Repolarización e impotencia en la Venezuela de 2019

Rafael Uzcátegui

En abril de 2002 fui uno de los que difundió un comunicado sobre el golpe de Estado titulado: “Ni Chávez ni Carmona”. Hoy, 16 años después, algunas personas promueven una toma de postura similar, expresada como “Ni Maduro ni la MUD”. ¿Es plausible, década y media después, mantener esta misma situación?, ¿El contexto y las circunstancias siguen siendo similares?

En el año 2002 éramos testigos de una disputa por la hegemonía entre dos grandes grupos, diferenciados ideológicamente, la nueva burocracia bolivariana y aquella que había sido desplazada del poder. De manera aluvional, el chavismo había conquistado importantes adhesiones de diferentes sectores del país. Tenía bajo su control a importantes sectores del Estado, influía en las Fuerzas Armadas, perfeccionaba el aparato comunicacional estatal, comenzaba a crear su propio empresariado, la figura de Hugo Chávez poseía una gran capacidad de convocatoria y promovía una promesa de país que, en ese momento, estaba contenida en la Constitución de 1991. Por su parte la oposición, nucleada en lo que era la Coordinadora Democrática (CD), tenía participación y control de algunos pedazos del Estado, poseía un aparato comunicacional privado a su servicio, era respaldado por un sector importante del empresariado, tenía contactos con algunos sectores de las Fuerzas Armadas y se mantenía aferrado al imaginario simbólico y cultural de la Venezuela del pasado. Como yo mismo lo hice durante esos años, tenía pleno sentido de plantear la existencia de una polarización sociopolítica que reducía el conflicto a la existencia de dos únicas identidades, ser “chavista” o “antichavista”, cada uno con una supuesta connotación ideológica, que negaba cualquier otra posible representación identitaria. En esos momentos personas como yo no teníamos un lugar en el mapa político del momento, que comenzó a configurarse gaseosamente años después bajo la etiqueta “Ni-Ni”. Hasta el año 2015 las características de los Ni-Ni fueron objeto de un intenso debate, comenzando a aparecer en las encuestas de opinión y siendo uno de los sectores electorales atesorados en las campañas electorales sucesivas.

En el año 2006 fui parte del esfuerzo por promover un tipo de oposición diferente al nucleado en la CD, cuyos contornos fueran nítidamente de izquierda, como luego se configuró bajo el mandato de Rafael Correa en Ecuador. De aquella inquietud surgió el Foro Social Alternativo, un espacio antagonista del Foro Social Mundial organizado por el gobierno en Caracas en enero de ese año, así como el grupo de opinión “Insurgentes” para rechazar la propuesta de reforma constitucional del año 2007. Salvo estas reacciones esta oposición de izquierda no prosperó, diluyéndose en la diatriba polarizada y electoralizante del momento. Con todas y sus imperfecciones, no obstante, podíamos actuar en el marco de una democracia e invocando libertades democráticas como la libertad de expresión o la libertad de reunión.

La muerte de Hugo Chávez cambió todo. El bolivarianismo se quedaba sin su único y principal referente, ya nada sería igual para un modelo de gobernabilidad basado en el culto a la personalidad. En su primera elección sin el caudillo el chavismo sacó menos del 2% de diferencia sobre la oposición, por lo que era previsible que ante la continuidad del tipo de gestión fuera cuestión de tiempo convertirse en minoría electoral. Diciembre de 2015 lo confirmó. Lo que fue sorpresivo de los resultados fue el grado de rechazo, pues como se recordará la coalición oficialista obtuvo dos millones de votos por debajo de la opositora, su peor resultado comicial en toda su historia. Para mantenerse en el poder el chavismo tomó la decisión, sencillamente, de convertirse en una dictadura.

La muerte de Chávez primero, y luego la transformación de lo que era una democracia cada vez más mínima en una dictadura moderna, provocó un reacomodo de los actores políticos. Lo más importante fue la aparición de corrientes chavistas, cada una con un adjetivo diferente (“originarias”, “críticas”, “auténtico”) que se distanció de Nicolás Maduro. Algunos de estos chavismos o ex chavismos pasaron a coordinar esfuerzos con la oposición tradicional para exigir el restablecimiento de la Constitución y de la propia democracia. La polarización, entonces, dejó de ser ideológica para ser una confrontación entre dos modelos de gobierno: Democracia contra Dictadura. Como anarquista, para hablarlo en esos términos, me puedo reconocer dentro de quienes buscan una radicalización o intensificación de la democracia, llamémosla “democracia directa” si queremos, pero democracia al fin. Ya puedo actuar, necesariamente con otros diferentes a mí, para volver a un piso común –la democracia- que permita todas las alteridades posibles.

Con todo el desprestigio alentado por el chavismo es casi imposible plantear algún tipo de “salida por la izquierda”. La pureza ideológica, además de falsa para el caso venezolano –quienes hoy hablan de “Ni Maduro ni Mud” fueron hasta, antes de ayer o ayer mismo, corresponsables del autoritarismo desenfrenado de nuestros días-, condena a la impotencia y la inacción frente a lo que sucede. Los actores sociales y políticos son los que son, y con ellos habrá que empujar volver a un momento que nos permita caminar hacia la promoción de cualquiera de los valores que defendamos, y su materialización en formas de organización comunitaria alternativas. Incluso me atrevería a sugerir que quienes plantean su posicionamiento de esta forma, Ni Maduro ni MUD, están enmascarando la gravedad de la situación venezolana al mantener a esos dos actores en el mismo plano, cuando no lo están en el control y ejercicio de los poderes fácticos que nos condenan a la pobreza y la estatización de la vida cotidiana.

No estoy planteando el mimetizarse con nadie. Usted siga promoviendo la identidad, sueños y aspiraciones que desee. Pero hay que ser honesto para reconocer que bajo el mantenimiento de la dictadura madurista no hay posibilidades para los proyectos autonómicos en lo económico o en lo político, lo cual solo será de nuevo posible en ese espacio, impreciso, en construcción y en disputa permanente, llamado democracia, que debe ser alcanzado por gente que piensa diametralmente diferente actuando de manera conjunta. Y qué bueno que eso sea así.

Lecciones aprendidas sobre discusiones en redes sociales (A propósito de un intercambio con Jeudiel Martínez)

Rafael Uzcátegui

Las redes sociales como twitter son conversaciones permanentes en una arena pública, donde hay posibilidades múltiples de interacción. La desmoralización como consecuencia de lo que pretende ser un segundo período presidencial de Nicolás Maduro, pero también por la crisis de representatividad tras la derrota en la rebelión popular del año 2017 ha intoxicado el nivel de las conversaciones en la red del pajarito. Por esta razón comparto las lecciones que he aprendido sobre el debate en plazas digitales, por si son de utilidad a cualquier interesado. Pero también como registro público tras la desnaturalización de un intercambio reciente que tuve, cuyo interlocutor prefirió abandonar la discusión para divulgar una curiosa versión sobre la argumentación mutua y sobre mi persona.

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Este fue el tuit que inició el intercambio, del pasado 18 de noviembre. Contextualizo. Jeudiel Martínez es una persona que conozco de mis días de estudiante de Sociología, finales de los 90´s y comienzos del 2000. Con el inicio del bolivarianismo en el poder, cada uno tomó un rumbo diferente. No tuve mayor contacto con él, hasta que comencé a leer algunos textos recientes donde cuestionaba al chavismo. Su tuit me llegó por el RT de una cuenta que sigo.

En su tuit JM plantea el dilema de las identidades políticas cuyo prefijo es el “anti”: La simplificación del conflicto en dos mundos, internamente coherentes, de supuestos valores irreconciliables. Aunque nunca me he identificado con la identidad política “antichavista”, sugerir que todos los que se nombran de esa manera (hoy una mayoría del país, por cierto), tengan esa visión de las clases populares es una generalización falsa y tramposa, pero consecuencia de una lógica de polarización, de deshumanización del contrario, que no es exclusiva del “antichavismo”, sino que ha sido transformada en política del Estado desde 1999 hasta la fecha. Aunque son actitudes igualmente reprochables, no se puede colocar en el mismo plano de responsabilidad al “antichavismo” al “antiescualidismo”, que es política oficial, ejecutada con recursos públicos y ha generado múltiples violaciones de DDHH. Esta era la idea principal en mi respuesta: Como característica del populismo boliviariano, la antipluralidad (Como lo plantea Cesar Garavito y Krizna Gómez desde Colombia), el chavismo promovió, también, esta visión simplificadora y maniquea del conflicto. Como ejemplo concreto coloqué el sitio web http://www.antiescualidos.com, cuyo nombre lo dice todo, creado a partir del golpe de Estado del año 2002, y (sin decirlo, pero como referencia que esperaba él entendiera), JM había participado.

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En su respuesta JM obvia mi argumento y recurre a una estrategema típica, y lamentablemente recurrente, en redes sociales: No discutir el contenido, el mensaje concreto, intentando atacar al mensajero, en este caso colocandolo en minusvalía, personal e intelectual: “Ademas, estas completamente fuera de tu liga”. Además del trato informal “Lito” (un sobrenombre familiar) y “chamo”.

Una lección aprendida, como dijo alguna vez un presentador de televisión cuyo nombre no quiero acordarme, es “en un debate público quien se molesta pierde”. Twitter es como una discusión entre dos, o mas, personas, con un montón de gente escuchándola. O se intenta convencer al interlocutor de lo contrario en lo que esté equivocado, o sencillamente se usa la conversación para exponer y remarcar al auditorio las ideas que te interesen. La segunda lección de oro, no siempre fácil, es obviar los ataques personales y adjetivos descalificativos, y continuar centrado en los argumentos.  Por tanto insistí: La lógica polarizante no es patrimonio de la “oposición”, sino también del chavismo en el poder, cuya responsabilidad en sus consecuencias negativas es mucho mayor. La idea entonces fue: En el 2002 un sitio web en el que participabas promovió, en su forma y fondo, la criminalización de todo lo que disentía del chavismo bajo la categoría criminalizante “escuálidos”. Esa categoría fue defendida en su tiempo por JM, a raíz de un debate público sobre la creación de un Centro de Medios Independientes (Indymedia) en Venezuela, alrededor del año 2003, que finalmente terminó siendo gestionado, sin independencia editorial, por personas que en aquel momento hacían vida alrededor de los llamados “Medios Comunitarios y Alternativos”, agrupados en lo que se llamó ANMCLA, defensores,y financiados directa e indirectamente, por el gobierno. “Antiescualidos” decía ser lo contrario de los medios privados de comunicación, por lo que se promocionaba como un medio “gestionado colectivamente”. Por aquellos días Antiescualidos.com publicó una lista de personas a las que calificaba de “escuálidos”, cosa que recuerdo perfectamente por que yo era uno de los nombrados, junto a mi sitio de trabajo en aquel entonces. Y esa singular práctica, bajo el amparo del nuevo Estado bolivariano.

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JM refuta tangencialmente el argumento anterior: “Yo no publiqué ninguna lista”, insistiendo en el peor adjetivo descalificativo para un ucevista izquierdista de los 80´s: “Policía”. Otra estrategia retórica que hay que eludir es la sugerencia que uno no tiene razón y que cualquier conversación al respecto es una pérdida de tiempo. Sobre el argumento inicial, la promoción de la polarización desde el Estado y la criminalización de la disidencia, JM sugiere que fue algo que ocurrió “después”, que en sus inicios no estaba, y de cuya lógica el no habría participado, sino que emergió en tiempo de desnaturalización del proyecto cuando él ya no formaba parte de él.

Mi respuesta apelaba a un hecho: En los inicios del “proceso”, cuando se estaban generando los cimientos de lo que sería después, en su papel de intelectual orgánico al servicio del gobierno bolivariano en el año 2002, argumentó públicamente, también por vías digitales, que hablar de “escuálido” -un término promovido desde el pináculo del poder contra sus contrarios, era similar a hablar de “fascista”. Por tanto el nombre Antiescualidos no era criminalizador ni discriminatorio, sino que tenía un valor político similar a decir “Antifascista”. La lógica subyacente, por tanto, sería: Si los escuálidos son fascistas, gestionar una web donde se publiquen sus nombres, apellidos y sitios de trabajo era una suerte de “justicia popular y revolucionaria”.

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La respuesta de JM no tiene desperdicio. Tras ser presa de la lógica política que se ayudó a crear y consolidar, la victimización, la descalificación personal (maldito policía) en base a una supuesta minusvalía intelectual: “pequeño contrahecho”, no tener talento, sin capacidad de tener una idea. En una proyección subconciente, publicar listas para que la “justicia popular” actúe, insinua que mi trabajo sería marcar a personas para ser agredidas, me imagino, por la “turba antichavista” a la cual alimento y pertenezco.

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Como la respuesta hablaba más de quien la escribía que a quien estaba dirigida, mi último tuit era una reflexión, para quienes estuvieran leyendo, sobre la autocrítica de quienes ayudaron a crear y consolidar las prácticas políticas del chavismo en el poder, que incluso terminaron devorando a sus propios hijos. Me despedí cordialmente -lo cortes no quita lo valiente-, JM no respondió, y di el intercambio por concluido.

Mes y medio después, por una lista de WhatsApp, conozco un texto que por otras redes sociales JM ha difundido sobre este intercambio, sin aludir a la discusión en sí, y haciendo una valoración que pretende generar animadversión sobre mi persona. Cito el texto completo. Saquen ustedes sus propias valoraciones:

“Contaré una anécdota que no es personal. Dos en realidad. Es sobre el resentimiento venezolano. Si, es bastante de mal gusto hablar en primera persona pero encontrarán que, en este caso, se justifica:

Allá en 2014 trabajaba en el ministerio de las comunas y fui despedido por Iturriza, entonces ministro. Luego averigué que me habían botado por ser “escuálido como Erik del Búfalo”. En ese momento la crisis apenas empezaba y la cosa no me afectó mucho, en realidad quería dejar de trabajar para el estado y el salario era tan bajo que tenía tiempo haciéndolo solo para que mi madre tuviera el seguro -aunque el bono alimentario ayudaba. Pero no era un buen trabajo así que todo bien. Uno sabe que, para los chavistas, uno no puede ser otra cosa que un antichavista, un escuálido. No se que piensan mis pocos amigos chavistas pero estoy seguro que deben pensar algo así, gente como la de Misión Verdad debe estar honestamente convencida de que a uno le paga la USAID. Para otros solo es un anticomunista más.

Entonces eso debería ser todo ¿no?: escuálido y anticomunista. Pues no.

Ya me había pasado en 2001-2002 que, cuando estábamos movilizados contra el golpe, gente del Partido Bandera Roja había empezado a decir que trabajaba para la policia politica, entonces llamada Disip. Algunos creyeron eso pero pasó. Ahora bien, tras diez años de producir abundante literatura contra el gobierno debería quedar claro que uno no es chavista. Es imposible leer mis publicaciones y creer eso. Pero hay quien de alguna forma lo cree.

Hace poco Rafael Uzcategui, de Provea, promovió un pequeño linchamiento en twitter acusandome de que, allá en 2002-2003, trabajé en una web llamada “antiescualidos”. Básicamente escribí pocos artículos , todos sobre la radicalización hacia la derecha de la clase media. Era un muchacho así que no eran buenos pero si correctos en la perspectiva. Para la gente que empezó a atacar en el twitter era obvio que, claro, yo era chavista, que el gobierno me mantiene. Tan obvio como lo era para los profesores de sociologia que se convencieron de que yo era agente de la policia politica. Les parecía lo más razonable del mundo. Obviamente no le respondí a Uzcategui de buena manera pero lo chistoso es que, siendo un hombre políticamente correcto, todos los años de “disidencia” con el chavismo no valían nada: ¿porque no reconoces lo que hiciste?. Supongo que quería que me humillara o pidiera perdón algo así.

Lo importante es ambos, el ministro y el activista de derechos humanos, son gente que se cree buena. Ellos son los buenos de la partida, tribunales vivientes: no es que toman posición ante cosas, tienen todo su pequeño “sistema del juicio”.

Obviamente mi situación es mucho más sencilla que la de otras personas.

Y eso es muy complejo porque, ciertamente, lo que pasó en estos años no puede pasar en vano. El golpe, el paro, las nacionalizaciones, la constituyente, han sido catástrofes localizadas. ¿como no vamos a reclamar responsabilidades?.

Si creo que se le puede increpar a alguien por haber apoyado algunos de estos desastres ¿pero es realmente una culpa?…podemos culparlos como deberían serlo los corruptos o los miembros de bandas armadas ¿de verdad es un mérito nunca haber sido chavista o jamás haber “traicionado la revolución”?.

Por todo lo que ha pasado en estos años deberían haber consecuencias, castigos incluido. ¿pero es realmente un crimen haber sido chavista o lo contrario? ¿de verdad puede ser lo mismo Giordani, que causó un Chernobyl económico, que la viejita del barrio o el tonto sin esperanza que siempre creyó en el gobierno? (aunque hubiera algo vil en esa creencia). ¿puede ser igual la dirigencia de la MUD que la gente que, honestamente, siempre rechazó a Chávez y siempre entendió lo que realmente era?.

No se malentienda. En estos años la gente común se ha corrompido, ha cometido crímenes: ha robado, linchado, celebrado los atropellos, se ha hecho vil y fanática..¿pero de verdad podemos hacer un Gulag para todos los que tuvieron algo que ver con esta desastre?.

Es necesario distinguir a los que merecen condenas de los que no incluso si no hay condiciones de demostrar las culpas y asignar el castigo. Para otros, que no son criminales, son necesarias sanciones personales y colectivas que no son castigos pero que hacen una diferencia…

¿pero como?.¿ como si la gente no distingue la venganza del castigo?, si no distinguen el crimen de la posición politica. En la debacle uno ve a algunos que prefieren que los que están en el poder no salgan nunca de él (pase lo que pase) y a otros que más que cambio quieren venganza….esa es de las tantas cosas que hace tan sombrío al futuro.

Pero, si no lo es, es con gente que distinga venganza de castigo, el crimen de las elecciones políticas, el castigo de la sanción, que no diga generalidades sobre reconciliación o venganza (ambas son reactivas e indiferenciadas, una puro temor la otra puro odio) y si es posible que emerja gente así, podemos estar seguros, no será de los chavistas ni de sus antónimos»

Jeudiel Martínez

 

Provea frente al 10 de Enero: Toda autoridad usurpada es ineficaz y sus actos son nulos

(Caracas 8 de enero de 2019) Ante el acto de juramentación de Nicolás Maduro para un segundo período presidencial 2019-2025, el Programa Venezolano de Educación-Acción en Derechos Humanos (Provea), hace del conocimiento de la opinión pública nacional e internacional lo siguiente:

1) Como consecuencia de haberse convertido Nicolás Maduro en representante de una minoría electoral, a partir de las elecciones parlamentarias de diciembre de 2015, su gestión tomó una serie de decisiones arbitrarias que alejaron a su gobierno de la democracia con la intención de mantenerse irregularmente en el poder. En mayo de 2016 diversas organizaciones de derechos humanos, agrupadas en el Foro por la Vida, calificamos como ruptura del orden constitucional la aprobación de un Decreto de Estado de Excepción y Emergencia Económica, que configuró una normativa para justificar y alentar la actuación de los Poderes Públicos al margen y sobre la Carta Magna, e incrementar la exclusión y persecución por razones políticas. Por otra parte sus políticas han aumentado la crisis económica, generando mayores penurias en la población y obligando a millones de venezolanos a salir forzosamente del país.

2) El 14 de mayo de 2018, cuarenta y tres organizaciones de la sociedad civil y derechos humanos alertamos que las elecciones del 20 de mayo de 2018, donde se elegiría un presidente para Venezuela para el período 2019-2025, no serían libres ni creíbles, debido al grave incumplimiento de diferentes garantías para el ejercicio del derecho a la participación política mediante el sufragio, entre ellas la actuación de un Consejo Nacional Electoral que no garantizaba transparencia e independencia como arbitro electoral. Un día después, Provea acudió a la sede del Tribunal Supremo de Justicia para introducir un recurso ante la Sala Electoral para impugnar la convocatoria de dicho proceso electoral, el cual fue desestimado por una Magistratura cooptada por el partido de gobierno. La supuesta elección de Nicolás Maduro para un segundo mandato fue consecuencia de un proceso electoral abiertamente ilegal y fraudulento.
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¿Qué podemos esperar del 10 de enero?

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Rafael Uzcátegui

Se acerca el día de la proclamación de Nicolás Maduro para un segundo período presidencial de 6 años. El 10 de enero, por tanto, se ha ido cargando de expectativas y temores, en medio de una persistente ola de rumores y litros de frustración irrigados a través de las redes sociales.

El pensamiento mágico ha visto en la fecha un nuevo hito para la posibilidad de emergencia de acontecimientos sobrevenidos. Los más febriles esperan que una intervención armada internacional impida el juramento, seguramente, ante la Asamblea Nacional Constituyente. Otros, que sea un golpe de Estado, clásico o a “la venezolana” –telefonazos a ver cuántos cuarteles están a favor y cuántos en contra- el que deje a Maduro con las ganas. Me podré equivocar, pero doy muy pocas posibilidades, poquísimas, a cualquiera de las dos.

Otros menos extremistas aspiran a que la Asamblea Nacional sin adjetivos desconozca la proclamación y anuncie la conformación de un gobierno paralelo, encabezado por el presidente del hemiciclo, generando con ello una reacción en cadena tanto dentro como fuera del país. Si esto no quiere quedar en los contornos de lo simbólico, como han sugerido otros antes que yo, el gesto de la Asamblea Nacional, legítima y sin apellidos, debería contar con el respaldo abierto de un sector de las Fuerzas Armadas, que con la amenaza del uso de la fuerza garantice que los diputados opositores continúen dentro del país y al tren ejecutivo del PSUV fuera del poder. Podré errar la puntería, pero tampoco veo la viabilidad y sensatez en esta dirección. Y básicamente porque no creo, a estas alturas, que existan sectores medios y altos de las Fuerzas Armadas honestos –lo que equivale a no corrompidos por los amplios y diversos negocios, posibles a la sombra del chavismo- comprometidos con la democracia. La depuración y prebendas de la cosecha del samán de güere han comprado demasiadas lealtades. Por otro lado, lo que es un secreto a voces, no existe ahora mismo ningún tipo de consenso entre los liderazgos partidistas opositores.

Un tercer tolete espera que Nicolás Maduro se juramente a sí mismo el 10 de enero, pero que la suma de los supuestos descontentos a lo interno del chavismo y las Fuerzas Armadas, la agudización de la crisis económica y la presión internacional hagan tan inviable el segundo mandato que el sismo de ingobernabilidad promueva su salida de Miraflores a corto plazo. Tampoco me cuento entre estos entusiastas. Desde el 2013 un sector del liderazgo opositor ha venido apostando a la implosión del gobierno, esperando que los mangos maduros, literalmente, caigan solitos del árbol, con ellos como actores del recambio. Este grupo, cercano a las maneras de hacer política que precisamente trajeron en hombros al bolivarianismo a la escena política nacional, son los mismos que trabajaron meticulosamente por la desmovilización de la gente durante los años 2014 y 2017. Un grupo de esta feligresía son los que han promovido la estrategia de “votar como sea”, pensando que el tsunami ocurra con ellos con el aparato electoral armado para postularse en mejores condiciones para las primeras elecciones postchavistas. Ciertos analistas ven señales esperanzadoras en el presunto malestar existente dentro de corrientes “renovadoras” del psuvismo, mientras que otros apuestan al pragmatismo de las Fuerzas Armadas, en su oportunidad de comprar impunidad para el hipotético día después en que la Corte Penal Internacional anuncie la apertura de su caso sobre Venezuela. Lo siento, soy escéptico.

Lo que sí creo es que Nicolás Maduro se va a juramentar el 10 de enero de 2019 y que lo más visible que veremos por esos días será a una serie de países haciendo acotaciones sobre la naturaleza democrática de su segundo período, cosa que en el lenguaje diplomático tiene demasiados matices. Algunos países podrán desconocer su investidura y retirar a sus embajadores de Caracas, pero como nos recuerda la experiencia cubana, los autócratas pueden mantenerse donde están durante muchos años aislados de la comunidad internacional, mezclando la victimización y la retórica épica antiimperialista, especialmente en un mundo cada vez más globalizado y multipolar.

La eficacia de cualquiera de las variables anteriores tiene como condición de ocurrencia la existencia de un sector antagonista cohesionado, con liderazgos legítimos y reconocidos, con capacidad de convocatoria en amplios sectores de la sociedad en su reclamo por el regreso de la democracia. Maduro podrá ser un gobierno todo lo débil que usted quiera, pero sin contrincantes en el campo seguirá, por lo menos por un tiempo, jugando solo en la cancha. La debilidad de los otros, incluya usted los sectores que desee, me hace pensar que la posible salida no será a corto plazo. La reconstrucción de los liderazgos políticos y sociales, sin los cuales cualquier tipo de cambio parece lejano, necesita tiempo. Sin presión popular en la calle, con un proyecto de país mínimamente compartido y una estrategia aceptada por varios, no hay transformación posible. Y eso no existe para el 10 de enero del 2019.

La crisis es un negocio rentable, y no sólo para oficialistas. El país ha venido amoldándose a funcionar bajo una economía de remesas y, como ha demostrado Miraflores, aún existe suficiente capacidad de maniobra para continuar comprando tiempo. A pesar de los 10 millones porcentuales de inflación, no veo colapso ni default a corto plazo. Todo lo contrario, mayor estatización de la vida cotidiana para cada vez mayores sectores de la población.

Como los rusos también juegan, es predecible que el gobierno utilice cualquiera de las reacciones al 10 de enero a su favor, para establecer mayores controles y mecanismos de neutralización de la disidencia y de la contraloría internacional independiente. Como bien lo refleja la situación nicaragüense, quienes han callado hasta ahora por los desmanes lo seguirán haciendo. La única obra visible de la gestión de gobierno de Nicolás Maduro es haber finalizado su primer período. Ese día tendremos imágenes que serán usadas reiteradamente por el sistema nacional público de medios para aumentar la desazón de la contestación democrática.

El 10 de enero nos obliga a comenzar un proceso de resistencia a largo plazo, que pasa por la reconstrucción del “nosotros”, paralelo a la transformación de “ellos”. Esto, que suena terrible, tiene su lado positivo. El chavismo, o su versión madurista, ha dejado desde hace tiempo de ser un movimiento social que enarbola una promesa de futuro. Esa posibilidad, esa esperanza, la somos nosotros. El segundo período de Nicolás Maduro ha dejado, por fin, desnudo al rey, mostrándolo como siempre fue: La vocación de poder por el poder mismo.

– Mis 17- Momentos memorables del 2018

2018 fue un año muy difícil, por múltiples razones. La peor crisis económica vivida por los venezolanos, con una inflación de más de un millón por ciento; la continuidad de la dictadura luego de la derrota de la rebelión popular que protagonizamos en el año 2017, con sus presos políticos, torturados y perseguidos; inseguridad, corrupción y matraqueo que siguieron negando el espacio público; la fragmentación, contradicciones y debilidad de los sectores antagónicos al autoritarismo y, por último, el éxodo masivo de venezolanos dada la ausencia de perspectivas de futuro.

Sin embargo, como ejercicio de resilencia, debemos buscar esos momentos de pequeñas victorias y alegrías que nos permitan continuar adelante. Hago un resumen de las mías durante este año que languidece, sin orden particular.

– Histerectomía de Lexys

A comienzos de año le detectaron miomas a Lexys, mi compañera desde hace 17 años, por lo que debieron hacerle una histerectomía. Como toda intervención quirúrgica, con su capacidad invasiva, es de agradecer que todo haya salido bien, que hayamos encontrado las medicinas para el tratamiento posterior -en la Venezuela de la escasez aguda- y que la recuperación haya sido satisfactoria. La foto es del 14 de enero, días antes, cuando estuvimos en Barquisimeto para la procesión de la Divina Pastora.

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– Conocer la Casa de la Divina Providencia en Cúcuta

En mayo tuvimos la oportunidad de estar en la frontera colombo-venezolana para realizar un par de talleres junto a nuestros aliados de Dejusticia. En esa oportunidad, visitamos cerca de “La Parada”, cruzando el Puente Internacional Simón Bolívar, a la Casa de la Divina Providencia, que atendía en ese momento casi a dos mil migrantes venezolanos diarios. Fue inspirador conocer el empuje y carisma del padre Cañas, de la Arquidiócesis de Cúcuta, motor del proyecto, así como conmovedor conocer la dramática situación de los migrantes venezolanos. En ese momento vimos, por primera vez, a los llamados “Caminantes”.

– Rechazar el Premio Ernesto Mignone de Cancillería Argentina

Me siento orgulloso de trabajar en una organización de principios como lo es Provea. Nos postularon para el premio en Derechos Humanos “Emilio Mignone” otorgado por la Cancillería Argentina. Viajamos a Buenos Aires a recibirlo para encontrarnos con la situación de que no podíamos leer el discurso que nos había enviado Raúl Cubas para el acto, por sus críticas al gobierno de Macri. Por esa razón declinamos recibir el premio. En la foto, la cena que tuvimos con la familia de Emilio Mignone, referencia de la lucha por los DDHH en Argentina, luego del percance.

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– Participación en el 16to Festival de Cine y Foro Internacional de Derechos Humanos (FIFDH) en Ginebra

A comienzos de marzo tuve la suerte y el honor de ser invitado por el prestigioso Festival Internacional de Cine y Derechos Humanos que cada año se celebra en Ginebra, para participar en un panel sobre la situación de Venezuela. En un foro repleto, compartí las preguntas con Luisa Ortega Díaz, Lilian Tintori (Por skype) y Santiago Cantón, ex relator de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Antes del foro, se realizó la proyección del extraordinario documental “Mujeres del Caos” de Margarita Cadenas, quien también estuvo presente para responder preguntas de un público mayoritariamente venezolano. En la foto con Margarita y Santiago.

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– Concierto de presentación de Lp de Lima 13

Perú es un país querido, al que he tenido la suerte de visitar en varias ocasiones y en el que tengo amigos entrañables. A propósito de la estancia en Lima por la Cumbre de las Américas, casualmente por esos días la banda Lima 13 presentaba su disco de vinyl de su clásico demo “Los sueños mueren primero”. La banda empezó a las 3 de la mañana, en un local en pleno centro de la ciudad, para dar un concierto íntimo y memorable, especialmente para alguien que los sigue desde sus días en la mancha subterránea.

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– Cumpleaños en familia

Para celebrar los 45, 23 de agosto, tuve el gran regalo de tener a toda mi familia, guara y caraqueña, reunida en la capital para el soplo de las velitas. Ningún autoritarismo nos quitará la alegría de estar juntos!

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– Encuentro de la manifestación pacífica

En septiembre gente de 4 estados del país nos reunimos para conversar sobre lo que había pasado en el 2017, cuando la rebelión popular, y cómo podíamos seguir promoviendo, de manera creativa y pertinente, la protesta pacífica por nuestros derechos, la democracia, la vida con dignidad. Los anfitriones pusieron el toque local, haciéndonos sentir como en casa, en un espacio donde los afectos y afinidades continuaron caminando juntos.

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– Rock contra las dictaduras, Lima, con cierre de Voz Propia

Voz Propia es una de mis bandas peruanas favoritas, cultoras desde los tiempos subterráneos de un postpunk denso e interesante. Durante la Cumbre de las Américas, entre las actividades que realizamos en Lima estuvo el concierto “Rock contra las dictaduras”, en el bar Helden de mi amigo Lucho, en Barranco. La clausura estuvo a cargo de los Voz Propia, luego de la participación de otras buenas bandas peruanas, entre ellas QEPD Carreño. Verlos en vivo, en un evento en donde fui parte de los organizadores, fue simplemente memorable.

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– Entrevistar a Vilma Núñez, histórica activista de DDHH de Nicaragua

A mediados de año tuve la suerte de toparme en un evento internacional con Vilma Núñez, presidenta del Centro Nicaraguense de Derechos Humanos (CENIDH), la organización histórica de ese país que recientemente fue ilegalizada por la dictadura de Daniel Ortega. Hablar con ella en medio de las protestas que sacudían su país, y que fueron respondidas brutalmente por el sandinismo oficial, fue un triste dejavú a lo que nosotros habíamos experimentado un año antes. Aquella tarde fue triste, pero también inspiradora sobre la terquedad en conseguir la dignidad humana, a pesar de todas las adversidades.

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– 30 años de Provea

Como su Coordinador General me tocó organizar varios eventos por los 30 años del Programa Venezolano de Educación-Acción en Derechos Humanos (Provea), una de las ONG más antiguas de Venezuela. Debido a la crisis venezolana, desechamos los agasajos festivos y decidimos festejarlo haciendo más activismo, cerca de la gente.

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– Día de los Muertos en México

El 1 de noviembre nos encontrábamos en Ciudad de México para una serie de reuniones con nuestros pares, para hablarles sobre la situación venezolana. Afortunadamente, para mí, coincidió con la celebración del Día de los Muertos, la tradición que tenía engalanada las calles con catrinas y calaveras. Fue sobrecogedor ver los altares ubicados en el Zócalo y la decoración de los edificios circundantes, pero también observar los pabellones fúnebres que los estudiantes de la UNAM habían montado para recordar los 50 años de la Masacre de Tlatelolco.

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– Concierto de Radiohead en Perú

Lima me siguió dando alegrías. El 17 de abril pudimos ver a Radiohead en el Estadio Nacional de la ciudad. Ese día tocaron “Creep”, la cual no habían ejecutado antes en Argentina y Chile, además de sus éxitos ‘All i need’, ‘Fake Plasic Trees’, ‘There There’ y cerrando con ‘Karma Police’. Excelente juego de visuales, para un Thom Yorke que a pesar de su introversión, es un personaje carismático.

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– 19 aniversario del Comité de Derechos Humanos de La Guajira

Cruzamos el país para llegar hasta Paraguaipoa, estado Zulia, para acompañar a José David y su equipo en el 19avo cumpleaños de “El Comité”, la organización que durante casi dos décadas viene peleando por los derechos de los indígenas en la Guajira venezolana. En la mañana el foro  ‘Injusticia + Vulnerabilidad : Amenaza a un territorio ancestral”, y en la tarde, abrazados por la deliciosa brisa del territorio wayúu, una tortica con su brindis. Esa noche dormimos en hamacas, cobijados por las estrellas.

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– Reencuentro con los lentes

Cuando tenía 18 años fui operado de miopía. Pero como la edad pasa factura, una visita reciente al oftalmólogo me detectó que los problemas de visión habían vuelto y debía usar lentes de nuevo. Tras la espera esta fue la primera foto con mi nuevo y permanente accesorio.

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– Comic Com Medellín

No sólo porque coincidía mi visita a la ciudad con el evento, sino también por la compañía. Con Jessica y Orlando pude asistir a Comic Com Colombia, en su sede Medellín, donde pudimos disfrutar de las decenas de stands, artistas internacionales y el excelente ambiente geek que se genera alrededor de este acontecimiento. Pasó entre el 16 y 18 de noviembre en Plaza Mayor de la ciudad. ¡Gracias chicos!

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– Edición y presentación del libro sobre las protestas del 2017

Fue un parto difícil, pero satisfactorio. Luego de varios meses de preparación, con la ayuda de Garcilaso Pumar de El Estilete, pudimos presentar el libro que recoge parte de la experiencia de la rebelión popular del año 2017, en sus variantes más creativas y artísticas. Un aporte para la memoría, para romper el silencio impuesto sobre la gesta. Una versión digital del libro disponible en http://manifestar.org/protestas2017/

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– Música por Medicinas

En julio comenzamos este proyecto que estimula el intercambio de medicamentos por música en diferentes formatos físicos. El primero en la Sala Cabrujas, especial por ser la primera vez, pero luego lo repetimos en Mérida, Barquisimeto y Maracaibo, para repetir en Caracas en diferentes oportunidades. Fusionando dos dimensiones propias: La música y el activismo.

¿Quién dijo que no hay aguinaldos?: Radionovelas de Kalimán

Décadas antes del boom cinematográfico de Marvel y DC Comics, los geeks analógicos seguían las aventuras de sus superheroes favoritos de manera semanal, a través de las revistas de comics que eran distribuidos en los kioscos de periódicos de todo el continente. En los anaqueles, junto a los impresos de los clásicos norteamericanos Batman, Superman y otros, se exhibían creaciones mexicanas que eran la respuesta latina al fenómeno. Una de las que despuntaba, debido a las características del personaje, era Kalimán, cuyos superpoderes provenían de las artes marciales y el control de fenómenos paranormales: “Quien controla la mente controla el cuerpo”.

Antes de pasar a las historietas Kalimán fue una radionovela, y de mucho éxito, produciendo 30 historias diferentes, de media hora de duración, que eran seguidas cada día por miles de personas. La primera radionovela emitida, en 1963, fue “Los profanadores de tumbas”.

Recientemente tuve la oportunidad de adquirir, digitalmente, 5 radionovelas completas de Kalimán que ahora libero, para el disfrute de todos. Aunque se pueden encontrar en youtube, esta sería la manera de descargar los capítulos completos de cada historia a su computador.

Ningún autoritarismo nos quitará la alegría de estar con los nuestros en las tradiciones: Felices fiestas y los mejores deseos para el 2019.

KALIMAN Y LOS PROFANADORES DE TUMBAS 

01_PROFANADORES_DE_TUMBAS

Descargar: https://mega.nz/#!ZWojDIYY!ehSIU5ps4dzOU4wZ0ChyMdPRXkZE2WVjhHZny1fAJBk

LOS MISTERIOS DE BONAMPAK

03_LOS_MISTRIOS_DE_BONAMPAK

Descargar: https://mega.nz/#!ceBC3CgA!Ct9zcoXUW4SrPTT3ioQ32mfUITwWeKcFH99VgCTZHDA

EL TIGRE DE HONG KONG

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Descargar parte 01:
https://mega.nz/#!kLA0QYaA!bAuJB9Ekryahe9nV9ADFWY9noUNed7zubRDCwc7Y5PA

Descargar parte 02:
https://mega.nz/#!IaJwCaJA!xFxksotiVM3gYDkDvyrepnp5aGEQkshySEOhioGnsks

EL MISTERIO DE LOS ASTRONAUTAS

R02_EL_MISTERIO_DE_LOS_ASTRONAUTAS

Descargar: https://mega.nz/#!1PIiXAKK!z9dm00YpMClSIWvomiD339CO27UAFKIesPXxCwRrDNA

EL VALLE DE LOS VAMPIROS

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Descargar:
https://mega.nz/#!QLZ2iKIL!iCEdiTaMjaKjlpJfKtDxm8dBxjF_LW_svWkBOnnimaw