectores democráticos. El ambiente en la calle es de mucha expectativa.

4) ¿De qué depende su éxito?

– En mi opinión el principal es representar una cara nueva en la conducción política del proceso de transición a la democracia. Y las evidencias parecen sugerir que no sólo es un rostro diferente, sino también una manera distinta de hacer política. No tener un pasado que pudiera cuestionarse, sino todo lo contrario. Es tan mestizo como lo era Hugo Chávez y de origen humilde, sobreviviente de la tragedia de Vargas y con abuelos, ambos, con carrera militar, uno de los mecanismos de ascenso social instalados por la Venezuela petrolera del siglo XX. Tiene una manera diferente de expresarse en público, lo que ha gustado por diferenciarse de los estilos clásicos de la política del país, hoy bajo cuestionamiento. Forma parte de una generación de líderes políticos que fueron muy golpeados por la derrota en la rebelión popular del año 2017 y que hoy parecen actuar, a pesar de sus diferentes pertenencias políticas, de manera coordinada. Como ningún otro político de oposición, tiene hoy la posibilidad de comunicarse y sintonizar con amplios sectores de la población, en un carisma que algunos recuerdan como similar al que Hugo Chávez tuvo en algún momento.

4) ¿Juega la iglesia un papel en el conflicto?

– Advierto que no soy religioso, pero reconozco el importante papel que la Iglesia puede desempeñar en América Latina en los procesos de transformación política para el disfrute de las grandes mayorías. Crecientemente la Iglesia ha asumido un mayor protagonismo, y ahora mismo se encuentra en un proceso de revisión de su papel de acompañamiento de los sectores populares, luego que el chavismo debilitó todo el tejido asociativo de base en el país, que también afecto el propio rol social de la iglesia. Desde Provea hemos insistido en que la Iglesia debe ser parte del proceso de renovación de los liderazgos en el país, y ya vienen trabajando en esa dirección. Un ejemplo fue que oficialmente se les permitió a los religiosos participar como tales en las manifestaciones a favor de la democracia, lo que simbólicamente es muy poderoso.

5) Desde la inauguración de Maduro la situación de los derechos humanos ha empeorado. ¿Cuáles son los principales cambios?

– Dos fundamentales. Maduro se ha convertido en una gran fábrica de pobreza y exclusión, lo que ha obligado que más de 3 millones de venezolanos, según las cifras más conservadoras, hayan sido obligados a salir del país en pocos años para poder aspirar a tener un futuro. Venezuela experimenta hoy una emergencia humanitaria compleja, generada no por una guerra o un desastre natural, sino por razones políticas que han puesto al límite las condiciones de vida de la población. Esta emergencia es expresa en un limitado acceso de la población a los alimentos y una aguda escasez de medicinas. Para citar una sola cifra, según el Observatorio Venezolano de la Salud 64% de los venezolanos habrían perdido 11 kilos de peso entre los años 2016 y 2017, debido a la disminución en la cantidad de alimentos ingeridos. Recordar que tenemos una de las inflaciones más altas del planeta, estimada para el 2018 en más de 1.000.000% y proyectada para este 2019 en más de 10 millones, lo que hace que cualquier salario devengado por los trabajadores sea absolutamente insuficiente para satisfacer las necesidades básicas. Maduro ha negado esta crisis, argumentando que los problemas son ocasionados por una supuesta “Guerra económica” del universo contra su mandato. Por otro lado, tenemos la propia situación de ausencia de democracia, que su gobierno se haya transformado en una dictadura similar a la de Alberto Fujimori en el Perú de la década de los 90. La impunidad es estructural y no hay ningún tipo de contrapeso o control para los funcionarios, lo que ha generado una gigantesca cadena de corrupción en el sector estatal. Maduro se ha convertido en un ejemplo como la ausencia de democracia genera pobreza y violación sistemática de los derechos humanos.

6) ¿Qué papel juega el FAES, fundado en 2017, en esto?

– Las Fuerzas de Acciones Especiales (FAES) es una consecuencia del proceso de militarización de la seguridad ciudadana impulsado por Nicolás Maduro desde el propio inicio de su mandato. En el año 2015 se realizaron los llamados “Operativos de Liberación del Pueblo” (OLP), que bajo ese peculiar nombre significó una masiva política de criminalización de los sectores pobres en el país y la sistemática violación de sus derechos humanos. El FAES ha sido creado para actuar contra el terrorismo y el secuestro, por lo que su entrenamiento es para realizar operativos de alta letalidad. Esto es contrario al uso progresivo y diferenciado de la fuerza que debería caracterizar cualquier labor de seguridad ciudadana. Luego de la crisis generada a lo interno de la policía política, el Servicio Bolivariano de Inteligencia (SEBIN) luego del asesinato del concejal Fernando Alban, en octubre de 2018, y la deserción del 30% de los funcionarios de la Guardia Nacional Bolivariana por la propia crisis económica de los funcionarios de bajo rango, el FAES ha venido desempeñando el liderazgo en la represión en el país. Según cifras de Provea serían los responsables de ajusticiamiento de 205 personas entre enero y diciembre de 2018. El principal objetivo de la actuación del FAES es destruir la capacidad de organización autónoma en los sectores populares y propagar el terror, para que no se desborde en manifestaciones el actual descontento generalizado contra el gobierno.

7) ¿Por qué hay más choques con la policía y las fuerzas de seguridad en las zonas más pobres de Caracas?

– Los sectores populares de Venezuela venían expresando su descontento por las consecuencias de la crisis económica, que incluye la propia crisis de servicios básicos como la luz, el agua, el gas doméstico y el transporte público. Según cifras del Observatorio Venezolano de Conflictividad Social durante el año 2018 se registraron 12.715 protestas, equivalentes a 35 diarias en todo el país. El 89% de las protestas fueron por demandas sociales, mientras que el 11% fue por exigencias políticas. En mi opinión en diciembre de 2018 la paciencia de los sectores populares llegó a un límite, cuando fueron literalmente robados por el gobierno cuando pagaron por un pernil, una pieza del cerdo que constituye un plato típico de las fiestas venezolanas de fin de año, que nunca recibieron. En diciembre ocurrieron en diferentes partes del país protestas por el incumplimiento de esta promesa, donde se confrontaba a los cuerpos policiales. Como no es ninguna sorpresa, son los sectores más pobres del país los más afectados por la crisis y quienes durante 2017 y 2018 también fueron parte de la migración forzada venezolana, separando familias en una situación desconocida para un país como Venezuela. En 2019 los sectores populares han liderizado las protestas populares contra el gobierno. Según el perfil de las personas asesinadas, las protestas en los barrios han privilegiado dos estrategias: El cierre de calle, que es una protesta pacífica, y el saqueo, que también es una protesta, pero de naturaleza violenta.

8) Están los grupos paramilitares como los colectivos involucrados en esos ataques?

– Sí. Es un patrón de actuación que comenzó en las protestas del año 2014, se desarrolló ampliamente en las manifestaciones del año 2017 y está siendo utilizado en los actuales momentos. Estos paramilitares representan el principal organismo de control territorial en los sectores populares, por lo que es doblemente heroico el hecho que las personas se hayan atrevido a desafiarlos y protestar en las propias comunidades. Esto explica, entre otras razones, el que las protestas en las zonas populares se realicen en horario nocturno, como mecanismo de protección frente a la actuación de estos grupos de civiles armados, que actúan en coordinación con las fuerzas policiales.

9) ¿Qué tipo de represión usa el gobierno contra las protestas y manifestaciones de calle?

– Además de las estrategias descritas en las respuestas anteriores, alentadas por la absoluta impunidad para los violadores de derechos humanos, hay un perverso mecanismo adicional: El control por hambre. El gobierno vende una serie de alimentos a precio bajo, con el nombre “Comité Local de Abastecimiento y Producción” (CLAP) que para muchas personas es la base de su alimentación, pues los salarios que reciben por su trabajo son insuficientes para comprar los alimentos disponibles en el mercado. Nicolás Maduro ha generado así una estatización de la vida cotidiana de la población. El CLAP es distribuido por personas que son parte del gobierno, y como no hay alimentos a bajo precio disponibles para toda la población, estas personas deben decidir quiénes serán los beneficiados por este programa.  Esto se ha convertido en una gigantesca política estatal de discriminación por razones políticas, pues las personas que participan en una manifestación contra el gobierno, o hacen críticas a través de los pocos medios de comunicación disponibles, son excluidas de este beneficio. Agregar que el CLAP no es ni permanente ni suficiente. Los alimentos entregados para una familia no satisfacen debidamente las necesidades alimenticias durante un mes. Y no hay ninguna garantía que las familias van a recibir los alimentos todos los meses, sino esporádicamente si tienen suerte: Un mes sí, y luego uno o dos meses no. Yo he sido testigo como las personas que distribuyen el CLAP en mi comunidad utilizaron la base de datos de entrega de estos alimentos para señalar tanto a la policía como a los paramilitares cuáles eran los vecinos que estaban participando en las manifestaciones, lo que denuncié formalmente a mediados del año 2017. Este ha sido un mecanismo importante y efectivo de control.

10) ¿Sería posible que las protestas se durmieran de nuevo?

– En este momento en que respondo a tus preguntas, todo es posible en Venezuela. En el año 2017, cuando miles de personas en todo el país protestábamos todos los días en la calle, parecía que estábamos cerca del final de la dictadura, pero finamente el gobierno se impuso mediante la Asamblea Nacional Constituyente. El 2018 fue el año de la desmovilización política, aunque la protesta por razones sociales se mantuvo. Si el actual impulso por lograr una transición a la democracia en Venezuela se detuviera, es muy probable por otro lado que las razones de fondo de la crisis se mantuvieran y que tarde o temprano emergiera un nuevo ciclo de protestas. Afortunadamente hombres y mujeres son, por naturaleza, inconformes y rebeldes. La única manera en que el gobierno pudiera asegurar que dormirá permanentemente la protesta es que nos asesinen, encarcelen o exilien forzadamente a todos y cada uno de quienes hoy adversamos a la dictadura. Y esto, en tiempos de globalización, tiene un alto costo político que Maduro o ningún otro gobernante autoritario de occidente está en capacidad de pagar.

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