Revocatorio y democracia directa

Rafael Uzcátegui

Durante su entrevista en el programa Humano Derecho Luis Lander, del Observatorio Electoral Venezolano, describía como una de las novedades de la Constitución de 1999 el haber incorporado mecanismos de democracia directa, como el Referendo Revocatorio. Conceptualmente se entiende por democracia directa aquella en la que el pueblo ejerce el gobierno sin intermediarios, en contraste con la democracia representativa en que la sociedad está gobernada por personas elegidas por ella y a quienes delega su gestión por un tiempo determinado.  Si bien existe una discusión interminable entre estos dos modelos acerca de las bondades y limitaciones de cada uno, lo cierto es que la Carta Magna venezolana vigente incorporó dentro de su esquema de representación este tipo de herramientas, propias de quienes han planteado con ellas la necesidad de profundizar la democracia.

Lo anterior nos lleva a una primera aseveración: Si usted desconfía de la representación propia de las democracias tradicionales y opina que la soberanía, o la capacidad de decisión sobre los asuntos que la afectan, deben residir siempre en la gente su persona debería ser un defensor acérrimo de un mecanismo de consulta popular como lo es el referendo revocatorio. También debería coincidir conmigo en que la potestad revocatoria tiene una posibilidad: Mejorar la gestión de quienes antes asumían el plazo para el que fueron electos como un período de gracia para fechorías múltiples.

Este servidor, que no ha participado hasta ahora en ningún evento electoral previo, tiene todas las intenciones de asistir al Referendo Revocatorio contra Nicolás Maduro. Uno, por ser el dispositivo más interesante de la Constitución de 1999, ahora un derecho adquirido que habrá que defender como el resto. En segundo lugar porque es el canal más democrático para solucionar la actual crisis política del país. Luego por ser el menos traumático, y que además conjura la posibilidad de una conflictividad mayor, en un país con 12 millones de armas ilegales, según Amnistía Internacional, y 16.000 homicidios al año según el gobierno.

La conformación de un amplio y masivo movimiento destituyente del poder es el sueño de cualquier ácrata. Se equivocan los que desde sus capillas sueñan con una “salida por la izquierda”, luego de 17 años de profunda intervención estatal del tejido social comunitario, autónomo y cooperativo, que ha desmantelado casi todos los vínculos horizontales que la sociedad tejió antes y después de El Caracazo. Revocar a quien hoy se muestra como soberbio y autosuficiente será la inyección de autoestima colectiva necesaria para comenzar, otra vez, nuevas formas de asociación y reunión que den frutos a mediano plazo. Si lo bolivariano fue más continuidad que ruptura, estamos a las puertas de la posibilidad de pensar una Venezuela post-petrolera y post-caudillista, sus dos males del siglo XX  @fanzinero (Publicado en Tal Cual)

Albert Einstein: Mi visión del mundo

Albert-Einstein
Albert Einstein

Curiosa es nuestra situación de hijos de la Tierra. Estamos por una breve visita y no sabemos con qué fin, aunque a veces creemos presentirlo. Ante la vida cotidiana no es necesario reflexionar demasiado: estamos para los demás. Ante todo para aquellos de cuya sonrisa y bienestar depende nuestra felicidad; pero también para tantos desconocidos a cuyo destino nos vincula una simpatía.

Pienso mil veces al día que mi vida externa e interna se basa en el trabajo de otros hombres, vivos o muertos. Siento que debo esforzarme por dar en la misma medida en que he recibido y sigo recibiendo. Me siento inclinado a la sobriedad, oprimido muchas veces por la impresión de necesitar del trabajo de los otros. Pues no me parece que las diferencias de clase puedan justificarse: en última instancia reposan en la fuerza. Y creo que una vida exterior modesta y sin pretensiones es buena para todos en cuerpo y alma.

Para hablar con propiedad, el Estado no puede ser lo más importante: lo que es el individuo creador, sensible. La personalidad. Sólo de él sale la creación de lo noble, de lo sublime. Lo masivo permanece indiferente al pensamiento y al sentir.

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Cayenas negras para el deshielo del Muro de La Habana

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Rafael Uzcátegui

“Optar por la libertad no es como se nos dice, optar contra la justicia. Si alguien les quita el pan, suprime al mismo tiempo su libertad. Pero si alguien les quita la libertad, estén seguros que su pan se encuentra amenazado, pues éste ya no depende de ustedes, ni de su lucha, sino de la voluntad de un amo. La miseria crece a medida que disminuye la libertad y viceversa”. Albert Camus

¿Qué pudiéramos decir sobre los acontecimientos que ocurren en Cuba este 20, 21 y 22 de marzo de 2016? Algunas reflexiones políticamente incorrectas, según las matrices de opinión que hemos leído en los últimos días. Pero si como aprendimos de Castoriadis el proyecto de autonomía comienza cuando uno se interroga sobre la pertinencia de lo aprendido, y en consecuencia hace el esfuerzo de pensar por uno mismo, no podíamos ser menos sobre el deshielo del Muro de La Habana.

Las apreciaciones desde derecha e izquierda, para usar los términos tradicionales varían sobre su significado. Una tribuna asegura que Obama ha aterrizado en la isla para liberar a los cubanos. Desde la otra, sugieren que la administración estadounidense ha tenido que doblar el espinazo ante la irreductibilidad de la “revolución cubana”, a la que ha sido forzado a tratar como una igual. Para nosotros, en cambio, ni la una ni la otra. El Estado cubano y el Estado norteamericano, cada una por sus propios intereses, ha pactado iniciar una serie de acuerdos para aumentar el flujo de capitales a través de los 110 mil kilómetros del país insular. En este sentido la pasada Cumbre de Las Américas, tarima panameña del primer estrechón de manos entre Raúl y Barack, fue una metáfora. Mientras en la llamada Cumbre Social disidentes y procastristas se iban a las manos, el corazón del cónclave siempre estuvo en la Cumbre de Negocios, a la cual se dieron cita algunas de las empresas más prósperas del capitalismo global con representantes económicos de la isla. Si para Obama acercar los 166 kilómetros que separan ambos países, además de un mercado a desarrollar por los inversionistas cubano-norteamericanos, será la foto por la que lo recordará la historia; en contraste para la administración de los Castro significa el oxígeno económico que permitirá construir una gobernabilidad controlada post-fidelista. Ni mejor ni peor, el capitalismo de Estado cubano se encuentra en plena mutación como mecanismo de autopreservación ante el cambio de vientos en la región.

No obstante a lo anterior, tenemos motivos para toda serie de expectativas sobre las transformaciones que el deshielo ocasionará en la vida cotidiana de la población. Y esto lo decimos al mismo tiempo que seguimos pidiendo el cierre de esa ignominia llamada “Cárcel de Guantánamo” y hacemos peso por acelerar el fin de un embargo que acabará, no por las exigencias populares del continente como hubiéramos deseado, sino por los propios imperativos de la globalización económica. Una muestra de ello son los 110 vuelos comerciales diarios entre ambos países que han sido reactivados como preludio de la comitiva.

No es un asunto menor que los cubanos puedan disfrutar plenamente, como consecuencia colateral del tsunami de inversión extranjera por venir, de una serie de libertades civiles y políticas nuestras, que por muy limitadas y acotadas que sean, han sido conquistas de las luchas de los pueblos. Si el embargo económico no es lo que era hace unos años, la represión gubernamental ha tenido que ir abriendo la mano para preparar el terreno de una transición controlada. Y si bien no tenemos hoy la cacería de homosexuales, poetas y rockeros de años anteriores, todavía existe entre la sociedad cubana el miedo a ejercer la libertad de expresión, reunión y asociación por temor a represalias de todo tipo, que todavía incluyen la privación de libertad. Que los cubanos y cubanas puedan promover organizaciones de todo tipo –incluyendo sindicatos no oficiales-, difundan sus opiniones por medios escritos y electrónicos en libertad, convocar manifestaciones como sus pares del mundo y que tengan el derecho a pensar diferente a los jerarcas gubernamentales es de una importancia tal que hay que poner en su justa dimensión. Esas libertades democráticas formales, si bien no representan todo lo posible y deseable bajo ese nombre, son derechos que debemos proteger para mejorarlos. Y además, alegrarnos cuando otros tienen también el chance, junto a nosotros, de defenderlos. Que los movimientos sociales y activistas cubanos tengan la oportunidad de participar, junto a nosotros, en las luchas por venir para ampliar la dignidad humana, es una posibilidad que ciertamente nos alegra. Durante mucho tiempo hemos estado separados y ya era hora que tuviéramos la alegría de caminar juntos. Por último, con la llamada “revolución cubana” hemos aprendido amargamente lo que no hay que hacer en el camino de la emancipación.

Mientras los acontecimientos se suceden, seguiremos disfrutando la voz de la guarachera de América, Celia Cruz, proscrita por el castrismo, y el momento en que sus restos puedan ser enterrados en otra Cuba, como fuera su deseo. Asimismo, no dejaremos de recordar a los asesinados y martirizados por el autoritarismo que nos son cercanos: Los anarquistas cubanos Augusto Sánchez, Rolando Tamargo, Ventura Suárez, Sebastián Aguilar hijo, Eusebio Otero, Raúl Negrín, Casto Moscú, Modesto Piñeiro, Floreal Barrera, Suria Linsuaín, Manuel González, José Aceña, Isidro Moscú, Norberto Torres, Sicinio Torres, José Mandado Marcos, Plácido Méndez, Luis Linsuaín, Francisco Aguirre, Victoriano Hernández y José Álvarez Micheltorena. A ellos, y a todo lo que significaron por la lucha de justicia con libertad, una cayena negra en su memoria.

¿Preguntaste por la libertad? Responde Octavio Paz

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“La libertad es alas,
es el viento entre hojas, detenido
por una simple flor; y el sueño
en el que somos nuestro sueño;
es morder la naranja prohibida,
abrir la vieja puerta condenada
y desatar al prisionero:
esa piedra ya es pan,
esos papeles blancos son gaviotas,
son pájaros las hojas,
y pájaros tus dedos: todo vuela.

La imaginación en libertad transforma al mundo y echa a volar las cosas y los seres que toca… Sin embargo, hoy diría como crítica a esos versos juveniles: la libertad se disipa si no se realiza en un acto. Como la paloma de Kant, para volar necesita vencer la resistencia del aire y la atracción hacia el suelo, la fuerza de la gravitación. La libertad, para realizarse, debe bajar a la tierra y encarnar entre los hombres. No le hacen falta alas sino raíces. Es una simple decisión -sí o no- pero esta decisión nunca es solitaria: incluye siempre al otro, a los otros. La libertad es la dimensión histórica del hombre, porque es una experiencia en la que aparece siempre el otro. Al decir sí o no, me descubro a mí mismo y, al descubrirme, descubro a los otros. Sin ellos, yo no soy. Pero ese descubrimiento también es una invención: al verme a mí mismo, veo a los otros, mis semejantes; al verlos a ellos, me veo. Ejercicio de la imaginación activa, la libertad es una perpetua invención.”

Octavio Paz, “Hacia la sociedad abierta, La experiencia de la libertad, Vol.1, Vuelta, 1991, p.12

El mañana hoy

Rafael Uzcátegui

En su reciente libro “Anarquismo es movimiento” el pensador ibérico Tomás Ibañéz hace una interesante reflexión sobre los dilemas y potencialidades de un cambio social que, tomando en cuenta los errores del pasado, enfrente los retos del presente. Varios de sus desarrollos son pertinentes para asumir la transición postchavista entre nosotros. Tras hacer un repaso de algunos de los movimientos sociales contemporáneos, Ibáñez afirma que su carácter “prefigurativo” es una de sus características más resaltantes. Por “prefigurativo” entiende que dichos emprendimientos intentan funcionar, aquí y ahora, con los valores y principios que proponen para lo que entienden como mejor sociedad. El inventario comprende los principios antijerárquicos, las prácticas no autoritarias. Las formas de organización horizontal, la capacidad de emprender luchas con tonalidades libertarias y el recelo a todos los dispositivos de poder. “Estos movimientos –nos detalla- reinventan en sus luchas unas formas políticas antijerárquicas, anticentralistas y antirepresentativistas, tanto respecto a los métodos de decisión, formas de organización y las modalidades que revisten sus acciones”.

El autor contrapone esta vocación a esos movimientos que prometiendo un futuro para todos, garantizan un presente lleno de penurias para muchos con privilegios para unos pocos. Sus argumentos cuestionan el corazón de eso que denominan en Venezuela “El Proceso”. En palabras de Ibáñez “una escatología que se esfuerza por supeditar la vida a la promesa de vivir y por justificar todos los sufrimientos y todas las renuncias en nombre de una abstracción”. Sin embargo en este punto específico Chávez y Maduro son diferentes. Mientras el caudillo de Sabaneta prometía un horizonte llamado “Socialismo del Siglo XXI” –Como se leyó en una pared “Con hambre y sin empleo con Chávez me resteo”- el ex sindicalista del Metro de Caracas sólo tiene un ayer para ofrecer: La vuelta a los supuestos días paradisíacos cuando gobernaba Hugo Chávez. El madurismo no intenta seducir con utopías sino con nostalgias. Por eso el bolivarianismo hoy es un movimiento lleno de pasado. A los replicantes nos ha quedado el futuro.

Las iniciativas que promovamos para reconstruir los tejidos y vínculos entre la gente deben funcionar, en pequeño, con los principios y valores que propongamos para lo grande: Ser “prefigurativos” de la nueva sociedad que deseamos para nuestros afectos. Se acabaron los tiempos en que las demandas quedaban “para el día después” –de la “revolución” o de ganar las elecciones-. Todas y cada una de las agendas parciales y sectoriales (estudiantiles, de mujeres, indígenas, campesinas, urbanas, lúdicas y contraculturales) deben expandirse y ponerse en movimiento hoy: los fines deben estar contenidos en los medios. Los resultados de aplicar la fórmula contraria son suficientemente conocidos. @fanzinero (Publicado en Tal Cual)