Pausa embarazosa – Observaciones sobre la coronacrisis –

Ken Knabb

Ya vivíamos en una crisis global general, pero la mayoría de la gente solo era vagamente consciente de ello, ya que se manifestaba en una serie confusa de crisis particulares: sociales, políticas, económicas, ambientales. El cambio climático es la más importante de estas crisis, pero es tan complicado y tan gradual que ha sido fácil para la mayoría de las personas ignorarlo.

La corona crisis ha sido repentina, innegable e ineludible. También se lleva a cabo en un contexto sin precedentes.

Si esta crisis hubiera tenido lugar hace cincuenta o sesenta años, hubiéramos estado totalmente a merced de los medios de comunicación, leyendo sobre ello en periódicos o revistas o sentado frente a una radio o televisión absorbiendo pasivamente las instrucciones y garantías transmitidas por políticos o presentadores de noticias, con casi ninguna oportunidad de responder, excepto quizás escribir una carta al editor y esperar que se imprima. En aquel entonces, los gobiernos podían salirse con la suya en el incidente del Golfo de Tonkin – donde se simuló un falso ataque de fuerzas pertenecientes a Vietnam del Norte contra barcos de la Armada de Estados Unidos en el Sudeste Asiático-, porque pasaron meses o años antes de que la verdad se revelara.

El desarrollo de las redes sociales durante las últimas dos décadas, por supuesto, ha cambiado drásticamente esto. Aunque los medios de comunicación siguen siendo poderosos, su impacto monopólico se ha debilitado y eludido a medida que más y más personas se han involucrado en los nuevos medios interactivos de comunicación. Estos nuevos medios pronto se utilizaron radicalmente, como exponer rápidamente las mentiras políticas y los escándalos que anteriormente habrían permanecido ocultos, y finalmente jugaron un papel crucial en la activación y coordinación de los movimientos de la Primavera Árabe y la Ocupación de 2011. Una década más tarde, ellos se han convertido en rutina para una gran parte de la población mundial.

Como resultado, esta es la primera vez en la historia que un evento tan trascendental ha tenido lugar y prácticamente todos en la tierra lo saben al mismo tiempo. Y se está desarrollando mientras que gran parte de la humanidad está obligada a quedarse en casa, donde apenas pueden evitar reflexionar sobre la situación y compartir sus reflexiones con los demás.

millones de personas están utilizando esta pausa para investigar y criticar los fiascos del sistema, y ​​lo están haciendo en un momento en que prácticamente todos los demás en el mundo están obsesivamente centrados en los mismos problemas. Creo que esta primera discusión global sobre nuestra sociedad es potencialmente más importante que la crisis particular que la desencadenó.

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Venezuela: The Card Game Under the Table

Rafael Uzcátegui

The incident of the failed incursion raises Juan Guaidó’s crisis of representation, due to his insistence that “all options are on the table.” To overcome this, he must mend his authority by regaining the confidenceof and connection to all democratic sectors of the country.

The Venezuelan conflict has reached such a level of severity that it threatens to definitively erode the figure of Juan Guaidó after the initial links found between advisors in his inner circle with the American ex-Green Beret Jordan Goudreau, who led a failed insurrection on the coast of the country.

Guaidó’s political survival depends not only on his capacity to rebuild what was already a fragile alliance of political parties to promote a transition to democracy, but also on his ties to the country’s civil society, which today is debating whether or not to distance itself from the man designated “Interim President” by the National Assembly.

For several years the Venezuelan people have lost their capacity to be surprised. Because of this, on May 3, when it became clear that the government of Nicolás Maduro had intercepted a boat of individuals who attempted to initiate an insurrectional campaign against the Miraflores presidential palace, the first reactions on social media were of skepticism.

Under the state of emergency, which has imposed a quarantine on the entire country since February 13, the news has not stopped coming: a judicial decision by the United States to offer millions of dollars in reward money for information that leads to the capture of Nicolás Maduro and his inner circle; the declassification of images of UFOs by the Pentagon; the return of thousands of Venezuelan migrants; the scarcity of gasoline across the entire country; the conflict between Miraflores and the most important national producers of food, and a multi-day clash between criminal groups for control of the largest neighborhood in Eastern Caracas.
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Venezuela: El juego de cartas bajo la mesa

Rafael Uzcátegui
Especial para La Silla Vacía (Colombia)

Juan Guaidó ha repetido que para solucionar la crisis venezolana “Todos los escenarios estaban sobre la mesa”. A raíz de la vinculación de sus asesores en la fallida incursión armada por la costa uno de ellos, J.J. Rendón, declaró que esa frase finalizaba con “…y debajo de la mesa también”. El incidente parece aumentar la crisis de representación del actual presidente de la Asamblea Nacional. Para superarla debe recomponer su autoridad y vinculación con todos los sectores democráticos del país.

El conflicto venezolano ha alcanzado un nivel de gravedad tal que la conmoción amenaza con erosionar definitivamente la figura de Juan Guaidó, luego de la vinculación inicial de funcionarios de su entorno con un ex boina verde norteamericano, Jordan Goudreau, que liderizó un fallido hecho insurreccional en las costas del país. La supervivencia de Guaidó no depende únicamente de su capacidad para reconstruir lo que de por sí era una frágil alianza de partidos políticos para promover la transición a la democracia, sino también su vinculación con la sociedad civil del país, que hoy debate la conveniencia o no de desmarcarse de quien ha sido designado “Presidente Interino” por la Asamblea Nacional.

Ante las dramáticas circunstancias actuales el argumento de “no dar armas a Maduro” está debilitándose como contención para inhibir la crítica pública legítima y argumentada al liderazgo opositor

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Estado de alarma, disciplina y silencio absoluto

Rafael Uzcátegui

El lunes 4 de mayo, cuando aún se desarrollaba un confuso hecho insurreccional en las costas venezolanas, Provea reiteró una serie de principios a través de sus redes sociales, que generaron una virulenta respuesta de los altos funcionarios del gobierno de facto. ¿Qué decían los mensajes? 1) Ante el cierre de los canales pacíficos de la resolución del conflicto Maduro estimulaba escenarios de violencia; 2) Provea sólo apoyaría mecanismos pacíficos para la transición a la democracia; 3) La comunidad internacional debe rechazar salidas de fuerza, aumentando mecanismos diplomáticos de presión y 4) Las personas que habían sido detenidas en los hechos no debían ser víctimas de torturas, desaparición forzada o ejecución extrajudicial. Estos mensajes, o con variantes habían sido publicados en otras oportunidades en los últimos meses. ¿Por qué precisamente ahora generaron esa furiosa criminalización? Por ahora nuestra respuesta es: La naturaleza del conflicto esta variando cualitativamente.

El decreto de estado de alarma ha generado mecanismos de control que, en otros lados, hemos calificado somo “soñados” por el bolivarianismo como dispositivo de dominación de los venezolanos: Aumentando la separación, aislando a los individuos para que sean incapaces de la acción colectiva en el espacio público, incrementando los niveles de censura y autocensura, militarizando el control territorial de los principales centros urbanos, aumentando la estatización de la vida cotidiana, Los resquicios de disentimiento que conocíamos antes de la epidemia están siendo eliminados progresivamente. Por ello tenemos casos de médicos detenidos por haber denunciado en sus chats privados no haber contado con los implementos necesarios en el hospital donde desempeñan sus labores, o ciudadanos detenidos por haber publicado en Instagram su descontento por la escasez de gasolina. Y esto es así por que la situación extraordinaria derivada por el Covid-19 esta siendo utilizada como un ejercicio de disciplinamiento por parte de las autoridades para normalizar el silencio absoluto y la inhibición para expresar el descontento. Para plantearlo en otros términos, el Coronavirus ha permitido desplegar una nueva situación extraordinaria que, lamentablemente creemos, permanecerá luego de la epidemia. Aprovechando las circunstancias la dictadura, si cabe el término, está endureciéndose.

Aunque se rechace las opciones violentas, como es nuestro caso, los hechos están allí. Se ha materializado la opinión de un sector de la sociedad venezolana, que opinaba que eran las opciones de fuerza las que cambiarían la correlación de fuerzas y catalizarían el cambio. Siendo así, estaríamos entrando en una peligrosa fase que incluye la lucha armada que generará reposicionamientos en los diferentes sectores nacionales e internacionales, especialmente en los del gobierno de facto, que responderá con espíritu de cuerpo frente a la amenaza de agresión. Esta nueva realidad reforzaría la descrita en el párrafo anterior.

No sólo se pueden apelar a razones morales para rechazar la violencia. Una transición provocada por un hecho de fuerza, razonamos, no será el inicio de un proceso político para dejar atrás las causas y consecuencias del autoritarismo, sino que será una continuación del conflicto. Habrá que insistir en la promoción de mecanismos políticos y ciudadanos en lo que creo será un escenario con características cualitativas diferentes a las que existían antes de la epidemia. No será fácil en medio de tanta incertidumbre, pero definitivamente es el camino.

(*) Sociólogo y Coordinador General de Provea