Objeción de conciencia y anarquismo en América Latina

CO_irgColaboración para el libro “Conscientious Objection: A practical companion for movementes” de la War Resisters International

Rafael Uzcátegui

Durante la década de los 80´s, muchos países de América Latina estaban gobernados por dictaduras militares o sufrían las consecuencias de la guerra civil en sus territorios.  Eran tiempos de la Guerra Fría, por lo que Estados Unidos consideraba a la región como zona de su influencia, un ‘patio trasero’. Su traumática y progresiva democratización tuvo como contraparte que en amplios sectores de su juventud se desarrollara un sentimiento antimilitarista, que comenzó a tener expresiones organizativas y políticas.  En mi caso personal, a comienzos de los 90´s en Barquisimeto, una ciudad a 5 horas de la capital venezolana de Caracas, los adolescentes teníamos que escondernos 2 veces al año, por 15 días, del servicio militar obligatorio, que en nuestro país se llamaba “la recluta”: Te agarraban en la calle, y sin mediar apenas palabras, te introducían a la fuerza en un camión, con otros tan asustados como tú, y de allí al cuartel. La recluta era el origen del rechazo a la autoridad y los uniformes del ejército para muchos de nosotros.

En 1994 La Asunción fue la sede del primer encuentro latinoamericano de OC, donde se acuerda la creación de la Red de Objeción de Conciencia Latinoamericana y del Caribe (ROLC)

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Nodos y Redes: Ecosabotaje: De la Gran Sabana a los Alpes suizos

Marco_Camenish

Rafael Uzcátegui

En plena euforia producto del más tajante recambio burocrático que Venezuela había experimentado desde 1958 y la aprobación de una nueva Constitución, un Hugo Chávez presidente llegó, el 17 de marzo de 2000, a la comunidad de San José, municipio Sifontes estado Bolívar, para una reunión con diferentes comunidades de la etnia pemón. La intención del nuevo presidente venezolano era recibir de los indígenas la aprobación del proyecto de construir, a través de sus territorios, un tendido eléctrico al Brasil. Sorpresivamente, para él, el auditorio se negó a firmar el documento propuesto. Había entonces que hacer, lo que los “criollos” llaman, estrategia política de convencimiento. Chávez ordenó la conformación de una “Comisión mixta”, que generó una declaración titulada “Puntos de entendimiento entre el Ejecutivo Nacional y las Comunidades Indígenas del estado Bolívar para la prosecución de la obra de Sistema de Transmisión de Energía Eléctrica al Sureste de Venezuela”. Si aceptaban el tendido, argumentó el nuevo poder, habría prosperidad para los pemones. Las promesas surtieron efecto, y apenas poco más de un mes después, capitanes generales pemones reunidos en la comunidad de Kumarakapau aceptaron apoyar el proyecto. Todas, menos tres. Las comunidades de San Rafael de Kamoirán, San Juan y Mapaurí insistían en la negativa: “Como antes, como siempre, nos quieren cambiar el oro por espejitos, nuestra tradición indígena por el tendido eléctrico al Brasil”, expresaron Silviano Castro, Melchor Flores, Cleto Ramírez y Darío Castro, caciques de las comunidades reticentes. El 18 de mayo una delegación de 60 indígenas viajó desde la Gran Sabana para protestar frente a la Asamblea Nacional en Caracas, en tiempos en que aún no era una “zona de seguridad”. El Estado comenzó a sembrar torres eléctricas a través de la Gran Sabana. El 14 de septiembre 7 torres del tendido, a 150 kilómetros de Santa Elena de Uairén, amanecieron derribadas.

La reacción inicial de Hugo Chávez fue furiosa: “El proyecto es una necesidad geopolítica, no se puede detener por intereses foráneos” declaró. Con los indígenas el caudillo de Sabaneta comenzó con al discurso que adjudica la indignación “al largo brazo del imperialismo”: “Sectores de mucho peso fuera del país quieren paralizar el proyecto, aferrándose a un ecologismo puro que viene del norte, que después de destruir medio mundo ahora vienen a decir que no destrocen el pulmón vegetal”. La zona fue militarizada. El 30 de diciembre un pemón de 22 años, Juan Ramón Lezama, fue brutalmente golpeado por los uniformados que intentaban saber “quienes son los indios que tumban torres”. Etapöntök Rö Etömo: Las comunidades pemonas en resistencia cerraron la carretera como protesta. El 21 de marzo del 2001 el glorioso ejército libertador venezolano los dispersó con bombas lacrimógenas y perdigones. Varios indígenas fueron detenidos y privados de libertad en el V Batallón de Infantería de Ciudad Bolívar. Los futuros próceres del “ecosocialismo” guardaban silencio. A pesar de las protestas el 13 de agosto, con la presencia de los presidentes de Brasil y Cuba, Hugo Chávez inauguró el Tendido Eléctrico. Los futuros próceres del ecosocialismo aplaudieron a rabiar a Lula y a Fidel.

Un suizo que parece pemón

Marco Camenish no es pemón, sino suizo, pero también derriba torres de electricidad para protestar contra proyectos de desarrollo industrial. Hoy se encuentra prisionero en una cárcel de Zúrich por sus sabotajes ecológicos. Desde 1970 Marco es ecologista y anarquista, formando parte del movimiento europeo contra la energía nuclear. En 1980 es detenido, por primera vez, por sabotear una central eléctrica y una torre de energía. A pesar que sólo hubo daños materiales fue condenado a 10 años de cárcel. Un año después participa en una fuga con otras 5 personas, en la que es asesinado un guardia de un disparo. Durante diez años vive en clandestinidad, entre las montañas de Carrara y Turín, en la que labora en una cooperativa de anarquistas que poseían una imprenta. En 1991 un grupo de carabineros italianos lo detiene, en medio de un tiroteo, del que un policía y el propio Marco resultaron heridos. En su juicio, Camenish declara: “Soy un pastor, campesino y cazador de los Alpes, víctima de un genocidio realizado por los mismos enemigos que durante siglos destruyeron mi tierra, en forma de multinacionales del átomo, de explotación hidroeléctrica, turística, del militarismo y de sus emplazamientos de armas con la polución radioactiva, química e industrial. Al tomar conciencia de mi condición de explotado y expropiado, llegué al extremo de mi tentativa de liberación e intenté contribuir a la defensa y a la liberación de este maravilloso planeta. No soy ningún criminal. No soy peligroso para la sociedad, no soy un ecoterrorista, más bien, al contrario, estos calificativos deben aplicarse al Estado y a sus patronos”. Fue condenado a 12 años de prisión por asalto y sabotaje de conexiones eléctricas. Tres cuartos de su prisión en Italia fue destinado al confinamiento solitario. En el 2002 fue extraditado a Suiza y recluído en una prisión en Zúrich, en donde realiza huelgas de hambre para mejorar sus condiciones de privación de libertad. En 2004 es sentenciado a 17 años más, esta vez por el asesinato del guardia de prisión Kurt Moser, a pesar que Camenish no fue el autor de los disparos. Posteriormente la pena es reducida a 8 años, por lo que debería salir en libertad condicional en el año 2018.

Las leyes de prisión suizas establecen que cada año deben hacerle exámenes para determinar si es merecedor de beneficios procesales que acorten su condena. Los psiquiatras han determinado que las ideas de Marco “promueven la delincuencia” por lo que, a menos que reniegue de ellas y del contacto con sus compañeros y compañeras fuera de los muros de la prisión, no podría obtener ninguna disminución de sus años de cárcel. Marco se ha negado a ello.

Marco Camenish supo del derribamiento de las torres del tendido eléctrico en la Gran Sabana por cartas enviadas por venezolanos. En aquel momento, un invisible cordón umbilical unió los tepuyes con los Alpes suizos. (Publicado en Contrapunto.com)

Respuestas a un cuestionario irlandés

anarchistRafael

Una amiga venezolana que vive en Irlanda quería escribir algo sobre los anarquistas venezolanos en medio del gobierno bolivariano. Para ello, me ha enviado algunas preguntas, cuyas respuestas comparto con ustedes.

– Cuando hablamos de Anarquismo la gente imagina un Estado en desastre donde todo el mundo hace lo que quiera, es decir un Estado sin ley. Yo que conozco tu trabajo sé que esa definición está más que distorsionada del concepto y los valores de un Anarquista. Recuerdo a Laureano Márquez en su papel como Francisco de Miranda en el evento “Artistas con Capriles” donde describía el Anarquismo de esta manera y tú estabas un poco molesto por eso. ¿Cómo se le dice o se le hace ver a la gente que los anarquistas en Venezuela no son eso? Que ése no es su trabajo.
– Es una labor de educación y divulgación, pues muchos de los avances de la humanidad han sido promovidos por anarquistas. Por ejemplo, los mártires de Chicago, que simbolizan la lucha por las ocho horas de trabajo, fueron personas de ideología anarquista. Han existido anarquistas, o simpatizantes del anarquismo notables como Herbert Read, Charlie Chaplin, Albert Camus, Dario Fo, Emma Goldman, por citar sólo algunos, de los cuales nadie dudaría de los aportes que realizaron. Sin embargo, el anarquismo, como vivencia de la libertad, es mucho más que una ideología que necesitar ser reconocida para aumentar su influencia. Especialmente, son valores que esperamos sean vividos por la mayor cantidad de personas, y mientras esos valores estén presentes en la sociedad, nos importa poco si se califican como anarquismo o como cualquier otra cosa. ¿Cuáles son esos valores? La justicia social y la libertad del individuo aumentada con la libertad de sus semejantes, la refutación del autoritarismo pero el reconocimiento de una autoridad natural sin privilegios, la crítica al Estado, el capital y el militarismo como dispositivos de dominación, el reconocimiento de la diversidad y lo diferente como esencia del ser libre, etc. Como no nos interesa la hegemonía ideológica, negadora de la posibilidad del discernimiento propio, nos hemos debatido entre difundir lo que han hecho y pensado otros anarquistas y en vivir en sociedad promoviendo en los espacios que nos son propios los valores de libertad en solidaridad.

– Ahora, en un país tan polarizado como Venezuela ¿Cuál es el rol en estos momentos de un Anarquista? Cuando sabemos que tomar posición ante cualquier hecho podría ser tachado de “opositor” o “chavista”. ¿Cómo vive con esto un anarquista en la Revolución Bolivariana?
– El rol, a mi manera de ver, es trascender la falsa polarización y promover la necesidad de una alternativa social libertaria para Venezuela. Cuando opino que es una “falsa” polarización es porque ambos polos del espectro político tienen mas coincidencias que diferencias, pues responden a la cultura política creada por la renta petrolera durante todo el siglo XX venezolano. Hemos sostenido, y lo hemos argumentado, que el proceso bolivariano no es una ruptura de la crisis del modelo de gobernabilidad sostenido por la centralización del poder y la economía extractiva que ha caracterizado la Venezuela de los últimos 100 años. En cambio, el bolivarianismo es una continuidad, una extensión de esta crisis, por lo que no ha propuesto, esencialmente, nada diferente a lo que se puede encontrar en nuestro país a partir de 1910. Es por esto que un cambio de gobierno, digamos del chavismo a los sectores opositores, no va a solucionar, en nuestra opinión, ninguno de los problemas estructurales de la sociedad venezolana. Es cierto, no obstante, que como crisis terminal de ese modelo, el bolivarianismo, especialmente en su versión madurista, ha exarcebado muchos de los problemas y hay que enfrentarlo, debilitarlo y derrotarlo en todos los escenarios, pero esto no debería significar revitalizar los herederos del pasado, representados en los partidos políticos más conocidos que se le oponen. En mi opinión, que seguro es diferente a la del resto de los anarquistas, el trabajo es promover el pensamiento propio y la reconstrucción de las relaciones entre las personas cotidianas, que hagan posible la emergencia de movimientos sociales autónomos, los cuales puedan renovar la forma de hacer política en el país.

– A través del Periódico El Libertario los anarquistas tienen un espacio para aportar y expresar sus ideas. Son un movimiento que se autogestiona, que no recibe financiamiento de empresas ni mucho menos de grupos políticos. Me podrías explicar un poco de esta autogestión.
– Los anarquistas han creido que las posibilidades de los hombres y mujeres libres pueden crear los mecanismos para la satisfacción de sus necesidades. La autogestión es la posibilidad de crear iniciativas productivas económicas y culturales gestionadas democráticamente en todos sus sentidos, sin la división tajante entre los que mandan y los que obedecen, en donde las personas que promueven esa experiencia no delegan en otros las responsabilidades sino que las asumen colectivamente. El Libertario es un pequeño ejemplo de esto. Es un periódico que nació en 1995 por la necesidad de expresarse de un grupo de personas, que discuten democráticamente sus contenidos y lo financian por los aportes de la comunidad formada por sus lectores, que hacen aportes por diferentes vías. Creemos en la política “prefigurativa”, es decir, que lo que hagamos hoy sea un ejemplo viviente de lo que deseamos sea el mañana. Por supuesto que hay obstáculos, errores y limitaciones, pero en lo referente al periódico son resueltas con la participación de quienes lo integran, y que además, disfrutan el hacer cada número. En este 2015 cumplimos 20 años como periódico independiente y desde hace algunos años hemos empezado a utilizar las redes sociales para su difusión. Pero para el grupo de El Libertario, el papel será siempre la versión privilegiada.

– Se sentaría un anarquista con la oposición o el gobierno para dialogar y debatir ideas sobre el país o simplemente no están dadas las condiciones o no forma parte de la agenda en estos momentos o nunca.
– Un anarquista debe vivir la libertad y la justicia social en un mundo que debe, afortunadamente, compartir con personas que no son anarquistas, y que además tienen el derecho de no serlo. En este sentido conversamos y actuamos con cualquier persona, todos los días, sobre cómo mejorar las condiciones de vida de la gente. Pero si este debate es para “convencer” sobre cual ideología es mejor, en lo personal no me interesa, porque es una discusión que se basará sobre la competencia y la lógica del poder. Las ideologías más conocidas han defraudado sus propias promesas de redención, y han creado monstruos peores de los que decían combatir.

– Críticas han recibido por parte de ambos bandos. Algún ataque directo que recuerdes que me puedas contar. (Recuerdo ahora la nota de George Ciccariello).
– Las críticas de los profesores universitarios blancos de clase media de los Estados Unidos, como Ciccariello, han sido las más irrelevantes porque sus argumentos se han basado más en la mitificación revolucionaria latinoamericana que en los hechos concretos. Por eso es tan fácil de rebatirlas. Los anarquistas no nos consideramos chavistas, pero tampoco nos identificamos con la identidad política “antichavistas”, porque somos mucho más que eso. No hemos tenido un lugar en la discusión política venezolana de los últimos años, y cada bando afirma que pertenecemos a su contrario. El anarquismo ha pasado los mismos dramas y dilemas que el resto de los movimientos sociales en Venezuela, y hay algunas personas, tendrías que preguntarles por qué, han asumido la estrategia del “mal menor”. Conozco a muchas de las personas de 40 años que están en puestos de gobierno hoy en Venezuela, por lo que sus ataques siempre han sido de naturaleza personal y menos de base política.

– ¿Cómo es la conexión con otros grupos en América Latina?
– El anarquismo no es un partido, en el sentido que debes relacionarte obligatoriamente con todos los que se asumen bajo este término. Creemos en la “afinidad”, que es una mezcla de simpatía política con simpatía personal, para hacer cosas juntos y juntas. En este sentido, nos relacionamos con muchos grupos anarquistas de américa latina con cuyos planteamientos nos identificamos y, que además, podemos entablar relaciones más cerca de la amistad que de la disciplina leninista partidaria. Pero también nos relacionamos con otros movimientos, tanto de Venezuela como de la región, que nos parecen interesantes y sus integrantes buenas personas. Estas relaciones son posibles, entre otras cosas, por la posibilidad de comunicarnos e intercambiar por internet. Si viajamos los visitamos, si ellos van a Venezuela, nos visitan. Intercambiamos materiales, reflexiones, dudas, ilusiones, etc.

La importancia del testimonio

Columna de Provea en Correo del Caroní, redactada por Rafael Uzcátegui

En su testimonio sobre su visita a Israel, el ilustrador canadiense Guy Delisle describe en su comic book “Crónicas de Jerusalén” cuando, en medio de un taller sobre historieta en la ciudad vieja de Nablús, uno de sus alumnos le relata: “Hace 3 años que no salgo de Nablús con tantos puntos de control militar, es un despropósito. Los que tenemos menos de 30 años no tenemos autorización. Estamos secuestrados. Todas las noches hay incursiones en la ciudad a partir de las 23 horas. Nuestra policía acaba el turno para entregar el relevo al ejército israelí, es muy humillante. Nablús la gran cárcel. Así la llamamos aquí”. Cuando Guy, con un vaso de té en la mano le dice entusiasmado “¡Podrías contar eso en un comic!”, el chico le responde “¿A quién le interesa?”.

La anécdota revela cómo las personas suelen dar poca importancia a su testimonio, su propia experiencia, sobre la realidad que les rodea. En todas las visitas de campo realizadas por Provea, tras las manifestaciones de febrero, hemos escuchado los relatos de las personas que han sido víctimas de violaciones a los derechos humanos por parte de funcionarios policiales, militares o paramilitares. Cada historia nos ha recordado hasta dónde puede llegar la brutalidad humana, así como los oscuros laberintos por donde transita la impunidad. Sólo un poco porcentaje de las víctimas han accedido a que sus testimonios se hagan públicos y se utilicen para denunciar los excesos gubernamentales. El resto han sido inmovilizados por el miedo. Ante la omisión de la Defensoría del Pueblo y el desinterés del Ministerio Público, las personas temen que sus palabras extiendan hasta el infinito el hostigamiento y las amenazas en su contra. En el caso de ataques por paramilitares el pánico es mayor, especialmente si los agresores viven en el mismo barrio que las víctimas.
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