Esa secta llamada izquierda

secta

Rafael Uzcátegui

Para quienes venimos del pensamiento “de izquierda”, en cualquiera de sus vertientes, no es fácil reconocer que nuestras nociones son, por su propio origen, discriminatorias. Algunos hemos podido, mejor que otros, desarrollar los anticuerpos necesarios para limitar el sectarismo, pero en general lo “zurdo” se configuró como una identidad negativa, esquemáticamente “lo que no era”.

El término, recordemos, tuvo su origen en una votación realizada en septiembre de 1789 en el seno de la Asamblea Nacional Constituyente, un órgano surgido en la Revolución Francesa. Allí se discutía la propuesta de un veto absoluto del rey a la aprobación de leyes. Los diputados que estaban a favor de la propuesta, que suponía mantener el poder absoluto del monarca, se situaron a la diestra del presidente de la Asamblea. Los que estaban en contra, y defendían que el monarca sólo tuviera derecho a un veto limitado, se situaron a la siniestra. El término “izquierda” quedó asociado a las opciones políticas que abogaban por un cambio político y social, mientras que “derecha” quedó vinculado a los opuestos a que esas transformaciones se realizaran.

Esta dicotomía original comenzó a ser, rápidamente configurada, como una “ideología”. Una ideología es una representación teórica de la realidad que desarrolla una propuesta, también conceptual, para transformarla. Es como un croquis que se dibuja en la mente de una o varias personas y que luego se intenta trasladar a la vida concreta del resto. Y si la experiencia humana es, como afortunadamente es, extraordinariamente vasta y compleja debido a la cantidad de individuos diferentes que la conforman, una ideología –sea la que sea- sólo podrá ser la comprensión de una parte limitada de la realidad, la que sus teóricos conozcan, hayan vivido o puedan imaginarse. A pesar que las ideologías de izquierda se desarrollaron bajo el influjo de la razón, en el fondo había mucho más sentimiento religioso que el que los revolucionarios reconocían: La comunidad de los fieles contra la conspiración de los herejes. Pero más temprano que tarde, apóstata era cualquiera diferente a la autoridad ideológica de izquierda: No ser igual a mí era entendido a estar en contra. Es por eso que la historia de las izquierdas en el poder es un continuo de purgas sin fin, el eterno retorno del Trostky asesinado por la policía secreta rusa que él mismo inventó.

Todas las izquierdas, durante el siglo XX, se vendieron a sí mismas como portadoras del verdadero proyecto de transformación total de la humanidad. Cuando fueron gobierno, real o simbólico, una tras otra incumplieron sus promesas, algunas dejando un reguero de cadáveres detrás. A muchos y muchas nos costó 100 años entender que las personas tienen derecho a no ser como nosotros, y vivir y ser respetados en su diferencia y singularidad. Algunos y algunas, sin embargo, cuestionan la opción por lo diverso, complejo y fragmentado argumentando que es una moda posmoderna que deriva en el neoliberalismo y el libre mercado. No obstante, cualquier noción futura sobre el cambio social no puede dar la espalda a las lecciones del pasado. @fanzinero (Publicado en Tal Cual)

Colaboración en red

Rafael Uzcátegui

El pasado 28 de julio se realizó una multitudinaria marcha de trabajadores de Sidor en Bolívar, rechazando las amenazas contra el sindicato y la exigencia de aprobación de la nueva contratación colectiva. Quienes no estuvimos en el sitio pudimos acompañarla, minuto a minuto, gracias a la excelente cobertura que hizo la periodista Clavel Rangel a través de sus redes sociales. La difusión de fotos, comentarios y descripción de la evolución de la movilización amplificó a nuevas audiencias las exigencias laborales de los trabajadores de las empresas básicas. Además, potencialmente, puede generar el “efecto modelo” en otros trabajadores de empresas estatales que deseen realizar acciones de exigencia de sus derechos. Sin embargo, estas secuelas de la cobertura en tiempo real hubieran sido mayores si otras personas de la marcha, los propios trabajadores, hubieran informado a través de redes sociales sobre la manifestación, aumentando exponencialmente el nivel de conocimiento sobre los derechos vulnerados de los trabajadores sidoristas. Esta pertinencia de una cultura de periodismo ciudadano –activista o como lo queramos llamar- se expresó en una marcha similar realizada días antes en la ciudad de Valencia, la cual pasó bastante desapercibida ante la falta de una Clavel Rangel que informara en el sitio del desarrollo de los acontecimientos.

Se calcula que en Venezuela existen más de 6 millones de teléfonos “inteligentes”, siendo uno de los países de la región con mayor consumo de tecnología. Como lo expresa la intensidad de uso de redes como twitter y facebook, los venezolanos somos entusiastas usuarios. Y como se demostró durante las protestas de febrero y marzo en el país, las personas utilizaron sus dispositivos personales para registrar y difundir imágenes de excesos policiales y violaciones a los derechos humanos. Esto es un importante primer paso, pero hacen falta más: La coordinación, flexible y descentralizada, para la construcción de plataformas comunicacionales comunes. Para esto es necesario comprender que para potenciar la capacidad viral de los mensajes es importante establecer relaciones de cooperación con otros. Las redes como estructura de organización está modificando la propia manera de hacer política, de realizar activismo y de asumir el hecho comunicativo. Ya no se trata de un partido que tenga la ideología “correcta” o enarbole el programa con todas las soluciones, o que un periodista tenga el “tubazo” informativo. El reto en la sociedad de información es aumentar, entre todos, la masa crítica sobre temas relevantes para incidir en la toma de decisiones.

Usted tiene en sus manos una herramienta. Pero para potenciar sus posibilidades para la defensa de sus derechos debe colaborar, necesariamente, con los demás: Un tuit solitario no es suficiente. Sus movilizaciones pueden trascender a muchos más si se establecen estrategias colectivas previas para darlas a conocer. Aunque tenga el teléfono celular más caro y potente, ningún hombre –o mujer- podrá ser una isla. (Publicado en el diario 2001)

Ninja: El lado b del Mundial

copatropasRafael Uzcátegui

Por un lado el furor ocasionado por el certamen más seguido en el planeta, del otro, los daños colaterales de la organización de megaeventos deportivos. Desde hace varios años, una red de movimientos sociales por todo Brasil comenzaron a alertar sobre los millonarios gastos en la construcción de estadios, el desplazamiento de miles de personas sin reubicación, la militarización de las ciudades, el prohibitivo costo de las entradas y las ventajas corporativas otorgadas a la FIFA y sus patrocinantes. La coalición se llamó “Comité Popular de la Copa” y han venido protagonizando las manifestaciones alrededor de cada pitazo inicial de los partidos. Como una telaraña, a su alrededor se encuentra otra red de periodistas independientes y activistas de la comunicación libre, quienes han conformado la plataforma informativa “Media Ninja” que se ha convertido en un fenómeno mediático.

Ninja son las siglas en portugués que significan “Narrativas Independientes, Periodismo y Acción”. Su patrón periodístico es la transmisión de eventos “sin corte y sin censura”, en vivo desde las calles, desde dispositivos personales y teléfonos inteligentes. En pocas semanas su sitio de Facebook había superado los cien mil integrantes, mientras que su red twitter aportaba otros tantos, diez mil seguidores. Media Ninja atrae la atención de jóvenes incrédulos con el periodismo tradicional, sus intereses empresariales y la visión “objetiva” –y fría- del periodismo de toda la vida. “El tipo de compromiso, que hace que el reportero asuma el punto de vista del manifestante, es lo que constituye la riqueza del grupo”, opinó recientemente Ivana Bentes, directora de Escuela de Comunicación de la Universidad Federal de Río de Janeiro.

Un segundo elemento define al grupo: La apertura inclusiva de su modelo organizativo. Constantemente han venido realizando reuniones abiertas en donde explican su visión del periodismo: “servir como un ojo para el público y ofrecer información cada vez más calificada para defender a la democracia” según Bruno Torturra. De esta manera suman nuevos voluntarios a la red, que ha venido difundiendo en cada uno de las sedes de los partidos las manifestaciones y petitorios de la gente. Recientemente han puesto al aire su sitio web, https://ninja.oximity.com/, donde se encuentran las historias del Brasil profundo detrás del jogo bonito, la samba y las caipirinhas.

Con todo y el empuje, los Media Ninja deben sortear algunos retos. El primero es la proporción entre el voluntarismo y los saberes propios del oficio periodístico. En una entrevista realizada en vivo al prefecto de Río de Janeiro, Eduardo Paes, se constató que su excesiva confianza en la capacidad de improvisación terminó aportando informativamente poco, generando tras ello una amplia discusión en las propias redes sociales del grupo. El segundo es el tema financiero, como hacer sostenible en el tiempo un medio que quiere mezclar el activismo con el periodismo. Mientras tanto, la red seguirá creciendo en un terreno favorable, pues los movimientos sociales cariocas ya anunciaron que continuarán protestando durante las olimpíadas, que también serán en el país.  (Publicado en el diario 2001)

El anarquismo estadocéntrico del Poder Popular

Rafael Uzcátegui

 

A petición de los compañero/as de Ekintza Zuzena, escribimos por segunda vez sobre el concepto “Poder Popular” que, en América Latina, promueven algunas iniciativas que se reclaman libertarias. Pero antes de entrar en materia, describiremos el lugar desde donde se realiza nuestra argumentación y, a grandes rasgos, el contexto que la perfila. Desde el año 1995 participamos en un grupo de afinidad anarquista que, en la ciudad de Caracas, entre otras actividades ha editado el periódico El Libertario, quizás la actividad más conocida. A partir del año 1998 antagonizamos con el proceso político denominado “revolución bolivariana” por tres grandes razones: La primera, la profundización del modelo extractivo-minero en sintonía, y sin contradicciones, con la globalización económica capitalista, lo cual ha incluido -a pesar de la retórica-, amplias garantías a la inversión transnacional energética (Por ejemplo, en el año 2009 Repsol anunció el descubrimiento en el golfo de Venezuela de la mayor reserva de gas natural de su historia). La segunda razón, por el proceso de estatización, militarización y fragmentación del movimiento social del país surgido a raíz del levantamiento popular del Caracazo, 27 de febrero de 1989, y cuya capacidad de movilización fue decisivo para el recambio burocrático experimentado en 1998, fecha de la primera victoria electoral de Hugo Rafael Chávez Frías. La tercera es que, a pesar de contar con la mayor bonanza económica de los últimos 30 años, el gobierno bolivariano no ha transformado las causas estructurales de una de las más injustas tasas de reparto de la riqueza en el continente –recordar que el país posee las mayores reservas energéticas de la región-, cuyos datos y testimonios pudimos plasmar ampliamente en el libro “Venezuela: La Revolución como Espectáculo. Una crítica anarquista del gobierno bolivariano” que, en el caso de la península ibérica, fue coeditado y distribuido por la editorial-librería La Malatesta de Madrid. Esta introducción es pertinente porque en el proceso de institucionalización y homogeneización del movimiento social que permitió su victoria en las urnas, el gobierno bolivariano pasó, a partir de marzo del 2009, a denominar por decreto a todas las instituciones con el adjetivo “poder popular”. Por ejemplo “Ministerio del Poder Popular para la Defensa”, que coordina a las Fuerzas Armadas del país. El caso venezolano sería entonces una evidencia clara de los derroteros estatales del concepto.

 

La segunda aclaratoria previa tendría que ver con el anarquismo en el cual creemos, pues complejiza el maniqueísmo y simplificación de la discusión que los promotores del Poder Popular “libertario” (PPL) aluden en su discurso. Cultivamos un anarquismo que necesita de sus grupos de afinidad para el intercambio y construcción de lo que nos es más próximo, pero cuyo referente y ámbito de actuación no es otro que los movimientos populares, autónomos, de base y necesariamente plurales, para el cambio en un sentido libertario. Reivindicando y aprendiendo de la historia, así como de las tradiciones de lucha que nos precedieron, nuestro anarquismo debe responder a un contexto en permanente cambio, signado por la globalización económica, informacional y tecnológica, el cual ha dejado atrás el culto a la razón positivista que influyó en los pensadores antiautoritarios de finales del siglo XIX y comienzos del XX. Además, es un anarquismo que debe ser expresión de las particularidades culturales que nos definen como latinoamericanos, sin perder su perspectiva universal e internacionalista. Esta reflexión hemos intentado plasmarla en nuestra publicación El Libertario, cuya línea editorial actual, en un escenario de estatización y polarización de las iniciativas populares, es la de promover los mayores niveles posibles de autonomía en las organizaciones sociales de nuestro entorno, en el entendido que mientras no exista un espacio de emprendimientos políticos diversos de base, beligerantes e independientes, los valores que defendemos como anarquistas no podrán tener la posibilidad de expandirse y ser vividos por amplios sectores de la población.

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El trabajo periodístico de Laura Weffer censurado por Últimas Noticias

El 15.03.14 en la noche fue censurado el presente trabajo de investigación en Ultimas Noticias, que debería aparecer en la edición dominical del día siguiente, de la periodista Laura Weffer. La decisión obligó a la jefa del departamento de investigación, Tamoa Calzadilla, a renunciar. La decisión fue del propio director Eleazar Dïaz Rángel, según afirman los propios periodistas ligados al medio, un conocido comunicador pro-gobierno que ha contribuido a la difusión de la matriz oficial acerca de la realización de un golpe de Estado en Venezuela. Ultimas Noticias es el periódico más leido en Venezuela, comprado recientemente por un grupo empresarial ligado al gobierno de Nicolás Maduro, cuya cabeza visible es David De Lima, un abogado que por cierto nunca ha ejercido el periodismo.

Si desean descargar el trabajo en PDF, aca https://www.mediafire.com/?e91jhbpqlszqptj

Así trabajaron los periodistas de Ultimas Noticias por la censura:

censura

El Libertario # 72, falta el papel pero sobran las ganas

Portada#72

Está circulando este nuevo número del vocero ácrata de ideas y acción. En esta ocasión, y por primera vez desde su inicio en 1995, sólo en versión digital pues, como explicamos en el Editorial, con la situación venezolana actual es prácticamente imposible que un medio periodístico autónomo frente a los poderes del Estado y el Capital tenga acceso a los insumos requeridos para su impresión.
En todo caso, se ha diseñado el # 72 para que quien pueda y desee haga la impresión en tamaño carta de sus 42 páginas (21 hojas por ambas caras), cuyo índice de contenidos detallamos a continuación (cuando no se indica autor, es responsabilidad de la Redacción):

– Editorial
– El discreto encanto de la boliburguesía
– A veces llegan cartas
– Las fotos
– Doblepensar
– Declaración – Ahora más que nunca: Autonomía, Autogestión, Acción Directa y Solidaridad
– Piense como un “socialista” del Siglo XXI
– 12 preguntas frecuentes sobre febrero 2014 en Venezuela; por Pepe el Toro
– Fragmentos de un tiempo revuelto
– Febrero 2014: empieza el calor; por Sofía Comuniello
– Se acaba el mambo y lo que viene es joropo
– Crónica desde la ciudad de Mérida: ¡Ganas no me faltan!; por Viento sin Fronteras
– Propuestas para la protesta, protestas con propuesta; por Old Sideshowbob
– Propuesta anarquista ante la crisis venezolana; por Curare
– contra el paquete económico camuflado del madurismo
– Agoniza la economía nacional; por Humberto Decarli
– Quiebre moral; por Mariana
– Una hipótesis para visualizar el origen y prosperidad de la boliburguesía; por Armando Vergueiro
– Cemento: ¡Ah mundo ese aparecido que ahora sale en El Tocuyo!; por Sargento Montilla
– Lo que debe saberse de CIVETCHI y sus trabajadores presos
– “Somos wayuu, no bachaqueros”; por Prensa Provea
– Movimiento ambientalista venezolano y neo-extractivismo: la dificil resistencia; por María P. García Guadilla
– Los Piaroa ante 2 (o más) Estados; por Euclides Perdomo
– Minería, FARC y tolerancia estatal en Amazonas
– Carbón en el Zulia: 20 preguntas sin respuesta; por Yldefonso Finol
– Mi “lavado de cerebro” en la Universidad Bolivariana; por Gabriel Andrade
– Una contradicción llamada Juancho Montoya; por Curare
– Asi trata el PSUV a su disidencia interna
– entre dos mundos; por Pedro Pablo
– Las cárceles tras 15 años de “revolución bolivariana”; por Observatorio Venezolano de Prisiones
– Patriarcado con esteroides: La fiebre de la cirugía plástica; por Alan Furth
– Uruguay: Monsanto y la legalización de la marihuana; por Karen Hermosilla
– Escribe un supuesto “peruano” a unos supuestos “chilenos”; por compas de Chile y Perú
– La IFA en solidaridad con anarquistas de Cuba; por Internacional de Federaciones Anarquistas
– Suráfrica: A toda máquina con la “Marca Mandela”; por Tina Sizovuka
– En Viena la Pizzería “Anarquía” lucha por la (A) y contra el desalojo; por Pizzería “Anarquía”
– La economía del anarquismo: Algunas ideas básicas; por Anarcho
– ¡No vayas al circo que explote animales!
– Leer Libera
– La Soledad, una biblioteca móvil; por Daniel
– Noticias breves
– Humor y (A) en el bicentenario de Bakunin; por Puye y Autogestione
– Biblioteca Móvil La Soledad; cómic por EsboZine

Haremos todos los esfuerzos a nuestro alcance para reanudar la edición impresa en los números siguientes. Mientras tanto, invitamos a “bajar” esta edición digital desde nuestro blog http://periodicoellibertario.blogspot.com, o a solicitarla vía e-mail a periodicoellibertario@gmail.com; igualmente agradecemos correr la voz para que otras personas y grupos sepan de esta edición y dónde conseguirla.

Novedades en movimiento

rafael uzcateguiRafael Uzcátegui

Para cualquier observador acucioso la dinámica de las protestas en las últimas semanas en Venezuela presenta algunas novedades respecto a la cultura de movilización social cimentada en los últimos años en el país. La primera es la propia continuidad de las protestas. El venezolano se ha caracterizado por promover un tipo de esfuerzos de resultados a corto plazo, sin permanencia en el tiempo, por lo que la suma de cada nuevo día de protesta contradice la inmediatez que parecía propia del “hacer-político” en el país. Un segundo elemento tiene que con su extensión y dispersión. Caracas, centro del poder simbólico presidencialista entre nosotros, siempre era el referente de cualquier manifestación nacional. Sin embargo, las protestas se vienen realizando con tanta intensidad y convocatoria en diferentes puntos de la geografía. Nunca antes habíamos presenciado la realización simultánea de 18 movilizaciones que, en algunos casos, (Maracaibo, San Cristóbal, Barquisimeto, Valencia, Puerto La Cruz por nombrar algunas), han sido multitudinarias. Y esto tiene su explicación. Las provincias han sido duramente castigadas  por años de interrupción de servicios públicos, escasez de productos de todo tipo y una tasa inflacionaria que ha mermado doblemente la capacidad adquisitiva de los asalariados, en comparación en el trabajador capitalino favorecido por un mayor flujo de capitales que permiten sumar otras entradas al ingreso familiar. Por esto en la indignación callejera en el interior del país hay más reivindicaciones de tipo social que en Caracas, donde las demandas siguen siendo mayoritariamente políticas (renuncia presidencial, liberación de los detenidos y rechazo a la represión).

 

Esta no es la única diferencia entre dos dinámicas movimientistas, que si bien tienen relación, cada una posee particularidades. En “la ciudad de los techos rojos” las protestas se han concentrado territorialmente al este de la urbe, y sus protagonistas son mayoritariamente estudiantes y clase media. En provincia hay una mayor incorporación de clases populares y, en el caso del Táchira, incluso de zonas rurales (por ello la militarización de la entidad). Otra novedad es el intenso uso de redes sociales para comunicarse, convocar y realizar las denuncias de abuso policial, militar y parapolicial ante la censura televisiva. Por ello, Venezuela ha entrado improvisada y atropelladamente en los conflictos digitales de la Era de la Información descritos por Manuel Castells, hasta ahora mediante multitudes configuradas en redes sin centro visible que han sobrepasado a los partidos políticos opositores. El gobierno, pensando bajo la lógica análoga, ha creído que era suficiente la invisibilización y represión para silenciar las protestas, retrocediendo terreno en un conflicto basado, entre otras cosas, en la creación y difusión de imágenes. Hoy, la lectura exclusivamente “ideológica” del conflicto, alcanza a comprender bien poco de las novedades, matices y complejidades de lo que está sucediendo.

Organizar redes antiautoritarias

Rafael Uzcátegui

No solamente ha fracasado la estrategia de la toma de poder estatal para promover cambios estructurales, sino también el tipo de organizaciones que la hacen posible. El modelo clásico es la llamada “acumulación de fuerzas” mediante el crecimiento cuantitativo de partidos políticos edificados bajo el modelo vertical leninista, el partido “revolucionario” dirigido por un puñado de personas que “desde afuera” inyectan conciencia a las “masas oprimidas” y las conducen a la dictadura del proletariado, o su metáfora moderna, el poder popular. En los últimos años, han surgido modos de organización que intentan, desde el comienzo, funcionar de una manera horizontal y democrática, con valores libertarios. Una de ellas es “la red”, forma de organización privilegiada en los últimos años, desde que la “Batalla de Seattle”, en noviembre de 1999, sorprendió al mundo al sabotear la cumbre de la Organización de Libre Comercio (OMC). Potenciadas por las nuevas tecnologías, muchos de los movimientos más inspiradores de los últimos años han sido organizados como redes. Y si necesitamos más señas de identidad cercanas, tenemos que el Frente de Liberación Animal (ALF) y grupos ecoanarquistas como Earth First! también han sido redes. Si las redes han sido, desde su génesis,  cercanas al movimiento anarquista es porque toman del ideario libertario valores y conceptos, como el “grupo de afinidad” como unidad primaria de funcionamiento, o el distribuir las capacidades de hacer y proponer lo más ampliamente posible.

Hay que aclarar que existen diferentes tipos de redes, básicamente, tres modelos: Red Cadena Red Descentralizada y Red Distribuida. La red cadena es como la de un traficante de drogas, donde la información se mueve a través de una línea de contactos separados y donde la comunicación de principio a fin debe viajar a través de puntos intermedios. En la Red Descentralizada la comunicación se dirige, a través de puntos intermedios hacia un centro, que es la dirección de la red. El chavismo, por ejemplo, era una red descentralizada, pues todas las iniciativas dependían y se dirigían hacia la figura de su líder. El tercer tipo de red es el más interesante: La Red Distribuida, también llamada “Todo canal”, donde todos los puntos de la red están conectados con todos, y no existe un centro. En estas redes nadie depende de nadie en exclusiva para poder alcanzar a otro con su mensaje: No hay filtros únicos. Lo que define a una red distribuida es que todo elemento que la integra, sea una persona o un colectivo, decide sobre sí mismo, pero carece de la capacidad para decidir sobre cualquiera de los demás integrantes. Toda red distribuida es una red de iguales, aunque haya puntos más conectados que otros.

Las redes, como otras formas de la organización, son unidas por los relatos o historias que sus integrantes cuentan. Las historias expresan un sentido de la identidad y su aceptación -quienes somos, por qué nos hemos juntado, de dónde venimos, y lo que nos hace diferente de “ellos”-. En segundo lugar, las historias comunican el sentido de la causa, el propósito y la misión – en que creemos, qué vamos a llevar a cabo y cómo-.

Un primer elemento debería caracterizar una red antiautoritaria como una red distribuida: Su sistema de decisiones no es binario: “sí” o “no”. Por el contrario es “en mayor o menor medida”. Alguien propone y se suma quien quiere. La dimensión de la acción dependerá de las simpatías y grado de acuerdo que suscite la propuesta. Esto haría imposible que la mayoría decida sobre la minoría cuando se producen diferencias de opinión. La toma de decisiones y las operaciones, por tanto, son descentralizadas, teniendo en cuenta la iniciativa y la autonomía de cada uno de los integrantes de la red.

Un segundo elemento es que una red “todo canal” supone una densa y vasta comunicación. En una red “descentralizada” como la bolivariana, Chávez ordenaba y los demás ejecutaban. No hay posibilidades de disentir del centro, a menos que se quiera ser excluido. En la red antiautoritaria la comunicación constante entre todos y todas no sólo da la sensación que la red existe y está en funcionamiento, sino que permite que esté en permanente reconfiguración, acercando entre sí las partes más afines de acuerdo a los intereses de cada una. Si bien internet facilita la comunicación no es, ni debería ser, la única forma de interrelación. Los encuentros “cara a cara” son tan o más importantes para reconocerse y reforzar el sentido de pertenecer a una comunidad.

En tercer lugar en las redes no existe “dirección” en el sentido tradicional y en su interior surgen grupos o personas cuyo principal objetivo es dar fluidez al funcionamiento y los flujos de la propia red. Son grupos preocupados en proponer acciones comunes y facilitarlas. Sin embargo no pueden tomar decisiones por todas y todos, pero juegan con su trayectoria, prestigio e identificación con los valores que aglutinan la red o parte de ella, a la hora de proponer acciones comunes.

Por último tenemos la “afinidad”. El funcionamiento de la red depende de que tan bien, y de que maneras, los miembros se conocen personalmente y están relacionados con los otros y otras. Los lazos personales fuertes, basados en la amistad y las experiencias comunes, aseguran mayor confianza y lealtad que los modelos jerárquicos, como los partidos. Para funcionar bien, las redes necesitan el mayor alto grado de confianza interpersonal entre sus integrantes.

Organicemos una, dos y muchas redes antiautoritarias para el cambio. Es más democrático, asambleario, libertario… ¡y mucho menos aburrido que rígida disciplina partidista!.

Silva, el delator delatado

Rafael Uzcátegui

Para quienes fuimos víctimas de los señalamientos criminalizadores del señor Mario Silva, representa un alivio su reciente salida de la pantalla, a raíz de la difusión de un audio en donde enfiló el verbo que lo caracterizaba hacia diferentes personajes de su propio bando. Silva nunca ocultó su relación con los órganos de inteligencia del Estado venezolano –alguna vez, incluso, exhibió orgulloso un reconocimiento otorgado por el Sebin-, y en sus programas era habitual la transmisión de intervenciones de comunicaciones privadas de diferentes actores sociales y políticos del país, prohibido por la Constitución, lo cual formaba parte del arsenal “argumentativo” disparado en contra de los elementos que según su criterio había que neutralizar. Para quienes trabajamos los temas de Derechos Humanos ser nombrados en el estelar nocturno de la televisión estatal era un presagio de los episodios de criminalización de nuestro trabajo, lo cual en muchos de los casos desembocaron en agresiones contra la integridad de los activistas.

No hay que olvidar que esta suerte de paramilitarismo mediático siempre contó con el aval no sólo de altos funcionarios del Estado venezolano, sino la complicidad y aprobación de un sector del propio oficialismo de base. El propio presidente Chávez señaló a Silva como ejemplo del “periodismo necesario”, el ex ministro de comunicación Izarra expresó que era una pieza clave de la construcción de la “hegemonía mediática” y era común escuchar a militantes del bolivarianismo celebrar las “ocurrencias” nocturnas del programa de televisión. Si bien el programa “evolucionó” en sus formas, énfasis y métodos durante el largo tiempo que estuvo en el aire, desde sus inicios siempre fue claro que su objetivo sería desprestigiar a los críticos gubernamentales. El inicio de su transmisión bajo la gestión de la dirección del Canal 8 por parte de Vladimir Villegas, siempre será una mancha que acompañará la trayectoria de este periodista, quien después sufrió los propios embates del monstruo que ayudó a crear.

Salvando las distancias y reconociendo especificidades, el único paralelo en la región que recordemos fue el fenómeno de la llamada “prensa chicha” auspiciada por el siniestro Vladimiro Montesinos durante el gobierno de Alberto Fujimori en el Perú. Como se recordará, una serie de periódicos a muy bajo costo, cuyo contenido sensacionalista y con generosidad de bustos, piernas, apariciones de ovnis y milagros protagonizados por imágenes religiosas se encargaba de señalar y desprestigiar sistemáticamente a los críticos de los excesos y atrocidades fujimoristas, marcando incluso a los posibles objetivos de la represión estatal y la actuación de iniciativas paraestatales como el tristemente conocido “Grupo Colina”. Aunque “La Hojilla” o similares continúen en la parrilla del canal estatal, la ausencia de Silva deja un vacío que, aunque sea imitado, nunca será lo mismo. Afortunadamente. @fanzinero

Blog y Derechos Humanos

blog_creattivaColumna de Provea en Correo del Caroní redactada por Rafael Uzcátegui 

Las redes sociales son estructuras de comunicación que relacionan a diferentes personas que comparten intereses comunes. La eficacia del trabajo de las redes, mucho más que las tradicionales estructuras verticales, las ha convertido en un tipo de organización popular en el día de hoy. Las redes sociales, potenciadas por el uso de las nuevas tecnologías de información, han transformado el uso de la internet. El término Web 2.0 define a los sitios web que facilitan el compartir información y la colaboración, a diferencia de los primeros sitios de internet. Un sitio Web 2.0 permite a los usuarios interactuar y colaborar entre sí como creadores de contenido generado por usuarios en una comunidad virtual, a diferencia de sitios web estáticos donde los usuarios se limitan a la observación pasiva de los contenidos que se han creado para ellos.

En el pasado dictaduras como la de Augusto Pinochet o Jorge Videla tenían a la invisibilidad de sus tropelías como aliado para la impunidad. Secuestros, torturas o desapariciones de sus enemigos políticos eran posibles porque la información fluía lentamente y era posible esconder la basura debajo de la alfombra. Hoy, por lo menos en este lado del mundo, ocultar violaciones a los derechos humanos es casi imposible. Cualquier persona puede registrar desde su teléfono celular a un funcionario policial cometiendo abusos contra la población, difundiendo la imagen para denunciar el atropello. Tampoco es posible callar las disidencias de cualquier signo. Utilizando redes sociales como Facebook, Twitter o Blogger cualquier persona puede colocar su opinión al alcance del mundo.
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La receta rusa

Rafael Uzcátegui

“Censúrate a ti mismo” se llama el capítulo dedicado a Rusia en el libro “Comunicación y Poder” del sociólogo Manuel Castells, uno de los más influyentes pensadores contemporáneos en idioma castellano. El patrón de presiones ruso sobre los medios puede iluminar la asfixia sobre la libertad de expresión llevada a cabo por regímenes autoritarios. Según el español, la vigilancia se produce a través del control burocrático y financiero de las redes de comunicación, directa o indirectamente. Paralelo a la progresiva hegemonía gubernamental (el Estado ruso posee más del 80% de la infraestructura radial y televisiva), los medios reacios sufren un abanico de presiones. La publicación de noticias desagradables origina consecuencias como la visita de inspectores del departamento de bomberos o del trabajo. Por ello, “las denuncias de injerencias pueden ser ridiculizadas si el problema procede de la compañía eléctrica o del casero que de pronto decidió subir el alquiler”. Para quienes insisten en noticias incómodas se les recuerda que las jugosas pautas publicitarias estatales, y de las compañías que hacen negocios a su sombra, se direccionan a medios complacientes.

El gobierno ruso cuenta, además, con una gama de recursos legales aplicables a los medios e internet. Si bien la censura está prohibida oficialmente, una serie de leyes y decretos prevén excepciones para “proteger la seguridad nacional y luchar contra el cibercrimen”.  Un cuarto mecanismo es el control de la programación. Líderes opositores han desaparecido de la televisión, y algunos medios con influencia han sido presionados para retirar programas o comentaristas de opinión política y desviar su contenido hacia el entretenimiento pueril. Si los periodistas llegan demasiado lejos, los matones silencian su voz: Desde el 2000, 23 periodistas han sido asesinados en ese país.
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Sobre la falsa pluralidad de los medios autodenominados “contrainformativos”

Desde 1990 he participado y creado diferentes medios independientes de comunicación, en la creencia de la necesidad de divulgar cosas y enfoques que difícilmente tendrían cabida en medios tradicionales. El desarrollo de las nuevas tecnologías informáticas ha puesto al alcance de todos y todas, a precios irrisorios, la posibilidad de informar y divulgar sus puntos de vistas, lo cual a su vez ha catalizado y potenciado infinidad de propuestas que desde el periodismo, intentan disminuir la hegemonía comunicacional de empresas y gobiernos. Sin embargo, como está sobradamente visto, no es suficiente una declaración de intenciones sobre el “ser diferente” a lo que se critica. Con triste frecuencia, los medios autocategorizados como “alternativos”, “comunitarios” o “contrainformativos” incurren en todas y cada una de las cosas que critican a los medios establecidos. Detrás de una declaración política que habla de darle voz a los sin voz, y combatir a la censura en todas sus formas, usualmente se esconden tijeras, peajes y sesgos que sólo difieren de CNN en lo cuantitativo. Ejemplos sobran, y el mas reciente es el de Kaos en la Red, un portal que dice sobre si mismo que “da cabida a que puedan expresarse en el mismo todas las personas o colectivos que forman el abanico ideológico de IZQUIERDA PLURAL ANTICAPITALISTA que tengan algo que aportar para defender a los seres más desprotegidos de los abusos del capitalismo depredador, y de los Gobiernos que lo sustentan, que existen en todo el mundo“. Linda declaración de intenciones, que pudiera arrancar -por su desprendimiento- hasta lágrimas. Sin embargo, Kaos en la Red es un portal que visibiliza sólo la preferencia y debates con los que estan a gustos sus administradore/as, lo cual a su vez intenta legitimar sus opciones políticas y gustos políticos en diferentes partes del mundo.

Como denuncia concreta de lo anterior, reproduzco el texto que Gustavo Rodríguez está haciendo circular sobre la decisión del portal Kaos en la Red de censurar sus textos. Sólo nos queda apuntar que es mucho el camino por recorrer tanto para crear un auténtico periodismo alternativo como medios de comunicación realmente plurales y democráticos, donde el problema del poder -quien controla, que se publica- sólo sea una discusión teórica. Sobre Kaos no hay que argumentar mucho: Su comunicación sobre las razones de la censura lo dice todo de ellos y ellas.

:: Cogito ergo impidio
Que un Estado/gobierno –de cualquier confín del mundo– considere y catalogue de “terrorista” a cualquier anarquista, evidentemente, cuenta con toda la lógica que impone su propia razón de ser. De igual forma, para tod@s l@s anarquistas, es un proceder habitual y hasta consecuente, que nos consideren “terroristas” todos los Estados-gobiernos del mundo. Nosotr@s –por regla general– no hacemos esa “prudente” y sutil distinción socialdemócrata entre “gobiernos buenos” y “gobiernos malos”, para justificar adhesiones, alianzas y opciones preferenciales por el “mal menor”; mucho menos recurrimos a los habituales eufemismos de “gobiernos progresistas” y/o “procesos revolucionarios” con que tradicionalmente se maquillan y solapan las infamias de los Estados protostalinistas, neo-populistas y nacionalistas, reticencias harto recurrentes desde esa entelequia amorfa y reformista que se autodenomina izquierda.

Para l@s anarquistas, no existen excepciones ni para el “caso Cuba” ni para Venezuela ni para Bolivia, Ecuador, Perú ni para Tumbumtú, por lo que habría que reafirmar, a punto de partida, que nuestra lucha no está subordinada a los mesianismos de turno sino que es y será por el Comunismo libertario, ergo, contra el Estado-capital, aquí, allá y acullá.

Por todo lo anterior, no nos extrañan las condenas y vituperios emitidos por el gobierno de La Habana, como siempre saturados de epítetos nada novedosos (“terroristas”, “gusanos”, “espías”, “agentes de la CIA”, etc.). Sin embargo, si nos sorprenden las intenciones declararas por el Colectivo Editorial de Kaos en la Red, acatando las “ordenes” del partido-gobierno-Estado cubano. Nos sorprende sobre manera este proceder de quienes se declaran en lucha permanente contra “la criminalización de la libertad de expresión y opinión“, nos extraña de quienes se asumen a favor de la contrainformación alternativa como arma crítica indispensable para el desarrollo de la conciencia antagonista de los pueblos frente a la desinformación alienante de los medios masivos de comunicación al servicio del sistema de dominación global. Lamentablemente, este resolutivo de expulsión “irrevocable” –acordado por “decisión mayoritaria”– nos demuestra, en primer lugar, la dolorosa inconsecuencia entre el discurso y la práctica, tan común en amplios sectores del izquierdismo pululante. En segundo lugar, manifiesta la obstinada presencia de quienes permanecen refugiados en la nostalgia de las antiguas gestas revolucionarias –ubicadas a años luz de la realidad contemporánea– diluidas hoy en la más salvaje de las rapiñas. En tercer término, nos indica la sobrevivencia de cobardes complicidades jacobinas que han impedido hasta ahora el impostergable debate en torno al “proceso cubano” y han obstruido, desde hace décadas, el ascenso de nuevos lineamientos político-prácticos imprescindibles para re-encausar las luchas de la gente cubana por el Socialismo y la Libertad.

Ante los hechos, no nos cabe duda, que asistimos al recrudecimiento de la censura y al incremento de las medidas autoritarias en la Isla, destinadas a acallar a las nuevas voces comprometidas con el rumbo revolucionario –tozudamente dedicadas a la puesta en marcha del Socialismo participativo y libertario en la mayor de Las Antillas– y decididamente opuestas a la acelerada transición del fallido capitalismo de Estado al capitalismo monopolista que desde un tiempo se viene instituyendo por mandato de la jerarquía del partido-gobierno-Estado cubano. Sin que quepan dos opiniones al respecto, la longa manus del partido-gobierno-Estado cubano, vuelve a articularse en pleno revival del pragmatismo stalinista, convirtiendo a Kaos en la Red en una vernácula franquicia del diario Granma, imponiendo en ultramar el pensamiento único y el monólogo acrítico con que amordaza a los cubanos desde hace medio siglo el exclusivo “propietario de la palabra pública” (RCA).

Es preciso, entonces, ahora que el capitalismo –como a todas luces sucede en China y Vietnam– , ya no está naturalmente asociado a la democracia parlamentaria y/o representativa, reflexionar profundamente sobre la actualidad cubana. Sin cortapisas ni complacencias. Y es necesario hacerlo con urgencia para después discutirlo y hablarlo colectivamente y a voz en cuello. Se trata, ni más ni menos, de hablar de Cuba desde la crítica revolucionaria, sin malabarismos semánticos ni indulgencias y excepciones. Es momento de abandonar los coros de acólitos y de romper ese infructuoso silencio que cínicamente se autodenomina “crítica constructiva” o “solidaridad crítica” y que se impulsa desde las miopes y anodinas concepciones que razonan su reaccionario proceder en la espuria consigna de “no hacerle el juego al enemigo”. Esas posturas forzadas en nada contribuyen a la Revolución y a la gente cubana, únicamente auxilian el inmovilismo y el continuismo excluyente y autoritario que predomina en la Isla en exclusivo beneplácito de su liderazgo vitalicio.

Hoy, para quienes verdaderamente nos empecinamos en el rescate de los escasos componentes revolucionarios sobrevivientes en la Isla y nos aferramos a encarrilar los pasos hacia la emancipación socialista y libertaria, no tenemos otra alternativa que la defensa insoslayable de las potencialidades de autonomía de la gente cubana, emprendiendo una crítica obligatoriamente mordaz e impiadosa que denuncie la agudización del abismo que separa lo que representó la gesta libertaria de la Revolución cubana y lo que hoy representa el partido-gobierno Estado cubano. Se trata de “la posibilidad irrebatible de liberar la palabra, los deseos y los sueños en la magia de los encuentros colectivos a pleno sol, a cara descubierta y sin limitaciones de ninguna especie” –como atinadamente adelantara nuestro compañero Rafael Spósito (Daniel Barret)– “Ésta es la única posibilidad de recuperar un proyecto socialista y de confirmar a los cuatro vientos que el mismo es inseparable de esa impronta libertaria que algunos todavía se empeñan en negar. En ello la gente cubana se juega su última oportunidad”[1]

Gustavo Rodríguez
San Luis Potosí
A 15 de septiembre de 2011

Nota: A continuación la misiva del Colectivo Kaos en la Red.
Message body

Hola Gustavo:
Recientemente hemos recibido informaciones sobre el MLC (Movimiento Libertario Cubano) que nos han preocupado enormemente. En ellas se nos dice que, lejos de realizar una crítica constructiva de la Revolución Cubana, su labor es más cercana a la que desarrolla la gusaneria desde Miami.
El caso es que nos hemos puesto en contacto con compañeros de la más absoluta confianza. Estos saben de primera mano que en el MLC hay directamente personas que trabajan como miembros de la contrarrevolución (grupos terroristas, espionaje, etc.)
Sabes que Kaos siempre ha recibido duras críticas justamente por no apoyar acríticamente lo que se hace en Cuba. Sin embargo, nuestra intención de integrar en Kaos una perspectiva anarquista no pasaba en ningún momento por realizar ni apoyar movimientos contrarrevolucionarios.
No podemos dar espacio al MLC en Kaos. Y dado que tú te presentas como miembro del mismo, nos vemos en la obligación de dejar de publicar tus textos.

Lamentamos enormemente esta situación, pero no podemos hacer otra cosa.
Colectivo de Kaosenlared

[1] Daniel Barret (Rafael Spósito), Cuba: El dilema del socialismo y la libertad, libro en preparación.

ACTUALIZACION

El portal Kaos en la Red ha publicado un texto llamado Sobre la expulsión de Gustavo Rodríguez: Una rectificación y una disculpa. Veremos en que para todo esto.

Resumen “Comunicación y Poder” de Castells: Capítulo I, el poder en la sociedad red

Continúo compartiendo mis notas y resúmenes del libro de Manuel Castells, “Comunicación y Poder”, para los pobres sudacas y venecos que no puedan acceder a copias físicas de este texto. Las citas son textuales, y he creado una categoría para acceder al resto de los resumenes que vaya posteando. Si desean descargar el archivo en un .DOC, acceder aqui: Capitulo I castells

:: Capítulo I

EL PODER EN LA SOCIEDAD RED

El poder es el proceso fundamental de la sociedad, puesto que ésta se define en torno a valores e instituciones, y lo que se valora e institucionaliza está definido por relaciones de poder. El poder es la capacidad relacional que permite a un actor social influir de forma asimétrica en las decisiones de otros actores sociales de modo que se favorezcan la voluntad, los intereses y los valores del actor que tiene poder. El poder se ejerce de dos maneras: Mediante la coacción –o la posibilidad de ejercerla- o mediante la construcción de significado partiendo de los discursos. Capacidad relacional significa que el poder no es un atributo sino una relación. Asímetrica porque siempre hay mayor grado de influencia de un actor sobre el otro.  Cuanto mayor es el papel de la construcción de significado en nombre de intereses y valores específicos a la hora de afirmar el poder de una relación, menos necesidad hay de recurrir a la violencia (legítima o no). No obstante, la institucionalización del recurso a la violencia en el Estado y sus derivados establece el contexto de dominación en el que la producción cultural de significado puede desplegar su eficacia.
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Comunicación y Poder (Resumen): Obertura

Después de desearlo desde el año 2009, fecha de su aparición, por fin tengo en mis manos una copia del libro “Comunicación y Poder” del sociólgo español Manuel Castells. Para quien no lo sabe, en Venezuela existe control de cambio y han quitado el otorgamiento de moneda extranjera, a precios preferenciales, a los importadores de libros. Por eso muchas cosas son inconseguibles, y si no fuera por internet, nuestro marasmo cultural e intelectual sería mucho más profundo. Como este libro en el caso de que alguien lo importe costaría, por lo menos, el salario mínimo de un mes, y además, creo profundamente en el compartir y socializar las cosas como manera de aumentar la masa crítica colectiva, a medida que vaya leyendo el texto ire posteando resúmenes de los capitulos para que otros en mi misma posición por lo menos puedan disfrutar de un extracto de la última investigación del, a mi modesto juicio, uno de los más importantes referentes vivos de la sociología contemporánea. Aca cuelgo la apertura del libro, que si prefieren descargarlo en un archivo .doc, pueden hacerlo AQUI

:: Comunicación y Poder: OBERTURA

Manuel Castells (MC) comienza recordando cuando en plena dictadura franquista, como estudiante universitario y miembro de una organización de resistencia clandestina, realizaba acciones de propaganda contra el régimen y por la derrota del capitalismo. Entraba a los cines y dejaba en los asientos panfletos con “el audaz mensaje de la resistencia que les daría esperanzas para unirse a la lucha por la democracia”. Esta acción, sugiere, era tan heroica como ineficaz: “el cambio social y político siempre se ha llevado a cabo en todas partes y en todas las épocas a partir de miles de acciones gratuitas y en ocasiones tan inútilmente heroicas que no guardan proporción con su eficacia”. Sobre la validez de este tipo de acciones establece un primer axioma: “El mensaje sólo es eficaz si el receptor está dispuesto a recibirlo (en su caso la mayoría no lo estaba) y si se puede identificar al mensajero y este genera confianza”.
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