El rock del cuartel

Para el próximo fanzine Humano Derecho queremos hacer una línea de tiempo con la actuación de bandas internacionales de rock en las tarimas del gobierno bolivariano. Por acción u omisión estas agrupaciones musicales aportaron para la construcción de la hegemonía política del autoritarismo, primero, y luego de una dictadura. Además, esta cronología vuelve a abrir la discusión si los artistas son completamente ajenos a los gobiernos que los contraten para los que tocan.

Por favor, si hace falta alguna presentación u concierto, pónmelo en los comentarios de este post. Gracias! El orden es la banda, ciudad de presentación, nombre del evento, sitio del mismo y, finalmente, el ente estatal que pagó la actividad

2017

Cactus, Maracay (Gillmanfest, Teatro de la Opera). Consejo Federal de Gobierno.

Tierra Santa, Caracas (Gillmanfest, Poliedro de Caracas). Consejo Federal de Gobierno.

2016

Skatalites, Caracas (Suena Caracas, Teatro Municipal). Alcaldía de Caracas

ANIMAL, Caracas (Suena Caracas, Parque Hugo Chávez). Alcaldía de Caracas

Obus, Caracas (Gillmanfest, Poliedro de Caracas y Teatro Teresa Carreño). Ministerio de Cultura, Alcaldía de Caracas y Consejo Federal de Gobierno.

2015

Vicentico, Caracas (Suena Caracas, Plaza Diego Ibarra). Alcaldía de Caracas

La Ley, Robi Draco Rosa; Caracas (Suena Caracas, Parque Los Caobos). Alcaldía de Caracas

Los Auténticos Decadentes, Caracas (Suena Caracas, Teatro Municipal). Alcaldía de Caracas

Guerra Santa, Caracas (Suena Caracas, Parque Los Caobos). Alcaldía de Caracas

Bersuit Vergarabat, Caracas (Suena Caracas, Teatro Municipal). Alcaldía de Caracas

No te va a gustar, Caracas (Suena Caracas, Teatro Nacional). Alcaldía de Caracas

Brujería, Caracas (Suena Caracas, Poliedro de Caracas). Alcaldía de Caracas

Bahiano, Caracas (Suena Caracas, Teatro Nacional). Alcaldía de Caracas

Angelus Apatrida, Mérida (Gillmanfest, Complejo Deportivo 5 Aguilas Blancas). Ministerio de Cultura, Consejo Fedearl de Gobierno y Alcaldía de Mérida.

Ratos de Porao, Caracas. (Gillmanfest, Plaza Diego Ibarra). Ministerio de Cultura y Alcaldía de Caracas.

ANIMAL, Maracay (Gillmanfest, Parque de Ferias San Jacinto). Gobernación de Aragua, Consejo Federal de Gobierno y Alcaldía de Girardot.

Malón, Carirubana (Gillmanfest, Polideportivo Manaure). Consejo Federal de Gobierno, Gobernación de Falcón y PDVSA.

2014

Café Tacuva, Caracas (Suena Caracas, Plaza Diego Ibarra). Alcaldía de Caracas

Bersuit Vergarabat, Caracas (Suena Caracas, Teatro Nacional). Alcaldía de Caracas

Carcass, Guerra Santa, Masacre y Rata Blanca, Caracas (Suena Caracas, Poliedro de Caracas). Alcaldía de Caracas

Aterciopelados, El Cuarteto de Nos; Caracas (Suena Caracas, Plaza Diego Ibarra). Alcaldía de Caracas.

Soziedad Alkoholica, Acarigua (Gillmanfest, Estadio de Beisbol “Bachiller Julio Hernández Molina”). Consejo Federak de Gobierno y Gobernación de Portuguesa.

Sherpa, Caracas (Gillmanfest, Poliedro de Caracas). Alcaldía de Caracas, Ministerio para la Juventud, PDVSA.

2013

Annhilitator, Mérida (Gillmanfest, Plaza de Toros). Gobernación de Mérida.

Saxon, Caracas (Gillmanfest, Plaza Diego Ibarra). Alcaldía de Caracas.

2012

Sepultura, Maracay (Gillmanfest, Parque de Ferias San Jacinto). Gobierno Bolivariano de Aragua, Cantv.

Fear Factory, Valencia (Gillmanfest, Parque Recreacional Sur). Alcaldía de Valencia.

Destruction y Tren Loco, Caracas (Gillmanfest, Plaza Diego Ibarra). Ministerio de Cultura, Alcaldía de Caracas.

Manu Chao, Caracas (Plaza Diego Ibarra) y Maracaibo (Estadio Luis Aparicio). Ministerio de Cultura.

2011

Uriah Heep, Caracas y Maracay (Gillmanfest, Teatro Teresa Carreño y Parque de Ferias San Jacinto). Ministerio de Cultura.

Kraken, Maracay (Gillmanfest, Parque de Ferias San Jacinto). Ministerio de Cultura, Gobierno Bolivariano de Aragua.

Over Kill y Rata Blanca (Gillmanfest, Avenida Perimetral). Gobernación de Sucre.

Brujería, Cabimas (Gillmanfest, Estadio de Beisbol Víctor Davalillo). Alcaldía Bolivariana de Cabimas.

Rata Blanca, Barquisimeto (Gillmanfest, Complejo Ferial Biocentenario). Ministrerio de Cultura, Alcaldía de Iribarren, Instituto Nacional de Juventud

2010

Tim Ripper Owens, Maracay (Gillmanfest, Parque de Ferias San Jacinto). Gobernación de Aragua, Alcaldía de Girardot.

Lujuria, Maracay (Gillmanfest, Parque de Ferias San Jacinto). Alcaldía de Girardot, Instituto Nacional de Juventud, Ministerio de Comunicación e Información.

Todos Tus Muertos, Caracas (Día Internacional de los Jóvenes, Plaza Venezuela). Instituto Nacional de la Juventud

 2008

Dios Salve a la Reina, Barinas (Gillmanfest, Ciudad Deportiva Antonio José de Sucre). Fondo Unico Social, Gobernación de Barinas, Pequiven, Misión Ché Guevara.

Megadeth y Testament, Valencia (Gillmanfest, Polideportivo Misael Delgado).  Gobernación de Carabobo, Fondo Unico Social, Instituto Nacional de Juventud, Misión Che Guevara, Venetur, Pequiven.

2007

Rata Blanca y Kraken, Valencia (Gillmanfest, Complejo Deportivo Bicentenario Simón Bolívar). Gobernación de Carabobo, Instituto Nacional de Juventud

2006

Dios Salve a la Reina, Puerto La Cruz (Gillmanfest, Paseo Colón). Gobernación de Anzoátegui.

Manu Chao, Poliedro de Caracas. Alcaldía Mayor Caracas

2005

Paul Dianno, Valencia (Gillmanfest, Complejo Deportivo Bicentenario). Ministerio de Cultura, Gobierno Bolivariano de Carabobo.

Cuando la providencia sale al paso

Rafael Uzcátegui

En la década de los 80´s, en las postrimerías de los años de vacas gordas, los venezolanos que no podían ir a Miami se iban de shopping a Cúcuta. En mi caso, la relación con el Norte de Santander provenía de la ascendencia andina. Comprar en Almacenes Ley o Tía, dormir en hoteles con aire acondicionado y, en general, caminar por calles de un un país ajeno fue lo más cercano a Disneylandia que tuvo mi generación clase media provinciana de infantes venecos. El bolívar era un Gulliver frente al peso colombiano y quienes lo llevábamos para gastar cruzando el Puente Internacional Simón Bolívar, eramos literalmente dioses. Para los venezolanos, pero especialmente para los habitantes del lado colombiano, esto siempre iba a ser así. Nadie se podía imaginar que dos décadas después los papeles se intercambiarían. Y tan dramáticamente.

La explosión de la debacle económica ha generado que la diáspora sea la última de las crisis que los gobiernos de la región deban afrontar. Los venezolanos en Colombia se han convertido en la principal corriente migratoria del hermano país en toda su historia. Los que tienen con qué, aterrizan en el aeropuerto internacional El Dorado, de Bogotá. Para el resto, el principal punto de entrada, el 48% del total, es por Cúcuta. En la ciudad hacen lo que sea para ganarse unos pesos, algunos con la ilusión de continuar más adentro su búsqueda de un futuro. Si desean viajar a otra ciudad, deben sellar su pasaporte en migración Colombia mostrando un pasaje. En la urbe con mayor desempleo de Colombia, los venezolanos son limpia vidrios, venden agua en los semáforos y ofrecen en la calle cualquier producto traído del otro lado.

Una de esas tardes calurosas del Norte de Santander, José David Caña Pérez, sacerdote de la parroquia San Pedro Apostol de La Parada, escuchaba con atención el llamado del Papa Francisco sobre la misericordia con los migrantes alrededor del mundo. Su figura, morena y generosa, se puso manos a la obra. Junto a sus parroquianos comenzó a montar una olla de sopa para 100 comensales, que comenzó a ser repartida a las familias de venezolanos que cruzaban el puente con intenciones de quedarse. Aquel improvisado comedor popular rápidamente se divulgó entre quienes sus miles de bolívares, ahorrados con sacrificio, se diluían en unos pocos pesos. La demanda, y las preocupaciones del padre Cañas, crecieron como la espuma de una Cerveza Cristal recién servida en el agobiante calor cucuteño. Aquella nueva responsabilidad lo agobió al punto de tomar la decisión de cerrar el comedor. Días antes de bajar la santamaría, mientras José David decidía cómo informar la clausura, escuchó a una chiquita de 8 años expresar frente al plato de comida “¡Gracias Dios mío por no dejarnos morir”. Con su acento, el padre preguntó: “Mamita, ¿Qué le pasó?”. La niña le contó que tenía 4 días viajando por tierra desde el centro de Venezuela. Que no habían comido nada durante el trayecto, pero tenían la esperanza que si llegaban a la frontera la iglesia les iba a dar de comer. Con lágrimas en los ojos, que se repiten que cada vez que lo recuerda, José David Caña Pérez decidió que no podía dejar de ayudar a los venezolanos, aunque la vida se le fuera en ello.

Sin embargo, la vida le ha sido generosa, y el padre David se lo atribuye al poder benefactor de lo que hoy se llama “Casa de Paso Divina Providencia”, que cada día reparte casi dos mil platos de comida a los migrantes venezolanos, priorizando por niños, mujeres embarazadas y abuelos. Un equipo de 70 voluntarios, de los cuales 25 son venezolanos, administran la obra caritativa cuyos costos al mes son de 100 millones de pesos –casi 35 mil dólares-, incluyendo los 400 mil pesos del alquiler de esa casa con un patio tan amplio que permite que los comensales puedan estar cómodamente sentados. Ese comedor funciona en base a donaciones, que no han parado de llegar. Incluyendo la de sus feligreses que aumentan mes a mes sus contribuciones. Desde que las hacen sus propios negocios han mejorado, y se lo atribuyen a la Casa.

Cuando estuvimos de visita en el comedor, observando las colas de ancianos y niños que esperaban su turno, el padre Cañas nos decía que con 1 dólar se le daba “desayuno y almuerzo a un hermano venezolano”. Lo mínimo que podíamos hacer, le prometimos, era intentar que la diáspora venezolana colaborara. Por eso este texto.

Los aportes económicos para apoyar la Casa de Paso Divina Providencia se pueden consignar en la Cuenta de Ahorros Bancolombia: 08865722720,a nombre de la Diócesis de Cúcuta, NIT 890500597.

En caso que soliciten información adicional para donaciones desde el extranjero:
Código Swift: COLOCOBM (en caso que le pidan 11 dígitos indicar que se agreguen tres X, es decir, queda COLOCOBMXXX).
A nombre de Diócesis de Cúcuta NIT: 890500597-1
Dirección: Av. 1 27 131 San Rafael
E-mail: diocesisdecucuta@gmail.com
En caso que soliciten la dirección de Bancolombia: Cl. 4 #3-24, Cúcuta, Norte de Santander
@fanzinero

Entrevista en El Comercio (Perú): “Ahora hay más pobres en Venezuela que cuando llegó Chávez”

Renzo Giner

“Siempre habrá una luz por la que luchar. Pelearé el tiempo que sea de pelear. Aunque solo ves oscuridad, esto va a cambiar. No puede durar más”, dice el coro de “Molotov” canción de Doctor No, una de las 16 bandas venezolanas que participan en el disco “Rock contra la dictadura”, un proyecto liderado por la organización Provea.

—Como coordinador de Provea has llegado a Lima para entregar el disco a los asistentes a la Cumbre de las Américas…
Las organizaciones de derechos humanos hacemos muchas cosas con un alto contenido técnico, que son importantísimas, como los informes, pero no tan masivas. Los referentes de los jóvenes están en las series, videojuegos, novelas gráficas. Tuvimos la necesidad de dialogar con ellos.

—¿Cómo lo hicieron?
Comenzamos con una radio por Internet asociados con una ONG digital de jóvenes. Luego tuvimos un contacto mucho más cercano con gente que cantaba sobre lo que pasaba en Venezuela.

—Y ahí nació el disco…
Hay algo interesante. Hugo Chávez tuvo la buena idea, en algún momento, de convertirse en un movimiento social, con íconos, una estética y canciones. Por diferentes razones, el gobierno de Maduro ya no es un movimiento, solo ejerce el poder para quedarse de forma indefinida. Del otro lado, en cambio, el grupo que está intentando que vuelva la democracia a Venezuela ha pasado a ser un movimiento. Ellos aportan canciones y encuentros para la ciudadanía. Ahora no solo hay bandas de rock sino artistas un poco más conocidos como Nacho o Franco de Vita que están siendo parte de esto. Esas bandas fueron las que confiaron en nosotros.
Seguir leyendo “Entrevista en El Comercio (Perú): “Ahora hay más pobres en Venezuela que cuando llegó Chávez””

La renuncia

Rafael Uzcátegui

Me puedo equivocar, pero hasta el momento en que esto se escribe las evidencias sugieren que Nicolás Maduro será proclamado la noche del 20 de mayo como presidente por un período de 6 años. Ya en octubre de 2016, cuando se tomó la decisión de postergar los procesos electorales en curso (Referendo Revocatorio y Elecciones Regionales), fui parte de los que opinó que el gobierno había tomado la decisión –tras la experiencia de diciembre de 2015-, de no convocar elecciones hasta que tuviera la garantía de ganarlas, aunque no contara con los votos.

Las elecciones realizadas bajo la Constituyente han dinamitado la confianza en un sector importante de la ciudadanía sobre la capacidad del voto para expresar la opinión del soberano sobre los rumbos del país. Las candidaturas opositoras no pudieron revertir esta opinión. Tampoco plantearon una estrategia adicional al deseo del aluvión de votos, que convirtiera la materialización del fraude en una crisis de legitimidad para el nuevo gobierno.

¿Cómo enfrentar el repliegue, la desazón y la depresión del 21 de mayo? Proponiendo un camino presente en la Constitución. El artículo 233 de la Carta Magna expresa: “Serán faltas absolutas del Presidente o Presidenta de la República: la muerte, su renuncia, la destitución decretada por sentencia del Tribunal Supremo de Justicia, la incapacidad física o mental permanente certificada por una junta médica designada por el Tribunal Supremo de Justicia y con aprobación de la Asamblea Nacional, el abandono del cargo, declarado éste por la Asamblea Nacional, así como la revocatoria popular de su mandato. Cuando se produzca la falta absoluta del Presidente electo o Presidenta electa antes de tomar posesión, se procederá a una nueva elección universal, directa y secreto dentro de los treinta días consecutivos siguientes”.  Un movimiento amplio e incluyente de la sociedad exigiendo la renuncia de Maduro es la manera para que en corto plazo haya elecciones y la voz del pueblo sea escuchada.

Un movimiento nacional por la renuncia de Maduro podría enfrentar la matriz de opinión que, ante la ausencia de otros mecanismos de resolución del conflicto, están apostando por salidas insurreccionales con la participación de miembros de las Fuerzas Armadas, locales o extranjeras. Y esto no es comentarios de los políticos más estridentes, sino que ha venido ganando terreno en los sectores populares. Hay piensa que es una propuesta más prágmática de la renuncia. No obstante, es una declaración de impotencia para quien la enarbola. Es reconocer que no puede hacer nada para influir en los destinos del país. Y en nuestra opinión hay muchísimo por hacer, en vez de esperar a militares salvadores de cualquier nacionalidad. @fanzinero (Escrito para Tal Cual el 16.05.18)

Provea: Sanciones a violadores de DDHH sí; sanciones que aumenten el hambre no

Logo-ProveaEn opinión del Programa Venezolano de Educación-Acción en Derechos Humanos (Provea), las cifras divulgadas por el Consejo Nacional Electoral (CNE) no corresponden con lo ocurrido el 20 de mayo. El gigantesco fraude electoral, que intenta mantener en el poder a un gobierno no democrático, está siendo desconocido por diferentes actores de la comunidad internacional, quienes han anunciado el aumento de las sanciones diplomáticas. Provea advierte que los estándares internacionales en derechos humanos rechazan cualquier tipo de decisión que aumente la violación de los derechos económicos, sociales y culturales (DESC) de la población, lo cual puede ocurrir en Venezuela si las sanciones o restricciones impuestas exceden a los funcionarios involucrados en delitos o violaciones de derechos humanos.

En 1997 el Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (DESC) de Naciones Unidas realizó su Observación General número 8 al Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (PIDESC), referido especialmente a las sanciones económicas, estableciendo que “independientemente de las circunstancias, esas sanciones deben siempre tener plenamente en cuenta las disposiciones del PIDESC”.

De esta manera, los estándares internacionales de derechos humanos no cuestionan la necesidad de imponer sanciones en casos de amenazas a la paz o la ruptura del orden democrático interno que amenace los derechos de la población, sino que exige “distinguir entre el objetivo básico que se persigue al ejercer una presión política y económica sobre la minoría gobernante del país para persuadirla a que respete el derecho internacional y la imposición colateral de sufrimientos a los grupos más vulnerables del país”.

Seguir leyendo “Provea: Sanciones a violadores de DDHH sí; sanciones que aumenten el hambre no”