Provea: Gobierno miente sobre supuesta resolución del Consejo de Derechos Humanos ONU sobre sanciones a Venezuela

 

(Caracas, 18 de julio de 2019) El gobierno venezolano ha falseado el contenido de una reciente resolución aprobada en el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas, afirmando que rechaza la imposición de medidas coercitivas unilaterales contra el país. Sin embargo, el texto del documento no dice nada sobre este tema.

El pasado 15 de julio el Sistema Estatal de Medios difundió la noticia que con 28 votos a favor, 14 en contra y 5 abstenciones el Consejo de Derechos Humanos de la ONU había aprobado una resolución presentada por Venezuela, “en favor del fortalecimiento de la cooperación internacional en la esfera de los derechos humanos, para hacer frente sanciones impuestas por el Gobierno de Estados Unidos contra el pueblo venezolano”. La primera referencia se difundió un día antes, cuando el Ministro de Relaciones Exteriores Jorge Arreaza, a través de su cuenta twitter expresó: “Venezuela, desde la Presidencia del @MNOAL_NAM presentó una resolución para profundizar la Cooperación Internacional y rechazar las Medidas Coercitivas Unilaterales (Sanciones) en el Consejo de DDHH/ONU. La Resolución fue aprobada con amplio respaldo de los Estados miembros”. Seguidamente el propio Nicolás Maduro expresó: “Agradezco el contundente respaldo de los Estados miembros del Consejo de DDHH de la ONU, a la resolución presentada desde la presidencia del Mnoal a favor de Venezuela. Victoria que amplía la cooperación internacional y rechaza las sanciones imperiales”.

Las notas de prensa preparadas desde Miraflores tuvieron una amplia difusión en medios nacionales e internacionales. Sin embargo, cuando se intenta profundizar en la información los diferentes escritos no citan el texto de la propia resolución, sino las interpretaciones de los funcionarios del gobierno de Nicolás Maduro. No obstante, cuando se revisa el texto de la propia resolución publicado en el portal oficial del Consejo DDHH ONU, se puede corroborar que la misma trata sobre un tema diferente.

Bajo el título “La contribución del desarrollo al disfrute de todos los derechos humanos” fue presentado al 41 período de sesiones del Consejo de DDHH de la ONU un proyecto de resolución por 33 países, incluyendo Venezuela, en el punto 3 de la agenda del día: “Promoción y protección de todos los derechos humanos, civiles, políticos, económicos, sociales y culturales, incluido el derecho al desarrollo”, que finalmente fue aprobado. En el cuerpo del texto no aparecen las palabras “sanciones”, “medidas coercitivas unilaterales” ni “bloqueo”. Tampoco se describe la situación de algún país en particular. En cambio, la propuesta desarrolla, de manera genérica, papel de la cooperación para el desarrollo para el disfrute de los derechos humanos, un tema que posee un amplio consenso a nivel internacional. La resolución finaliza con 16 afirmaciones, siendo la primera: “Reafirma la importante contribución del desarrollo al disfrute de todos los derechos humanos por todas las personas”. El texto completo de la resolución puede consultarse en https://documents-dds-ny.un.org/doc/UNDOC/LTD/G19/211/01/PDF/G1921101.pdf?OpenElement

Diferentes ONG han denunciado la política sistemática del gobierno venezolano de falseamiento de información, calificándola en sus reportes como “mitomanía de Estado”. Mediante esta falsa noticia, Nicolás Maduro intenta mitigar el impacto del reciente informe del Alto Comisionado DDHH de Naciones Unidas sobre las graves violaciones ocurridas en nuestro país, intentando justificar las consecuencias de la Emergencia Humanitaria Compleja, desarrollada en el país a partir del año 2013, con las sanciones financieras aprobadas a partir del año 2017.

Provea ha expresado su rechazo a la imposición de medidas coercitivas financieras contra el país debido a que agravan la crisis pre-existente que afecta a amplios sectores de la población, estimulando la migración forzada de venezolanos. Sin embargo apoya el aumento y la intensificación de sanciones internacionales individuales contra violadores de derechos humanos.

Venezuela: Chomsky, Code Pink y el colonialismo de izquierda

Rafael Uzcátegui

El 05 de marzo de 2019 apareció una carta pública firmada por “124 académicos de todo el mundo”, bajo el título “Una carta abierta a la Oficina de Washington en América Latina (WOLA) sobre su postura sobre el esfuerzo de Estados Unidos para derrocar al gobierno venezolano”. Como intentaré demostrar en este texto, esta comunicación es un buen ejemplo de un tipo de pensamiento que he llamado, provocativamente, “colonialismo de izquierda”.

Para aclararlo de entrada, no considero que todos los intelectuales progresistas y activistas de Estados Unidos sufran de “colonialismo de izquierda”. Al contrario, he conocido muchas personas de ese país, de ideologías de izquierda de todos los tintes, genuinamente interesadas en la situación venezolana y que, para informarse, hacen el esfuerzo de leer lo que se genera desde dentro del país, dialogar con los actores locales y apoyar sus esfuerzos.

En nuestra opinión el colonialismo de izquierda está caracterizado por 4 ideas-fuerza:

1) Los Estados Unidos son el eje político, económico, social y cultural del mundo

2) Sus críticas y adhesiones sobre los conflictos mundiales tienen poco que ver con la situación real de los territorios, siendo funcionales y subsidiarios de su posicionamiento sobre la política interna de Estados Unidos

3) Para opinar sobre los conflictos del llamado “Tercer Mundo” optan por el “debate entre pares” y jerarquizan el conocimiento sobre ellos generado por los centros académicos del Primer Mundo.

4) Las aspiraciones democráticas, utópicas o revolucionarias sólo son legítimas, en toda su extensión y amplitud, para los territorios desarrollados de los países integrantes de la “Matriz colonial del poder”. Para el resto del planeta hay folklore.

El protagonismo de las fuerzas más conservadoras, como el gobierno de Estados Unidos, es protagónico debido al abandono que las fuerzas progresistas internacionales han hecho de las demandas democratizadoras del pueblo venezolano

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En Hearts On Venezuela queremos divulgar tu mensaje al público angloparlante!

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En la primera quincena de junio iniciaremos formalmente el proyecto Hearts On Venezuela, una estrategia comunicacional desde las ONG venezolanas dirigida al público de habla inglesa. Esta iniciativa, promovida por Codhez, Provea y Civilis, con el apoyo de WOLA, consta de un grupo de traductores voluntarios, un sitio web y redes sociales para divulgar las opiniones e informes de la sociedad civil venezolana sobre la situación de la democracia y los derechos humanos en nuestro país.

Material en inglés

Envíanos los reportes que ya tengan en inglés a heartsonvenezuela@gmail.com para publicarlos en la web antes del lanzamiento antes del 5 de julio.

Materiales que quieren traducir

Postula tu reporte, informe o comunicado de prensa al correo electrónico heartsonvenezuela@gmail.com para que sea traducido al idioma inglés y divulgado de manera gratuita. Es hora de que seamos los venezolanos y venezolanas quienes construyamos y divulguemos la narrativa sobre lo que realmente sucede y lo que consideramos debería ser la solidaridad con nuestra gente.

ONG exigen una investigación imparcial sobre los asesinatos de los indígenas warao Belki y Samaritana Mendoza, así como la libertad de los sobrevivientes y testigos del crimen

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(La denuncia fue puesta ante la Comision parlamentaria de los Pueblos Indigenas de la Asamblea Nacional. Foto: Melquiades Avila. Fuente foto: El Pitazo)

(Caracas 8 de mayo de 2019) El día 29 de abril alrededor de las 7 de la mañana, 25 indígenas waraos de la comunidad de Mariusa, en Delta Amacuro, salieron en dos (2) embarcaciones fluviales en busca de agua dulce a un pozo ubicado aproximadamente a un kilómetro de la comunidad. Alrededor de las 10:30am, en el retorno fueron alcanzados por una lancha tipo peñero con 2 motores, de procedencia, en dirección hacia Trinidad y Tobado, tripulada por 2 personas del mismo origen. Indígenas waraos para aligerar la carga de sus embarcaciones -llevaban 16 bidones con capacidad para 200 litros cada uno-, pidieron apoyo para ser trasladados hasta la comunidad. Primero recogieron a 9 waraos de la primera embarcación y posteriormente a 11 waraos de la segunda para un total de 20 indígenas.

En el trayecto hacia la comunidad de Mariusa, indígenas divisaron una embarcación de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) que se dirigía en dirección a ellos. En la misma se encontraban 5 funcionarios, 4 de ellos tenían los rostros tapados con pasamontañas, 1 sólo estaba descubierto cuya identidad fue reconocida por Waraos, un funcionario al que denominaban el Sargento López. Al acercarse comenzaron a hacerles señas, algunos con las manos en alto mientras se identificaban: “somos los waraos, somos los waraos de Mariusa”. Acto seguido se escucharon 2 disparos y una ráfaga. Los indígenas se tiraron al piso de la embarcación para resguardarse, cuando se hizo silencio se percataron que habían disparado contra ellos.

Pasado un rato oficiales se aproximaron a la embarcación y Waraos reclamaron “López qué hiciste, nos dispararon”. El sargento respondió según testimonios: “Yo disparé al motor”. Belki Mendoza de 23 años embarazada de 6 meses y Samaritana Mendoza de 6 años resultaron asesinadas y Edgar Pérez de 42 años resultó herido de bala en el pie derecho, fueron llevados a la morgue del hospital Dr. Luis Razetti y Pérez fue atendido en el recinto hospitalario.

Waraos niegan conocimiento y rechazan contundentemente su vinculación con cargamento de droga que funcionarios de la GNB alegan fue encontrada en la embarcación

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11 de abril 2002: Enfoque en Taquicardia

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En 2002 yo todavía era un estudiante de Sociología de la UCV. Allí, un grupo de alumnos creamos una cooperativa estudiantil que, entre otras cosas, tenía su revista llamada Telúrico. De esa hicimos dos ediciones especiales extraordinarias, con la participación de profesores y estudiantes. Una sobre el 11 de Septiembre y otra, sobre el 11 de Abril aquel. En esta, participé con una crónica sobre cómo había vivido esos días, que reproduzco a continuación. La ilustración es del genial Juan Rodríguez, que apareció en aquella publicación. 

Rafael Uzcátegui

I

Jueves de sol radiante y calor caribe. La credencial de periodista baila sobre el pecho; la grabadora, guarecida en el bolso, aún no saludaba la mañana. Las estaciones se sucedían por la ventana ahumada del vagón: Bellas Artes, Colegio de Ingenieros, Plaza Venezuela… El ambiente recordaba el preludio de cualquier Caracas-Magallanes: fiesta en los rostros, insignias, gorras, pancartas caseras sobre papel bond. Una señora morena comenta que desde su casa, ubicada en Catia, había escuchado una tormenta nocturna de cacerolas. Antes de terminar la frase sube su voz para incorporarse al canto que en boca de la mayoría, se apodera de los pocos espacios vacantes del vagón: ¡See vaa, se va, se va, se vaaa!. El pito de llegada a Altamira desborda el río de personas intentando ganar la calle. Como peces muertos, nos dejamos llevar por la corriente y la cámara de fotos comienza a pestañear. En las orejas los comentarios se acumulan: “Es ridículo volver a Chuao, hoy tenemos que ir hasta Miraflores como en Argentina”. Ella, la reportera gráfica, y yo nos miramos. Sin hablar decimos: el día será largo.

II

Sorteamos la multitud para acercarnos a la tarima. Ella logra saltar la barrera y desde la tarima, toma fotos de quienes arengan a la multitud: Kico, Pedro Estanga, Tamayo Molina. “No pasa nada, no pasa nada”: algunos remedaban irónicamente a José Vicente. El único volante de la concentración –firmado por la Junta Patriótica Militar- proponía un grupo cívico-militar de transición. Los militantes de los partidos habían dejado sus estandartes en casa. Dos elementos se repetían en las manos: el tricolor y las pancartas, que iban de lo risible –“Chávez, por fin se te paró el palito”- hasta las que pedían explícitamente un golpe de estado –“Militares ya el pueblo se pronunció ¿qué están esperando?”-. Mientras la bravuconería verbal del presidente le había restado incondicionales, los convocados a Chuao se multiplicaron por generación instantánea. Los cercanos al entarimado pedían a gritos ir a Miraflores. Al rato Carmona Estanga, micrófono en mano, recibe una tarjeta de presentación. En su dorso estaba escrita la ruta a seguir para Miraflores. Con el pulso temblando la lee torpemente. La masa se mueve y el bullicio corea: “sí pasaremos, sí pasaremos”.

III

En el taxi el chofer nos dice que el gobierno convoca una concentración en Miraflores. El tubo de escape vomita un oscuro adiós al caudal humano que comienza a rociar la autopista. Seis mil bolívares nos cuesta llegar cerca y rápido a Miraflores. Celulares aullantes y dedos, nerviosos, transcribiendo mensajes de texto. Con la vista atenta en el camino el conductor comenta solemne: “Yo que se los digo, hoy hay un muerto”. El frenazo final es detrás de la casa de gobierno. Frente a Miraflores la tarima es testigo de un par de cuadras de boinas rojas, pero nada más. Atónitos, comenzamos a preguntar el sitio de la concentración. ¿Plaza Bolívar?, ¿Alcaldía de Bernal?. “No, es aquí” nos responden. La logística es mínima y precaria. Un troskista nos dice que hasta última hora el gobierno mantuvo la desmovilización como estrategia para simular normalidad. Muchos envuelven palos de madera en afiches con dibujos de Carlos Andrés y Pedro Carmona haciendo de marionetas. Otros se pintan una señal roja en el rostro, “para saber a quién darle”. La credencial y la cámara atraen miradas inquisitorias. Los amigos dudan la posibilidad de que los de Chuao se acerquen al centro. El improvisado sonido saluda el arribo de los buhoneros de Sabana Grande. Se comenta que la gente de Catia, Petare, Antímano y el 23 estaban por llegar. Chávez comienza otra cadena presidencial, y una mujer con megáfono en mano, repite sus palabras ante quienes nos agolpamos a su alrededor. Una columna de Guardias Nacionales cruza en formación rumbo a la Baralt. La multitud se aparta aliviada y los aplaude. Siempre había estado frente a la represión y ese día no sería la excepción. Levantando el carnet del periódico como salvoconducto, caminamos hacia la marcha opositora con la intención de andar con ellos las últimas cuadras.

IV

Pronto tropezamos con los primeros heridos. Cerca del Capitolio la policía (¿metropolitana?, ¿de Bernal?,) había disparado contra partidarios del gobierno. Cruzamos la línea de fuego y al costado de Plaza Caracas quienes venían de Chuao discutían a gritos, con restos de lacrimógena en el rostro, el porqué tenían que devolverse sobre sus pasos. Los frentes de batalla rodeaban la Baralt. Tratamos de tomar un atajo hacia la estación de Metro El Silencio, pero el sonido de disparos nos pegan una pared en la espalda. Múltiples manos señalan un edificio, una ventana. Policías de camuflaje azul se agolpan en la puerta. Unos entran. Otros quedan afuera y nos piden agua para mitigar la espera. Esposado, el francotirador sale rodeado de policías y manifestantes que lo insultan y le lanzan golpes. Frente al Fermín Toro, en la boca de la estación del Metro, hay una batalla campal. Avanzo junto a una veintena de jóvenes armados con piedras. La Guardia responde con perdigones y disparos. Me apertrecho detrás de dos. Uno le dice al otro “espera que dispare, espera que dispare”, y cuando salen a responder piedra contra bala, yo hago lo propio con el gatillo del obturador. Las lacrimógenas silban sobre nosotros y, precipitadamente, volvemos a la retaguardia saltando la neblina tóxica. Ella me espera y al verme, corremos mientras intento toser mis órganos. Alguien nos da vinagre y con la cara aún ardiendo, cruzamos de nuevo la Baralt. Detrás nuestro un tipo cae al piso: ha sido herido de bala en el pie. Ya se hablaba de diez muertos y decenas de heridos. ¿La gente agolpada en Miraflores sabía lo que estaba pasando?

V

Tengo la rabia atragantada en el cuello. Subimos hasta la concentración chavista para “cubrirla” como reporteros pero con la íntima sentencia de no conversar con nadie. En la avenida XX, los partidarios al gobierno aún rodeaban la tarima. Ahora hay hasta un carrito de cotufas. Quizás estaba antes, pero el detalle me encrispa los puños. Diviso a una amiga que trabaja en derechos humanos. Le abalanzo mis 64 kilos de preguntas. Sus respuestas terriblemente parcializadas. Atropellando la lengua le digo que una revolución que necesite ser defendida con bala y lacrimógena nunca sería mi revolución. Los ojos me palpitan, miro con la taquicardia. Enrumbamos los pasos a Capitolio y alguien grita “quitenle la cámara, quítenle la cámara”. La Baralt, El Silencio, El Calvario. En la plaza algunos niños aprovechan la confusión para bañarse en la fuente. La tragedia ha pasado por allí y ha dejado cauchos humeantes. Nos dicen que el grueso de manifestantes se han devuelto, pero que algunos intentarán llegar a Miraflores. Al fondo una cuadrilla de la policía. A lo lejos, dicen, se agrupan los chavistas para marchar hasta acá. Una transmisión de radio se amplifica por un parlante. Todos nos agrupamos alrededor y oímos la declaración de un militar anunciando que desconoce la autoridad del gobierno. Ella me mira y pregunta si nos vamos a casa. Le respondo que sí, que con los militares definiendo la partida ya no teníamos nada que hacer allí.

Antimilitarismo para el Siglo XXI

Rafael Uzcátegui

Ante el advenimiento de tiempos postideológicos en América Latina, el antimilitarismo como universo simbólico puede proporcionar una base conceptual de acción para los movimientos sociales en el futuro.

El fin de la década progresista en el continente

Paradójicamente fue el mercado internacional, mediante el alza de precios de las materias primas, quien proporcionó la base financiera que posibilitó la llamada “década progresista” en Latinoamérica, la serie de gobiernos que identificados con la izquierda, llegaron al poder por elecciones en diferentes países a partir del año 1998, generando múltiples expectativas.
No obstante, la profundización del modelo económico extractivista fue consensuado por gobiernos de diferentes signos ideológicos con lo cual varios de los Estados, a diferencia de lo propuesto en la etapa neoliberal que caracterizó la década de los 90, recuperaron en América Latina su capacidad regulatoria y de atracción de capitales. Sin embargo hoy la realidad comienza a ser otra. Desde el año 2013 los altos precios de los recursos energéticos y de otras materias primas han comenzado a decaer, lo que ha disminuido los altos ingresos estatales que posibilitaron las políticas sociales que caracterizaron al “progresismo”, con el que un porcentaje de la renta extractivista se redistribuía a los sectores populares. La contracción de la inversión social, como consecuencia de la crisis económica tras los años de bonanza financiera, está generando impactos en amplios sectores de la población y, de nuevo, el aumento de los índices de pobreza en la región. A esto hay que sumar la ineficiencia y la corrupción en la gestión pública, amparados todo este tiempo por la lealtad política.

En consecuencia el agotamiento del modelo de gobernabilidad del imaginario del activismo “progresista” se cataliza con la latinoamericano aparición de crisis económicas en Brasil, Argentina y Venezuela, por ejemplo. Pero este elipse, también, tiene como gran telón de fondo el diálogo entre los gobiernos de Cuba y Estados Unidos, anunciadas como la “normalización” de las relaciones entre ambos, pero que como secuela de la apertura en la isla se expandirán modelos de consumo y gestión propios del capitalismo tradicional. La imagen de la visita de Barack Obama en La Habana, y detrás el ejército de franquicias internacionales, será un golpe simbólico al referente de la revolución a lo latinoamericano tan importante como lo fue la caída del Muro de Berlín para Europa. La integración de Cuba al flujo capitalista global cerrará un capítulo de la historia de la región, implosión cuyas ondas expansivas incidirán al progresismo.

Un individuo con la capacidad de pensar y decidir por sí mismo/a es lo contrario a la noción de “soldado”, dispuesto a seguir órdenes acríticamente de las jerarquías y la autoridad. Si la idea de reinvención de la democracia tendrá sentido en los próximos años para Latinoamerica, en donde los ciudadanos puedan tener la capacidad de experimentar nuevas formas de relacionamiento directo, creando tejido asociativo de carácter cooperativo y solidario, eso pasa por funcionar con valores y racionalidades ajenas a la militar

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